{"id":2400,"date":"2008-04-27T01:55:14","date_gmt":"2008-04-27T07:55:14","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2400"},"modified":"2008-09-19T10:50:54","modified_gmt":"2008-09-19T16:50:54","slug":"ejercicios-sobre-el-perdon-25-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/04\/27\/ejercicios-sobre-el-perdon-25-2\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perd\u00f3n, 26"},"content":{"rendered":"<p><strong>El Perd\u00f3n Alivia Transtornos F\u00edsicos<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/33948692@N00\/2422865181\/\" title=\"\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm4.static.flickr.com\/3260\/2422865181_0f7db5b07d_m.jpg\" alt=\"\" border=\"0\" \/><\/a><br \/><small><a href=\"http:\/\/www.photodropper.com\/creative-commons\/\" title=\"creative commons\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-content\/plugins\/photo_dropper\/\/images\/cc.png\" alt=\"Creative Commons License\" border=\"0\" width=\"16\" height=\"16\" align=\"absmiddle\" \/><\/a> <a href=\"http:\/\/www.photodropper.com\/photos\/\" target=\"_blank\">photo<\/a> credit: <a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/people\/MarkHaertl\/\" title=\"MarkHaertl\" target=\"_blank\">MarkHaertl<\/a><\/small><\/p>\n<p>La vida no es f\u00e1cil para nadie, si bien algunos tenemos pruebas menos fuertes que otros. Ante acontecimientos dif\u00edciles, muchos de nosotros nos aferramos al dolor, a la rabia, la ira, al resentimiento; sin darnos cuenta que esos sentimientos son como c\u00e1ncer que corroe nuestra alma y nuestra vitalidad. \u00bfQui\u00e9n no ha sentido la punzada de la traici\u00f3n, un trato injusto o algo m\u00e1s gravoso? Muchos nos aferramos a la rabia y al dolor que nos causa, pero otros <b>deciden<\/b> no hacerlo. Las investigaciones m\u00e1s recientes muestran que aprender a perdonar puede reportarnos enormes beneficios. Es una eficaz manera de aplacar la ira, reducir el estr\u00e9s y, quiz\u00e1 lo m\u00e1s importante, mejorar nuestra salud f\u00edsica, psicol\u00f3gica y espiritual.<\/p>\n<p>Cada vez hay m\u00e1s pruebas de que perdonar a quien nos ha lastimado u ofendido produce efectos curativos muy profundos, no solo en el campo emocional, sino en nuestro mismo cuerpo. As\u00ed que la pr\u00f3xima vez que sientas el deseo de cargar con el pesado fardo del rencor y la amargura, el odio o la indiferencia, reg\u00e1lese el don del perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es importante perdonarnos a nosotros mismos nuestras deficiencias, errores y fallas. S\u00f3lo as\u00ed podemos dejar atr\u00e1s esos fantasmas que nos impiden vivir plenamente. La fuerza del perd\u00f3n hace olvidar las ofensas, alivia el resentimiento y nos preserva de muchas enfermedades emocionales y cardiovasculares.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>En el oto\u00f1o de 2003, unos 40 investigadores se reunieron en Atlanta para revisar sus hallazgos sobre el poder curativo de hacer las paces. Un estudio demostr\u00f3 que olvidar los resentimientos reduce el dolor cr\u00f3nico de espaldas. Otro revel\u00f3 que el perd\u00f3n disminuye las reca\u00eddas en mujeres drogadictas. Y seg\u00fan otro investigador, el simple acto de pensar en la empat\u00eda y la reconciliaci\u00f3n pone a funcionar la circunvoluci\u00f3n temporal media izquierda del cerebro, lo que indica, tambi\u00e9n, que <b>todos tenemos un centro mental del perd\u00f3n<\/b>. As\u00ed que, adem\u00e1s de sus grandes beneficios emocionales, liberarse de la ira puede ayudar, tambi\u00e9n, a aliviar otros trastornos f\u00edsicos. Veamos c\u00f3mo logramos otorgar el perd\u00f3n.