{"id":2393,"date":"2008-04-13T01:22:21","date_gmt":"2008-04-13T07:22:21","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2393"},"modified":"2008-04-13T01:22:54","modified_gmt":"2008-04-13T07:22:54","slug":"ejercicios-sobre-el-perdon-25","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/04\/13\/ejercicios-sobre-el-perdon-25\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perd\u00f3n, 25"},"content":{"rendered":"<p><b>Necesidad del perd\u00f3n en nuestra vida: <\/b><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/fraynelson.com\/banco_imagenes\/domingo_savio.jpg\" alt=\"S. Domingo Savio\" width=200 align=right hspace=10 \/>Es tanta la importancia del perd\u00f3n en nuestra vida, que no son necesarios muchos discursos para comprender la imperiosa necesidad que tenemos de \u00e9l. Con s\u00f3lo ver el panorama mundial nos damos cuenta de la necesidad del perd\u00f3n. Nadie est\u00e1 libre de herir, de ofender, de recibir heridas, como resultado de frustraciones, decepciones, problemas, traiciones. Las dificultades ocasionadas por la vida en sociedad aparecen por doquier: conflictos entre los esposos, en las familias, entre las personas divorciadas, entre jefes y empleados en el trabajo, entre amigos, entre vecinos, entre razas, entre naciones. Y todos tienen necesidad de perdonar para restablecer la paz y continuar viviendo juntos en paz. En la celebraci\u00f3n de unas bodas de oro preguntaron a la pareja cu\u00e1l era el secreto de su longevidad conyugal. La esposa respondi\u00f3: \u201cdespu\u00e9s de una pelea, nunca nos hemos ido a dormir sin pedirnos mutuamente perd\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Intentemos imaginar c\u00f3mo ser\u00edan unas relaciones entre personas, en la familia, en nuestra vida personal sin perd\u00f3n. Las consecuencias ser\u00edan grav\u00edsimas. Estar\u00edamos condenados a nunca poder librarnos de los da\u00f1os sufridos, a vivir siempre resentidos, a permanecer aferrados al pasado y a estar buscando la venganza.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>No es esta una campa\u00f1a publicitaria para vender un producto. Es cuesti\u00f3n de ver la realidad. En efecto, al d\u00eda son muchas las veces que necesitamos y que pedimos perd\u00f3n. Cuando empujamos al vecino, cuando tememos molestar a alguien, cuando interrumpimos una discusi\u00f3n. Las primeras palabras que aprendemos en todas las lenguas son: \u201cperd\u00f3n\u201d, \u201cgracias\u201d. Ellas constituyen los elementos b\u00e1sicos del comportamiento de las personas y de la vida social. Decir: \u201cperdone\u201d, adem\u00e1s de ser un valor evang\u00e9lico, es salir de uno mismo y demostrar respeto por la otra persona. En medio de tanta violencia, el perd\u00f3n es una dimensi\u00f3n vital para la supervivencia de la humanidad.<\/p>\n<p><b>Estilo de nuestra sociedad: <\/b>La violencia y la esclavitud del sexo se han apoderado de nuestra sociedad. Hemos ido haciendo a un lado los modales de se\u00f1or\u00edo y dominio de s\u00ed mismo, y nos hemos dejado tomar por maneras bruscas, grotescas y llenas de violencia. Dichas actitudes nos est\u00e1n indicando que la sociedad actual act\u00faa en forma dura, violenta. Quienes se glor\u00edan de ser buenos y justos desprecian a los dem\u00e1s; act\u00faan como los escribas y fariseos del tiempo de Jes\u00fas. \u00c9l mismo nos habla de dos personajes, fariseo y publicano, cuyos retratos abundan en nuestra sociedad, m\u00e1s numeroso el primero. Los dos fueron al templo a orar: el fariseo, cumplidor de la ley; y el publicano, un marginado, que se sabe pecador, injusto. El fariseo s\u00f3lo se mira a s\u00ed mismo. Su oraci\u00f3n es autosuficiente. No cree que debe algo a Dios. Desde su perfecci\u00f3n legal condena y desprecia al otro. El marginado se reconoce pecador, y ora pidiendo a Dios misericordia. Uno se cree justo y lo expresa, el otro se cree pecador y lo expresa tambi\u00e9n. Uno es perdonado, el otro sale del templo peor de lo que entr\u00f3. Vivimos en un mundo, algunas de cuyas caracter\u00edsticas son el desamor, la dureza, la agresividad y la b\u00fasqueda de imagen. Hay que ser el primero, hay que mostrarlo y estar firme cueste lo que cueste, y pese a quien pese. Es la din\u00e1mica del poder, carcomida por el sentimiento de inseguridad, que lleva a comparar, juzgar y condenar a los dem\u00e1s, como un sistema sutil de autodefensa.