{"id":2164,"date":"2007-05-02T01:46:08","date_gmt":"2007-05-02T07:46:08","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2164"},"modified":"2007-05-02T01:49:13","modified_gmt":"2007-05-02T07:49:13","slug":"61-los-nombres-de-los-angeles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2007\/05\/02\/61-los-nombres-de-los-angeles\/","title":{"rendered":"61. Los Nombres de los \u00c1ngeles"},"content":{"rendered":"<p>61.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>61.2. Muchas veces te he visto meditar sobre aquel extra\u00f1o pasaje del libro de los Jueces, all\u00ed donde el \u00c1ngel se neg\u00f3 a dar su nombre: \u00abMan\u00f3aj dijo entonces al \u00c1ngel de Yahveh: &#8220;Perm\u00edtenos retenerte y prepararte un cabrito.&#8221; Pero el \u00c1ngel de Yahveh dijo a Man\u00f3aj: &#8220;Aunque me obligues a quedarme no probar\u00e9 tu comida. Pero si quieres preparar un holocausto, ofr\u00e9ceselo a Yahveh.&#8221; Porque Man\u00f3aj no sab\u00eda que era el \u00c1ngel de Yahveh. Man\u00f3aj dijo entonces al \u00c1ngel de Yahveh: &#8220;\u00bfCu\u00e1l es tu nombre para que, cuando se cumpla tu palabra, te podamos honrar?&#8221; El \u00c1ngel de Yahveh le respondi\u00f3: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 me preguntas el nombre, si es maravilloso?&#8221;\u00bb (Jue 13,15-18).<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>61.3. De este texto puedes aprender varias cosas. Puesto que el Se\u00f1or hab\u00eda ya revelado su nombre de Yahveh (cf. \u00c9x 6,2-3), y el \u00c1ngel no dice su nombre, no hay manera de decir, como algunos dicen, que el \u00c1ngel era s\u00f3lo un modo de hablar del mismo Yahveh o de sus potencias o dem\u00e1s atributos.<\/p>\n<p>61.4. Adem\u00e1s, f\u00edjate c\u00f3mo el \u00c1ngel dice: &#8220;Aunque me obligues a quedarme no probar\u00e9 tu comida. Pero si quieres preparar un holocausto, ofr\u00e9ceselo a Yahveh.&#8221; Desde luego que \u00e9l distingue entre s\u00ed mismo y Yahveh. Y finalmente, si \u00e9l fuera el mismo Yahveh, \u00bfpor qu\u00e9 rechazar\u00eda el tributo de honra que le ofrec\u00eda Man\u00f3aj?<\/p>\n<p>61.5. Deduce de esta sencilla explicaci\u00f3n, por una parte, cu\u00e1n intensa es la uni\u00f3n que hay entre los Santos \u00c1ngeles y Dios mismo, al punto que el ser humano, rebasado por la majestad ang\u00e9lica, m\u00e1s de una vez ha querido adorar a los \u00c1ngeles mismos (cf. Ap 19,10; 22,8-9). Por otra parte, mira c\u00f3mo la Escritura es clara en la distinci\u00f3n entre los enviados, o sea, los \u00c1ngeles, y quien los env\u00eda, es decir, Dios.<\/p>\n<p>61.6. Cuando esta distinci\u00f3n corre peligro, el \u00c1ngel se abstiene de dar su nombre, como en el ejemplo de la historia de Man\u00f3aj, padre de Sans\u00f3n. Lleno de admiraci\u00f3n y gratitud, este r\u00fastico hombre se dispone a <em>honrar<\/em> al \u00c1ngel que ha marcado una se\u00f1al indeleble y una transformaci\u00f3n palpable en su vida y en la de su familia. Puesto que hay riesgo para la gloria de Dios, no hay lugar a nombres (cf. G\u00e9n 32,30).<\/p>\n<p>61.7. Adem\u00e1s, los nombres son necesarios all\u00ed donde hay confusi\u00f3n entre varias realidades semejantes. Dais nombres a las personas, pero luego se los retir\u00e1is, cuando no hay riesgo de confusi\u00f3n. Mira, por ejemplo, lo que pasa en una hermosa pareja. Cuando \u00e9l supo de ella, supo el nombre de ella, y as\u00ed la llam\u00f3 por un tiempo. Pero despu\u00e9s le da un nuevo nombre que ya no es para identificarla entre todas las mujeres, sino para describir de alg\u00fan modo lo que ella ha hecho y ha significado en la vida de \u00e9l.<\/p>\n<p>61.8. Si, digamos por caso, ella se llamaba &#8220;Mar\u00eda,&#8221; \u00e9l ya no le dice as\u00ed, sino &#8220;mi vida,&#8221; &#8220;mi amor,&#8221; &#8220;mi coraz\u00f3n.