{"id":2392,"date":"2008-04-09T01:03:46","date_gmt":"2008-04-09T07:03:46","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2392"},"modified":"2008-04-09T01:03:48","modified_gmt":"2008-04-09T07:03:48","slug":"110-el-principio-de-la-sabiduria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/04\/09\/110-el-principio-de-la-sabiduria\/","title":{"rendered":"110. El Principio de la Sabidur\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>110.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>110.2. Cuando Abraham miraba las estrellas, seg\u00fan te cuenta m\u00e1s de una vez la Escritura Santa (G\u00e9n 15,5; cf. 22,17; 26,4), en ellas ley\u00f3 la confirmaci\u00f3n de la maravillosa promesa que Dios le hac\u00eda: &#8220;multiplicar\u00e9 tu descendencia.&#8221; A esa misma hora, seguramente, hombres de otras latitudes levantaban sus ojos a ese mismo cielo, y de \u00e9l pretend\u00edan entender los designios arcanos que marcaban su vida. Estos otros hombres fueron creadores de la astrolog\u00eda que ha pervertido o por lo menos insensibilizado el coraz\u00f3n de tantos a lo largo de los siglos. Las estrellas le hablaban a Abraham del plan divino; las mismas estrellas hablaban a los astr\u00f3logos de historias de dioses y de designios an\u00f3nimos. Ese cielo y esas estrellas eran un libro que pudo ser le\u00eddo de dos modos o de muchos modos diversos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>110.3. As\u00ed como pasa con las realidades del cielo, que no est\u00e1 en manos del hombres cambiar, as\u00ed, y mucho m\u00e1s, pasa con los hechos de esta tierra que pisan y labran vuestros pasos. Si a esos l\u00edmpidos luceros, que \u00abcuentan la gloria de Dios\u00bb (Sal 19,2), ya fue posible leerlos incluso como or\u00e1culos confusos y como destinos de los hombres, \u00bfqu\u00e9 no pasar\u00e1 con los acontecimientos de la tierra, tan llena de cansancios, cr\u00edmenes, incoherencias, enga\u00f1os, patra\u00f1as e injusticias?<\/p>\n<p>110.4. No te hagas, pues, ilusiones, creyendo que los hombres alcanzar\u00e1n acuerdo sobre qu\u00e9 o qui\u00e9nes son. No puedes hablar del hombre sin contar qu\u00e9 ha hecho, y no puedes contar qu\u00e9 ha hecho sin seleccionar, interpretar, extrapolar, inferir, y mil actividades mentales m\u00e1s que son las propias de ti y de quienes son y piensan como t\u00fa. Tus palabras est\u00e1n inexorablemente impregnadas de tu humor y empapadas de tu sangre. Todo hombre que habla dice algo que es tan cierto y tan insuficiente como su propia historia y como el alcance de sus ojos.<\/p>\n<p>110.5. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 entonces sabidur\u00eda, sino percibir aguda y humildemente el propio l\u00edmite? Bien lo dijo Pablo: \u00ab\u00a1Nadie se enga\u00f1e! Si alguno entre vosotros se cree sabio seg\u00fan este mundo, h\u00e1gase necio, para llegar a ser sabio\u00bb (1 Cor 3,19). La sabidur\u00eda empieza despu\u00e9s de la ignorancia, y su ra\u00edz est\u00e1 en los surcos del coraz\u00f3n, all\u00ed donde el alma se estremece ante la grandeza de la verdad que anhela y de la indigencia que le agobia y a la vez le abre.<\/p>\n<p>110.6. As\u00ed puedes entender mejor la sentencia del sabio: \u00abPrincipio de la sabidur\u00eda es temer al Se\u00f1or\u00bb (Sir 1,14; cf. Pro 1,7). S\u00f3lo los corazones estremecidos son corazones remecidos, y por ello mismo, capaces de percibir su necesidad y as\u00ed abrirse m\u00e1s all\u00e1 de sus propios l\u00edmites.<\/p>\n<p>110.7. La humildad as\u00ed entendida es la grandeza, riqueza y belleza m\u00e1s grande del alma humana. Nada de raro tiene que leas en el Libro Santo: \u00abAs\u00ed dice Yahveh: Los Cielos son mi trono y la tierra el estrado de mis pies, pues \u00bfqu\u00e9 casa vais a edificarme, o qu\u00e9 lugar para mi reposo, si todo lo hizo mi mano, y es m\u00edo todo ello? \u2014Or\u00e1culo de Yahveh\u2014.Y \u00bfen qui\u00e9n voy a fijarme? En el humilde y contrito que tiembla a mi palabra\u00bb (Is 66,1-2).<\/p>\n<p>110.8. Es la misma conclusi\u00f3n a que llega la honda meditaci\u00f3n de aquel cap\u00edtulo de Job, refiri\u00e9ndose expresamente a la sabidur\u00eda: \u00abS\u00f3lo Dios su camino ha distinguido, s\u00f3lo \u00c9l conoce su lugar. Porque \u00c9l otea hasta los confines de la tierra, y ve cuanto hay bajo los cielos. Cuando dio peso al viento y afor\u00f3 las aguas con un m\u00f3dulo, cuando a la lluvia impuso ley y un camino a los giros de los truenos, entonces la vio y le puso precio, la estableci\u00f3 y la escudri\u00f1\u00f3. Y dijo al hombre: &#8220;Mira, el temor del Se\u00f1or es la Sabidur\u00eda, huir del mal, la Inteligencia.&#8221;\u00bb (Job 28,23-28).<\/p>\n<p>110.9. Deja que te invite a la alegr\u00eda. Dios te ama; su amor es eterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>110.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. 110.2. 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