{"id":2201,"date":"2007-07-04T01:13:50","date_gmt":"2007-07-04T07:13:50","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2201"},"modified":"2007-07-04T01:14:15","modified_gmt":"2007-07-04T07:14:15","slug":"70-los-angeles-y-los-sacramentos-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2007\/07\/04\/70-los-angeles-y-los-sacramentos-parte-ii\/","title":{"rendered":"70. Los \u00c1ngeles y Los Sacramentos, Parte II"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/fraynelson.com\/banco_imagenes\/eucaristia1.jpg\" alt=\"Eucarist\u00eda\" width=200 align=right hspace=10 \/>70.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>70.2. La Carta a los Hebreos tiene entre sus principales prop\u00f3sitos destacar la diferencia entre la obra \u00fanica de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, y el ministerio de los \u00c1ngeles. Dice, por ejemplo: \u00abEn efecto, \u00bfa qu\u00e9 \u00c1ngel dijo alguna vez: Hijo m\u00edo eres t\u00fa; yo te he engendrado hoy; y tambi\u00e9n: Yo ser\u00e9 para \u00e9l Padre, y \u00e9l ser\u00e1 para mi Hijo?\u00bb (Heb 1,5). En este sentido debes saber y ense\u00f1ar que nada se parece al Sacrificio \u00fanico y perfectamente eficaz del Hijo de Dios, y por lo tanto, que hay una distancia infinita entre el ministerio de los \u00c1ngeles y el Sacerdocio de Jesucristo.<\/p>\n<p>70.3. De ah\u00ed sin embargo, no debes deducir que los \u00c1ngeles seamos ajenos al ministerio sacerdotal, pues la unidad misma del plan misericordioso de Dios que tiene un solo fin, vuestra salvaci\u00f3n, hace que todo concurra para el logro de ese fin. Evidentemente no se trata de que nosotros seamos sacerdotes, pues el sacerdocio cristiano est\u00e1 unido a la ofrenda de Cristo, la cual, como ense\u00f1a esta misma Carta y como lees en otros lugares de la Escritura, depende formalmente del misterio de la Encarnaci\u00f3n, que supone la uni\u00f3n con la naturaleza humana y no con la naturaleza ang\u00e9lica.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>70.4. As\u00ed lees: \u00abPor eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser misericordioso y Sumo Sacerdote fiel en lo que toca a Dios, en orden a expiar los pecados del pueblo\u00bb (Heb 2,17); \u00abpues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado\u00bb (Heb 4,15): \u00abporque todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y est\u00e1 puesto en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los pecados; y puede sentir compasi\u00f3n hacia los ignorantes y extraviados, por estar tambi\u00e9n \u00e9l envuelto en flaqueza\u00bb (Heb 5,1-2).<\/p>\n<p>70.5. Y con respecto a la calidad de la ofrenda de este Sumo y Eterno Sacerdote, encuentras estas expresiones: \u00abPero present\u00f3se Cristo como Sumo Sacerdote de los bienes futuros, a trav\u00e9s de una Tienda mayor y m\u00e1s perfecta, no fabricada por mano de hombre, es decir, no de este mundo. Y penetr\u00f3 en el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabr\u00edos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redenci\u00f3n eterna. Pues si la sangre de machos cabr\u00edos y de toros y la ceniza de vaca santifica con su aspersi\u00f3n a los contaminados, en orden a la purificaci\u00f3n de la carne, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s la sangre de Cristo, que por el Esp\u00edritu Eterno se ofreci\u00f3 a s\u00ed mismo sin tacha a Dios, purificar\u00e1 de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo!