{"id":2191,"date":"2007-06-17T01:23:03","date_gmt":"2007-06-17T07:23:03","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2191"},"modified":"2007-06-17T01:23:18","modified_gmt":"2007-06-17T07:23:18","slug":"que-es-ofrecer-algo-a-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2007\/06\/17\/que-es-ofrecer-algo-a-dios\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 es ofrecer algo a Dios?"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/fraynelson.com\/banco_imagenes\/orando_enfermos.jpg\" alt=\"Orando por los enfermos\" width=200 align=right hspace=10 \/>Si hay algo m\u00e1s impresionante que ver a una persona sufriendo es ver que ofrece su sufrimiento por el bien de otros. Es una escena que he tenido la gracia de ver m\u00e1s de una vez, especialmente en el contexto de los agonizantes. Precisamente all\u00ed donde todo se entrega, all\u00ed donde asoman las puertas altas y siniestras de la muerte, la generosidad brilla como piedra precios\u00edsima. Estos, mis o\u00eddos, han o\u00eddo cosas como: &#8220;\u00a1Ofrezco este dolor por mi pa\u00eds, para que cese la violencia!&#8221; O tambi\u00e9n: &#8220;Acepta, Jes\u00fas, esta ofrenda de mi vida por las vocaciones sacerdotales.&#8221;<\/p>\n<p>El valor asombroso de personas como estas lo mueve a uno a reflexi\u00f3n en varios niveles. Est\u00e1 la parte existencial, es decir, ese cuestionamiento que uno termina haci\u00e9ndose en torno a a los propios valores, y en torno tambi\u00e9n a lo que pasa y lo que dura. Para m\u00ed por lo menos es inevitable sentirme torpe, cobarde y ego\u00edsta cuando descubro el tama\u00f1o del amor que circula por esas carnes maceradas por el peso de la enfermedad, los accidentes o la violencia de los hombres. Este es un nivel de cuestionamiento que se puede resumir en la pregunta: &#8220;\u00bfY yo qu\u00e9?&#8221;<\/p>\n<p>Pero hay otros niveles. Por ejemplo, cabe preguntarse por la dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica del ofrecimiento: \u00bfQu\u00e9 hay en la cabeza de una persona cuando enfrenta un dolor intenso y lo abraza, y lo ofrece? Aunque suene cruel o descre\u00eddo preguntarlo: \u00bfEs un acto de resignaci\u00f3n? \u00bfEs una forma de huir con decoro y tratar de hacer algo bueno de un momento malo? La raz\u00f3n de hacer estas preguntas no es la curiosidad. Es que me llama la atenci\u00f3n por qu\u00e9 unas personas parece que pueden dar ese paso mientras que otros se cierran en una concha de amargura y simplemente maldicen su suerte o se concentran en recriminarle a Dios su injusticia. \u00bfPor qu\u00e9 sucede as\u00ed? \u00bfHay alguna forma de ayudar a que la persona que sufre bajo el impacto de un dolor descomunal encuentre un camino hacia una perspectiva de oblaci\u00f3n y ofrecimiento, o eso s\u00f3lo sucede si la persona ya era creyente y muy religiosa?<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Otras preguntas posibles vienen de la teolog\u00eda misma. Al fin y al cabo el tema del sufrimiento es inevitable para la teolog\u00eda cristiana que predica que hemos sido salvados a trav\u00e9s del sacrificio del la Cruz de Cristo. San Pablo habl\u00f3 del valor y sentido de su propio sufrimiento cuando dijo: &#8220;Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por su cuerpo, que es la iglesia, de la cual fui hecho ministro conforme a la administraci\u00f3n de Dios que me fue dada para beneficio vuestro, a fin de llevar a cabo la predicaci\u00f3n de la palabra de Dios&#8221; (Colosenses 1,24-25). En el Magisterio reciente de la Iglesia podemos mencionar la Carta Apost\u00f3lica de Juan Pablo II, <i>Salvifici Doloris<\/i> (SD), del 11 de Febrero de 1984, &#8220;sobre el sentido cristiano del sufrimiento humano.&#8221; No es coincidencia que esta Carta del Papa empieza citando el vers\u00edculo de san Pablo aqu\u00ed mencionado. En mucho de lo que deseo decir aqu\u00ed hago uso de ese documento pontificio.<\/p>\n<p>Mi intenci\u00f3n, en concreto, es hilvanar algunas reflexiones sobre un elemento peculiar de la respuesta creyente ante el sufrimiento, a saber, eso de &#8220;ofrecer&#8221; lo que uno vive.