{"id":2245,"date":"2007-09-30T01:42:00","date_gmt":"2007-09-30T07:42:00","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2245"},"modified":"2007-09-30T01:42:58","modified_gmt":"2007-09-30T07:42:58","slug":"ejercicios-sobre-el-perdon-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2007\/09\/30\/ejercicios-sobre-el-perdon-4\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perd\u00f3n, 4"},"content":{"rendered":"<p><b>Tomar  Conciencia  de  nuestros  Sentimientos<br \/>\n(Jn 11,33-36; Lc 7, 11-16)<\/b><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/fraynelson.com\/banco_imagenes\/p_jaime_forero.jpg\" alt=\"P. Jaime Forero\" width=200 align=right hspace=10 \/>Les invito a continuar nuestra reflexionar sobre  esa realidad fundamental de la persona humana, nuestros sentimientos y su comunicaci\u00f3n. Los sentimientos anteceden al perd\u00f3n, que no depende de ellos, sino de la voluntad. Un sentimiento que ha sido herido necesita del perd\u00f3n. De todos modos necesitamos tomar conciencia de nuestros sentimientos, partir de ellos y reabrir as\u00ed los canales de un aut\u00e9ntico perd\u00f3n. En nuestra cultura pasamos por alto lo que sentimos ante determinados hechos. Los guardamos y nos quedamos con una energ\u00eda que se va represando en nuestro interior. Cuanto m\u00e1s reprimamos nuestros sentimientos, m\u00e1s nos perjudicamos vitalmente. Veremos c\u00f3mo Jes\u00fas, nuestro modelo, tuvo una riqu\u00edsima vida afectiva, rode\u00e1ndose de amigos, con quienes compart\u00eda hasta sus m\u00e1s \u00edntimos sentimientos. Su comunidad apost\u00f3lica era una escuela de intercambio de sentimientos, como aparece en el Evangelio.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><b>Jes\u00fas ten\u00eda una profunda sensibilidad<\/b> <\/p>\n<p>Los Evangelios muestran a Jes\u00fas como hombre de una profunda sensibilidad. Jes\u00fas siente las congojas de aquellas personas con la que se cruza en su camino. Siente la aflicci\u00f3n de una viuda que hab\u00eda perdido lo \u00fanico que le quedaba, su hijo. El evangelio insiste que Jes\u00fas \u201cse compadeci\u00f3\u201d (Lc 7, 13).  Cuando muri\u00f3 su amigo L\u00e1zaro, se conmovi\u00f3 profundamente, agobiado de emoci\u00f3n. Llor\u00f3 porque Mar\u00eda estaba llorando; los dos lloraban porque se hab\u00eda muerto una persona que los dos amaban; Jes\u00fas llor\u00f3 porque no hab\u00eda aprendido que \u201clos hombres fuertes no lloran\u201d. El era un hombre demasiado sano para contener sus l\u00e1grimas. Jes\u00fas  no intent\u00f3 ocultar sus sentimientos y los compart\u00eda con toda libertad: \u201c<i>comenz\u00f3 a sentir tristeza y angustia. Y les  dijo: \u2018siento  una  tristeza  mortal<\/i>\u201d (Mt 26,37-38); \u201c<i>Jes\u00fas lleno de gozo en el Esp\u00edritu Santo dijo:<\/i>\u201d (Lc 10,21); \u201c<i>su esp\u00edritu se conmovi\u00f3 profundamente y se turb\u00f3<\/i>\u201d (Jn 11,33.38).<\/p>\n<p><b>La religi\u00f3n no es solo cuesti\u00f3n de inteligencia<\/b><\/p>\n<p>Se pod\u00eda pensar que la religi\u00f3n es solo cuesti\u00f3n de entender intelectualmente lo que se nos propone. Pero este camino ha tra\u00eddo consecuencias fatales al occidente cristiano, habi\u00e9ndonos contentado la mayor\u00eda con ser cat\u00f3licos de ideas, sin haber entregado a Dios nuestro coraz\u00f3n, nuestra vida afectiva. Sin hacer a un lado nuestra inteligencia, el camino que nos lleva a Dios es el coraz\u00f3n, pues Dios es Amor. As\u00ed lo asegura la Escritura: \u201c<i>los razonamientos tortuosos alejan de Dios. B\u00fasquenlo con un coraz\u00f3n sincero, porque El se deja encontrar, se manifiesta a los que conf\u00edan en \u00c9l<\/i>\u201d (Sab 1,2-3).