{"id":2100,"date":"2007-01-17T01:37:14","date_gmt":"2007-01-17T07:37:14","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/index.php\/?p=2100"},"modified":"2007-01-17T01:37:14","modified_gmt":"2007-01-17T07:37:14","slug":"48-peregrino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2007\/01\/17\/48-peregrino\/","title":{"rendered":"48. Peregrino"},"content":{"rendered":"<p>48.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>48.2. Veo tu cansancio. Te pesa el trabajo, te pesa la oraci\u00f3n; te cuesta amar, no te es f\u00e1cil perdonar, te resulta duro sostenerte en los buenos prop\u00f3sitos y negarte a las insidias de tu propia carne mal acostumbrada y c\u00f3moda. Es dif\u00edcil ser bueno: he aqu\u00ed la cruda comprobaci\u00f3n que hace tu alma; un descubrimiento que no te alegra y que hace que el tiempo se dilate como cielo de bronce sobre tu cabeza (cf. Dt 28,23).<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>48.3. \u00bfPor qu\u00e9 es dif\u00edcil el bien? \u00bfPor qu\u00e9 es f\u00e1cil el mal? Nuestro Se\u00f1or Jesucristo lo describi\u00f3 en una de sus par\u00e1bolas: \u00abEntrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdici\u00f3n, y son muchos los que entran por ella; mas \u00a1qu\u00e9 estrecha la entrada y qu\u00e9 angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran\u00bb (Mt 7,13-14).<\/p>\n<p>48.4. Precisamente una parte de la <em>angustia<\/em> de los pocos que van de coraz\u00f3n por el camino <em>angosto<\/em> es ver a la multitud que va a sus anchas por el camino ancho. \u00a1Oh tierra de los mortales, que con raz\u00f3n has sido llamada &#8220;Valle de L\u00e1grimas&#8221;! \u00bfPor qu\u00e9 has hecho estrecha la puerta del bien y amplia la entrada al mal? \u00bfPor qu\u00e9 oprimes y sobrecargas de burlas, indiferencias, insultos e incomprensibles a los que te bendicen, y halagas, aplaudes y colmas de regalos a los que te cubren de ignominia e inmundicia?<\/p>\n<p>48.5. \u00a1Oh tierra, qu\u00e9 bien se ve que la palabra del Creador cay\u00f3 sobre ti el d\u00eda nefasto en que te mand\u00f3 producir &#8220;cardos y espinos&#8221; (cf. G\u00e9n 3,18)! \u00a1Oh tierra, que ya no eres casa, sino inc\u00f3moda posada, como te llam\u00f3 Teresa de Jes\u00fas! Bien se comprende, cuando as\u00ed se te nombra, que tu inquina contra los siervos de Dios se convierte en bendici\u00f3n para ellos, pues, de tal modo arrojas a tus habitantes, que no puedes sino declararles que han sido creados para el Cielo! \u00a1Oh tierra, de ti se dijo que no eras digna de los siervos del Alt\u00edsimo (cf. Heb 11,38)!<\/p>\n<p>48.6. T\u00fa, mi amado amigo, sigue el precepto que escuch\u00f3 Mois\u00e9s cuando tuvo que atravesar el reino de Sij\u00f3n, al cual mand\u00f3 decir: \u00abVoy a pasar por tu pa\u00eds; seguir\u00e9 el camino sin desviarme a derecha ni a izquierda. La comida que coma v\u00e9ndemela por dinero, el agua que beba d\u00e1mela por dinero; s\u00f3lo deseo pasar a pie\u00bb (Dt 2,27-28). \u00a1Escucha la consigna de Mois\u00e9s: &#8220;s\u00f3lo deseo pasar a pie&#8221;! Una presteza semejante te prescribi\u00f3 Jesucristo desde el d\u00eda en que habl\u00f3 a sus misioneros con esta orden: \u00abId; mirad que os env\u00edo como corderos en medio de lobos. No llev\u00e9is bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no salud\u00e9is a nadie en el camino\u00bb (Lc 10,3-4).<\/p>\n<p>48.7. Tal es la prisa del que anuncia en pobreza la riqueza, porque con su pobreza manifiesta qui\u00e9n le ha hecho acaudalado, y con su singular y celestial riqueza revela la pobreza de los que se sienten potentados. La Iglesia entera, y t\u00fa en Ella, a cada paso han de decir al mundo lo que dijo el primero entre los Ap\u00f3stoles: \u00abNo tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te doy: en nombre de Jesucristo, el Nazoreo, ponte a andar\u00bb (Hch 3,6). Aqu\u00ed se te habla de un modo de caminar que hace caminar; de una prisa jubilosa que hace experimentar la solicitud incontenible y piadosa del Padre Celestial.<\/p>\n<p>48.9. No le pidas, pues, a esta tierra que te haga casa, pues Pablo te ense\u00f1a en estos t\u00e9rminos: \u00absabemos que si esta tienda, que es nuestra morada terrestre, se desmorona, tenemos un edificio que es de Dios: una morada eterna, no hecha por mano humana, que est\u00e1 en los Cielos\u00bb (2 Cor 5,1).<\/p>\n<p>48.10. Adem\u00e1s, en semejante camino y caminar tienes ya quien te antecede, tu padre Abraham, del que lees estas preciosas palabras con que el Esp\u00edritu Santo acarici\u00f3 y bendijo su memoria: \u00abPor la fe, Abraham, al ser llamado por Dios, obedeci\u00f3 y sali\u00f3 para el lugar que hab\u00eda de recibir en herencia, y sali\u00f3 sin saber a d\u00f3nde iba. Por la fe, peregrin\u00f3 por la Tierra Prometida como en tierra extra\u00f1a, habitando en tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas. Pues esperaba la ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios\u00bb (Heb 11,8-10). \u00a1A \u00e9l, y a su raza, no por la carne, sino seg\u00fan esta Promesa (cf. Rom 9,8) perteneces t\u00fa! Mira c\u00f3mo te lo ense\u00f1a el Ap\u00f3stol: \u00abY si sois de Cristo, ya sois descendencia de Abraham, herederos seg\u00fan la Promesa\u00bb (G\u00e1l 3,29).<\/p>\n<p>48.11. Ahora entiendes que es mejor que la tierra te arroje y no te retenga. Es mejor que no te abrace ni te colme de sus mimos y caricias. Es mejor que te despida, porque el destierro de la tierra es Cielo. No temas al desierto, porque as\u00ed como los israelitas al salir de Egipto lo saquearon, con el benepl\u00e1cito de los mismos egipcios (cf. \u00c9x 12,36), as\u00ed t\u00fa, saliendo &#8220;despojado&#8221; de esta tierra, en realidad te llevar\u00e1s sus tesoros \u00abdonde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben\u00bb (Mt 6,20).<\/p>\n<p>48.12. Deja que te invite a la alegr\u00eda. Dios te ama; su amor es eterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>48.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. 48.2. Veo tu cansancio. Te pesa el trabajo, te pesa la oraci\u00f3n; te cuesta amar, no te es f\u00e1cil perdonar, te resulta duro sostenerte en los buenos prop\u00f3sitos y negarte a las insidias de tu propia carne mal acostumbrada y c\u00f3moda. Es &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2007\/01\/17\/48-peregrino\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;48. 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