\u00bb (Heb 9,11-14). De donde es claro que este alt\u00edsimo sacerdocio no ha sido ni puede ser participado propiamente por nosotros los \u00c1ngeles. Semejante gracia ha sido reservada para vosotros, pues tambi\u00e9n fue vuestra naturaleza la que el Hijo de Dios asumi\u00f3 y la que ofreci\u00f3 una vez y para siempre. \u00bfQu\u00e9 puedo decirte, vi\u00e9ndote unido al sacerdocio de Cristo, sino que inspiras reverencia, y que de tu carne ungida, lo mismo que de la carne ungida de cada hermano tuyo en el sacerdocio de Cristo, se desprende un halo de majestad? \u00a1Si t\u00fa supieras bien qui\u00e9n eras, qui\u00e9n eres ahora y por tanto qu\u00e9 ha hecho Dios contigo, pasar\u00edas los d\u00edas y las noches como los \u00c1ngeles y m\u00e1s que los \u00c1ngeles en adoraci\u00f3n y alabanza!<\/p>\n<p>70.6. Sin embargo, te repito, ello no significa que las funciones propias del sacerdote no tengan discretas pero elocuentes analog\u00edas con nuestro ministerio. Dios ha querido que existan esos parecidos para ejercicio de nuestra humildad y para invitaros a la pureza y a la adoraci\u00f3n que son propias de nuestra naturaleza ang\u00e9lica. As\u00ed por ejemplo, sobre aquel \u00c1ngel que tuvo por encargo anunciar el nacimiento de Sans\u00f3n, lees: \u00abMan\u00f3aj tom\u00f3 el cabrito y la oblaci\u00f3n y lo ofreci\u00f3 en holocausto, sobre la roca, a Yahveh, que obra maravillas. Man\u00f3aj y su mujer estaban mirando. Cuando la llama sub\u00eda del altar hacia el cielo, el \u00c1ngel de Yahveh sub\u00eda en la llama. Man\u00f3aj y su mujer lo estaban viendo y cayeron rostro en tierra\u00bb (Jue 13,19-20). Una historia semejante encuentras con motivo del llamado y el servicio de Gede\u00f3n (Jue 6,20-21).<\/p>\n<p>70.7. Y cuando Nuestro Se\u00f1or Jesucristo ofrec\u00eda su vida al Padre, en la intens\u00edsima oraci\u00f3n del huerto de Getseman\u00ed, all\u00ed estaba un \u00c1ngel (Lc 22,41-44), de cuyo ministerio ya te habl\u00e9 en otra ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>70.8. En el Apocalipsis se muestra otra semejanza entre el sacerdocio cristiano y el ministerio ang\u00e9lico: \u00abOtro \u00c1ngel vino y se puso junto al altar con un badil de oro. Se le dieron muchos perfumes para que, con las oraciones de todos los santos, los ofreciera sobre el altar de oro colocado delante del trono\u00bb (Ap 8,3 cf. 5,8). Puedes decir en ese sentido que nuestro sacerdocio, hablando en sentido amplio, es el sacerdocio de la oraci\u00f3n, que no es poco, si se piensa en que todo sacrificio acepto a Dios ha de estar perfumado con esa ofrenda que es la del coraz\u00f3n, para que se siga el ejemplo de Jonat\u00e1n, el sacerdote: \u00abMientras se consum\u00eda el sacrificio, los sacerdotes hac\u00edan oraci\u00f3n: todos los sacerdotes con Jonat\u00e1n que comenzaba, y los dem\u00e1s, como Nehem\u00edas, respond\u00edan\u00bb (2 Mac 1,23); y para que no caiga sobre vosotros el reproche de Isa\u00edas: \u00abMe han honrado con sus labios, mientras que su coraz\u00f3n est\u00e1 lejos de m\u00ed\u00bb (Is 29,13; cf. Mt 15,8).<\/p>\n<p>70.9. En cambio, para aquellos sacerdotes o laicos que creen que pueden guardar las apariencias y convencer a Dios con ritos vac\u00edos se escribi\u00f3 aquello: \u00ab\u00a1Ya pueden ofrecer sacrificios en mi honor, y comerse la carne! Yahveh no los acepta; ahora recordar\u00e1 sus culpas y visitar\u00e1 sus pecados: ellos volver\u00e1n a Egipto\u00bb (Os 8,13; cf. Am 4,4-5). Y tambi\u00e9n eso otro: \u00abSi me ofrec\u00e9is holocaustos&#8230; no me complazco en vuestras oblaciones, ni miro a vuestros sacrificios de comuni\u00f3n de novillos cebados. \u00a1Aparta de mi lado la multitud de tus canciones, no quiero o\u00edr la salmodia de tus arpas! \u00a1Que fluya, s\u00ed, el juicio como agua y la justicia como arroyo perenne! (Am 5,22-24).