{"id":2385,"date":"2008-03-30T01:42:47","date_gmt":"2008-03-30T07:42:47","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2385"},"modified":"2008-03-30T01:43:02","modified_gmt":"2008-03-30T07:43:02","slug":"ejercicios-sobre-el-perdon-22-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/03\/30\/ejercicios-sobre-el-perdon-22-2\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perd\u00f3n, 23"},"content":{"rendered":"<p><b>LA DEPRESI\u00d3N:<\/b><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/fraynelson.com\/banco_imagenes\/depresion.jpg\" alt=\"Dolor y depresi\u00f3n\" width=200 align=right hspace=10 \/>Les invito a una reflexi\u00f3n sobre la depresi\u00f3n, enfermedad que tambi\u00e9n nosotros podemos adquirir al dar cabida a pensamientos y sentimientos negativos obsesivos, a relaciones dif\u00edciles con los padres, con la pareja, con otras personas, y en general, a incapacidad de perdonar, y de sacar de nuestra mente ciertas ideas y sentimientos contra otras personas, contra la vida, contra Dios, hundi\u00e9ndonos en una tristeza permanente y en tedio por la vida. En este trabajo seguir\u00e9 de cerca la XVIII conferencia Internacional celebrada en Roma sobre \u201cLa depresi\u00f3n\u201d. Hoy se afirma que la m\u00e1s grave enfermedad de nuestro tiempo no es el c\u00e1ncer, ni la malaria, ni el sida, ni siquiera el hambre que asola a multitudes inmensas en el llamado tercer mundo. La m\u00e1s grave enfermedad del mundo contempor\u00e1neo es \u00abla p\u00e9rdida del gusto por la vida\u00bb. Y no puede ser de otro, afirm\u00f3 el cardenal Paul Poupard en su charla sobre <i>Las ideas depresivas del mundo contempor\u00e1neo<\/i>, cuando se ha estrangulado la vida humana en la verdad misma de su ser. En efecto: \u201cconvertido <b>el trabajo<\/b> en mero instrumento del dinero que la <i>polilla y la herrumbre corroen<\/i>; <b>el amor<\/b> y la amistad aniquilados en la soledad que convierte al otro en puro <i>objeto<\/i> de inter\u00e9s ego\u00edsta; y reducido <b>el deseo de infinito<\/b> al instante, que <i>hoy es y ma\u00f1ana es arrojado al fuego<\/i>; en un mundo as\u00ed, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 nadie liberarse de la depresi\u00f3n en cualquiera de sus formas? La difusi\u00f3n de la depresi\u00f3n constituye un fen\u00f3meno que preocupa, y mucho, a la Iglesia. Por eso, a quienes se encuentran afligidos por este enfermedad, el Papa les propone profundizar en su vida espiritual para descubrir el amor de Dios y superar as\u00ed ese estado de falta de \u00e1nimo. La vivencia de la fe proporciona puntos de referencia s\u00f3lidos para edificar sobre ellos una personalidad madura e integrada. La receta del Pont\u00edfice para superar la depresi\u00f3n est\u00e1 en coincidencia con los consejos de psiquiatras y psic\u00f3logos.<\/p>\n<p><b>Realizaci\u00f3n: <\/b>El Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, presidido por el cardenal Javier Lozano Barrag\u00e1n, convoc\u00f3 en el Vaticano, del 13 al 15 de noviembre del 2003, la XVIII Conferencia Internacional sobre &#8220;La depresi\u00f3n&#8221;. El tema interesa no solo a m\u00e9dicos sino a la sociedad en general y tambi\u00e9n a la Iglesia. Para afrontar esa enfermedad y buscar soluciones congreg\u00f3 al fin de semana a 600 m\u00e9dicos, laicos comprometidos y hombres de Iglesia. En la actualidad hay en el mundo m\u00e1s de 340 millones de personas que padecen depresi\u00f3n, y, en el a\u00f1o un mill\u00f3n de personas se quitan la vida.