{"id":2026,"date":"2006-09-25T20:24:46","date_gmt":"2006-09-26T02:24:46","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/index.php\/?p=2026"},"modified":"2006-09-25T20:25:51","modified_gmt":"2006-09-26T02:25:51","slug":"la-lectio-divina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/09\/25\/la-lectio-divina\/","title":{"rendered":"La Lectio Divina"},"content":{"rendered":"<p>[Escribe <strong>Dom Ambrosio Southey<\/strong>, ex Abad General de la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia. Texto remitido por el P. Angel Villasmil, O.P.]<\/p>\n<p>Hay una raz\u00f3n por la que quisiera hablar de la Lectio. Hoy d\u00eda un n\u00famero considerable de monjes y monjas est\u00e1n interesados en las t\u00e9cnicas orientales, como el yoga, el zen, la meditaci\u00f3n trascendental. Estos m\u00e9todos pueden ser \u00fatiles para conseguir cierta calma y tranquilidad interior, si se les usa como se debe. Pero, no puedo menos de pensar que si se entendiese y practicase mejor la lectio en la Orden, ver\u00edamos que no tenemos necesidad de ellos. En otras palabras, la Lectio divina, debidamente entendida, es una pr\u00e1ctica mon\u00e1stica que nos ayuda, entre otras cosas para conseguir los mismos objetivos que estos m\u00e9todos orientales.<\/p>\n<p> Hay una serie de factores que hacen dif\u00edcil al hombre de hoy, al menos en Occidente, el apreciar lo que es la Lectio. Consideremos detenidamente estos factores.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>En primer lugar, el querer conseguir <strong>resultados inmediatos<\/strong>. Vivimos, quer\u00e1moslo o no, en la llamada &#8220;sociedad de consumo&#8221;, en la que todo est\u00e1 organizado para producir lo m\u00e1s posible en el menor tiempo. El sistema de los medios de producci\u00f3n es producir con una l\u00f3gica implacable y afecta a todos los aspectos de la vida, tanto que la mayor parte de la gente est\u00e1 imbuida de una mentalidad utilitarista, a veces inconscientemente. Como hombres de nuestra \u00e9poca, estamos afectados por esto, y nos es dif\u00edcil el dedicarnos a algo que no est\u00e9 orientado a resultados inmediatos.<\/p>\n<p>En segundo lugar, hay <strong>mucha materia para leer<\/strong> en comparaci\u00f3n con otros tiempos. Cuando los libros eran escasos y ten\u00edan que ser copiados a mano, la gente los valoraba mucho y los le\u00eda despacio y enteramente. Incluso hace cien a\u00f1os los libros eran a\u00fan relativamente pocos. Pero, hoy d\u00eda hay tal proliferaci\u00f3n de libros que la gente est\u00e1 inclinada a pasar de un libro a otro y hay una sutil inclinaci\u00f3n por estar al tanto de la \u00faltima novedad, de modo que la disposici\u00f3n para leer ha cambiado mucho.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s la insistencia moderna en <strong>el proceso intelectual<\/strong> con detrimento del aspecto intuitivo y afectivo. El hombre es un todo, pero en la educaci\u00f3n moderna el \u00e9nfasis se ha puesto en la inteligencia, mientras que se presta poca atenci\u00f3n, si es que se presta alguna, al sentimiento y a la afectividad. El resultado es que hemos ca\u00eddo en una divisi\u00f3n del hombre y de la vida desequilibrada, y consideramos el aspecto afectivo como inferior, si no peligroso. Esto hace que la Lectio, que mira tanto al coraz\u00f3n como a la cabeza, sea m\u00e1s dif\u00edcil y quiz\u00e1 menos apreciable para nuestros monjes y monjas de hoy.