{"id":2129,"date":"2007-02-28T01:37:25","date_gmt":"2007-02-28T07:37:25","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2129"},"modified":"2007-02-28T01:37:35","modified_gmt":"2007-02-28T07:37:35","slug":"54-escarcha-de-oro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2007\/02\/28\/54-escarcha-de-oro\/","title":{"rendered":"54. Escarcha De Oro"},"content":{"rendered":"<p>54.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>54.2. El diamante m\u00e1s fino y el m\u00e1s humilde trozo de carb\u00f3n est\u00e1n hechos del mismo elemento, te ense\u00f1\u00f3 la Qu\u00edmica. T\u00fa eres un trozo de carb\u00f3n, todo t\u00fa. No es que tu cuerpo sea carb\u00f3n y tu alma diamante. No es que tu interior sea diamante y tu exterior carb\u00f3n. No es que tus afectos y realidades sean carb\u00f3n y tus ideas y proyectos diamante. No es que tengas m\u00e9todos de diamante y una historia de carb\u00f3n. T\u00fa eres un trozo de carb\u00f3n, todo t\u00fa.<\/p>\n<p>54.3. He aqu\u00ed la raz\u00f3n por la que tantos esfuerzos tuyos para cambiar y convertirte han terminado en fracaso. Te f\u00edas demasiado de tu capacidad de conocerte y crees que puedes tener un sistema perfecto para cambiar. Como si tu inteligencia, que ha mostrado tantas fallas en tantas cosas, en esto fuera irreprochable. Admites tus errores, pero crees que tienes la fuerza para cambiarlos; pides la gracia, pero piensas que tu petici\u00f3n es perfecta; buscas ser diferente, pero te imaginas que t\u00fa <em>te dar\u00e1s cuenta<\/em> de cu\u00e1ndo empiezas a serlo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>54.4. \u00bfPor qu\u00e9 Dios tendr\u00eda que decirte cu\u00e1ndo te va a hacer de otro modo? Adem\u00e1s, si estuviera &#8220;garantizado&#8221; que Dios te va a decir algo as\u00ed o que t\u00fa vas a ser consciente de ello, eso implicar\u00eda que habr\u00eda algo en ti \u2014tu propio punto de vista\u2014 que permanecer\u00eda igual y ajeno a tu propia transformaci\u00f3n. Es como cuando te cambias de ropa. Tus ojos no cambian cuando te mudas de pantal\u00f3n o de camisa. La pretensi\u00f3n de sostener una observaci\u00f3n continua de un proceso significa la ambici\u00f3n de no perder el se\u00f1or\u00edo de tu control sobre ti mismo, y esto en lenguaje claro quiere decir que Dios no va a ser el Se\u00f1or de <em>todo<\/em> tu ser.<\/p>\n<p>54.5. Dios te va a cambiar. Har\u00e1 de tu carb\u00f3n un diamante, pero no puedes preguntarle c\u00f3mo lo har\u00e1, sino admirarte por lo que ya ha hecho. No pretendas que tus ojos vigilen el proceso, porque esa vigilia les priva del sue\u00f1o de morir para resucitar. Ellos tambi\u00e9n tienen que morir. Tu conciencia de ti tiene que morir, de modo que tu abandono en el poder del amor divino sea absoluto, irrestricto, irreversible, incondicional.<\/p>\n<p>54.6. Voy a contarte una historia que te ayudar\u00e1 a grabar esta ense\u00f1anza de hoy en tu mente.<\/p>\n<p>54.7. Era Juanita una peque\u00f1a joven que quer\u00eda que Ernesto, el m\u00e1s apuesto doncel de aquellos parajes, se fijara en ella. Mar\u00eda Jazm\u00edn, la tierna madrina de Juanita ve\u00eda sufrir a la ni\u00f1a que, en la flor de sus quince a\u00f1os, se sent\u00eda torturada por el deseo de ser amada, para poder expresar tambi\u00e9n ella todo el torrente del amor que Ernesto le inspiraba.<\/p>\n<p>54.8. Agobiada por sus pensamientos, Juanita se dio a la tarea de leer e investigar todo lo que le pudiera servir para lograr que su amado se fijara en ella. Estudi\u00f3 con avidez sobre romances y amor\u00edos, aprendi\u00f3 poes\u00edas y fue escribiendo con gran paciencia todos sus apuntes sentimentales en un peque\u00f1o cuaderno al que puso por t\u00edtulo \u00ab<em>El amor de mi alma<\/em>.