{"id":2011,"date":"2006-09-10T16:57:28","date_gmt":"2006-09-10T21:57:28","guid":{"rendered":"2137272510"},"modified":"2006-09-10T16:57:28","modified_gmt":"2006-09-10T16:57:28","slug":"el_camino_de_una_palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/09\/10\/el_camino_de_una_palabra\/","title":{"rendered":"El Camino de una Palabra"},"content":{"rendered":"<p>Hace algo m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, el Papa Juan XXIII ech\u00f3 a rodar una palabra que cobr\u00f3 inmensa importancia y que se convirti\u00f3 en punto de referencia para la mayor parte de la vida de la Iglesia durante el Concilio Vaticano II y despu\u00e9s de \u00e9l. Estoy hablando, desde luego, del &#8220;aggiornamento&#8221;.<\/p>\n<p>El aggiornamento es la &#8220;puesta al d\u00eda&#8221; de la Iglesia. Mas ser\u00e1 bueno dejar que hable quien convoc\u00f3 este Concilio, porque es interesante ver la distancia entre la mente de Juan XXIII y los hechos que se sucedieron despu\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 era lo que quer\u00eda Juan XXIII?<\/strong><\/p>\n<p>Dec\u00eda el Papa en la sesi\u00f3n inaugural del Concilio Vaticano II, el 11 de octubre de 1962 (Gaudet Mater Ecclesia, n.5):<\/p>\n<p>&#8220;El supremo inter\u00e9s del Concilio Ecum\u00e9nico es que el sagrado dep\u00f3sito de la doctrina cristiana sea custodiado y ense\u00f1ado en forma cada vez m\u00e1s eficaz. Doctrina, que comprende al hombre entero, compuesto de alma y cuerpo; y que, a nosotros, peregrinos sobre esta tierra, nos manda dirigirnos hacia la patria celestial. Esto demuestra c\u00f3mo ha de ordenarse nuestra vida mortal de suerte que cumplamos nuestros deberes de ciudadanos de la tierra y del cielo, y as\u00ed consigamos el fin establecido por Dios.&#8221;<\/p>\n<p>Y m\u00e1s adelante:<\/p>\n<p>Para que tal doctrina alcance a las m\u00faltiples estructuras de la actividad humana, que ata\u00f1en a los individuos, a las familias y a la vida social, ante todo es necesario que la Iglesia no se aparte del sacro patrimonio de la verdad, recibido de los padres; pero, al mismo tiempo, debe mirar a lo presente, a las nuevas condiciones y formas de vida introducidas en el mundo actual, que han abierto nuevos caminos para el apostolado cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n la Iglesia no ha asistido indiferente al admirable progreso de los descubrimientos del ingenio humano, y nunca ha dejado de significar su justa estimaci\u00f3n: m\u00e1s aun, siguiendo estos desarrollos, no deja de amonestar a los hombres para que por encima de las cosas sensibles vuelvan sus ojos a Dios, fuente de toda sabidur\u00eda y de toda belleza; y les recuerda que, as\u00ed como se les dijo &#8220;poblad la tierra y dominadla&#8221; (G\u00e9n 1,28), nunca olviden que a ellos mismos les fue dado el grav\u00edsimo precepto: &#8220;Adorar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios y a El s\u00f3lo servir\u00e1s&#8221; (Mt 4,10), no sea que suceda que la fascinadora atracci\u00f3n de las cosas visibles impida el verdadero progreso&#8221;.<\/p>\n<p>Notemos que el Papa parte de un supuesto, que no es dif\u00edcil confirmar en otros escritos suyos: la Iglesia tiene una verdad que ofrecer al mundo. La raz\u00f3n por la que habla de un Concilio que no tendr\u00e1 que discernir cuestiones de doctrina es porque el Papa siente que la doctrina est\u00e1 clara, y que lo que hace falta es un coraz\u00f3n compasivo y avisado, a la vez, que sepa aprovechar los adelantos en el orden de las comunicaciones para brindar al mundo de modo nuevo la noticia siempre nueva de la fe que nos salva.<\/p>\n<p>Por eso dec\u00eda ya en la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica Humanae Salutis, n. 6, cuando promulgaba la realizaci\u00f3n del Concilio:<\/p>\n<p>&#8220;Ante este doble espect\u00e1culo, la humanidad, sometida a un estado de grave indigencia espiritual, y la Iglesia de Cristo, plet\u00f3rica de vitalidad, ya desde el comienzo de nuestro pontificado &#8211; al que subimos, a pesar de nuestra indignidad, por designio de la divina Providencia &#8211; juzgamos que formaba parte de nuestro deber apost\u00f3lico el llamar la atenci\u00f3n de todos nuestros hijos para que, con su colaboraci\u00f3n a la Iglesia, se capacite \u00e9sta cada vez m\u00e1s para solucionar los problemas del hombre contempor\u00e1neo.