{"id":2195,"date":"2007-06-27T01:49:11","date_gmt":"2007-06-27T07:49:11","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2195"},"modified":"2007-06-27T01:49:11","modified_gmt":"2007-06-27T07:49:11","slug":"69-los-angeles-y-los-sacramentos-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2007\/06\/27\/69-los-angeles-y-los-sacramentos-parte-i\/","title":{"rendered":"69. Los \u00c1ngeles y Los Sacramentos, Parte I"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/fraynelson.com\/banco_imagenes\/hostia1.jpg\" alt=\"Hostia\" width=200 align=right hspace=10 \/>69.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>69.2. Puesto que en los sacramentos se comunica particularmente la gracia de Dios, y yo mismo soy una expresi\u00f3n del deseo que Dios tiene de que vivas y crezcas en su gracia, es f\u00e1cil entender que hay una asociaci\u00f3n muy profunda entre los sacramentos y la presencia inspiradora y santificadora que Dios ha querido que los \u00c1ngeles tengamos en vuestras vidas.<\/p>\n<p>69.3. No es dif\u00edcil encontrar en la Sagrada Escritura testimonios sobre c\u00f3mo todo aquello que Dios habr\u00eda de comunicar plenamente \u2014y ahora comunica con abundancia\u2014 en raz\u00f3n de la humanidad sacrosanta de su Divino Hijo, todo eso, digo, aparece como anticipado y otras veces completado, embellecido, proclamado por el ministerio de los \u00c1ngeles.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>69.4. Sabes bien, de hecho, que la fuente de todo sacramento es ese Cuerpo Sant\u00edsimo, instrumento singular y precioso de la obra del Esp\u00edritu Santo. Mira c\u00f3mo las Huestes Celestes animan a los pastores a acudir a ese manantial primero de todo bien y toda gracia: \u00abY esto os servir\u00e1 de se\u00f1al: encontrar\u00e9is un ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre\u00bb (Lc 2,12).<\/p>\n<p>69.5. &#8220;Encontrar\u00e9is un ni\u00f1o&#8221;: \u00a1qu\u00e9 palabras m\u00e1s consoladoras! \u00a1qu\u00e9 ternura de anuncio, qu\u00e9 delicadeza y, a la vez, qu\u00e9 admirable fuerza en un mensaje tan sencillo! &#8220;Encontrar\u00e9is un ni\u00f1o&#8221;: carne como la vuestra, susceptible de ser vista, tocada, abrazada, para que un d\u00eda pudiera escribirse: \u00abLo que exist\u00eda desde el principio, lo que hemos o\u00eddo, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida, lo que hemos visto y o\u00eddo, os lo anunciamos, para que tambi\u00e9n vosotros est\u00e9is en comuni\u00f3n con nosotros. Y nosotros estamos en comuni\u00f3n con el Padre y con su Hijo Jesucristo\u00bb (1 Jn 1,1.3). &#8220;Encontrar\u00e9is un ni\u00f1o&#8221;: \u00c9l es el principio y venero de todo sacramento, y nosotros sus \u00c1ngeles nada pretendemos sino conduciros, como esa noche a los pastores, hacia \u00c9l, Salvador vuestro y Rey de todos.<\/p>\n<p>69.6. Mira ahora el sacramento del bautismo, con raz\u00f3n llamado puerta de la vida del cristiano. \u00bfQu\u00e9 es lo propio de este sacramento? Aquello que dijo Nuestro Se\u00f1or: \u00abEn verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Esp\u00edritu no puede entrar en el Reino de Dios\u00bb (Jn 3,5). Aquello que es el nacimiento para la vida natural, eso es el bautismo para la vida de la gracia. \u00bfQuieres ver a los \u00c1ngeles conduciendo hacia el bautismo y acompa\u00f1ando como Celestes Padrinos a los hijos de los hombres? Recuerda solamente la historia de aquel pagano, Cornelio. En los Hechos de los Ap\u00f3stoles lees: \u00abVio claramente en visi\u00f3n, hacia la hora nona del d\u00eda, que el \u00c1ngel de Dios entraba en su casa y le dec\u00eda: &#8220;Cornelio.