&#8221;<\/p>\n<p>54.9. Un d\u00eda Mar\u00eda Jazm\u00edn se encontr\u00f3 a Juanita escribiendo con toda dedicaci\u00f3n en aquel cuadernito y sin hacer el menor ruido se acerc\u00f3 a la ventana que le daba luz a su tierna ahijada. Cuando Juanita sinti\u00f3 la presencia de su respetada madrina, ya era muy tarde para esconder nada. As\u00ed result\u00f3 que tuvo que confesarle cu\u00e1l era la causa de toda esa escritura y de tantas y tantas cavilaciones.<\/p>\n<p>54.10. Mar\u00eda Jazm\u00edn sonre\u00eda con inmenso afecto escuchando las historias y sobre todo los estudios y deducciones de su peque\u00f1a Juanita. Cuando la ni\u00f1a hubo acabado el recuento de sus teor\u00edas, la bondadosa mujer se sent\u00f3 junto a ella y, acarici\u00e1ndole con cari\u00f1o los cabellos, la tom\u00f3 de una mano y le habl\u00f3 con todo su amor de amiga: \u00abNo es as\u00ed como tocar\u00e1s el coraz\u00f3n de aquel muchacho que con raz\u00f3n te roba el sue\u00f1o y tantos dolores despierta en tu alma joven,&#8221; le dijo, y a\u00f1adi\u00f3: \u00abLe conozco desde hace muchos a\u00f1os, porque su madre fue condisc\u00edpula m\u00eda en la escuela catedralicia. Te puedo decir con verdad que s\u00f3lo hay algo que pueda atraerle; s\u00f3lo uno es el detalle de la belleza femenina que podr\u00e1 cautivarle. Si \u00e9l ve escarcha de oro en tus ojos, \u00e9l sabr\u00e1 que t\u00fa eres aquella mujer que le fue predicha en un extra\u00f1o or\u00e1culo, hace ya muchos a\u00f1os.\u00bb<\/p>\n<p>54.11. \u2014\u00ab\u00bfEscarcha de oro en mis ojos? \u00bfY de d\u00f3nde podr\u00e9 sacar yo ese escarcha? Si yo supiera d\u00f3nde se consigue o c\u00f3mo se prepara, de seguro me pondr\u00eda yo misma en la tarea, porque s\u00f3lo s\u00e9 que amo a Ernesto y que a su lado ser\u00eda la mujer m\u00e1s feliz del mundo entero.\u00bb<\/p>\n<p>54.12. \u2014\u00abPor eso no te preocupes\u00bb, replic\u00f3 la madrina. \u00abMi abuela, que era una mujer sabia y llena de humanidad y comprensi\u00f3n, sab\u00eda prepararla y me ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo pod\u00eda aplicarla en los p\u00e1rpados de mis amigas. T\u00fa sabes que estas lides de las vanidades de mujer no son de hoy ni de ayer.&#8221;<\/p>\n<p>54.13. No le gust\u00f3 mucho a Juanita que se comparara su afecto por Ernesto con nada de lo que existe en la tierra, pero simplemente guard\u00f3 silencio. Despu\u00e9s pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfY t\u00fa me vas a ense\u00f1ar a aplicarme esa escarcha de oro en mis ojos?\u00bb \u00ab\u00a1Oh, no, mi ni\u00f1a!,&#8221; respondi\u00f3 la madrina sonriendo con gusto; \u00abla escarcha de la que te hablo es muy delicada, mucho m\u00e1s de lo que te puedes imaginar, y debe aplicarse con gran precisi\u00f3n y rapidez, porque ning\u00fan error se puede corregir. \u00a1Nadie puede aplicarse esta maravillosa escarcha dorada a s\u00ed mismo! Es preciso que cierres tus ojos. Yo te la aplicar\u00e9.\u00bb<\/p>\n<p>54.14. Juanita hizo un gesto de desaprobaci\u00f3n. \u00abPero, Mar\u00eda Jazm\u00edn, t\u00fa sabes que soy buena alumna. Todo lo he podido aprender. \u00bfY qu\u00e9 tal que t\u00fa te equivoques, y me eches mucho o muy poquito?\u00bb<\/p>\n<p>54.15. \u2014\u00abNo creo que algo as\u00ed me sucediera. Mi abuela era excelente maestra y adem\u00e1s me hizo prometerle que s\u00f3lo utilizar\u00eda este extra\u00f1o arte cuando llegara una causa noble. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s noble que el af\u00e1n de amor que te mueve y casi digo te atormenta, peque\u00f1a m\u00eda?\u00bb<\/p>\n<p>54.16. \u2014\u00ab\u00bfT\u00fa quieres entonces que yo cierre mis ojos? \u00bfY entonces c\u00f3mo voy a aprender a echarme yo la escarcha, si no veo c\u00f3mo lo haces t\u00fa? \u00a1La escarcha dorada que t\u00fa me apliques no me va a durar toda la vida!\u00bb<\/p>\n<p>54.17. \u2014\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 dices eso, mi Juanita?,&#8221; pregunt\u00f3 la madrina hundiendo su mirada dulce en los ojos de la peque\u00f1ita.