<\/p>\n<p>El fundamento mismo est\u00e1 claro: se trata de un acto de amor que nos une con Cristo en su pasi\u00f3n<\/p>\n<blockquote><p>Las palabras citadas de la carta a los Colosenses testimonian el car\u00e1cter excepcional de esta uni\u00f3n. En efecto, el que sufre en uni\u00f3n con Cristo -como en uni\u00f3n con Cristo soporta sus \u00abtribulaciones\u00bb el ap\u00f3stol Pablo- no s\u00f3lo saca de Cristo aquella fuerza, de la que se ha hablado precedentemente, sino que \u00abcompleta\u00bb con su sufrimiento lo que falta a los padecimientos de Cristo. En este marco evang\u00e9lico se pone de relieve, de modo particular, la verdad sobre el car\u00e1cter creador del sufrimiento. El sufrimiento de Cristo ha creado el bien de la redenci\u00f3n del mundo. Este bien es en s\u00ed mismo inagotable e infinito. Ning\u00fan hombre puede a\u00f1adirle nada. [&#8230;] Cristo ha obrado la redenci\u00f3n completamente y hasta el final; pero, al mismo tiempo, no la ha cerrado. En este sufrimiento redentor, a trav\u00e9s del cual se ha obrado la redenci\u00f3n del mundo, Cristo se ha abierto desde el comienzo, y constantemente se abre, a cada sufrimiento humano. [&#8230;] Con tal apertura a cada sufrimiento humano, Cristo ha obrado con su sufrimiento la redenci\u00f3n del mundo. Al mismo tiempo, esta redenci\u00f3n, aunque realizada plenamente con el sufrimiento de Cristo, vive y se desarrolla a su manera en la historia del hombre. Vive y se desarrolla como cuerpo de Cristo, o sea la Iglesia, y en esta dimensi\u00f3n cada sufrimiento humano, en virtud de la uni\u00f3n en el amor con Cristo, completa el sufrimiento de Cristo. Lo completa como la Iglesia completa la obra redentora de Cristo. El misterio de la Iglesia -de aquel cuerpo que completa en s\u00ed tambi\u00e9n el cuerpo crucificado y resucitado de Cristo- indica contempor\u00e1neamente aquel espacio, en el que los sufrimientos humanos completan los de Cristo. (<i>SD<\/i>, 24)<\/p><\/blockquote>\n<p>El modelo propuesto por el Papa es muy hermoso y claro, y repito que yo mismo he tenido la gracia de verlo realizarse en personas concretas. Pero esa claridad no excluye algunos malos entendidos, que en alg\u00fan momento pueden ser serios. La dificultad de fondo proviene en \u00faltimas de lo dif\u00edcil que puede ser llegar a entender en qu\u00e9 consiste la cruz del cristiano.<\/p>\n<p>Un ejemplo ayuda en este punto. Supongamos una se\u00f1ora que sufre el alcoholismo y la violencia de su esposo. As\u00ed como suena discutible, por decir lo menos, que ella diga que esa es &#8220;su cruz,&#8221; as\u00ed tambi\u00e9n parece que hay algo indebido en pensar que esa clase de sufrimiento puede ser &#8220;ofrecido,&#8221; que en \u00faltimas significa unido a la pasi\u00f3n redentora y salv\u00edfica de Cristo.<\/p>\n<p>Otro ejemplo: Antonio llama por tel\u00e9fono a Claudia, a quien ama mucho y que hasta hace poco parec\u00eda corresponderle en su amor; pero la nota indiferente y distante y por eso abrevia la conversaci\u00f3n y se despite con cortes\u00eda pero tambi\u00e9n con prontitud. Se queda entonces pensando en lo que ha sido su soledad y en c\u00f3mo el rechazo de tantas mujeres ha sido una constante en su vida. Y entonces hace un ofrecimiento de ese dolor de su soledad por tantas personas enfermas y abandonadas en el mundo. Lo que \u00e9l no sabe es que eso que a \u00e9l le pareci\u00f3 desinter\u00e9s era sencillamente debido a que Claudia hab\u00eda sido despedida de su trabajo ese mismo d\u00eda, y ella, en parte acongojada y en parte estupefacta por los hechos, ten\u00eda su cabeza en otra parte. La pronta despedida de Antonio no hab\u00eda facilitado una comunicaci\u00f3n m\u00e1s completa.<\/p>\n<p>Lo que creo que puede aprenderse de ejemplos como estos es que el valor del &#8220;ofrecer&#8221; depende no s\u00f3lo de la generosidad de la persona implicada. No es algo que est\u00e9 s\u00f3lo en la voluntad sino que tiene que ver tambi\u00e9n con la inteligencia.