{"id":20536,"date":"2013-05-03T01:05:32","date_gmt":"2013-05-03T06:05:32","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=20536"},"modified":"2013-04-29T21:20:11","modified_gmt":"2013-04-30T02:20:11","slug":"iglesia-reino-de-dios-y-renovacion-de-las-relaciones-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2013\/05\/03\/iglesia-reino-de-dios-y-renovacion-de-las-relaciones-sociales\/","title":{"rendered":"Iglesia, Reino de Dios y renovacion de las relaciones sociales"},"content":{"rendered":"<p>52 Dios, en Cristo, no redime solamente la persona individual, sino tambi\u00e9n las relaciones sociales entre los hombres. Como ense\u00f1a el ap\u00f3stol Pablo, la vida en Cristo hace brotar de forma plena y nueva la identidad y la sociabilidad de la persona humana, con sus consecuencias concretas en el plano hist\u00f3rico: \u00ab Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jes\u00fas. En efecto, todos los bautizados en Cristo os hab\u00e9is revestido de Cristo: ya no hay jud\u00edo ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jes\u00fas \u00bb (Ga 3,26-28). Desde esta perspectiva, las comunidades eclesiales, convocadas por el mensaje de Jesucristo y reunidas en el Esp\u00edritu Santo en torno a \u00c9l, resucitado (cf. Mt 18,20; 28, 19-20; Lc 24,46-49), se proponen como lugares de comuni\u00f3n, de testimonio y de misi\u00f3n y como fermento de redenci\u00f3n y de transformaci\u00f3n de las relaciones sociales. La predicaci\u00f3n del Evangelio de Jes\u00fas induce a los disc\u00edpulos a anticipar el futuro renovando las relaciones rec\u00edprocas.<\/p>\n<p>53 La transformaci\u00f3n de las relaciones sociales, seg\u00fan las exigencias del Reino de Dios, no est\u00e1 establecida de una vez por todas, en sus determinaciones concretas. Se trata, m\u00e1s bien, de una tarea confiada a la comunidad cristiana, que la debe elaborar y realizar a trav\u00e9s de la reflexi\u00f3n y la praxis inspiradas en el Evangelio. Es el mismo Esp\u00edritu del Se\u00f1or, que conduce al pueblo de Dios y a la vez llena el universo,[Cf. Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 11: AAS 58 (1966) 1033] el que inspira, en cada momento, soluciones nuevas y actuales a la creatividad responsable de los hombres,[Cf. Pablo VI, Carta ap. Octogesima adveniens, 37: AAS 63 (1971) 426-427] a la comunidad de los cristianos inserta en el mundo y en la historia y por ello abierta al di\u00e1logo con todas las personas de buena voluntad, en la b\u00fasqueda com\u00fan de los g\u00e9rmenes de verdad y de libertad diseminados en el vasto campo de la humanidad.[Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Redemptor hominis, 11: AAS 71 (1979) 276: \u00ab Justamente los Padres de la Iglesia ve\u00edan en las distintas religiones como otros tantos reflejos de una \u00fanica verdad \u201ccomo g\u00e9rmenes del Verbo\u201d, los cuales testimonian que, aunque por diversos caminos, est\u00e1 dirigida sin embargo en una \u00fanica direcci\u00f3n la m\u00e1s profunda aspiraci\u00f3n del esp\u00edritu humano \u00bb.] La din\u00e1mica de esta renovaci\u00f3n debe anclarse en los principios inmutables de la ley natural, impresa por Dios Creador en todas y cada una de sus criaturas (cf. Rm 2,14-15) e iluminada escatol\u00f3gicamente por Jesucristo.<\/p>\n<p>54 Jesucristo revela que \u00ab Dios es amor \u00bb (1 Jn 4,8) y nos ense\u00f1a que \u00ab la ley fundamental de la perfecci\u00f3n humana, y, por tanto, de la transformaci\u00f3n del mundo, es el mandamiento nuevo del amor. As\u00ed, pues, a los que creen en la caridad divina les da la certeza de que abrir a todos los hombres los caminos del amor y esforzarse por instaurar la fraternidad universal no son cosas in\u00fatiles \u00bb.[Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 38: AAS 58 (1966) 1055- 1056] Esta ley est\u00e1 llamada a convertirse en medida y regla \u00faltima de todas las din\u00e1micas conforme a las que se desarrollan las relaciones humanas. En s\u00edntesis, es el mismo misterio de Dios, el Amor trinitario, que funda el significado y el valor de la persona, de la sociabilidad y del actuar del hombre en el mundo, en cuanto que ha sido revelado y participado a la humanidad, por medio de Jesucristo, en su Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>55 La transformaci\u00f3n del mundo se presenta tambi\u00e9n como una instancia fundamental de nuestro tiempo. A esta exigencia, la doctrina social de la Iglesia quiere ofrecer las respuestas que los signos de los tiempos reclaman, indicando ante todo en el amor rec\u00edproco entre los hombres, bajo la mirada de Dios, el instrumento m\u00e1s potente de cambio, a nivel personal y social. El amor rec\u00edproco, en efecto, en la participaci\u00f3n del amor infinito de Dios, es el aut\u00e9ntico fin, hist\u00f3rico y trascendente, de la humanidad. Por tanto, \u00ab aunque hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios \u00bb.[Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 39: AAS 58 (1966) 1057]<\/p>\n<p><i>Este Compendio se publica \u00edntegramente, por entregas, <a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/categorias\/iglesia-catolica\/biblioteca-vaticana\/compendio-de-doctrina-social\/?order=ASC\">aqu\u00ed<\/a>.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>52 Dios, en Cristo, no redime solamente la persona individual, sino tambi\u00e9n las relaciones sociales entre los hombres. 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