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Juan Pablo II en su intervenci\u00f3n, a todos los asistentes, precis\u00f3: \u00abSe manifiestan fragilidades humanas, psicol\u00f3gicas y espirituales, que al menos en parte son inducidas por la sociedad\u00bb. Ante esta situaci\u00f3n, el Papa se\u00f1al\u00f3 \u00abproponer nuevos caminos para que cada uno pueda construir la propia personalidad, <b>cultivando la vida espiritual<\/b>, fundamento de una existencia madura\u00bb. De hecho, afirm\u00f3, \u00abla depresi\u00f3n es siempre una prueba espiritual\u00bb. A las personas que dejan de percibir el sentido de la vida, el obispo de Roma les recomend\u00f3 la meditaci\u00f3n de los Salmos \u00aben los que el autor sagrado expresa en oraci\u00f3n sus alegr\u00edas y angustias\u00bb, el rezo del Rosario y la participaci\u00f3n en la Eucarist\u00eda -\u00abmanantial de paz interior\u00bb-. El Papa recuerda a los enfermos de depresi\u00f3n que \u00aben su amor infinito, Dios est\u00e1 siempre cerca de los que sufren\u00bb. En este sentido, a\u00f1adi\u00f3: \u00abLa enfermedad depresiva puede ser un camino para descubrir otros aspectos de uno mismo y nuevas formas de encuentro con Dios\u00bb.<\/p>\n<p><b>Naturaleza de la depresi\u00f3n:<\/b> La depresi\u00f3n, el m\u00e1s frecuente de todos los trastornos mentales, es un estado emocional de abatimiento, tristeza, sentimiento de indignidad, de inutilidad, de culpa, indefensi\u00f3n y desesperanza profundos. La misma lleva al que la siente, a la soledad, la p\u00e9rdida de motivaci\u00f3n, el retraso motor y la fatiga. Puede llegar incluso a convertirse en un trastorno psic\u00f3tico donde el individuo se queda completamente incapacitado para actuar en forma normal en su vida de relaci\u00f3n. A diferencia de la tristeza normal, o la del duelo, que sigue a la p\u00e9rdida de un ser querido, la depresi\u00f3n da\u00f1ina es una tristeza sin raz\u00f3n aparente que la justifique, y adem\u00e1s grave y persistente. Puede aparecer acompa\u00f1ada de varios s\u00edntomas, incluidas las perturbaciones del sue\u00f1o y de la comida, la p\u00e9rdida de iniciativa, el auto castigo, el abandono, la inactividad y la incapacidad para el placer. Las personas deprimidas se consideran desgraciadas, frustradas, humilladas, rechazadas o castigadas. Miran el futuro sin esperanza.<\/p>\n<p>La &#8220;depresi\u00f3n&#8221; se ha convertido hoy en una enfermedad familiar, corriente. M\u00e1s all\u00e1 de sus s\u00edntomas cl\u00ednicos, que permiten el diagn\u00f3stico m\u00e9dico, la depresi\u00f3n se presenta como <b>un padecimiento del alma<\/b>, que atenaza a quien lo sufre. Cada vez son m\u00e1s las personas que, en alg\u00fan momento de su vida, han sucumbido ante esa enfermedad, donde la vida aparece cargada de tedio, de aburrimiento, de hast\u00edo. La cultura dominante hoy, ciertamente, es un terreno m\u00e1s que favorable a la depresi\u00f3n, que contamina toda verdadera ilusi\u00f3n tratando de destruirla, hasta en los m\u00e1s j\u00f3venes. Desvinculada del otro, encerrada en su mortal soledad, aislada del verdadero amor, sin sentido alguno en la vida, \u00bfc\u00f3mo va a subsistir la actual sociedad?<\/p>\n<p>La v\u00edctima de la depresi\u00f3n desear\u00eda, tal vez, arrinconarse en una esquina y dejarse morir. La persona, cautiva por esta dolencia, expande su pesimismo sobre todo, especialmente sobre el futuro, m\u00e1s temido que esperado. Las consecuencias que acarrea para el enfermo pueden ser varias: baja laboral, problemas familiares e, incluso el suicidio. La depresi\u00f3n afecta en general a mujeres, hombres y, \u00faltimamente, a los ni\u00f1os por pertenecer a esta sociedad donde el placer es su centro y el divorcio ha destruido a la familia, cayendo las consecuencias especialmente sobre los ni\u00f1os, que viven sin padre o sin madre. La tristeza y la pesadumbre y los cambios de humor es algo com\u00fan, son niveles &#8220;normales&#8221; hoy, especialmente en los hijos e hijas de divorciados. Pero los s\u00edntomas de la depresi\u00f3n grave son: estar deprimido casi todo el d\u00eda, casi todos los d\u00edas; no sentir inter\u00e9s por la mayor\u00eda de las actividades ni placer al hacerlas; padecer cambios de h\u00e1bitos en la comida y el sue\u00f1o; estar nervioso, perezoso o cansado; sentirse in\u00fatil o culpable; tener problemas de concentraci\u00f3n; y pensar constantemente en la muerte o el suicidio.