<\/p>\n<p><b>No se ate al rencor: <\/b>Elizabeth descubri\u00f3 como perdonar, en un encuentro fortuito con la amiga de la que se hab\u00eda distanciado. &#8220;Decid\u00ed encararla y decirle lo ofendida que estaba&#8221;, cuenta. &#8220;Ella me escuch\u00f3, pero no ofreci\u00f3 disculpas. Entonces, sorpresivamente, fui yo quien se disculp\u00f3 por haberle guardado rencor tanto tiempo. En ese momento me di cuenta de que la hab\u00eda perdonado&#8221;. El efecto fue instant\u00e1neo. &#8220;Mi ira se esfum\u00f3, a\u00f1ade. &#8220;No reanudamos nuestra amistad, pero ahora, cuando me encuentro con ella, puedo respirar tranquila y el coraz\u00f3n no me palpita.&#8221;<\/p>\n<p>La experiencia de Elizabeth concuerda con los hallazgos del Doctor Fred Luskin, director del proyecto sobre el PERD\u00d3N de la Universidad Stanford, quien ha observado que <b>desterrar la ira reduce el estr\u00e9s<\/b> hasta el 50 por ciento. Los participantes de sus estudios tambi\u00e9n han mostrado mejor\u00eda en su vigor f\u00edsico, estado de \u00e1nimo, calidad de sue\u00f1o y vitalidad en general. &#8220;Llevar a cuestas una carga de amargura y rabia por haber sufrido un agravio es sumamente da\u00f1ino&#8221;, afirma.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n es que estamos conformados para reaccionar ante cualquier cosa que nos produzca tensi\u00f3n como si fuera una crisis, ya sea una alarma de incendios o recordar un pleito encarnizado. En una situaci\u00f3n as\u00ed, nuestro cuerpo segrega las hormonas del estr\u00e9s: adrenalina y cortisol, que nos aceleran el pulso, la respiraci\u00f3n y el pensamiento. Ocurre tambi\u00e9n un aumento en el nivel de glucosa en la sangre, lo cual tensa los m\u00fasculos. Esto resulta inofensivo si el susto es pasajero, pero la ira y el resentimiento perduran mucho m\u00e1s y convierten en toxinas las hormonas que deber\u00edan protegernos. El efecto inhibidor del cortisol sobre el sistema inmunitario est\u00e1 asociado con algunos trastornos graves. Al decir de Bruce McEwen, director del laboratorio de neuroendocrinolog\u00eda de la Universidad Rockefeller en Nueva York, el CORTISOL atrofia las neuronas, causa p\u00e9rdida de memoria y aumenta la presi\u00f3n arterial y el nivel de glucosa en la sangre, lo cual propicia el endurecimiento de las arterias y la aparici\u00f3n de males cardiacos.<\/p>\n<p>Al parecer, perdonar detiene la secreci\u00f3n de estas hormonas. En Marzo de 2003, unos investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison reclutaron para un estudio a 36 excombatientes varones enfermos de las coronarias y agobiados por dolorosos motivos, algunos relacionados con la guerra y otros con problemas conyugales, laborales o traumas de la infancia. La mitad recibieron terapia para perdonar, y cuando la aplicaron se observ\u00f3 en ellos una mayor afluencia de sangre al coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>El solo pensar en como aliviarse de una herida puede ser \u00fatil. En un estudio realizado en 2001, la psic\u00f3loga Charlotte Van Oyen Witvliet, del Hope College de Holland, Michigan, les coloc\u00f3 unos sensores a 71 estudiantes y los hizo revivir mentiras, insultos o traiciones de sus familiares, amigos o novios. Al pedirles que se imaginaran perdonando a sus ofensores, los sujetos presentaron una frecuencia cardiaca y una presi\u00f3n arterial mucho menores que cuando pensaban en sus resentimientos. &#8220;Al parecer, el perd\u00f3n es un poderoso ant\u00eddoto contra la ira, que se asocia estrechamente con la hipertensi\u00f3n cr\u00f3nica y la propensi\u00f3n a las afecciones cardiacas&#8221;, dice la psic\u00f3loga.<\/p>\n<p><b>Perdonar lo imperdonable: <\/b>Betty Ferguson hizo lo que la mayor\u00eda de la gente quiz\u00e1s no podr\u00eda: perdon\u00f3 al asesino de su hija. Tras el asesinato, en 1975, de su hija Debbie, de 16 a\u00f1os, Betty se deprimi\u00f3 tanto que se embriagaba para poder dormir, y descuid\u00f3 a sus otros cuatro hijos. No dejaba de maldecir al asesino, Ray Payne, maestro de Debbie, quien la rapt\u00f3 antes de matarla. Que arrestaran a Payne y lo sentenciaran a cadena perpetua no aplac\u00f3 el dolor de Betty, y menos ante la ausencia absoluta de motivos para tan horrendo crimen. &#8220;El odio me consum\u00eda&#8221;, dice. Y todo el tiempo sufr\u00eda dolores de cabeza y de espalda casi insoportables.