<\/p>\n<p>Pero el estilo de nuestra sociedad se ha ido endureciendo todav\u00eda m\u00e1s. Somos testigos hoy de una escalada terrorista a nivel mundial. Tenemos como trasfondo en el paisaje de nuestra vida los dram\u00e1ticos acontecimientos de aquel fat\u00eddico y demencial ataque contra las torres gemelas en Nueva York. Ese d\u00eda se produjo un duro despertar de la humanidad ante este c\u00e1ncer que es el terrorismo. Desde entonces, el mundo entero ha tomado conciencia con nueva intensidad de la vulnerabilidad personal y social y ha comenzado a mirar el futuro con un sentimiento profundo de miedo, hasta ahora desconocido. Ante esos estados de \u00e1nimo, la Iglesia desea dar testimonio de su esperanza, fundada en la convicci\u00f3n de que el mal, la violencia, el terrorismo no tienen la \u00faltima palabra en los avatares humanos. La historia de la salvaci\u00f3n descrita en la Sagrada Escritura proyecta una gran luz sobre toda la historia del mundo, mostrando que est\u00e1 siempre acompa\u00f1ada por la solicitud diligente y misericordiosa de Dios, que conoce el modo de llegar a los corazones m\u00e1s endurecidos y sacar tambi\u00e9n buenos frutos en un terreno tan \u00e1rido y est\u00e9ril.<\/p>\n<p>Somos testigos tambi\u00e9n de otros acontecimientos sangrientos, de indecibles sufrimientos de pueblos enteros y personas, causados por los totalitarismos nazi y comunista. Ellos nos interpelan \u00edntimamente y animan nuestra oraci\u00f3n. Muchas veces nos hemos detenido a pensar: \u00bfcu\u00e1l es el camino que conduce al pleno restablecimiento del orden moral y social, violado tan b\u00e1rbaramente? La convicci\u00f3n a la que llegamos, reflexionando y confront\u00e1ndonos con la Revelaci\u00f3n b\u00edblica, es que se puede restablecer completamente el orden quebrantado, si conjugamos la justicia con el perd\u00f3n. Los pilares de la paz verdadera con la justicia y el perd\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Necesidad de perdonar y de ser perdonado:<\/b> hacemos nuestra la verdad que estamos ofreciendo a los dem\u00e1s: es preciso recorrer el sendero penitencial, a partir de la necesidad de ser perdonados por Dios, que solidarice <b>en la humildad<\/b> a todos los hombres. Como se ha perdido el sentido del pecado resulta incomprensible, para nuestro mundo, que el perd\u00f3n sea una necesidad existencial. Sin capacidad de perd\u00f3n, y de pedir perd\u00f3n, la sociedad se corrompe por dentro y corre peligro de disoluci\u00f3n. Quien da sentido a la conversi\u00f3n y personifica el perd\u00f3n es Jesucristo. \u00a1Su presentaci\u00f3n resuelve tantas b\u00fasquedas in\u00fatiles, desalienta tantos intentos fallidos de pacificaci\u00f3n social! La Iglesia, integrada por los bautizados que no han renegado de su pertenencia \u201c<i>cordial<\/i>\u201d a ella, ofrece al mundo lo que tiene: <i>la presentaci\u00f3n y celebraci\u00f3n de Jesucristo<\/i>, el Se\u00f1or y Salvador, que nos regala la paz, pero no como la da el mundo. El perd\u00f3n es siempre un acto de esperanza, un renacimiento, que abre al hombre un nuevo futuro. Solamente la fe puede seguir esperando que tambi\u00e9n el ofensor reconocer\u00e1 un d\u00eda aquella imagen de Dios que nadie puede eliminar del todo.<\/p>\n<p><b>Un testimonio consolador:<\/b> \u201cllegu\u00e9 virgen al matrimonio -dec\u00eda una se\u00f1ora-, muy enamorada de mi esposo, y cuando naci\u00f3 nuestra hija mi felicidad era completa. Sin embargo, mi peque\u00f1a comenz\u00f3 a sufrir bien pronto distintas dolencias y erupciones en su piel. Los remedios no ten\u00edan efecto definitivo y viv\u00edamos angustiados sin saber qu\u00e9 hacer. Un d\u00eda mi suegra dijo: mi nuera es una bella persona, pero nunca conoci\u00f3 bien a mi hijo, muy mujeriego antes de casarse. Se realiz\u00f3 un examen de sida, y dio positivo, no solo en la ni\u00f1a, sino en m\u00ed y en mi esposo. Las palabras se borran si trato de revivir ese drama. Dios me ayud\u00f3 a perdonar todo lo que he vivido, pero uno sigue inmune al dolor cuando recuerda. El herpes atac\u00f3 a mi hija con tanta furia que le rompi\u00f3 la boca y la cara, y la morfina ya no le calmaba los terribles dolores. Muri\u00f3 y lo m\u00e1s cruel fue que un sacerdote se neg\u00f3 a hacerle la unci\u00f3n de los enfermos cuando supo que ten\u00eda sida. Fue un golpe terrible a mi fe en Dios.