<\/p>\n<p><b>Naturaleza de los sentimientos<\/b><\/p>\n<p>El hombre se relaciona con los dem\u00e1s a trav\u00e9s de su afectividad, que promueve: sentimientos. Estos son energ\u00eda, reacci\u00f3n interior, provocada  por un est\u00edmulo externo o interno y tienen vida propia, no dependen de la volunta y, por eso, no son ni buenos ni malos. Esto quiere decir que no tienen moralidad en s\u00ed. Lo que s\u00ed tiene moralidad es la acci\u00f3n que los sigue. Por eso, dicen los moralistas, que <b>el pecado no est\u00e1 en sentir sino en consentir<\/b>. Que sintamos envidia, rabia, deseos sexuales, atracci\u00f3n por ciertas personas, no es malo, es natural. Los sentimientos referentes al sexo, a la ira, se les consider\u00f3 indignos; mientras los tranquilos como la alegr\u00eda, la paz, buenos. <\/p>\n<p>Cuando creemos que los sentimientos son malos, tratamos de reprimirlos y esto nos quita la paz y nos hace vivir con un miedo constante a que se repitan. Como resultado, mucha gente aprendi\u00f3 a eludir los sentimientos menos tranquilos, y en la mente de muchos cat\u00f3licos, la represi\u00f3n \u2013guardar dentro- de ciertos sentimientos fue elevada a virtud. La negaci\u00f3n de la ira, la envidia  y los sentimientos sexuales lleg\u00f3 a ser  virtud para muchos. Pero uno y otros son indiferentes.<\/p>\n<p>Los sentimientos son la manera que tenemos de percibirnos. Ellos son nuestra manera de reaccionar ante el mundo que nos rodea. Cada uno de nosotros obramos conforme a los sentimientos que tenemos. Por esto, comprender nuestros sentimientos es comprender nuestra reacci\u00f3n ante los dem\u00e1s y ante todo lo dem\u00e1s. Todos poseemos una gran riqueza de sentimientos: amor, enamoramiento, placer, rabia, ansiedad, fracaso, miedo, tristeza, depresi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Los sentimientos son personales<\/b><br \/>\nLos sentimientos tienen el sello personal y, como la persona, son diferentes, \u00fanicos. M\u00e1s a\u00fan, ellos son los que nos identifican. Permitamos a nuestros sentimientos expresarse: manifestemos el amor, el odio, la ira, la amistad. Por no conocer y aprender a manejar nuestros sentimientos tenemos muchos problemas con quienes convivimos. Las consecuencias por no saber manejarlos pueden ser peores que las de conducir un carro sin saber hacerlo.<\/p>\n<p><b>Respuestas del cuerpo<\/b><\/p>\n<p>Un sentimiento puede ser eliminado de la mente pero no del cuerpo. Si lo callamos, la energ\u00eda del sentimiento ignorado permanece atrapada en el est\u00f3mago, en el pecho, en el cuello, etc. Podemos calmar, con aspirinas o tranquilizantes el malestar que esto nos produce; pero la energ\u00eda emocional se convierte en s\u00edntoma desagradable. Los sentimientos reprimidos se van fermentando en nuestro interior y son causa de variedad de enfermedades. A veces, esos sentimientos cr\u00f3nicos se somatizan y buscan un lugar en el cuerpo para permanecer all\u00ed. Pueden manifestarse en forma de dolores de cabeza cr\u00f3nicos, problemas estomacales, dolores de espalda, c\u00e1ncer, etc. Cierta persona, a determinada hora sent\u00eda un dolor de cabeza. Se le recomend\u00f3 que recordara desde cu\u00e1ndo empez\u00f3 a sufrir ese dolor y qu\u00e9 le aconteci\u00f3 en esa ocasi\u00f3n. Record\u00f3 que a los 7 a\u00f1os su padre lo hab\u00eda castigado injustamente. Ahora reconoci\u00f3 el posible motivo del castigo, perdon\u00f3 a su padre y el dolor de cabeza desapareci\u00f3 y qued\u00f3 liberado de la rabia. Tenemos que aprender a reconocer los sentimientos, a aceptarlos y a comunicarlos. Desde que la ciencia de la conducta humana descubri\u00f3 las relaciones entre los sentimientos torpemente tratados y muchas enfermedades; desde que los te\u00f3logos comenzaron a estudiar la humanidad de Jes\u00fas a una nueva luz, y fueron conscientes de que El se air\u00f3, tuvo compasi\u00f3n, tuvo otros sentimientos y los expres\u00f3, se ha dado m\u00e1s importancia al conocimiento y a la expresi\u00f3n adecuada de los sentimientos.