{"id":2258,"date":"2007-11-05T06:54:19","date_gmt":"2007-11-05T12:54:19","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2258"},"modified":"2007-11-05T06:57:18","modified_gmt":"2007-11-05T12:57:18","slug":"unicidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2007\/11\/05\/unicidad\/","title":{"rendered":"Unicidad"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/fraynelson.com\/banco_imagenes\/bebe_flor.jpg\" alt=\"Beb\u00e9 y flor\" width=200 align=right hspace=10 \/>Cuando se piensa en aquello que nos hace \u00fanicos desde el punto de vista biol\u00f3gico quiz\u00e1s la primera idea que viene a la mente son las huellas digitales. Los microsurcos de la punta de nuestros dedos no se repiten de una persona a otra y por ello pueden usarse como un medio de identificaci\u00f3n. El iris, con sus l\u00edneas, trazos, puntos y colores parece ser \u00fanico tambi\u00e9n, lo mismo que la dentadura, y seguramente hay otras partes del cuerpo, o proporciones entre partes del cuerpo, que pueden usarse para decidir si alguien es alguien.<\/p>\n<p>Esta labor de identificaci\u00f3n parece que puede automatizarse hasta niveles que interfieren con la deseada privacidad de los ciudadanos. Un sistema de c\u00e1maras de televisi\u00f3n no puede captar huellas digitales ni el iris de la gente pero nuevas tecnolog\u00edas pueden, por ejemplo, analizar las proporciones de los rasgos de la cara: por decir algo, lo que va entre los ojos, la punta de la nariz y la barbilla. Un programa de computador puede encontrar caras en un video de circuito cerrado de TV y en ellas hacer el an\u00e1lisis de esa clase de proporciones. Cada vez que en una escena aparecen las proporciones conocidas de alguien&#8211;quiz\u00e1s un criminal, quiz\u00e1s un enemigo pol\u00edtico&#8211;el programa guarda una foto de la escena y la hora en que esa persona estuvo all\u00ed. Sin duda el sistema requiere mejoras pero es algo que en principio puede hacerse.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nA otro nivel, la unicidad biol\u00f3gica tiene su impronta microsc\u00f3pica en el c\u00f3digo gen\u00e9tico, el ADN. Como una especie de huella digital m\u00e1s sofisticada y de mayores implicaciones, el ADN tiene la caracter\u00edstica de dejar sus trazos en lugares que uno no esperar\u00eda. El peine que uno usa, la ropa que uno deja, los cubiertos de la \u00faltima comida, y mil objetos usuales o partes del cuerpo de uno, como el cabello, van dejando un rastro gen\u00e9tico que en un caso criminal podr\u00edan servir para implicar&#8211;o salvar&#8211;a alguien.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la unicidad humana toma otro giro cuando se piensa no en t\u00e9rminos de propiedades &#8220;est\u00e1ticas,&#8221; como las consideradas hasta ahora, sino de procesos que por definici\u00f3n son din\u00e1micos. Empezando con algo bien prosaico: la digesti\u00f3n. Hoy se sabe que durante la digesti\u00f3n nuestro organismo requiere del auxilio de ej\u00e9rcitos ingentes de bacterias. De hecho, hospedamos en todo nuestro cuerpo cerca de diez veces el n\u00famero de c\u00e9lulas humanas que tenemos. El punto es que la &#8220;fauna&#8221; que cada persona hospeda en sus intestinos es bastante t\u00edpica de cada quien, y la raz\u00f3n es que cada organismo tiene que aprender a resolver el problema de la nutrici\u00f3n por s\u00ed mismo, pues nadie nutre directamente a nadie, al nivel de las c\u00e9lulas, quiero decir. Mi cuerpo, entonces, a trav\u00e9s de los a\u00f1os ha ido cultivando su propio laboratorio bioqu\u00edmico intestinal y lo que es m\u00e1s, ha sub-contratado multitud de labores a agentes externos bacterianos, de modo que las prote\u00ednas, carbohidratos y l\u00edpidos que finalmente entran a mi torrente sangu\u00edneo llevan el sello de esa labor conjunta, la cual ha sido dise\u00f1ada por mi cuerpo a trav\u00e9s de los cuarenta y m\u00e1s a\u00f1os que llevo recibiendo alimentos del mundo exterior&#8211;empezando por la leche materna.