<\/p>\n<p>54.18. Juanita no ten\u00eda nada que responder. S\u00f3lo dijo como entre dientes: \u00abNada dura en esta vida. Eso lo he aprendido yo.\u00bb<\/p>\n<p>54.19. \u2014\u00abLas cosas no duran, pero el amor que va a nacer entre ustedes s\u00ed va a durar. Te dir\u00e9 la verdad: esta escarcha se une a tu piel y siente el palpitar de tu sangre. Cuando el amor llega, tu sangre le reconoce, y entonces, aunque la escarcha desaparezca de tus ojos, jam\u00e1s se ir\u00e1 de la mirada de tu amado. \u00c9l seguir\u00e1 viendo oro en tus ojos. Esta es la verdadera raz\u00f3n por la que la escarcha debe ser aplicada con tanto cuidado, ternura y algo que no te hab\u00eda dicho: con una oraci\u00f3n a Dios.\u00bb<\/p>\n<p>54.20. Juanita no quer\u00eda dar su brazo a torcer. \u00ab\u00bfY si yo cierro un ojo, y con el otro veo lo que me est\u00e1s haciendo?\u00bb Mar\u00eda Jazm\u00edn solt\u00f3 la mano de la ni\u00f1a, y le dijo, ya con un acento de tristeza: \u00abSi no puedes confiar en m\u00ed, nunca habr\u00e1 oro en tus ojos.\u00bb<\/p>\n<p>54.21. Estas palabras atravesaron el coraz\u00f3n de la jovencita. Dos l\u00e1grimas asomaron a sus ojos, que ya eran bellos, aunque no lo suficiente para agradar al nobil\u00edsimo Ernesto. \u00ab\u00a1Yo no quiero que pienses que no puedo confiar en ti! \u00a1T\u00fa eres mi mejor amiga!,&#8221; le dijo casi gritando. \u00abYo s\u00e9 que somos amigas\u00bb, dijo la madrina, \u00abpero t\u00fa tambi\u00e9n sabes que el alimento de la amistad se llama &#8220;confianza&#8221;.&#8221;<\/p>\n<p>54.22. Entonces Juanita sinti\u00f3 que el coraz\u00f3n se le part\u00eda por medio. \u00a1Tantas veces la hab\u00edan decepcionado todos! Sinti\u00f3 que quer\u00eda confiar, que necesitaba confiar, que deb\u00eda confiar, pero que no pod\u00eda confiar. Y mientras esto sent\u00eda, grandes l\u00e1grimas brotaban sin cesar de sus pobres ojos. Sin poder articular palabra, cay\u00f3 arrodillada al lado de la madrina y dej\u00f3 que su llanto cubriera el regazo de su mejor amiga&#8230; en la que sin embargo no lograba confiar.<\/p>\n<p>54.23. Despu\u00e9s de mucho tiempo, cuando la ni\u00f1a empezaba a consolarse, ayudada por amables caricias, blandas palabras y oraciones, Mar\u00eda Jazm\u00edn levant\u00f3 el rostro de la ni\u00f1a, se le qued\u00f3 mirando y le dijo: \u00ab\u00a1Ya est\u00e1! \u00a1Has quedado hermos\u00edsima, mi peque\u00f1a! \u00a1Estoy segura de que Ernesto se fijar\u00e1 en ti como nunca se hab\u00eda fijado en nadie!\u00bb<\/p>\n<p>54.24. \u2014\u00ab\u00bfQu\u00e9 dices?\u00bb, pregunt\u00f3 Juanita.<\/p>\n<p>54.25. \u2014\u00abLo que escuchaste: que has quedado bell\u00edsima. Ya tienes la escarcha de oro.\u00bb<\/p>\n<p>54.26. \u2014\u00ab\u00bfY cu\u00e1ndo me la pusiste?,&#8221; volvi\u00f3 a preguntar la ni\u00f1a.<\/p>\n<p>54.27. \u2014\u00abMira: los consejos de mi abuela nunca fallan. Cada l\u00e1grima de confianza, cada s\u00faplica de amistad, cada suspiro por poder amar era una escarcha en tu mirada. Ya est\u00e1s llena de brillo. \u00a1Eres otra mujer, y la felicidad te llama! \u00a1Apres\u00farate! Dicen que Ernesto viene hoy de visita, y yo s\u00e9 en qui\u00e9n se posar\u00e1n sus hermosos ojos!\u00bb<\/p>\n<p>54.28. Juanita sonri\u00f3 llena de gozo. Aquel mismo d\u00eda comprendi\u00f3 el misterio de la amistad y el secreto del verdadero amor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>54.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. 54.2. El diamante m\u00e1s fino y el m\u00e1s humilde trozo de carb\u00f3n est\u00e1n hechos del mismo elemento, te ense\u00f1\u00f3 la Qu\u00edmica. T\u00fa eres un trozo de carb\u00f3n, todo t\u00fa. No es que tu cuerpo sea carb\u00f3n y tu alma diamante. No es &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2007\/02\/28\/54-escarcha-de-oro\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;54. 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