{"id":2106,"date":"2007-01-31T01:49:53","date_gmt":"2007-01-31T07:49:53","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/index.php\/?p=2106"},"modified":"2007-01-31T01:49:53","modified_gmt":"2007-01-31T07:49:53","slug":"50-por-sus-frutos-los-conocereis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2007\/01\/31\/50-por-sus-frutos-los-conocereis\/","title":{"rendered":"50. Por sus frutos los conocer\u00e9is"},"content":{"rendered":"<p>50.1 En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>50.2. Cuando Nuestro Se\u00f1or Jesucristo dijo \u00abPor sus frutos los conocer\u00e9is\u00bb (Mt 7,16.20), estaba indicando m\u00e1s de una cosa. La ense\u00f1anza m\u00e1s inmediata es que la calidad de las obras muestra las intenciones. Aunque la obra est\u00e9 al final y la intenci\u00f3n al principio, cuando la obra aparece tambi\u00e9n aparece la intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>50.3. Sin embargo, hay un sentido menos evidente que ser\u00e1 bueno que conozcas. Aunque el texto no dice &#8220;<em>s\u00f3lo<\/em> por sus frutos&#8230;,&#8221; el tenor de las palabras del Divino Maestro hace que puedas entenderlo as\u00ed. Mira, en efecto, lo que ha dicho antes: \u00abGuardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces\u00bb (Mt 7,15). Mira ahora lo que sigue a la frase que te comento: \u00ab\u00bfAcaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?\u00bb (Mt 7,16).<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>50.4. Un lobo disfrazado de oveja desde luego se parece en todo a una oveja; los espinos por un tiempo pueden asemejarse a la vid, y los abrojos a las higueras. Cristo, pues, no estaba diciendo que el criterio de los frutos era un criterio entre otros, sino <em>el<\/em> criterio fundamental. Ya que hay tantas imitaciones que el mal hace del bien, resulta indispensable contar con un criterio firme, y tal es el criterio de los frutos. Aunque durante un tiempo un lobo pueda disfrazarse, o un espino parezca una vid, o el abrojo remede a la higuera, hay tambi\u00e9n un tiempo en el que el enga\u00f1o acaba.<\/p>\n<p>50.5. Esto indica que hay como dos tiempos: el tiempo en que es posible el enga\u00f1o y el tiempo en que el enga\u00f1o termina. Mientras se prepara el fruto y no se ve la obra, la intenci\u00f3n permanece oculta, pero en la medida en que van apareciendo las obras, y con ellas las intenciones, llega el tiempo de la verdad.<\/p>\n<p>50.6. Esto tambi\u00e9n te ense\u00f1a el car\u00e1cter <em>mixto<\/em> que tiene tu propio tiempo. Por un lado vas viendo los frutos de personas, instituciones y proyectos, y de ah\u00ed puedes discernir, aunque sea parcialmente, qu\u00e9 esp\u00edritu les mueve; por otro lado, de ti mismo y de multitud de personas, grupos y trabajos no tienes se\u00f1as o frutos suficientes para juzgar, y en este sentido, como propuso a su turno Gamaliel (Hch 5,34-39), necesitas paciencia.<\/p>\n<p>50.7. Observa, en otro sentido, que en todos sus ejemplos Cristo habla de los simulaciones que el mal hace del bien, pero nunca se refiere al bien simulando el mal. En efecto, puesto que el mal no puede subsistir por s\u00ed mismo, sino como deficiencia del bien, la palabra que le describe es precisamente esta: simulaci\u00f3n, disfraz, imitaci\u00f3n. El bien no necesita imitar, mientras que el mal s\u00ed tiene que parecer bueno. Tal es el destino del mal: subsistir a partir de lo que odia, apelar a lo que detesta y obedecer a lo que aborrece. Ciertamente ah\u00ed tienes un retrato de la vida de Satan\u00e1s.<\/p>\n<p>50.8. Con todo, la ense\u00f1anza de Nuestro Se\u00f1or te ofrece otra aplicaci\u00f3n. Aunque el bien no imita al mal, s\u00ed puede suceder que los bienes te parezcan males, no por una intenci\u00f3n del bien, sino por la imperfecci\u00f3n del bien en tu vida y en tu modo de conocer. He aqu\u00ed la raz\u00f3n por la que te conviene meditar sobre los momentos duros que has pasado. En el desenlace y fruto nacido de esas \u00e9pocas de aridez, desconcierto, contradicci\u00f3n o humillaci\u00f3n has podido gustar frutos buenos, deliciosos y saludables, a pesar de que, cuando estabas en medio de la prueba, no ve\u00edas sino males.<\/p>\n<p>50.9. El ejemplo m\u00e1s elocuente de esta verdad es la Cruz de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo: \u00bfqu\u00e9 parece ese \u00e1rbol l\u00f3brego, sino resumen de todo mal? Y sin embargo, sus frutos, es decir, la oraci\u00f3n de Cristo, su amor manifiesto y su obediencia patente a Dios Padre, su misericordia con los hombres, la denuncia abierta del pecado y la victoria definitiva sobre el diablo, y mil frutos m\u00e1s, son la expresi\u00f3n de la bondad de este \u00e1rbol levantado por los hombres pero primero plantado por Dios.<\/p>\n<p>50.10. Jes\u00fas dijo: &#8220;&#8230;los <em>conocer\u00e9is<\/em>.&#8221; Es tiempo futuro. En ese tiempo, que habr\u00e1 de llegar para cada cosa y cada persona, vendr\u00e1 el conocimiento. \u00bfQu\u00e9 hay entonces ahora? Ignorancia, por lo menos parcial. El camino tiene siempre una porci\u00f3n de ignorancia que humilla tu inteligencia pero tambi\u00e9n la ennoblece.<\/p>\n<p>50.11. Cuando el entendimiento se pliega a las razones supremas del amor y la confianza absoluta en Dios, no ha quedado rebajado sino enaltecido. Es lo que sucede cuando un soldado raso sigue las instrucciones, para \u00e9l incomprensibles, de su brillante general. Lograda la victoria, tiene no s\u00f3lo la medalla del valor sino el gozo de entender lo que entonces no entend\u00eda y saber lo que ignoraba. As\u00ed ha de ser tu camino; lleno de las razones de Dios, que es lo mismo que decir: colmado de tu confianza en \u00c9l.<\/p>\n<p>50.12. Deja que te invite a la alegr\u00eda. Dios te ama; su amor es eterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>50.1 En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. 50.2. Cuando Nuestro Se\u00f1or Jesucristo dijo \u00abPor sus frutos los conocer\u00e9is\u00bb (Mt 7,16.20), estaba indicando m\u00e1s de una cosa. La ense\u00f1anza m\u00e1s inmediata es que la calidad de las obras muestra las intenciones. 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