{"id":2119,"date":"2007-02-15T01:15:12","date_gmt":"2007-02-15T07:15:12","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/index.php\/?p=2119"},"modified":"2007-02-11T17:18:13","modified_gmt":"2007-02-11T23:18:13","slug":"servir-a-dios-3-de-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2007\/02\/15\/servir-a-dios-3-de-3\/","title":{"rendered":"Servir a Dios (3 de 3)"},"content":{"rendered":"<h2>Ni tampoco la obediencia sin amor<\/h2>\n<p>Hay otras personas que quieren vivir la obediencia sin amor, pero vivir la obediencia sin amor tampoco da resultado.<\/p>\n<p>En el capitulo 15 del evangelio seg\u00fan San Lucas, aparece lo que es el amor sin obediencia, en la persona del hijo pr\u00f3digo, que supuestamente llama pap\u00e1 al pap\u00e1, pero no lo obedece y quiere hacer solamente su plan, ese es el amor sin obediencia. Pero hay otra figura que aparece ah\u00ed, que es el hermano mayor, y el hermano mayor es el que obedece, pero obedece sin amor; es una obediencia sin amor, y la obediencia sin amor del hermano mayor, tampoco funciona, porque la obediencia sin amor nos deja en manos de nuestros propios resentimientos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>La obediencia sin amor comete un pecado que lo denuncia el Ap\u00f3stol San Pablo en el gran himno del amor. En 1 Corintios, capitulo 13, se encuentra el maravilloso himno de la caridad, y una de las caracter\u00edsticas del genuino amor es que el amor no lleva cuentas.<\/p>\n<p>Pero claro, si una persona est\u00e1 obedeciendo, pero obedeciendo sin amor, entonces s\u00ed est\u00e1 llevando cuentas. Y cuando yo empiezo a llevar cuentas, entonces empiezo a llevar resentimiento en mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>F\u00edjate c\u00f3mo el hermano mayor de esa par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo, llevaba cuentas.<\/p>\n<p>\u00c9l, supuestamente, le estaba haciendo caso al pap\u00e1, porque f\u00edjate c\u00f3mo termina la par\u00e1bola: dice el hermano mayor: &#8220;yo que siempre he obedecido tus \u00f3rdenes, yo que no te he desobedecido en nada&#8221; (v\u00e9ase San Lucas 15,29), pero lo hab\u00eda hecho sin amor.<\/p>\n<p>\u00c9l llevaba las cuentas, y el que lleva cuentas, lleva amarguras.<\/p>\n<p>Llevar las cuentas del amor que hemos dado, llevar las cuentas de la paciencia que hemos tenido, llevar las cuentas del perd\u00f3n que hemos entregado, llevar las cuentas de la caridad que hemos realizado&#8230; todas esas cuentas finalmente llenan el coraz\u00f3n de amargura, porque cuando yo llevo cuentas entonces pienso que he dado mucho, y me vuelvo ciego al infinito que Dios me ha entregado.<\/p>\n<p>Mis cuentas son unos n\u00fameros chiquitos, mis cuentas son unos n\u00fameros rid\u00edculos, mis cuentas son unos n\u00fameros peque\u00f1os, mientras que lo que Dios quiere darme es infinito. La mente, el coraz\u00f3n que se acostumbre a llevar cuentas es un coraz\u00f3n que se desacostumbra a la l\u00f3gica de Dios.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de Dios es la l\u00f3gica del infinito, la l\u00f3gica de Dios es la l\u00f3gica de la abundancia; esto lo signific\u00f3 Cristo, entre otras cosas, en la multiplicaci\u00f3n de los panes: sobr\u00f3 pan; pudieron recoger en dos ocasiones, doce y siete canastas de lo que sobr\u00f3. <\/p>\n<p>Nuestro Dios es un Dios abundante en amor, y es un Dios que quiere que amemos con abundancia. La persona que lleva cuentas es la persona que se sale, que se excluyede la l\u00f3gica de Dios, y quien se excluye de la l\u00f3gica de Dios no termina de comprender sus planes.