{"id":208,"date":"2005-02-08T01:09:02","date_gmt":"2005-02-08T06:09:02","guid":{"rendered":"1569377775"},"modified":"2005-08-25T07:11:15","modified_gmt":"2005-08-25T07:11:15","slug":"527","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/02\/08\/527\/","title":{"rendered":"Con toda la seriedad de un juego (5)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Amar y Jugar<\/strong><\/p>\n<p>El amor, sobre todo el amor de pareja, ha sido comparado tambi\u00e9n con un juego. No en el sentido pobre y empobrecedor de &#8220;jugar con alguien&#8221; (eso ni siquiera ser\u00eda humano) sino en el de describir las t\u00e1cticas, estrategias y aventuras que implica aquello de conquistar o de ser conquistado.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Es dif\u00edcil y de poco sabor imaginar el amor sin esa dimensi\u00f3n de cierta maniobra y sutileza. En las sociedades donde esto no existe la uni\u00f3n de la pareja queda reducida a la prosa de una transacci\u00f3n comercial: deseo esto y pago por ello.<\/p>\n<p>Se ha dicho que en el amor de pareja hay tres aspectos: el deseo, el romance y el apego. He le\u00eddo que incluso cada uno de esos aspectos acontece en zonas distintas del cerebro, de modo que pueden darse con relativa independencia, sobre todo en el cerebro masculino. Otra cosa que parece cierta es que circunstancias como por ejemplo la edad influyen en qu\u00e9 aspecto toma la delantera: a veces ser\u00e1 el deseo, otras el romanticismo, otras la necesidad de compa\u00f1\u00eda y de dependencia mutua. Idealmente, en un matrimonio se dan las tres, aunque supongo que no exactamente al mismo tiempo.<\/p>\n<p>El juego acompa\u00f1a cada una de estas fases, creo yo. Sin algo de &#8220;juego&#8221; el deseo se convierte en posesi\u00f3n, satisfacci\u00f3n y deshecho, m\u00e1s o menos como sucede en las especies animales. Esa parte de jugar un poco, en cambio, hace que cada uno se sienta siempre sujeto, a la vez que se sabe objeto deseable y deseado.<\/p>\n<p>Lo rom\u00e1ntico tiene su dimensi\u00f3n de juego como lo demuestran todos los cambios de nombres que se dan los enamorados, hasta llegar casi a crear un lenguaje para ellos solos. &#8220;Gordis,&#8221; por dar s\u00f3lo un ejemplo corriente en Colombia, es una palabra que juega con un aspecto de la otra persona (su gordura o su flacura). Tambi\u00e9n las exageraciones, que son un modo de jugar con el universo, est\u00e1n a la orden del d\u00eda (o de la noche) para los enamorados rom\u00e1nticos. &#8220;Te traer\u00eda esa Luna, mi amor,&#8221; dice \u00e9l, volviendo a fantas\u00edas de primera infancia. El mundo se vuelve &#8220;playground,&#8221; campo de juego: se distiende, se relaja, se puede jugar con \u00e9l, moviendo estrellas y viajando a velocidades que avergonzar\u00edan a Einstein. Si lamentablemente el romance termina, la Luna queda all\u00e1 bien atornillada en la noche. El juego ha acabado.<\/p>\n<p>Parecer\u00eda que la parte del apego es demasiado seria para meterla en estos esquemas de juegos pero no es as\u00ed. La mayor parte de las discusiones y &#8220;peleas&#8221; entre aquellos que felizmente han cumplido muchos a\u00f1os de convivencia. Ese lenguaje de palabras y ce\u00f1os fruncidos, con cambios de voz y tono de rezongar no es serio en realidad, o por lo menos, no lo es la mayor parte de las veces. Es s\u00f3lo un modo de indicar cu\u00e1nto hay de com\u00fan y de recordar con buen humor que alguna vez se era independiente de esa otra persona.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Amar y Jugar El amor, sobre todo el amor de pareja, ha sido comparado tambi\u00e9n con un juego. 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