<\/p>\n<p><b>Causas:<\/b> Adem\u00e1s de las ya enunciadas, hay que destacar hoy el influjo de los factores ambientales presentes en la cultura que nos envuelve. Una cultura demasiado liviana, demasiado vac\u00eda de valores, demasiado hu\u00e9rfana de referencias que, lejos de aligerar la vida del hombre, tantas veces la sobrecarga de temor y de tensi\u00f3n. En esta sociedad de la comunicaci\u00f3n y de la abundancia, de la competitividad, la lucha y la violencia, el ser humano amanece solo y confundido, tal vez acompa\u00f1ado \u00fanicamente por su pobreza, saturado de desenga\u00f1o y frustraciones, sumergido en la inutilidad de la nada. El Papa, en el discurso a los participantes en la Conferencia, llamaba la atenci\u00f3n sobre este influjo pernicioso de la sociedad: &#8220;Es importante ser conscientes de las repercusiones que tienen <b>los mensajes transmitidos por los medios de comunicaci\u00f3n<\/b> <b>sobre las personas<\/b>, al exaltar el consumismo, la satisfacci\u00f3n inmediata de los deseos, la carrera hacia un bienestar material cada vez mayor. Es necesario proponer nuevas v\u00edas, para que cada uno pueda construir la propia personalidad, <b>cultivando la vida espiritual<\/b>, fundamento de una existencia madura&#8221;.<\/p>\n<p><b>Terapia:<\/b> Es preciso conocer y aceptar la enfermedad, dej\u00e1ndose ayudar para salir de ella. En medio del archipi\u00e9lago de islas incomunicadas en que se van convirtiendo nuestras personas, nuestras ciudades, no siempre es f\u00e1cil encontrar el apoyo del otro, de la familia, de los \u201camigos\u201d. Junto a la insustituible labor de los m\u00e9dicos, no debe faltar la cercan\u00eda personal. La comprensi\u00f3n, la compa\u00f1\u00eda, la escucha. El saberse amado, vale m\u00e1s que todos los tratamientos, aun cuando estos sean necesarios. El Santo Padre afirma: \u201ces importante tender la mano a los enfermos, hacerles percibir la ternura de Dios, integrarlos en una comunidad de fe y de vida en la que se sientan acogidos, comprendidos, sostenidos, dignos de amar y de ser amados&#8221;. La fe cristiana es un buen ant\u00eddoto contra la depresi\u00f3n. No es un f\u00e1rmaco m\u00e1s, sino una ayuda importante. La fe nace del amor y, por consiguiente, genera confianza. Infunde la convicci\u00f3n de que el hombre es siempre amado por Dios; de que el mundo no es hostil, pues ha salido de sus manos; de que el otro no es un enemigo, sino un hermano. Aun en medio del sufrimiento, ocasionado por la enfermedad, que no hemos de entender como un castigo, la vivencia de la fe brinda motivos de esperanza, y proporciona puntos de referencia s\u00f3lidos para edificar sobre ellos una personalidad madura e integrada. La Iglesia, y la sociedad en su conjunto, no pueden desatender este problema. M\u00e1s all\u00e1 del tedio de la vida, frente a la desesperanza, est\u00e1 la serena certeza de que Dios nos ama. Uno de los psiquiatra asistentes, Enrique Rojas, dec\u00eda: \u201cYo creo que el mal del siglo XXI ya lo tenemos delante: hemos pasado de la era de la ansiedad a la era de la depresi\u00f3n y del desamor\u00bb. Est\u00e1 claro que el ant\u00eddoto a esa nada que corroe a la cultura dominante, est\u00e1 justamente en ese imprescindible amor que el mundo se empe\u00f1a en ignorar d\u00e1ndole la espalda, como si se tratase de un ilusorio sue\u00f1o: \u201cLa alegr\u00eda es la primera y la \u00faltima palabra del Evangelio\u201d, afirmaba ya el poeta convertido, Paul Claudel.