{"id":1987,"date":"2006-10-12T01:48:40","date_gmt":"2006-10-12T07:48:40","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/index.php\/?p=1987"},"modified":"2006-09-27T15:23:59","modified_gmt":"2006-09-27T21:23:59","slug":"homilia_para_el_dia_de_aprobacion_de_los","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/10\/12\/homilia_para_el_dia_de_aprobacion_de_los\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda para el D\u00eda de Aprobaci\u00f3n de los Estatutos"},"content":{"rendered":"<p>Bogot\u00e1, 12 de octubre de 2002<\/p>\n<p>Querido Padre Provincial, amados hermanos en el sacerdocio y en la vocaci\u00f3n dominicana:<\/p>\n<p>Se ha dicho que en Dios no existen casualidades ni coincidencias. Esta noche podr\u00edamos hacer nuestra esa sentencia, pues es la Virgen, Nuestra Se\u00f1ora, en su advocaci\u00f3n del Pilar, quien hoy saluda desde el cielo a este grupo de V\u00edrgenes Seglares Dominicas. Es Ella quien, como Maestra, Madre y Amiga, alienta con su oraci\u00f3n y orienta con su ejemplo este bendito camino que, por la misericordia de Dios, ya parece dar un primer paso en firme para su consolidaci\u00f3n futura.<\/p>\n<p>En efecto, hace apenas dos semanas, el 28 de septiembre pasado, mientras todos nos un\u00edamos en la gozosa espera del D\u00eda de los Arc\u00e1ngeles, el Consejo de la Provincia de San Luis Bertr\u00e1n tuvo a bien darnos su apoyo y su gu\u00eda aprobando los Estatutos de esta Asociaci\u00f3n. Es la palabra de Santo Domingo, es su esp\u00edritu y su amor de padre quienes se han dejado escuchar en el mensaje que nos ha dado el Consejo de Provincia. En su carta de aprobaci\u00f3n nos han dicho que esta es una &#8220;iniciativa eclesial que abre sus puertas a tantas personas para que, de modo particular, puedan vivir y testimoniar su fe en el Se\u00f1or&#8221;.<\/p>\n<p>Quiero compartir con ustedes una reflexi\u00f3n sobre esas palabras, en las que siento el abrazo firme y afectuoso de Nuestro Padre Domingo.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nSe trata de una iniciativa eclesial. No trabajamos en vano, ni mucho menos para nosotros mismos. La Iglesia, objeto del amor de Cristo, nos mueve y nos conmueve. De ella lo recibimos todo en el orden de la gracia y hacia ella tienden los anhelos m\u00e1s generosos de las grandes santos. Bien puede decirse que la madurez de un alma se mide por el g\u00e9nero de su relaci\u00f3n con la Iglesia. Ya sabemos, ciertamente, cu\u00e1l fue el estribillo de amor que llen\u00f3 los d\u00edas \u00faltimos de aquella virgen seglar dominica que a todos nos inspira: &#8220;Si muero, muero de amor por la Iglesia&#8221;. As\u00ed expresaba Catalina de Siena el \u00fanico fuego que colmaba su alma enamorada: morir de amor por la Iglesia. Si lo pensamos, es perfectamente l\u00f3gico en una esposa de Cristo: \u00bfes que es posible amar a Cristo y no amar su amor, que es la Iglesia?<\/p>\n<p>Esta iniciativa abre sus puertas. Martha Gait\u00e1n tuvo una visi\u00f3n que dio origen a nuestro himno: una casa, l\u00f3brega y opaca, que se va llenando de vida, de color y de perfume, a medida que florecen rosas, jazmines y todo g\u00e9nero de plantas bellas a su alrededor y por dentro de ella. A esa casa, que es este camino, cantamos cada vez que las notas del Himno de V\u00edrgenes resuenan. Y el Consejo de Provincia nos est\u00e1 diciendo que la puerta est\u00e1 abierta, que Domingo quiere que esa puerta est\u00e9 abierta, y quiere que la vida renazca y que el perfume de una vida entregada a Dios limpie con su aroma los rastros f\u00e9tidos de la soledad, la impureza y el pecado. En realidad, a nadie, tanto como a una virgen seglar, se le puede decir que es el olor de Cristo (cf. 2 Cor 2,15).