&#8221;\u00bb (Hch 10,3). Sabes en qu\u00e9 culmina aquel hermoso relato, cuando el ap\u00f3stol Pedro se ve como obligado a exclamar: \u00ab\u00bfAcaso puede alguno negar el agua del bautismo a \u00e9stos que han recibido el Esp\u00edritu Santo como nosotros? Y mand\u00f3 que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo\u00bb (Hch 10,47-48).<\/p>\n<p>69.7. Con respecto a la Penitencia no quiso el Esp\u00edritu Santo que faltara testimonio sobre la presencia y la obra de los \u00c1ngeles. Nuestras voces y nuestro aspecto son un llamado ardent\u00edsimo al arrepentimiento, como t\u00fa lo has vivido por experiencia, y como consta en la Escritura, pues Isa\u00edas te cuenta: \u00abEl a\u00f1o de la muerte del rey Oz\u00edas vi al Se\u00f1or sentado en un trono excelso y elevado, y sus haldas llenaban el templo. Unos Serafines se manten\u00edan erguidos por encima de \u00e9l; cada uno ten\u00eda seis alas: con un par se cubr\u00edan la faz, con otro par se cubr\u00edan los pies, y con el otro par aleteaban, y se gritaban el uno al otro: &#8220;Santo, santo, santo, Yahveh Sebaot: llena est\u00e1 toda la tierra de su gloria.&#8221; Se conmovieron los quicios y los dinteles a la voz de los que clamaban, y la Casa se llen\u00f3 de humo. Y dije: &#8220;\u00a1Ay de m\u00ed, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, y entre un pueblo de labios impuros habito: que al rey Yahveh Sebaot han visto mis ojos!&#8221; Entonces vol\u00f3 hacia m\u00ed uno de los Serafines con una brasa en la mano, que con las tenazas hab\u00eda tomado de sobre el altar, y toc\u00f3 mi boca y dijo: &#8220;He aqu\u00ed que esto ha tocado tus labios: se ha retirado tu culpa, tu pecado est\u00e1 expiado.&#8221;\u00bb (Is 6,1-7). Dime: \u00bfqu\u00e9 hizo aquel Seraf\u00edn, seg\u00fan mandato divino, sino expresar con su gesto algo como la esencia del sacramento de la Penitencia, con todos sus pasos de arrepentimiento, dolor, confesi\u00f3n, misericordia y expiaci\u00f3n?<\/p>\n<p>69.8. En lo que ata\u00f1e a la Sant\u00edsima Eucarist\u00eda, hay m\u00e1s de un texto. Sobre todo es f\u00e1cil para ti recordar aquella meditaci\u00f3n del libro de la Sabidur\u00eda: \u00abA tu pueblo, por el contrario, le alimentaste con manjar de \u00c1ngeles; les suministraste, sin cesar desde el Cielo un pan ya preparado que pod\u00eda brindar todas las delicias y satisfacer todos los gustos\u00bb (Sab 16,20). Con esto aquel sabio no hac\u00eda sino prolongar lo que hab\u00eda dicho el salmo: \u00ab[Yahveh] a las nubes mand\u00f3 desde lo alto, abri\u00f3 las compuertas de los Cielos; hizo llover sobre ellos man\u00e1 para comer, les dio el trigo de los Cielos; pan de Fuertes comi\u00f3 el hombre, les mand\u00f3 provisi\u00f3n hasta la hartura\u00bb (Sal 78,23-25). \u00a1Trigo de los Cielos! \u00a1Pan de Fuertes! \u00bfHab\u00edas o\u00eddo semejante elogio para la Divina Eucarist\u00eda, en la que con tanta verdad ense\u00f1a la Iglesia que vosotros y nosotros nos alimentamos del mismo y \u00fanico Se\u00f1or?