<\/p>\n<p>La digesti\u00f3n no es, desde luego, el \u00fanico proceso idiosincr\u00e1sico. Cabe bien suponer que nuestros sistemas hormonales, linf\u00e1ticos e incluso respiratorios tienen patrones de unicidad que han sido descubiertos o est\u00e1n por serlo. \u00a1Todo hay que aprenderlo, y cada aprendizaje carga siempre la huella de su propia historia! Pr\u00e1cticamente nadie camina balanceando exactamente la mitad de su peso en cada pie; pr\u00e1cticamente nadie mastica ejerciendo una presi\u00f3n uniforme en toda la mand\u00edbula, y as\u00ed sucesivamente, de modo que somos \u00fanicos en una multitud de aspectos que permanecen invisibles a nosotros mismos.<\/p>\n<p>Incluso el pensamiento y la memoria resultan invisibles a nuestros ojos. Para hacerlos visibles se usan distintas tecnolog\u00edas que inyectan alg\u00fan medio de contraste que llegue al cerebro y que se concentre o se haga magn\u00e9tica o radiol\u00f3gicamente activo cuando algo interesante sucede. Por este medio se pueden detectar microzonas en el cerebro, como decir, qu\u00e9 parte de mi masa encef\u00e1lica se activa cuando me rasca el pulgar izquierdo.<\/p>\n<p>Los investigadores del cerebro, sin embargo, buscan mucho m\u00e1s que pulgares. Sus preguntas son profundas y se rozan o intersectan incluso con la filosof\u00eda y la teolog\u00eda: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el yo? \u00bfD\u00f3nde viven mis recuerdos? \u00bfCu\u00e1l es el lugar de mis creencias y mis sue\u00f1os? Esta clase de preguntas han resultado singularmente dif\u00edciles y controversiales, como pod\u00eda esperarse, por otra parte.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s interesante es que la respuesta existe pero&#8230; es \u00fanica para cada persona. Si me conectan los electrodos y me hacen recordar el triciclo rojo que us\u00e9 hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os, algo se enciende en la pantalla del computador, pero no hay un modo sencillo de traducir mi triciclo rojo con la mu\u00f1eca azul claro de mi prima. Quienes gustan de comparar el cerebro con un disco duro est\u00e1n en problemas, porque aparentemente cada ser humano es un sistema operacional distinto, y la memoria parece existir en dise\u00f1os, estilos y superficies encef\u00e1licas distintas en las distintas personas.<\/p>\n<p>Todo indica que debemos despedirnos de la idea de que hay neuronas que hacen el papel de la RAM o la ROM en los computadores. Lo que parece probable es que los recuerdos viven no en c\u00e9lulas sino en procesos o cadenas de reacciones sin\u00e1pticas que se funden y combinan continuamente con nuevas percepciones y con lo que uno llamar\u00eda &#8220;procesamiento de datos.&#8221; No hay un departamento \u00fanico de memoria sino un conjunto de procedimientos que quedan asociados a la memoria a corto plazo, a largo plazo, im\u00e1genes, etc.<\/p>\n<p>Hay est\u00e1ndares por supuesto, y por eso puede predecirse que ciertas lesiones tendr\u00e1n tal o cual efecto en la memoria, o en el yo, pero a medida que descendemos a los detalles descubrimos que cada cerebro ha tenido que resolver el problema por s\u00ed mismo. Un pensamiento consolador si se piensa en que preserva en algo la sacralidad del propio ser pero un poco preocupante cuando se piensa en dise\u00f1o de terapias y otros medios de ayuda.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista filos\u00f3fico tal vez lo m\u00e1s interesante de estas reflexiones es descubrir que somos lo que hemos sido y cargamos en nuestras c\u00e9lulas y tejidos lo que hemos intentado ser. Nuestro cuerpo no es una herramienta del deseo presente sino la memoria condensada y viva de anhelos, esfuerzos, derrotas y sue\u00f1os. Para quienes creemos en la resurrecci\u00f3n de la carne es maravilloso conectar este pensamiento con la Eucarist\u00eda, Cuerpo de Cristo, y con el misterio de la recapitulaci\u00f3n del universo con el mismo Cristo como cabeza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando se piensa en aquello que nos hace \u00fanicos desde el punto de vista biol\u00f3gico quiz\u00e1s la primera idea que viene a la mente son las huellas digitales. 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