<\/p>\n<p>Otra causa de dificultad es <strong>el sistema de ex\u00e1menes<\/strong> de la educaci\u00f3n. Nuestro mundo contempor\u00e1neo da mucha importancia a los grados y diplomas como pruebas de preparaci\u00f3n. Para conseguirlos, uno tiene que pasar por ex\u00e1menes. De este modo, la mayor parte del tiempo en la escuela o universidad se pasa en prepararlos. En la pr\u00e1ctica, esto quiere decir conseguir mucha informaci\u00f3n por medio de una lectura r\u00e1pida y tiende a formar unos h\u00e1bitos dif\u00edciles de cambiar despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Se podr\u00edan mencionar <strong>otros elementos<\/strong> que hacen dif\u00edcil la lectio: cursos de &#8220;lectura r\u00e1pida&#8221;; la pasi\u00f3n por los peri\u00f3dicos, y as\u00ed otras\u2026 No obstante, lo que desear\u00eda aclarar ante todo es que, a\u00fan antes de empezar la lectio, hay unos obst\u00e1culos que hay que superar. Sin embargo, para ser leales, hay que reconocer que hay textos que indican que tampoco para los monjes de otros tiempos la lectio era siempre f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Pero esto me lleva al punto principal de esta carta: \u00bfqu\u00e9 es la Lectio? Como qued\u00f3 indicado m\u00e1s arriba, si tomamos la Lectio en su sentido primitivo, no es simplemente una lectura espiritual, aunque muchos hoy d\u00eda la identifican. Tal como la entiendo, la Lectio es una forma especial de lectura espiritual. Es una lectura sin prisas, mediata, que compromete toda la persona y que ayuda a ponerse en contracto con Dios.<\/p>\n<p>Es <strong>sin prisas<\/strong> en el sentido de que no se busca el leer un n\u00famero determinado de p\u00e1ginas y ni siquiera una p\u00e1gina. No se busca la informaci\u00f3n ni formar conceptos por s\u00ed mismos. El valor de la Lectio no est\u00e1 en que nos de ideas nuevas, sino por lo que nos ayuda a llegar a ser. Hay un cierto desinter\u00e9s en ella. No buscamos material para un serm\u00f3n, o conocimiento para el confesionario, o argumentos para un debate, ni cosa alguna fuera de la lectura misma.<\/p>\n<p>Es <strong>meditativa<\/strong>, es decir, hecha en una actitud de oraci\u00f3n, de recogimiento, y entretejida de oraci\u00f3n. En su libro &#8220;Cultura y vida cristiana&#8221;, Dom Jean Leclercq ha mostrado la estrecha relaci\u00f3n entre la Lectio y la meditatio, y la riqueza de las dos palabras. No debemos entender la ya cl\u00e1sica f\u00f3rmula: lectio, meditatio, oratio, contemplatio como cuatro compartimentos estancos que hubiese que ir consiguiendo uno despu\u00e9s de otro, sino como cuatro elementos que alternan entre s\u00ed en un orden siempre cambiante.<\/p>\n<p>Es una lectura que <strong>compromete<\/strong> a toda la persona, no s\u00f3lo la inteligencia, sino tambi\u00e9n la imaginaci\u00f3n, el coraz\u00f3n, el cuerpo. Antiguamente la lectura era o\u00edda, es decir, hecha tanto con los labios como con los ojos. No es la pr\u00e1ctica normal actualmente; pero a veces puede ser una ayuda si las circunstancias lo permiten.<\/p>\n<p>Es una lectura orientada a la <strong>comuni\u00f3n con Dios<\/strong>. Cuando buscamos conocimiento, en raz\u00f3n de nuestra formaci\u00f3n, tenemos tendencia a buscar conceptos claros que podamos coger, dominar y luego analizar. Pero hay otro tipo de conocimiento que es una especie de comuni\u00f3n, un &#8220;estar-con&#8221;. En \u00e9ste no se trata de reflexionar, al menos por el momento, sino de asentir. Es m\u00e1s una interpretaci\u00f3n que una comprensi\u00f3n. Podr\u00edamos calificar este conocimiento de existencial o experimental. Es el fruto propio que pretende la Lectio, especialmente cuando leemos la Biblia, Palabra inspirada de Dios.<\/p>\n<p>Lo que acabo de decir plantea dos problemas que merecen ser se\u00f1alados: \u00bfdebe ser la Biblia siempre objeto de la Lectio? Y \u00bfhay alguna distinci\u00f3n entre Lectio y estudio?