&#8221; Estas cari\u00f1osas expresiones ya no son exactamente &#8220;nombres&#8221; sino alusiones a la <em>historia<\/em> de afectos que les ha unido. En la intimidad de su amor la pareja ya no necesita de aquellos nombres externos, que equivalen a los vestidos para el cuerpo. Despojados de sus trajes y de sus nombres, con la desnudez de sus cuerpos y de sus almas se gozan en la belleza de la historia que han construido y vivido juntos.<\/p>\n<p>61.9. En el Cielo, cuando contemplamos y alabamos a Dios, no hay necesidad de enunciar propiamente su Nombre, por dos razones: primera, porque es \u00c9l mismo quien se pronuncia en la eterna procesi\u00f3n de su Hijo y Palabra eterna; segunda, porque cualquier nombre &#8220;puesto&#8221; por nosotros, distinto entonces de la Palabra que \u00c9l dice de s\u00ed mismo, no ayudar\u00eda sino estorbar\u00eda a la uni\u00f3n inmediata, directa y perfecta entre \u00c9l y nosotros.<\/p>\n<p>61.10. As\u00ed sucede o debe suceder entre t\u00fa y yo. Recordar\u00e1s que hace a\u00f1os sentiste en tu coraz\u00f3n un nombre, alguna vez que te un\u00edas en oraci\u00f3n a m\u00ed. \u00bfEs ese <em>mi<\/em> nombre? Preg\u00fantate dos cosas: primera, \u00bfhay posibilidad de confusi\u00f3n entre otro ser, visible o invisible, y yo?; segunda, \u00bfhay riesgo para la gloria de Dios en la invocaci\u00f3n de un nombre distinto a lo que has conocido de Dios y de su amor?<\/p>\n<p>61.11. Suponiendo que lograras vencer el obst\u00e1culo a que alude la segunda pregunta, estar\u00e1s de acuerdo conmigo en que no hay riesgo alguno de confusi\u00f3n, y que por tanto ning\u00fan nombre particular hace falta para m\u00ed. S\u00ed puedes, en cambio, y har\u00e1 bien para consuelo de tu alma, forjar una expresi\u00f3n de gratitud y amor, como aquellas que te dije que utilizan las parejas de enamorados o tambi\u00e9n los buenos amigos. Una voz as\u00ed te sirve a ti, porque te recuerda de continuo que he estado junto a ti, como enviado de tu Dios y Se\u00f1or.<\/p>\n<p>61.12. Deja que te invite a la alegr\u00eda. Dios te ama; su amor es eterno.<\/p>\n<p>61.13. Como eres persona inquieta, ya escucho tu pregunta: &#8220;\u00bfY si esto es as\u00ed, por qu\u00e9 hay nombres de \u00c1ngeles en la Biblia?&#8221; Ya te dije en otra ocasi\u00f3n que no desprecio tus preguntas, cuando son se\u00f1ales de hambre por la Verdad y van acompa\u00f1adas de humildad y adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>61.14. Quiso el Esp\u00edritu Santo que aquellos \u00c1ngeles fueran nombrados as\u00ed expresamente por varias razones, pero la m\u00e1s importante es para que entendierais que se trataba de varias intervenciones o acciones del mismo \u00c1ngel. As\u00ed ves que <em>Rafael<\/em> interviene muchas veces en el libro de Tob\u00edas; <em>Gabriel<\/em> es nombrado en el libro de Daniel (Dan 8,16; 9,21) y en el Evangelio de Lucas (Lc 1,19.26); y <em>Miguel<\/em> es mencionado en Dan 10,21; 12,1; Judas 9 y Ap 12,7. \u00a1Aunque tambi\u00e9n se habla de \u00e9l en \u00c9x 14,19; 23,20-23; 32,34; 33,2!<\/p>\n<p>61.15. El modo m\u00e1s natural y sencillo de revelaros la realidad personal de los \u00c1ngeles y de mostraros su cercan\u00eda no s\u00f3lo para un momento, sino como custodios vuestros, era este que escogi\u00f3 el Esp\u00edritu Santo: indicar algunos nombres plet\u00f3ricos de sentido, como son los de Miguel, Gabriel y Rafael. Est\u00e1n en n\u00famero suficiente para que teng\u00e1is alguna entrada al misterio de los \u00c1ngeles, sin ser de tal n\u00famero que engendren confusi\u00f3n o arrebaten algo a la gloria de Dios. \u00a1\u00c9l derrame toda bendici\u00f3n sobre ti, amigo m\u00edo!<\/p>\n<p>61.16. Deja que te invite a la alegr\u00eda. Dios te ama; su amor es eterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>61.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. 61.2. 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