<\/p>\n<p>70.10. Con respecto al sacramento del matrimonio \u2014pues quiero que no falte ning\u00fan sacramento en mi ense\u00f1anza\u2014, tienes todo el libro de Tob\u00edas, especialmente all\u00ed donde se te dice que fue el \u00c1ngel Rafael quien condujo a Tob\u00edas a casa de la que ser\u00eda su mujer, Sarra (Jon 6,13; 7,1). Sin embargo, no es esta la m\u00e1s preciosa intervenci\u00f3n de un \u00c1ngel en lo que ata\u00f1e a Bodas y uni\u00f3n de esposos.<\/p>\n<p>70.11. Sabes que fue un \u00c1ngel el que, por mandato divino, custodi\u00f3 la perfecta unidad del v\u00ednculo entre Jos\u00e9 y Mar\u00eda: \u00abSu marido Jos\u00e9, como era justo y no quer\u00eda ponerla en evidencia, resolvi\u00f3 repudiarla en secreto. As\u00ed lo ten\u00eda planeado, cuando el \u00c1ngel del Se\u00f1or se le apareci\u00f3 en sue\u00f1os y le dijo: &#8220;Jos\u00e9, hijo de David, no temas tomar contigo a Mar\u00eda tu mujer porque lo engendrado en ella es del Esp\u00edritu Santo. Dar\u00e1 a luz un hijo, y t\u00fa le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas, porque \u00c9l salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados.&#8221; Despertado Jos\u00e9 del sue\u00f1o, hizo como el \u00c1ngel del Se\u00f1or le hab\u00eda mandado, y tom\u00f3 consigo a su mujer\u00bb (Mt 1,19-21.24).<\/p>\n<p>70.12. \u00bfY qu\u00e9 ser\u00e1 el final de toda la Historia humana, sino la realizaci\u00f3n plena de aquello que el sacramento del matrimonio anuncia? No faltar\u00e1n los coros de los \u00c1ngeles en esa sublime Boda, pues est\u00e1 escrito: \u00abY sali\u00f3 una voz del trono, que dec\u00eda: &#8220;Alabad a nuestro Dios, todos sus siervos y los que le tem\u00e9is, peque\u00f1os y grandes.&#8221; Y o\u00ed el ruido de una muchedumbre inmensa y como el ruido de grandes aguas y como el fragor de fuertes truenos. Y dec\u00edan: &#8220;\u00a1Aleluya! Porque ha establecido su reinado el Se\u00f1or, nuestro Dios Todopoderoso. Alegr\u00e9monos y regocij\u00e9monos y d\u00e9mosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su Esposa se ha engalanado.&#8221;\u00bb (Ap 19,5-7). \u00a1G\u00f3zate, hermano! \u00a1Vosotros y nosotros, fundidos en el amor de la caridad divina, seremos la Esposa!<\/p>\n<p>70.13. Quiero hablarte finalmente a la Unci\u00f3n de los Enfermos, sacramento que tiene su ministro propio en el presb\u00edteros, como te ense\u00f1a Santiago (St 5,14). Es una unci\u00f3n de bendici\u00f3n, salud y fortaleza. Mira a este respecto c\u00f3mo ruega aquel \u00c1ngel: \u00abTom\u00f3 la palabra el \u00c1ngel de Yahveh y dijo: &#8220;Oh Yahveh Sebaot, \u00bfhasta cu\u00e1ndo seguir\u00e1s sin apiadarte de Jerusal\u00e9n y de las ciudades de Jud\u00e1, contra las cuales est\u00e1s irritado desde hace setenta a\u00f1os?&#8221; Yahveh respondi\u00f3 al \u00c1ngel que hablaba conmigo palabras buenas, palabras de consuelo\u00bb (Zac 1,12-13).