<\/p>\n<p>\u00bfDebe ser siempre la Biblia objeto de la Lectio? Hay que reconocer que en los primeros tiempos la Lectio ten\u00eda por objeto casi exclusivo la Escritura y sus comentarios patr\u00edsticos. Precisamente por eso se la llego a llamar &#8220;divina&#8221;, y quiz\u00e1 es por lo que tom\u00f3 su forma espec\u00edfica. Porque la Biblia no es un libro ordinario. Es la Palabra de Dios. Hay en ella algo sacramental. Le\u00edda como se debe, puede ser un lugar de encuentro con Cristo. Hemos de ver los libros sagrados como la historia del amor de Dios a su pueblo.<\/p>\n<p>Precisamente porque los monjes vieron la Biblia en esta luz, inventaron su forma espec\u00edfica de lectura. Pero para nosotros hoy d\u00eda \u00bfdebe ser \u00fanicamente la Biblia el objeto de la lectura? Mi respuesta personal es a la vez &#8220;s\u00ed&#8221; y &#8220;no&#8221;. Para nosotros la Escritura debe tener la primac\u00eda como materia de Lectio, pero no hay que excluir otros libros con tal que ayuden de alg\u00fan modo, aunque sea indirecto, a comprender la Palabra de Dios. No obstante, hay que a\u00f1adir que no todos los libros se prestan al m\u00e9todo de lectura lento, meditativo, que ha sido recomendado m\u00e1s arriba.<\/p>\n<p>Esto me lleva a la segunda cuesti\u00f3n: \u00bfhay alguna distinci\u00f3n entre Lectio y estudio? Responder\u00eda que si tomamos la Lectio en el sentido estricto, hay que distinguirla del estudio.<\/p>\n<p>Hace unos a\u00f1os, un miembro de la Orden escribi\u00f3 un art\u00edculo sobre este tema. Defend\u00eda con calor que, no s\u00f3lo hay que negar la diferencia entre estudio y Lectio, sino que insistiendo en su distinci\u00f3n se divorciaba la teolog\u00eda y la espiritualidad. A mi modo de ver, las \u00fanicas conclusiones que se podr\u00edan sacar de los argumentos presentados son: a) Que normalmente se requiere el estudio para una vida espiritual profunda. b) Que hay un modo de estudiar que ayuda a la vida de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estoy plenamente de acuerdo tanto con una como con otra conclusi\u00f3n, pero no prueban que estudio y Lectio sean id\u00e9nticos. La Lectio divina se refiere a un tipo de conocimiento especial; el estudio, a un conocimiento m\u00e1s conceptual. Naturalmente, no hay que reaccionar exageradamente contra la insistencia actual sobre la inteligencia en Occidente, cayendo en un anti-intelectualismo. No; ambos conocimientos van a la par. Son complementarios, y no mutuamente exclusivos. Uno debe ser capaz cuando ha recibido una preparaci\u00f3n elemental, de hacer la Lectio tal como la he descrito, y Dios da entonces las luces necesarias. Pero, si una persona est\u00e1 debidamente preparada, Dios espera que ella estudie debidamente para iluminarla.<\/p>\n<p>De todo lo dicho hasta aqu\u00ed, se desprenden claramente las disposiciones necesarias para la Lectio. <strong>El esp\u00edritu de fe y oraci\u00f3n <\/strong>es indispensable. La Lectio busca la comuni\u00f3n con Dios, y es Dios quien nos ofrece su Palabra y nos llama a su intimidad. Pero en esta vida este contacto con Dios no puede hacerse m\u00e1s que en la fe y requiere que nosotros nos preparemos con una actitud de deseo humilde, una actitud de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En segundo lugar, es necesario el <strong>desprendimiento<\/strong> que nos libere del deseo ansioso de los resultados. No debemos ir a la b\u00fasqueda de sentimientos, de &#8220;experiencias&#8221;, de ideas bonitas para comunicar a los dem\u00e1s. No; la lectio es una labor de larga duraci\u00f3n, que lleva a una profundizaci\u00f3n incesante, pero normalmente imperceptible, de nuestra intimidad con Dios.