<\/p>\n<p>Por eso el hermano mayor, en la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo no entiende la fiesta, no entiende la alegr\u00eda, no entiende la compasi\u00f3n, no entiende lo que le dice el pap\u00e1: &#8220;todo lo m\u00edo es tuyo&#8221; (v\u00e9ase San Lucas 15,31). No, \u00e9l no sabe eso, porque a \u00e9l lo que le interesan son sus cuentas: \u00bfYo cu\u00e1nto tengo? No dice: \u00bfCu\u00e1nto tenemos mi pap\u00e1 y yo?<\/p>\n<p>El que lleva cuentas se queda con su chiquito y rid\u00edculo yo, y en ese yo chiquito, rid\u00edculo, no alcanza a caber la promesa infinita de amor que nos hace el Padre Celestial.<\/p>\n<p>Por eso dice la Primera Carta de Juan: &#8220;En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Dios nos am\u00f3 primero y nos dio a su Hijo como propiciaci\u00f3n por nuestros pecados&#8221; (v\u00e9ase 1 San Juan 4,10). Eso, mis hermanos, es el lema, esa es la divisa que tenemos nosotros los cristianos: saber que hemos sido amados de una manera infinita.<\/p>\n<p>Resumamos: el amor sin obediencia me lleva a servirme de Dios, me deja en manos de mi capricho, en manos de mi plan chiquito; me entrega en manos de mis debilidades y tentaciones, y finalmente me conduce a que yo sirva a las tinieblas, al enemigo: ese es el amor sin obediencia.<\/p>\n<p>Y la obediencia sin amor \u00bfa qu\u00e9 me conduce? Me conduce a llevar cuentas, me conduce a resentirme, y me deja en soledad, me deja en mi amargura, me deja en la esterilidad, me desconecta del coraz\u00f3n de Dios, y fuera de ese coraz\u00f3n lo \u00fanico que yo puedo encontrar es dureza, amargura, soledad, muerte.<\/p>\n<p>Observemos entonces: ni el amor sin obediencia, ni la obediencia sin amor. Necesitamos las dos cosas, \u00bfy la clave en d\u00f3nde est\u00e1? Est\u00e1 en el salmo 130. Es un salmo hermoso: un coraz\u00f3n que esta lleno de necesidad le dice a Dios: &#8220;Desde lo hondo, a ti grito Se\u00f1or; Se\u00f1or, escucha mi oraci\u00f3n; est\u00e9n tus o\u00eddos atentos a la voz de mi s\u00faplica&#8221;. Y m\u00e1s adelante: &#8220;Si llevas cuenta de los delitos, Se\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 resistir?&#8221;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son los dos elementos ah\u00ed? La conciencia de la propia necesidad, y la conciencia de la naturaleza pecadora y del pasado de pecado que todos tenemos. La conversi\u00f3n nuestra hacia el amor y la obediencia surge de descubrirnos necesitados y de descubrirnos impuros.<\/p>\n<p> Al descubrirnos necesitados, clamamos al perd\u00f3n y al amor de Dios; al descubrirnos impuros, clamamos a ese perd\u00f3n y a ese amor del Se\u00f1or; nos disponemos entonces para recibir ese amor, nos disponemos para que ese amor se apodere, se adue\u00f1e de nosotros.<\/p>\n<p>F\u00edjate que cuando decimos que el amor se adue\u00f1a de nosotros estamos tambi\u00e9n diciendo que le declaramos nuestra obediencia a ese amor, es decir, nos dejamos guiar por ese amor, \u00bfy cu\u00e1l es el fruto? San Pablo nos lo dice en su Carta a los Romanos, capitulo 8, &#8220;Los que se dejan guiar por el Esp\u00edritu de Dios, \u00e9sos son los hijos de Dios&#8221; (v\u00e9ase Carta a los Romanos 8,14). Dejarnos guiar por ese Esp\u00edritu, dejarnos guiar por ese amor, nos permite experimentar a Dios como Pap\u00e1 y nos permite experimentarnos, reconocernos como hijos de ese Padre Celestial.