<\/p>\n<p><b>Recomendaciones y propuestas de la Conferencia Internacional:: <\/b>* Para salir de la depresi\u00f3n el hombre tiene necesidad de volver a encontrar los valores y un sentido a su existencia. La resurrecci\u00f3n de Cristo constituye el desemboque definitivo de la victoria contra la depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>* Volver a encontrar la confianza en s\u00ed mismo y en la vida pasa a trav\u00e9s de la pedagog\u00eda de <b>la esperanza cristiana<\/b>, una esperanza que nos abre un futuro con Dios y que nos arraiga en el deseo de encontrar nuestra felicidad con Cristo en la vida eterna, apoy\u00e1ndonos en la gracia del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>* Para volver a crear un aut\u00e9ntico v\u00ednculo social a partir de un cambio completo del comportamiento de cada hombre, es necesario volver a valorar los principios de la moral, que son capaces de imprimir un profundo cambio en el esp\u00edritu del hombre deprimido para elevarle, restaurando al mismo tiempo tanto la persona como la sociedad.<\/p>\n<p>* El hombre que sufre tiene siempre un puesto privilegiado en la antropolog\u00eda b\u00edblica y en el mensaje cristiano. El deprimido no ha sido olvidado por Dios, es m\u00e1s, constituye el centro de su amor compasivo. De hecho, al comenzar su misi\u00f3n mesi\u00e1nica, Jes\u00fas afirma: \u00abYo he venido para los enfermos\u00bb&#8230;, entre los cuales se encuentran tambi\u00e9n los deprimidos. La vida espiritual transforma esta promesa en contenidos concretos que ofrecen al creyente un apoyo espiritual para afrontar toda enfermedad, incluida la depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>* Se afirma que la ausencia de puntos de referencia contribuye a hacer fr\u00e1giles las personalidades, induci\u00e9ndolas a considerar que todos los comportamientos son iguales. De aqu\u00ed se deriva la importancia de recordar a la familia, a la escuela, a los movimientos juveniles y a las asociaciones parroquiales su papel insustituible a causa de la incidencia que estas realidades tienen en la formaci\u00f3n de la persona.<\/p>\n<p>* Los medios de comunicaci\u00f3n son instrumentos de civilizaci\u00f3n que al proponer modelos de vida y caminos culturales respetuosos de los valores de la vida, de la familia y de la sociedad, pueden ser de gran ayuda para convertir las actitudes y tendencias individualistas y de muerte de la cultura postmoderna en comportamientos positivos, personales, altruistas y solidarios a favor de la vida. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA DEPRESI\u00d3N: Les invito a una reflexi\u00f3n sobre la depresi\u00f3n, enfermedad que tambi\u00e9n nosotros podemos adquirir al dar cabida a pensamientos y sentimientos negativos obsesivos, a relaciones dif\u00edciles con los padres, con la pareja, con otras personas, y en general, a incapacidad de perdonar, y de sacar de nuestra mente ciertas ideas y sentimientos contra &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/03\/30\/ejercicios-sobre-el-perdon-22-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Ejercicios sobre el perd\u00f3n, 23&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[47],"tags":[],"class_list":["post-2385","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia-y-psicologia"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2385","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2385"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2385\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2385"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2385"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2385"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}