{"id":2395,"date":"2008-04-16T01:10:11","date_gmt":"2008-04-16T07:10:11","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2395"},"modified":"2008-04-16T01:10:25","modified_gmt":"2008-04-16T07:10:25","slug":"111-dulzura-de-seguir-a-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/04\/16\/111-dulzura-de-seguir-a-cristo\/","title":{"rendered":"111. Dulzura de seguir a Cristo"},"content":{"rendered":"<p>111.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/fraynelson.com\/banco_imagenes\/scorazon6.jpg\" alt=\"Coraz\u00f3n Sagrado\" width=200 align=right hspace=10 \/>111.2. Las escalas que llevan a las profundas estancias del alma est\u00e1n hechas de palabras. La palabra es el sentido desgranado, as\u00ed como el tiempo es la vida en sus migajas. Ning\u00fan momento ser\u00e1 para ti tan bienaventurado como aquel en que oyes al Verbo: con sus palabras te ofrece escalas y caminos para que ingreses en su misterio y al calor de su fuego descanses tu cuerpo peregrino.<\/p>\n<p>111.3. \u00a1Qu\u00e9 dulce experiencia la de aquella bendita mujer, Mar\u00eda, la de Betania, cuando las horas desaparec\u00edan ante el fulgor de la Vida en su expresi\u00f3n m\u00e1s pura: Cristo le estaba hablando (Lc 10,38-42)! Ninguna caricia, ning\u00fan abrazo, ning\u00fan beso puede asomarse siquiera a aquellas regiones del alma donde la voz majestuosa del Cristo de Dios enciende lumbreras y esparce el delicado perfume de su Unci\u00f3n maravillosa.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>111.4. Suavemente cautivada por esta voz de Amigo y de Esposo, el alma humana se siente amada y protegida, custodiada y consentida, exigida y alimentada, consolada y enviada, sanada y embellecida. Todo ello lo puedes decir con una sola palabra: conducida, es decir, amablemente guiada. \u00a1Qu\u00e9 dulce es para el coraz\u00f3n el encanto de ver surgir como nuevos universos al ritmo de la palabra del Hijo de Dios! La cadencia de su lenguaje hace palpitar de otro modo a ese coraz\u00f3n y abre por fin los ojos enfermos y enceguecidos del alma.<\/p>\n<p>111.5. Es la hora en que el cristiano dice con el salmo: \u00abLl\u00e9vame por la senda de tus mandamientos porque mi complacencia tengo en ella\u00bb (Sal 119,35); \u00abmira no haya en m\u00ed camino de dolor, y ll\u00e9vame por el camino eterno\u00bb (Sal 139,24). Es la grata prisa que proclama el Cantar, como represa desbordada: \u00ab\u00a1Que me bese con los besos de su boca! Mejores son que el vino tus amores; mejores al olfato tus perfumes; ung\u00fcento derramado es tu nombre, por eso te aman las doncellas. Ll\u00e9vame en pos de ti: \u00a1Corramos! El Rey me ha introducido en sus mansiones; por ti exultaremos y nos alegraremos. Evocaremos tus amores m\u00e1s que el vino; \u00a1con qu\u00e9 raz\u00f3n eres amado!\u00bb (Ct 1,1-4).<\/p>\n<p>111.6. Es bueno que sepas, sin embargo, que estas gracias m\u00edsticas piden de ti un coraz\u00f3n dispuesto. T\u00fa no puedes producirlas, pero s\u00ed impedirlas, por eso, como ya se te ha dicho, tu tarea no es crearlas sino quitar aquello que pueda obstaculizarlas.<\/p>\n<p>111.7. Ante todo es necesario que est\u00e9s dispuesto a ser transformado, es decir, que la \u00faltima fidelidad tuya no sea a ti mismo, sino a tu Creador y Redentor. Si en cada paso de la gracia t\u00fa vas a preguntar qu\u00e9 ser\u00e1 de lo que eras, nunca llegar\u00e1s a ser lo que Dios quiere que seas, sino que quedar\u00e1s como petrificado en tu pasado. Es preciso entonces que ames m\u00e1s a Dios que a ti mismo, de modo tal que en \u00c9l ames m\u00e1s lo que vas a ser con \u00c9l que lo que fuiste o pretendiste ser lejos de \u00c9l. Esto, que parece tan completamente obvio cuando es dicho, s\u00e9 que te resulta terriblemente dif\u00edcil cuando es tu vida la que va a ser cambiada y renovada.<\/p>\n<p>111.8. De esto habl\u00f3 nuestro Se\u00f1or Jesucristo cuando dijo: \u00abNadie, despu\u00e9s de beber el vino a\u00f1ejo, quiere del nuevo porque dice: &#8220;El a\u00f1ejo es el bueno.&#8221;\u00bb (Lc 5,39). Este concepto no se debe a un verdadero gusto ni a un verdadero discernimiento, sino a la cobard\u00eda, que en la Historia de los hombres es casi soberana. Cobard\u00eda que brota del miedo radical a quedarse en el vac\u00edo y que por eso intenta asegurarse a s\u00ed misma, como el ni\u00f1o perdido en un rinc\u00f3n del inmenso mercado, que aturdido por el p\u00e1nico termina por quedarse paralizado y con sus propios bracitos se abraza.<\/p>\n<p>111.9. Es lo que te cuenta la Carta a los Hebreos: \u00abPor tanto, as\u00ed como los hijos participan de la sangre y de la carne, as\u00ed tambi\u00e9n Cristo particip\u00f3 de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al se\u00f1or de la muerte, es decir, al Diablo, y libertar a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud\u00bb (Heb 2,14-15). Ese &#8220;temor a la muerte&#8221; es lo que aqu\u00ed he llamado &#8220;cobard\u00eda.&#8221;<\/p>\n<p>111.10. De ella te libra Jesucristo cuando te ofrece su mano llagada en se\u00f1al de victoria, o cuando le escuchas decir: \u00abNo temas, soy yo, el Primero y el Ultimo, el que vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades\u00bb (Ap 1,17-18).<\/p>\n<p>111.11. Porque esa victoria es tuya en raz\u00f3n de la pura gracia y regalo de Aquel que te ha mirado con misericordia, te he dicho y ahora te repito: Deja que te invite a la alegr\u00eda. Dios te ama; su amor es eterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>111.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. 111.2. Las escalas que llevan a las profundas estancias del alma est\u00e1n hechas de palabras. La palabra es el sentido desgranado, as\u00ed como el tiempo es la vida en sus migajas. 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