<\/p>\n<p>Es necesario tambi\u00e9n un <strong>don de s\u00ed mismo<\/strong>, de modo que no se quede en un simple oidor de la Palabra. La Lectio es una verdadera ascesis. No se queda en el nivel te\u00f3rico, sino que, como la misma Palabra de Dios, es una espada de doble filo, que llega hasta las profundidades m\u00e1s \u00edntimas y requiere una respuesta personal.<\/p>\n<p>Por encima de todo se requiere <strong>amor<\/strong>, sin el cual nuestra fe queda fr\u00eda y el don de nosotros mismos, dudoso. Al amor ya es una especie de conocimiento y se fortalece con el contacto de la Palabra.<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n, quiz\u00e1 sea bueno decir una palabra sobre <strong>la formaci\u00f3n<\/strong> a la Lectio divina, sobre todo en raz\u00f3n a las numerosas dificultades que tiene hoy d\u00eda, como indicaba m\u00e1s arriba. De paso se puede se\u00f1alar la estrecha relaci\u00f3n que hay entre las dificultades de la Lectio y las que encontramos en la oraci\u00f3n: una y otra requieren una verdadera conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>A nivel de comunidad, la formaci\u00f3n en la Lectio ser\u00e1 muy dif\u00edcil si el horario no deja tiempo suficiente tanto para la Lectio como para el estudio. Adem\u00e1s, aunque el horario sea equilibrado, ser\u00e1 necesario ver si de hecho se le puede seguir. Por \u00faltimo, la formaci\u00f3n en este plano ser\u00e1 in\u00fatil si en el monasterio hay una actitud err\u00f3nea respecto a la Lectio.<\/p>\n<p>A nivel individual, el Maestro de novicios debe explicar claramente, no s\u00f3lo la verdadera naturaleza de la Lectio, sino tambi\u00e9n sus principales dificultades. Ser\u00eda bueno que tratara con los novicios el modo y medios de superar estas dificultades. Cuando se las identifica con claridad, la batalla est\u00e1 medio ganada.<\/p>\n<p>Luego deber\u00e1 mirar que los novicios se habit\u00faen poco a poco a la Lectio divina, dedicando cada d\u00eda media hora o una hora a este ejercicio.<\/p>\n<p>Probablemente, los novicios necesitar\u00e1n ser guiados en la elecci\u00f3n de los libros, al menos al principio.<\/p>\n<p>De cuando en cuando, ser\u00eda conveniente una confrontaci\u00f3n sobre la Lectio, de modo que puedan ser compartidas las experiencias de la misma. Quiz\u00e1 incluso el Padre Maestro pueda dar alg\u00fan ejemplo pr\u00e1ctico sobre el modo de hacer la Lectio. Puede ser tambi\u00e9n conveniente el organizar de un modo u otro un &#8220;Evangelio compartido&#8221;.<\/p>\n<p>Evidentemente, todo lo que ayude a los novicios a desarrollar las debidas disposiciones incidir\u00e1 en su Lectio. Por encima de todo, como en lo que respecta a la oraci\u00f3n personal, es importante que al Padre Maestro aliente a los novicios y converse con ellos sobre las dificultades que tienen, de modo que puedan encontrar soluci\u00f3n a sus dificultades personales.<\/p>\n<p>Este ejercicio, en el que se trata de rumiar la Palabra de Dios en la oraci\u00f3n, no es f\u00e1cil. Exige realmente esfuerzo y sacrificio. Pero, si conseguimos progresar, dar\u00e1 frutos de gran trascendencia en la calidad de nuestra vida mon\u00e1stica, y se enriquecer\u00e1 la dimensi\u00f3n contemplativa de nuestros monasterios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Escribe Dom Ambrosio Southey, ex Abad General de la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia. Texto remitido por el P. Angel Villasmil, O.P.] Hay una raz\u00f3n por la que quisiera hablar de la Lectio. 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