&#8221;<\/p>\n<p>Tenemos aqu\u00ed, no la mirada angustiada de un hombre que ve que el mundo se fue delante y &#8220;el tren de la historia dej\u00f3 a la Iglesia&#8221;, sino un pastor compasivo que sabe que la esencia del mensaje de salvaci\u00f3n est\u00e1 a buen recaudo en la Iglesia pero que esta Iglesia necesita aprender, por as\u00ed decirlo, el &#8220;lenguaje&#8221; del mundo, como acto de compasi\u00f3n hacia el mundo.<\/p>\n<p>Esto queda claro tambi\u00e9n en las palabras de apertura del Vaticano II, en la misma Gaudet Mater Ecclesia, n.7:<\/p>\n<p>&#8220;La Iglesia Cat\u00f3lica, al elevar por medio de este Concilio Ecum\u00e9nico la antorcha de la verdad religiosa, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella. As\u00ed como Pedro un d\u00eda, al pobre que le ped\u00eda limosna, dice ahora ella al g\u00e9nero humano oprimido por tantas dificultades: &#8216;No tengo oro ni plata, pero te doy lo que tengo. En nombre de Jes\u00fas de Nazareth, lev\u00e1ntate y anda&#8217; (Hch 3,6). La Iglesia, pues, no ofrece riquezas caducas a los hombres de hoy, ni les promete una felicidad s\u00f3lo terrenal; los hace participantes de la gracia divina que, elevando a los hombres a la dignidad de hijos de Dios, se convierte en poderos\u00edsima tutela y ayuda para una vida m\u00e1s humana; abre la fuente de su doctrina vivificadora que permite a los hombres, iluminados por la luz de Cristo, comprender bien lo que son realmente, su excelsa dignidad, su fin&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El tren de la historia<\/strong><\/p>\n<p>Todo esto es bien interesante, porque luego ha habido muchos que, nombr\u00e1ndose voceros del esp\u00edritu renovador de Juan XXIII, s\u00ed han presentado a la Iglesia en jadeante y fatigosa carrera por alcanzar al mundo, como si fuera ella la necesitada y el mundo su salvador.<\/p>\n<p>Cosa que sucede no s\u00f3lo a laicos o sacerdotes con aire de intelectuales: hace tres a\u00f1os, los Se\u00f1ores Obispos de la Comisi\u00f3n Episcopal de Medios de Comunicaci\u00f3n Social de Espa\u00f1a escrib\u00edan que &#8220;nos queda, sin embargo, todav\u00eda un largo camino por recorrer, si queremos estar a la altura del momento y no perder el tren de la historia.&#8221;<\/p>\n<p>Los m\u00e1s enf\u00e1ticos, sin embargo, suelen ser los te\u00f3logos. Para la muestra, Juan J. Tamayo, en un Encuentro Internacional para la Renovaci\u00f3n de la Iglesia Cat\u00f3lica, en Madrid, septiembre de 2002:<\/p>\n<p>&#8220;Un Concilio ser\u00eda una gran oportunidad para retomar el tren de la historia e invertir la actual tendencia hacia la restauraci\u00f3n eclesi\u00e1stica por la de la renovaci\u00f3n. Para ello lo primero que hay que cambiar es el escenario de celebraci\u00f3n. Los dos \u00faltimos Concilios tuvieron lugar en Roma en correspondencia con la centralidad del catolicismo romano en el mundo. Hoy, sin embargo, el catolicismo tiene un rostro multicultural, multi\u00e9tnico, multirracial y multirreligioso. De ah\u00ed que el Vaticano no me parezca el lugar m\u00e1s adecuado para el nuevo Concilio. Me inclino, m\u00e1s bien, por un lugar del Tercer Mundo; Am\u00e9rica Latina, por ejemplo, que cuenta con un vigoroso cristianismo prof\u00e9tico expresado a trav\u00e9s del compromiso de los cristianos y cristianas comprometidos con las mayor\u00edas populares, el dinamismo de las comunidades de base y la pujanza de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 entend\u00eda Juan XXIII por aggiornamento?