<\/p>\n<p>Y cuando ya sentimos que somos hijos de ese Padre Celestial, entonces repetimos lo que nos dice San Pablo en ese mismo capitulo: &#8220;Y El que nos dio a su Hijo \u00bfc\u00f3mo no nos dar\u00e1 con \u00c9l todas las dem\u00e1s cosas? (v\u00e9ase Carta a los Romanos 8,32).<\/p>\n<p>Y cuando uno siente que tiene esa certeza, que tiene esa presencia, que tiene esa vida, entonces uno experimenta amor y obediencia, pero tambi\u00e9n experimenta lo que dice San Pablo en la Carta a los G\u00e1latas: como ya el Se\u00f1or se ha adue\u00f1ado de m\u00ed, entonces: &#8220;ya no vivo yo, es Cristo el que vive en m\u00ed&#8221; (v\u00e9ase Carta a los G\u00e1latas 2,20).<\/p>\n<p>Esto es ser servidor de Dios, esto es entrar en el servicio de Dios. El camino no es que ahora ustedes empiecen a decir: &#8220;\u00a1Ah!, qu\u00e9 bonito eso, pero qu\u00e9 duro; qu\u00e9 bonito, qu\u00e9 maravilloso eso, \u00a1qui\u00e9n lo viviera! \u00a1Muy bonito para los que puedan hacer eso, pero&#8230; lo veo dif\u00edcil; me demorar\u00e9 mucho tiempo&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>No te demorar\u00e1s tanto tiempo. Yo te repito lo que dice el libro del Deuteronomio: &#8220;Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy dif\u00edcil para ti, ni est\u00e1 fuera de tu alcance. No est\u00e1 en el cielo, para que digas: &#8216;\u00bfQui\u00e9n subir\u00e1 por nosotros al cielo para tra\u00e9rnoslo y hac\u00e9rnoslo o\u00edr a fin de que lo guardemos?&#8217; Ni est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del mar, para que digas: &#8220;\u00bfQui\u00e9n cruzar\u00e1 el mar por nosotros para tra\u00e9rnoslo y para hac\u00e9rnoslo o\u00edr, a fin de que lo guardemos?&#8221; Pues la palabra est\u00e1 muy cerca de ti, en tu boca y en tu coraz\u00f3n, para que la guardes. (Deuteronomio 30,11-14)<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consiste ese mandamiento o palabra? En que te reconozcas necesitado, en que te reconozcas pecador, en que te abras al amor de Dios y que descubras que tu coraz\u00f3n solamente se pueda llenar con el infinito, solamente con el infinito del amor de Dios, solamente con el infinito de su gracia, solamente con el infinito de su belleza: ese es el punto n\u00famero uno.<\/p>\n<p>Pero luego, el punto n\u00famero dos: Abro las compuertas de mi alma para que entre ese diluvio de amor y de gracia y se adue\u00f1e de m\u00ed \u00bfy eso que implica? Obediencia, \u00bfobediencia hasta d\u00f3nde? Pues si estamos hablando del amor infinito tendr\u00e1 que cumplir con lo que nos dijo Nuestro Se\u00f1or Jesucristo: &#8220;Nadie tiene m\u00e1s amor que el que da la vida&#8221; (v\u00e9ase San Juan 15,13).<\/p>\n<p>Yo no doy la vida como una obediencia sin amor, s\u00f3lo porque &#8220;me toca;&#8221; yo doy la vida porque doy amor, y porque el amor me empuja de un modo tal, que ya no me puedo frenar; es el amor mismo el que me empuja; estoy en su poder: es que estoy experimentando la fuerza de su torrente, y es ese amor el que me lleva hasta las \u00faltimas consecuencias.<\/p>\n<p>Que Jes\u00fas, el Santo Siervo, que Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Nuestro adorable Se\u00f1or Jesucristo, se adue\u00f1e de nosotros, y que aprendamos de \u00c9l a ser verdaderos siervos de Dios. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp\u00edritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ni tampoco la obediencia sin amor Hay otras personas que quieren vivir la obediencia sin amor, pero vivir la obediencia sin amor tampoco da resultado. 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