<\/p>\n<p>Otro sacerdote de buen coraz\u00f3n me recibi\u00f3 y me ayud\u00f3 a desprenderme de mi hija. Me dijo que recitara despacio el Padre nuestro y cuando dijera \u201ch\u00e1gase tu voluntad\u201d se la entregara al Se\u00f1or. Empec\u00e9 7 veces esa oraci\u00f3n y siempre me frenaba al llegar a esa f\u00f3rmula. El me puso la mano sobre el hombro, termin\u00e9 la oraci\u00f3n y sent\u00ed un alivio inmenso. Comprend\u00ed que al aceptar la voluntad del Padre, asum\u00eda la muerte de mi hija y todo mi dolor, y dejaba atr\u00e1s el odio y la amargura. Tambi\u00e9n perdon\u00e9 a mi esposo. Fue un irresponsable, pero nunca con la intenci\u00f3n de hacerme da\u00f1o ni a m\u00ed ni a nuestra hija. Hoy Dios es todo para m\u00ed y comparto mi experiencia, que pueda ayudar a todos y les digo a los j\u00f3venes que elijan muy bien su pareja y sean conscientes para que no sufran despu\u00e9s ni hagan sufrir.<\/p>\n<p><b>La primac\u00eda del Amor:<\/b> Tambi\u00e9n hoy, la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, que nos liber\u00f3 con su perd\u00f3n, est\u00e1 generando hombres y mujeres santos, capaces de renovar sus estructuras y con ellas las de la sociedad, hasta adecuarlas a los valores evang\u00e9licos. Sin contradecir el respeto a la leg\u00edtima pluralidad, los testigos del Evangelio podr\u00e1n, m\u00e1s a\u00fan, deber\u00e1n emprender la delicada cirug\u00eda de separar el trigo de la ciza\u00f1a. Un evangelio que no impregne la vida, y los modos ordinarios de actuar no es el Evangelio de Jes\u00fas. La sociedad actual ha perdido la capacidad de reconocerse necesitada de perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Juan Pablo II nos se\u00f1al\u00f3, tambi\u00e9n, que \u201cpor s\u00ed sola, <b>la justicia no basta<\/b>. M\u00e1s a\u00fan, puede llegar a negarse a s\u00ed misma, si no se abre a la fuerza m\u00e1s profunda que es el amor\u201d. \u201cPor eso, dec\u00eda, he recordado varias veces a los cristianos y a todas las personas de buena voluntad la necesidad del perd\u00f3n para solucionar los problemas, tanto de los individuos como de los pueblos\u201d. \u201c<b>\u00a1No hay paz sin perd\u00f3n!<\/b> Lo repito tambi\u00e9n en esta circunstancia, teniendo concretamente ante los ojos la crisis que sigue arreciando en Palestina y en Medio Oriente\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl cristiano sabe que <b>el amor<\/b> es el motivo por el cual Dios entra en relaci\u00f3n con el hombre\u201d. \u201cPor eso el amor, a trav\u00e9s del perd\u00f3n, es la forma m\u00e1s alta y m\u00e1s noble de relaci\u00f3n de los seres humanos entre s\u00ed\u201d. El perd\u00f3n debe animar, pues, todos los \u00e1mbitos de la vida humana, extendi\u00e9ndose igualmente al orden internacional\u201d. \u201cS\u00f3lo una humanidad en la que reine <b>la \u2018civilizaci\u00f3n del amor\u2019<\/b> podr\u00e1 gozar de una paz aut\u00e9ntica y duradera\u201d, concluye el Papa.<\/p>\n<p>Necesitamos abrir nuestro ser al amor, a la comprensi\u00f3n, al perd\u00f3n y cerrarlo a la dureza, a la violencia, a la brusquedad. Quiero que mi medida sea la misma que usen conmigo: una medida de compasi\u00f3n, de bondad, de misericordia ilimitada. Quiero entender a los otros y perdonarlos incondicionalmente. Quiero echar en el agua del amor las brazas encendidas del odio y del resentimiento y abrir mi coraz\u00f3n en todo momento al perd\u00f3n. Que el amor del Se\u00f1or me colme, me su humildad me vuelva misericordioso y me ayude a perdonar siempre de coraz\u00f3n, haciendo aun lado las ofensas que leguen a mi vida.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Necesidad del perd\u00f3n en nuestra vida: Es tanta la importancia del perd\u00f3n en nuestra vida, que no son necesarios muchos discursos para comprender la imperiosa necesidad que tenemos de \u00e9l. Con s\u00f3lo ver el panorama mundial nos damos cuenta de la necesidad del perd\u00f3n. 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