{"id":2055,"date":"2006-10-19T01:54:37","date_gmt":"2006-10-19T07:54:37","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/index.php\/?p=2055"},"modified":"2006-10-18T18:59:47","modified_gmt":"2006-10-19T00:59:47","slug":"el-limbo-1-de-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/10\/19\/el-limbo-1-de-4\/","title":{"rendered":"El Limbo (1 de 4)"},"content":{"rendered":"<p>Uno de los temas que est\u00e1 tratando la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional por estas fechas es la ense\u00f1anza de la Iglesia Cat\u00f3lica sobre el destino de los ni\u00f1os muertos sin bautizar. La tendencia en muchos te\u00f3logos contempor\u00e1neos es afirmar que esos ni\u00f1os gozar\u00e1n de la visi\u00f3n beat\u00edfica (&#8220;ir\u00e1n al cielo&#8221;). En favor de ello se aduce que no cabe suponer que falte la misericordia de Dios, que quiere que todos se salven (1 Timoteo 2,4), ni se puede suponer que el mismo Jes\u00fas que dijo: &#8220;Dejad que los ni\u00f1os vengan a m\u00ed&#8221; (Lucas 18,15-16) vaya a rechazarlos, incluso si carecen de bautismo, pues ciertamente estaban sin bautizar los que \u00e9l atrajo en ese pasaje del Evangelio.<\/p>\n<p>Para examinar esa respuesta hay varias cosas a tener en cuenta. Primero, que la Escritura no trata expresamente del problema en su singularidad: ni\u00f1os anteriores al uso de raz\u00f3n que mueren sin ser bautizados. Segundo, que hay elementos en la tradici\u00f3n que no van en la direcci\u00f3n contempor\u00e1nea, sino todo lo contrario: El Segundo Concilio de Lyon (1274) y el Concilio de Florencia (1438-45) expl\u00edcitamente definen que aquellos que mueren con &#8220;s\u00f3lo el pecado original&#8221; no alcanzan el cielo. Ese parecer\u00eda ser el caso exacto de los ni\u00f1os muertos sin bautizar.<\/p>\n<p>En tercer lugar, hay una doctrina previa, que es la del limbo. Aunque nunca ha sido definida dogm\u00e1ticamente ha tenido un lugar importante en la ense\u00f1anza de la Iglesia, quiz\u00e1 por ser la respuesta de la &#8220;gran escol\u00e1stica&#8221; con Santo Tom\u00e1s a la cabeza. Para este modelo de te\u00f3logos, el limbo ser\u00eda un lugar de una felicidad natural, sin la visi\u00f3n beat\u00edfica pero con un conocimiento natural sobre Dios, como el que pueden alcanzar las solas fuerzas de la naturaleza humana, es decir, sin la acci\u00f3n de la gracia.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Sin embargo, el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica no rechaza pero tampoco avala la construcci\u00f3n teol\u00f3gica que lleva a hablar del limbo. Al respecto, lo que dice es:<\/p>\n<blockquote><p>En cuanto a los ni\u00f1os muertos sin Bautismo, la Iglesia s\u00f3lo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (Cf. 1 Timoteo 2,4) y la ternura de Jes\u00fas con los ni\u00f1os, que le hizo decir: &#8220;Dejad que los ni\u00f1os se acerquen a m\u00ed, no se lo impid\u00e1is&#8221; (Marcos 10,14), nos permiten confiar en que haya un camino de salvaci\u00f3n para los ni\u00f1os que mueren sin Bautismo. Por eso es m\u00e1s apremiante a\u00fan la llamada de la Iglesia a no impedir que los ni\u00f1os peque\u00f1os vengan a Cristo por el don del santo Bautismo. (n. 1261)<\/p><\/blockquote>\n<p>Lo m\u00e1s interesante de esa cita del Catecismo es que deja un lugar a la esperanza de la visi\u00f3n beat\u00edfica para ellos, y una afirmaci\u00f3n as\u00ed, en un documento de tanta autoridad, pesa mucho.<\/p>\n<h3>1. Una postura sobre el limbo<\/h3>\n<p>Antes de dar una opini\u00f3n sobre este tema quisiera destacar algunas cosas. Creo que en este tema uno tiende a hacer varias suposiciones, y es bueno explicitarlas.<\/p>\n<p><strong>a.<\/strong> Por ejemplo, es f\u00e1cil asumir que la Iglesia debe tener una respuesta precisa ante un problema que afecta no s\u00f3lo a la teolog\u00eda sino a millones de personas en lo m\u00e1s precioso de sus vidas (pensemos, por dar un ejemplo, en madres de hijos abortados).<\/p>\n<p><strong>b.<\/strong> Es f\u00e1cil tambi\u00e9n pensar que en alguna parte (del cielo o de la mente de Dios) debe haber una especie de &#8220;reglamento est\u00e1ndar&#8221; que explicite los procedimientos a seguir en cada situaci\u00f3n, algo as\u00ed como un Departamento de Log\u00edstica que tramite el destino eterno de las personas seg\u00fan reglas universales, de modo que haya un trato equitativo para todos.<\/p>\n<p><strong>c.<\/strong> Otra suposici\u00f3n t\u00e1cita es que lo que el actual Papa diga ser\u00e1 algo as\u00ed como la definici\u00f3n dogm\u00e1tica del asunto, o dicho con otras palabras, que el tema est\u00e1 ya maduro para dar una respuesta definitiva.