<\/p>\n<p>69.9. Con respecto al Sello del Esp\u00edritu Santo, propio de la Confirmaci\u00f3n, hay palabras sublimes que no s\u00e9 si tus o\u00eddos puedan soportar. Trae a tu memoria aquello que est\u00e1 en la Carta a los Hebreos, cuando cita y a la vez interpreta el Sal 104,4. Est\u00e1 escrito, en efecto, en aquella Carta: \u00abY de los \u00c1ngeles dice: El que hace a sus \u00c1ngeles vientos, y a sus servidores llamas de fuego\u00bb (Heb 1,7). El fuego y el viento, dos im\u00e1genes privilegiadas para describir la acci\u00f3n inmediata y poderosa del Esp\u00edritu Santo, son aqu\u00ed descripciones de la naturaleza y la obra de los \u00c1ngeles de Dios.<\/p>\n<p>69.10. No es casualidad, adem\u00e1s, que aquellos hombres, los saduceos, que negaban al Esp\u00edritu, negaran tambi\u00e9n a los \u00c1ngeles (Hch 23,8). Es esta una materia de gran delicadeza, en la que es preciso que conserves extrema prudencia, pues no es f\u00e1cil para ti distinguir entre el Esp\u00edritu Santo y los Santos Esp\u00edritus. \u00bfQu\u00e9 dice a tu alma, por ejemplo, Ap 3,1: \u00abAl \u00c1ngel de la Iglesia de Sardes escribe: Esto dice el que tiene los siete Esp\u00edritus de Dios y las siete estrellas\u00bb? S\u00f3lo el Esp\u00edritu Santo realiza la comunicaci\u00f3n de la gracia que justifica y santifica, pero, a vista de ojos humanos, es casi imposible, muchas veces, separar netamente la obra del Esp\u00edritu y la obra de los \u00c1ngeles.<\/p>\n<p>69.11. El Apocalipsis sugiere discretamente esta uni\u00f3n profunda de los \u00c1ngeles y el Esp\u00edritu Santo. Compara, por ejemplo, dos textos. El primero es de Pablo: \u00abEn Cristo tambi\u00e9n vosotros, tras haber o\u00eddo la Palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvaci\u00f3n, y cre\u00eddo tambi\u00e9n en \u00e9l, fuisteis sellados con el Esp\u00edritu Santo de la Promesa, que es prenda de nuestra herencia, para redenci\u00f3n del Pueblo de su posesi\u00f3n, para alabanza de su gloria\u00bb (Ef 1,13-14). El segundo es del Apocalipsis: \u00abLuego vi a otro \u00c1ngel que sub\u00eda del Oriente y ten\u00eda el sello de Dios vivo; y grit\u00f3 con fuerte voz a los cuatro \u00c1ngeles a quienes se hab\u00eda encomendado causar da\u00f1o a la tierra y al mar: &#8220;No caus\u00e9is da\u00f1o ni a la tierra ni al mar ni a los \u00e1rboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.&#8221;\u00bb (Ap 7,2-3). M\u00e1s no puedo decirte por el momento. T\u00fa no puedes entenderlo todo de una vez, ni yo entonces debo pretender ense\u00f1arte todo en un solo encuentro. Ve y descansa. Mientras t\u00fa descansas, yo orar\u00e9 por ti, porque te amo. Te amo mucho.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>69.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. 69.2. Puesto que en los sacramentos se comunica particularmente la gracia de Dios, y yo mismo soy una expresi\u00f3n del deseo que Dios tiene de que vivas y crezcas en su gracia, es f\u00e1cil entender que hay una asociaci\u00f3n muy profunda entre &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2007\/06\/27\/69-los-angeles-y-los-sacramentos-parte-i\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;69. 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