<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfCompartir\u00eda Juan XXIII el punto de vista de Tamayo? El 13 de Noviembre de 1960, es decir, ya varios meses despu\u00e9s del primer anuncio, pero aun faltando mucho en el proceso de preparaci\u00f3n, el Papa Juan XXIII explicaba cu\u00e1l era el sentido de la novedad del Concilio:<\/p>\n<p>&#8220;Todo lo que habr\u00e1 de hacer el nuevo Concilio Ecum\u00e9nico se endereza a restaurar en todo su esplendor las l\u00edneas simples y puras que el rostro de la Iglesia de Cristo tuvo en su comienzo, y a presentar este rostro como su Divino Fundador lo plasm\u00f3: sine macula et sine ruga. El camino de la Iglesia a trav\u00e9s de los siglos aun est\u00e1 lejos de aquel punto en que ser\u00e1 llevada a la triunfo eterno. Por ello, el objetivo m\u00e1s alto y noble del Concilio Ecum\u00e9nico (cuya preparaci\u00f3n apenas empieza y por cuyo \u00e9xito el mundo entero est\u00e1 orando) es hacer una pausa para estudiar con amor la historia de la Iglesia y para tratar de redescubrir las trazas de su juventud llena de vida, y reconstruirlas de modo que muestren su poder sobre las mentes modernas, que son tentadas y enga\u00f1adas por las falsas teor\u00edas del pr\u00edncipe de este mundo, el adversario, abierto o escondido del Hijo de Dios, el Redentor y Salvador&#8221;.<\/p>\n<p>Y en el mismo a\u00f1o de la inauguraci\u00f3n, en su Carta Apost\u00f3lica Oecumenicum Concilium, del 28 de abril de 1962, vuelve sobre el mismo tema, aludiendo expresamente a la actualizaci\u00f3n o &#8220;aggiornamento&#8221;:<\/p>\n<p>&#8220;El esfuerzo de aggiornamento en la vida de la Iglesia, el conjunto de las distintas leyes y disposiciones que ser\u00e1n adoptadas o reexaminadas en las solemnes asambleas [del Concilio Vaticano II], s\u00f3lo pretenden esto: que Cristo sea conocido, amado, imitado, con generosidad siempre creciente. &#8220;Es preciso que \u00c9l reine&#8221;\u2019 (1 Cor 15,25): s\u00f3lo \u00c9l ha de ser la aspiraci\u00f3n constante de nuestra vida, hasta en las cosas m\u00e1s peque\u00f1as; s\u00f3lo como \u00c9l hemos de vivir, porque s\u00f3lo \u00c9l tiene &#8220;palabras de vida eterna&#8221;(Jn 6,69). La celebraci\u00f3n del Concilio no tiene otro objetivo, ni tampoco la renovaci\u00f3n espiritual que, por la gracia divina, habr\u00e1 de seguirle&#8221;.<\/p>\n<p>&#8211; Est\u00e1 claro, pues, que no se trata de perseguir al mundo, ni tampoco de mendigar del mundo lo que s\u00f3lo Cristo, el Cristo de la Pascua, puede dar a la Iglesia, seg\u00fan aquello de 2 Pe 1,3: &#8220;Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llam\u00f3 por su gloria y excelencia&#8221;.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora bien, este mundo tiene tambi\u00e9n sus bienes, y no puede en justicia ser condenado en bloque, ni presentado s\u00f3lo bajo aspecto de su indigencia o su maldad. La Iglesia ha de aprender, m\u00e1s que de \u00c9l, de Dios Creador que ha dejado semillas de bondad por doquier, seg\u00fan el criterio de San Pablo: &#8220;todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad. Lo que tambi\u00e9n hab\u00e9is aprendido y recibido y o\u00eddo y visto en m\u00ed, esto practicad, y el Dios de paz estar\u00e1 con vosotros&#8221;(Flp 4,8-9).<\/p>\n<p>&#8211; Por \u00faltimo, queda claro tambi\u00e9n que la Iglesia, en la mente de Juan XXIII, se siente abundar en una vida que no merece pero que realmente posee, la vida de la gracia, y que es su derecho y su deber, en raz\u00f3n de misericordia, ofrecer esa vida al mundo que la necesita, seg\u00fan escribi\u00f3 Pablo: &#8220;puesto que tenemos este ministerio, seg\u00fan hemos recibido misericordia, no desfallecemos; sino que hemos renunciado a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino que, mediante la manifestaci\u00f3n de la verdad, nos recomendamos a la conciencia de todo hombre en la presencia de Dios&#8221; (2 Cor 4,1-2).<\/p>\n<p>Fr. Nelson Medina, OP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace algo m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, el Papa Juan XXIII ech\u00f3 a rodar una palabra que cobr\u00f3 inmensa importancia y que se convirti\u00f3 en punto de referencia para la mayor parte de la vida de la Iglesia durante el Concilio Vaticano II y despu\u00e9s de \u00e9l. Estoy hablando, desde luego, del &#8220;aggiornamento&#8221;. 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