<\/p>\n<p>Pienso que esas tres suposiciones son en realidad gratuitas y que para escribir sobre el tema es mejor hacer caso omiso de ellas. Con otras palabras, eso significa que la postura b\u00e1sica de la Iglesia sobre este tema puede muy bien ser: <em>No tenemos, y quiz\u00e1 nunca tendremos una respuesta completamente cierta para cada caso particular, aunque s\u00ed tenemos fundados motivos de esperanza para todos<\/em>.<\/p>\n<p>Una respuesta as\u00ed podr\u00eda incluso ir m\u00e1s all\u00e1, al punto de afirmar que no hay base teol\u00f3gica suficientemente firme para el limbo, por lo menos no como respuesta \u00fanica y forzosa. En efecto, la doctrina de un limbo para todos estos ni\u00f1os parte de las suposiciones a y b reci\u00e9n mencionadas. Siguiendo el criterio de no afirmar como existente lo que no aparezca o claramente necesario o expresamente revelado o un\u00e1nimemente propio de la gran tradici\u00f3n de la Iglesia, parece razonable prescindir del limbo.<\/p>\n<p>S\u00e9 que muchos pueden sentirse decepcionados por esta clase de lenguaje, que parece rayar en el agnosticismo. No considero que lo sea, sino humildad genuina y fidelidad a las fuentes. Alguien dir\u00e1: &#8220;Pero la Iglesia cuenta con el auxilio del Esp\u00edritu Santo, que la conduce a la verdad completa.&#8221; Eso es verdad, pero eso no significa que el Esp\u00edritu Santo est\u00e9 &#8220;obligado&#8221; a responder todas nuestras preguntas sino s\u00f3lo aquellas que conducen a cada uno y a la Iglesia como tal a una realizaci\u00f3n m\u00e1s perfecta de la voluntad de Dios seg\u00fan el plan revelado en Cristo.<\/p>\n<p>De hecho, hay muchos vac\u00edos en nuestra conocimiento de muchas cosas, y mucho de esa ignorancia podemos atribuirlo al querer expreso del Esp\u00edritu Santo. No sabemos, por ejemplo, detalles de la llamada &#8220;vida oculta&#8221; de Cristo. Seguramente nos gustar\u00eda conocerlos, y por eso hay gente que se arriesga a decir toda clase de cosas sobre qu\u00e9 hizo y recibi\u00f3 Cristo en ese tiempo, desde clases de espiritualidad con los esenios hasta instrucciones venidas de extraterrestres. Mas la Iglesia en su conjunto ha considerado que esa clase de respuestas no ayuda sustancialmente al punto central, que es nuestra acogida creyente y obediente de la gracia ofrecida en Cristo.<\/p>\n<p>La verdad es que son muchas nuestras ignorancias insalvables. La secuencia de los relatos de las apariciones del Resucitado, y antes de eso, la fecha misma de la muerte de Cristo, son cosas en las que no hay acuerdo completo entre las rese\u00f1as de los Cuatro Evangelios can\u00f3nicos, y parece improbable que se llegue alguna vez a una reconstrucci\u00f3n &#8220;minuto por minuto&#8221; de los acontecimientos inmediatamente anteriores y posteriores a la muerte en la Cruz. Otro ejemplo. Hace tiempo los exegetas han visto dos grandes tradiciones sobre el relato de instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda: por un lado van Lucas y Pablo, por otro Mateo y Marcos. Es in\u00fatil descartar una tradici\u00f3n en funci\u00f3n de la otra y de nuevo hay muchas preguntas que quedan sencillamente sin respuesta.<\/p>\n<p>Una Iglesia humilde y fiel sabe responder tambi\u00e9n: &#8220;No lo sabemos,&#8221; y sobre todo entiende que dentro de la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n hay lugar no s\u00f3lo para el conocimiento y la claridad sino tambi\u00e9n la ignorancia y la incertidumbre que ella conlleva. Preguntas fundamentales como &#8220;\u00bfMe salvar\u00e9?&#8221; no tendr\u00edan que tener una respuesta &#8220;clara y distinta,&#8221; al modo cartesiano, y no hay por qu\u00e9 suponer que otras m\u00e1s generales s\u00ed tendr\u00edan que serlo; preguntas como: &#8220;\u00bfSer\u00e1n pocos los que se salven?&#8221; (Lucas 13,23), &#8220;\u00bfCu\u00e1l es la profundidad de Satan\u00e1s?&#8221; (Apocalipsis 2,24), &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 Cristo no se revela abiertamente al mundo?&#8221; (Juan 14,22), y por supuesto: &#8220;\u00bfCu\u00e1ndo volver\u00e1 Cristo en su gloria?&#8221; (Mateo 24,3).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los temas que est\u00e1 tratando la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional por estas fechas es la ense\u00f1anza de la Iglesia Cat\u00f3lica sobre el destino de los ni\u00f1os muertos sin bautizar. 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