<\/p>\n<p><b>Precisar nuestros sentimientos<\/b><\/p>\n<p>Para que nuestros sentimientos promuevan las buenas relaciones es necesario <b>poseerlos<\/b>, <b>reconocerlos<\/b>, <b>aceptarlos<\/b> y <b>ofrecerlos<\/b>. Es frecuente encontrar \u201cbuenos cristianos\u201d, que intentan superar sus sentimientos. Si sienten ira, tristeza, deseos sexuales buscan moderar su intensidad; si son emociones \u201cinaceptables\u201d se apresuran a ofrec\u00e9rselas a Dios, tratando de sacrificarlas. El intento de espiritualizar en demas\u00eda la vida emocional conduce a guardar dentro esos sentimientos. Ofrecer esto a Dios, m\u00e1s que oraci\u00f3n, es <b>represi\u00f3n psicol\u00f3gica<\/b>. Necesitamos dejarnos mover por la compasi\u00f3n, llenarnos de ternura, enfadarnos, batallar con la impaciencia, cultivar la alegr\u00eda y desear, sentir dolor, llorar.<\/p>\n<p><b>No sabemos expresar los sentimientos<\/b><\/p>\n<p>Nuestra sociedad nos ha acostumbrado a no expresar los sentimientos. A los hombres se les ha educado para silenciar ciertos sentimientos, advirti\u00e9ndoles, por ejemplo: \u00a1los \u201cmachos\u201d no lloran! Se nos ha privado as\u00ed de parte de nuestra humanidad, perdiendo una de las m\u00e1s ricas fuentes de intimidad. Los religiosos tenemos dificultad de decirle al hermano: \u00a1te quiero!, por las consecuencias. A veces me  siento herido por alguien y me callo, reprimiendo mis sentimientos. Soy incapaz de aceptar que tengo rabia, furia, amargura, decepci\u00f3n, calentura sexual y me pongo una careta de v\u00edctima, de inocencia, mientras mis sentimientos contin\u00faan reprimidos, ahog\u00e1ndose y ahog\u00e1ndome. Estas personas no han aprendido a sentir sus sentimientos, a conocer su naturaleza, su nombre, a expresarlos. En la escuela no se nos ense\u00f1a a conocer y a manejar los sentimientos. <\/p>\n<p>Psiquiatras, terapeutas, orientadores saben de cantidad de problemas que est\u00e1n relacionados con la incapacidad de expresar nuestros sentimientos: un religioso joven no sabe si su prefecto le estima; otro no puede entender porqu\u00e9 su m\u00e1s \u00edntimo amigo lo ha abandonado sin decir adi\u00f3s. Se comunican ideas, pero no sentimientos o estados de \u00e1nimo. Hay historias de religiosos, de personas que sufren por falta de cercan\u00eda humana. No se nos proporciona adiestramiento para la intimidad, ni para expresar sentimientos de amor, de rabia; de pronto alguno ha pasado a\u00f1os distanci\u00e1ndose de los dem\u00e1s, de sus hermanos, sin darse cuenta; otro, asustado sin querer o sin sentirse capaz de compartir con nadie su malestar. Ayudar a clarificar este proceso es hoy indispensable.<\/p>\n<p><b>El di\u00e1logo, medio ordinario para expresar nuestros sentimientos<\/b><\/p>\n<p>El episodio del encuentro de Jes\u00fas en el templo se\u00f1ala <b>el di\u00e1logo<\/b> como elemento apropiado para, en un clima de comunicaci\u00f3n familiar, respetuoso, expresar lo que sentimos. Jos\u00e9 y Mar\u00eda no se quedan represando  sus sentimientos, sino que expresan a Jes\u00fas lo que sienten ante la crisis que acaban de vivir. Mar\u00eda le dice a Jes\u00fas: \u201c<i>Hijo, \u00bfporqu\u00e9 nos has hecho esto? Tu padre y yo te busc\u00e1bamos angustiados<\/i>\u201d. Y Jes\u00fas, a su vez expresa, tambi\u00e9n, sus sentimientos con todo respeto: \u201c<i>No sab\u00edais que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?<\/i>\u201d (Lc 2,49).  Jos\u00e9 y Mar\u00eda no entendieron lo dicho por Jes\u00fas, pero expresaron y permitieron a Jes\u00fas que expresara, tambi\u00e9n, sus sentimientos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tomar Conciencia de nuestros Sentimientos (Jn 11,33-36; Lc 7, 11-16) Les invito a continuar nuestra reflexionar sobre esa realidad fundamental de la persona humana, nuestros sentimientos y su comunicaci\u00f3n. Los sentimientos anteceden al perd\u00f3n, que no depende de ellos, sino de la voluntad. Un sentimiento que ha sido herido necesita del perd\u00f3n. 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