<\/p>\n<p>En 1981, en el sepelio de su hermana una frase del Padre nuestro la sacudi\u00f3: &#8220;Perdonen a quienes les ofenden&#8221;. Empez\u00f3 a leer libros sobre el perd\u00f3n y a creer que \u00e9sto podr\u00eda ser lo que buscaba. Visit\u00f3 la tumba de su hija, en cuya l\u00e1pida dec\u00eda: &#8220;Lo que el mundo necesita ahora es amor&#8221;. Estas palabras hallaron eco en su coraz\u00f3n. Entonces comenz\u00f3 a decirse en voz alta &#8220;Voy a perdonar al asesino de mi hija&#8221;. Y al cabo de unos meses le escribi\u00f3: &#8220;He dejado de sentir ODIO POR USTED. \u00bfPuedo visitarlo y pasar juntos el d\u00eda?&#8221;. 11 a\u00f1os despu\u00e9s del crimen, en 1986, visit\u00f3 al asesino en la c\u00e1rcel. &#8220;Le dije todo lo que significaba mi hija para m\u00ed y lo perdida y atormentada que me hab\u00eda dejado su muerte. \u00c9l me escuch\u00f3, y juntos lloramos. Sal\u00ed convertida en otra persona, llena de paz y tranquilidad&#8221;. Cuando sus consternados amigos le preguntaron por qu\u00e9 lo hab\u00eda hecho, contesto: &#8220;el perd\u00f3n es el mayor regalo que me he dado a m\u00ed misma y a mis hijos&#8221;. Hoy d\u00eda Betty trabaja en Pensilvania como mediadora en un programa para v\u00edctimas de delitos violentos.<\/p>\n<p><b>Alivio profundo: <\/b>Pese a sus beneficios, mucha gente se resiste a perdonar, lo cual es un grave error. &#8220;Aferrarse a un resentimiento durante meses o a\u00f1os significa resignarse a permanecer enojado&#8221;. En 1992 Catherine O\u2019Brien se divorci\u00f3, y durante a\u00f1os guard\u00f3 rencor a su ex marido porque pensaba que la separaci\u00f3n hab\u00eda arruinado su vida. &#8220;De pronto me qued\u00e9 sola con una hija de 12 a\u00f1os&#8221;, refiere. &#8220;Era extenuante, y me dol\u00eda no tener ya con quien compartir las obligaciones y las alegr\u00edas de educar a la ni\u00f1a&#8221;. La ira cobr\u00f3 su precio. &#8220;Todo el tiempo estaba nerviosa, tensa y cansada, y me resfriaba con frecuencia&#8221;.<\/p>\n<p>Pero en cierto momento, &#8220;comprend\u00ed que s\u00f3lo se estaba da\u00f1ando a si misma&#8221;. Se encontr\u00f3 con su ex esposo, lo perdon\u00f3, dici\u00e9ndole que seguir\u00eda adelante con su vida. Sinti\u00f3 un profundo alivio y expres\u00f3: &#8220;Me quite un peso de encima y mi salud mejor\u00f3&#8221;. Renunciar al rencor &#8220;sustituye la hostilidad por sentimientos positivos que tranquilizan y relajan el cuerpo, lo que favorece la salud&#8221;. En Irlanda del Norte, 17 adultos que perdieron a alg\u00fan familiar a manos del terrorismo recibieron terapia. Al cabo de una semana, su angustia se redujo un 40 por ciento, y presentaron 35 por ciento menos jaquecas, dolor de espalda e insomnio.<\/p>\n<p><b>C\u00f3mo hallar la paz: <\/b>Analice la ofensa con objetividad. No justifique al ofensor, pero trate de entender sus motivaciones. Examine sus sentimientos al respecto. Intente no tom\u00e1rselo a pecho; s\u00f3lo usted result\u00f3 lastimado. Piense en lo bueno del ofensor, no solo en sus actos hirientes. Perdona por convicci\u00f3n, no por presi\u00f3n o sugerencia de otros. Y h\u00e1galo de coraz\u00f3n. No hace falta que se lo diga al ofensor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Perd\u00f3n Alivia Transtornos F\u00edsicos photo credit: MarkHaertl La vida no es f\u00e1cil para nadie, si bien algunos tenemos pruebas menos fuertes que otros. 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