<\/p>\n<p>70.14. En este mismo libro de la Biblia hay otra delicada alusi\u00f3n a la piedad ang\u00e9lica que restaura y levanta. \u00abEstaba Josu\u00e9 vestido de ropas sucias, en pie delante del \u00c1ngel. Tom\u00f3 \u00e9ste la palabra y habl\u00f3 as\u00ed a los que estaban delante de \u00e9l: &#8220;\u00a1Quitadle esas ropas sucias y ponedle vestiduras de fiesta;&#8221; le dijo: &#8220;Mira, yo he pasado por alto tu culpa.&#8221;\u00bb (Zac 3,3-4). Puesto que esas ropas sucias eran se\u00f1al de la indignidad, y el vestido de fiesta en cambio es se\u00f1al de gracia (cf. Lc 15,22), t\u00fa entiendes el mensaje que hay en estos textos.<\/p>\n<p>70.15. Por lo dem\u00e1s, no pienses que en la hora suprema de la muerte ha de faltar nuestro ministerio. Cuando toda una eternidad est\u00e1 por decidirse, \u00bfc\u00f3mo faltar\u00e1n nuestros ruegos o aquel consuelo de que te ha hablado el profeta? Es lo que sugiere discretamente el Apocalipsis cuando asocia \u00c1ngeles y m\u00e1rtires (Ap 11,18; cf. 6,9-10). \u00bfY no era de \u00c1ngel aquella voz de la que fue escrito: \u00abLuego o\u00ed una voz que dec\u00eda desde el cielo: &#8220;Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Se\u00f1or. Desde ahora, s\u00ed \u2014dice el Esp\u00edritu\u2014, que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompa\u00f1an.&#8221;\u00bb (Ap 14,13)?<\/p>\n<p>70.16. Pero no s\u00f3lo como puerta de la muerte, sino como restauraci\u00f3n de la vida, han sido enviados \u00c1ngeles, en esto semejantes al sacerdote que con su oraci\u00f3n y unci\u00f3n se hace ministro de la salud de los enfermos. Ya desfallec\u00eda Agar en el desierto, cuando un \u00c1ngel la salv\u00f3 a ella y a su hijo Ismael. \u00abOy\u00f3 Dios la voz del chico, y el \u00c1ngel de Dios llam\u00f3 a Agar desde los cielos y le dijo: &#8220;\u00bfQu\u00e9 te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha o\u00eddo la voz del chico en donde est\u00e1. \u00a1Arriba!, levanta al chico y tenle de la mano, porque he de convertirle en una gran naci\u00f3n.&#8221;\u00bb (G\u00e9n 21,17-18).<\/p>\n<p>70.17. Algo semejante sucedi\u00f3 con El\u00edas, que ya se ve\u00eda a las puertas de la muerte: \u00abEl\u00edas camin\u00f3 por el desierto una jornada de camino, y fue a sentarse bajo una retama. Se dese\u00f3 la muerte y dijo: &#8220;\u00a1Basta ya, Yahveh! \u00a1Toma mi vida, porque no soy mejor que mis padres!&#8221; Se acost\u00f3 y se durmi\u00f3 bajo una retama, pero un \u00c1ngel le toc\u00f3 y le dijo: &#8220;Lev\u00e1ntate y come.&#8221; Mir\u00f3 y vio a su cabecera una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comi\u00f3 y bebi\u00f3 y se volvi\u00f3 a acostar. Volvi\u00f3 segunda vez el \u00c1ngel de Yahveh, le toc\u00f3 y le dijo: &#8220;Lev\u00e1ntate y come, porque el camino es demasiado largo para ti.&#8221; Se levant\u00f3, comi\u00f3 y bebi\u00f3, y con la fuerza de aquella comida camin\u00f3 cuarenta d\u00edas y cuarenta noches hasta el monte de Dios, el Horeb\u00bb (1 Re 19,4-8).<\/p>\n<p>70.18. Ya ves, hermano, con el testimonio supremo de la Escritura, c\u00f3mo ha querido Dios que los \u00c1ngeles estemos siempre pr\u00f3ximos al r\u00edo de la gracia, especialmente por los sacramentos. Aprecia lo que Dios te ha dado, y en lo que respecta a m\u00ed, ll\u00e1mame cuando vayas a confesarte o a comulgar, o tambi\u00e9n cuando vayas a recibir o administrar cualquier otro sacramento.<\/p>\n<p>70.19. Y deja que te invite a la alegr\u00eda. Dios te ama; su amor es eterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>70.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. 70.2. 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