<\/p>\n<p>Es interesante a este respecto lo que la Ley de Mois\u00e9s prescrib\u00eda con respecto a los sacrificios. Los animalitos destinados a la Pascua deb\u00edan ser &#8220;sin defecto&#8221; (Exodo 12,15). Lo mismo se prescribe para otras ofrendas: Exodo 29,1; Lev\u00edtico 1,3.10; y cerca de cuarenta textos m\u00e1s. La razon es obvia: el sacrificio que se hace para Dios no es un modo de deshacerse de animales que ser\u00eda in\u00fatiles para uso normal en las necesidades de una familia o grupo humano. Pero lo que a m\u00ed me llama la atenci\u00f3n es que en el acto de mirar si el animal tiene alg\u00fan defecto es preciso estudiarlo, revisarlo, observarlo. Es decir: la ofrenda no viene de un acto espont\u00e1neo o apresurado, sino que tiene una fase de autocr\u00edtica en la que es preciso preguntarse: \u00bfqu\u00e9 es lo que le estoy entregando al Se\u00f1or en realidad?<\/p>\n<p>Los dolores o contrariedades pueden ser ofrecidos pero precisamente, en cuanto son sacrificios, reclaman nuestra atenci\u00f3n, de modo que miremos qu\u00e9 estamos dando al Se\u00f1or. Adem\u00e1s de comprobar que algo nos duele, lo cual en el fondo no necesita comprobaci\u00f3n, es preciso mirar cu\u00e1l es la causa y las posibles soluciones de ese dolor. En el curso de ese examen juicioso descubriremos que quiz\u00e1s no hay motivo para la clase de dolor que ten\u00edamos, pues es un hecho que todo dolor tiene dos dimensiones, la del dolor en s\u00ed y la de la importancia que le doy. Por pensar en algo concreto: si Antonio examina mejor las cosas y sus propias reacciones de pronto descubre que en vez de sentirse adolorido porque &#8220;otra vez&#8221; una mujer lo ha despreciado, deber\u00eda sentirse incluso esperanzado porque la coyuntura por la que pasa Claudia es una oportunidad para \u00e9l estar presente. Al revisar ese corderito de dolor que iba a ofrecer en sacrificio Antonio podr\u00eda y deber\u00eda descubrir que es un cordero mentiroso, no es de verdad, y no merece por tanto ir al altar de los sacrificios. Ah\u00ed en realidad no hab\u00eda nada que ofrecer.<\/p>\n<p>Hay en todo esto algo muy propio del amor cristiano: nosotros hemos de aprender a amar con los ojos abiertos. Cristo no quiso que lo narcotizaran con mirra cuando iba a ofrecer su dolor en la Cruz (Marcos 15,23) y en cambio s\u00ed acept\u00f3 probar el vinagre (Marcos 15,36). Nosotros amamos con los ojos abiertos, y esto significa tambi\u00e9n abiertos a la realidad de nuestras posibles mentiras, las que solemos repetirnos, como Antonio se repite que ninguna mujer podr\u00eda quererlo.<\/p>\n<p>En el terreno pr\u00e1ctico: hay que hacer un esfuerzo sincero, aunque no descomunal ni obsesivo, por identificar nuestro dolor; qu\u00e9 sentimos que nos duele; si estamos siendo justos con los dem\u00e1s y en el modo como leemos sus palabras, gestos y acciones; el curso posible de soluci\u00f3n y sanaci\u00f3n de ese dolor. S\u00f3lo despu\u00e9s de ese examen, realizado honestamente ante los ojos de Dios, podemos empezara descubrir qu\u00e9 es lo que \u00e9l realmente quiere que ofrezcamos, y entonces nuestra ofrenda ser\u00e1 no s\u00f3lo generosa sino tambi\u00e9n llena de paz y de alegr\u00eda tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>En esto como en tantas cosas nuestro modelo es la Sant\u00edsima Virgen. Ella &#8220;meditaba todo en su coraz\u00f3n,&#8221; nos dice san Lucas (2,19), indicando que en ese coraz\u00f3n hab\u00eda no solo fuego sino mucha luz de claridad y de verdad. Ella misma, sin embargo, est\u00e1 junto a la Cruz (Juan 19,25), all\u00ed donde toda explicaci\u00f3n resulta insuficiente y toda luz parece eclipsarse. Entonces sabe tambi\u00e9n unirse y ofrecerse junto al Hijo Crucificado.<\/p>\n<p>Algo as\u00ed nos toca a nosotros: comprender hasta donde es posible; ser cr\u00edticos con nosotros mismos y abiertos a entender a los dem\u00e1s, y al final, cuando asoma la cruz, abrazarla con la fuerza que Dios nos otorgue, para no perder su fruto precioso, que ser\u00e1 siempre de resurrecci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hay algo m\u00e1s impresionante que ver a una persona sufriendo es ver que ofrece su sufrimiento por el bien de otros. Es una escena que he tenido la gracia de ver m\u00e1s de una vez, especialmente en el contexto de los agonizantes. 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