<\/p>\n<p>La Casa abre sus puertas porque hay alguien adentro. Alguien que nunca abandon\u00f3 la Casa. Pr\u00e1cticamente desde los tiempos de Rosa de Lima, o poco m\u00e1s, no se o\u00eda de virginidad seglar, ni entre nosotros ni en la Iglesia misma. Mas alguien qued\u00f3 adentro. Alguien que nos esper\u00f3 cuidando este don y aguardando la hora de verlo florecer de nuevo. Yo pienso que era Jes\u00fas. La virginidad de Jes\u00fas es el misterio que nos llama a ser v\u00edrgenes, y a descubrir, m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fuerzas o virtudes personales, que Dios merece ser amado de un modo total, y que desde ese amor, es imposible dejar de sentir urgencia por la llegada del Reino.<\/p>\n<p>Cristo nos cuid\u00f3 la Casa. Se habla y se hablaba mucho de la pobreza, de la elocuencia, de la generosa donaci\u00f3n de Cristo. Se hablaba y se habla poco del misterio de su amor virginal. Pero ese amor, oculto tras los matorrales de una Casa abandonada, mantuvo un candil encendido, y ese candil, humilde pero indoblegable, gui\u00f3 a Martha, y luego a Alejandra, a Ana Teresa, y luego a muchas otras hermanas para que empujaron los goznes desvencijados y abrieran de nuevo las puertas. Por eso, seg\u00fan expresi\u00f3n del Consejo de Provincia, ahora las puertas &#8220;est\u00e1n abiertas&#8221;.<\/p>\n<p>La carta del Consejo llama a \u00e9ste un modo particular. Eso es cierto. No somos el camino sino un camino. Cristo dijo: &#8220;No todos entienden este lenguaje&#8221; (Mt 19,11). Hemos comprobado, a precio de soportar burlas, que es as\u00ed. En la propia familia, en el \u00e1mbito parroquial, entre frailes y hermanas, incluso, hemos tenido que decirnos con humilde realismo: &#8220;no todos entienden este lenguaje&#8221;.<\/p>\n<p>Sin embargo, si somos honestos, hay tambi\u00e9n una parte nuestra de responsabilidad en ello. El lenguaje a veces &#8220;no se entiende&#8221; porque somos vocablos confusos o ambiguos. As\u00ed que no porque hoy estemos de fiesta vamos a pensar que somos m\u00e1s de lo que somos. Nuestras incoherencias y vacilaciones, nuestra falta de esp\u00edritu de oraci\u00f3n y de unidad, nuestro compromiso intermitente y acomodado son algunas de las llagas que ya asoman, aunque apenas estamos naciendo. Esta hora no puede ser ocasi\u00f3n para triunfalismos infantiles.<\/p>\n<p>De hecho, acontecimientos dolorosos marcan con su espina esta misma reuni\u00f3n. Para ma\u00f1ana ten\u00edamos un encuentro vocacional, pero nuestra promotora ha pedido dispensa para retirarse del camino, a lo menos por un tiempo. Es la segunda petici\u00f3n grave de dispensa que recibo en menos de un mes. As\u00ed que no caben los cantos de triunfo, sino la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n y la sola alabanza de la misericordia divina, que es inagotable. Porque no es el momento para iniciar juicios de responsabilidad personal o colectiva, sino el de volvernos hacia Dios con coraz\u00f3n humilde y contrito y decirle: &#8220;este don es m\u00e1s grande que nosotros; \u00a1ay\u00fadanos, Se\u00f1or!&#8221;.<\/p>\n<p>Debe quedarnos claro que, ni como personas ni como hombres y mujeres llamados por Cristo, somos mejores que los que se han retirado. Pero su acci\u00f3n, que nos duele, tambi\u00e9n nos cuestiona. La pregunta de Dios a Ca\u00edn penetra el alma: &#8220;\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?&#8221; (G\u00e9n 4,9). Estamos entendiendo, a precio de vidas y vocaciones, que necesitamos estar muy unidos si queremos avanzar hasta la meta. Nadie est\u00e1 a salvo, pues San Pablo nos advierte: &#8220;el que crea estar en pie, mire no caiga&#8221; (1 Cor 10,12). Y para estar &#8220;muy unidos&#8221; necesitamos aprender y practicar una monta\u00f1a de cosas bellas que brotan del Evangelio: humildad, alegr\u00eda, acogida, amor mutuo. Eso de parte del grupo, pero tambi\u00e9n cada una tiene que cuidar su tesoro, no s\u00f3lo resguard\u00e1ndose de pecado sino abriendo con resoluci\u00f3n las puertas a la gracia. Si tienes un problema y no lo hablas a tiempo o no lo hablas con quien puede de veras ayudarte, obras como enemiga de ti misma. As\u00ed que, para que este &#8220;camino particular&#8221; florezca todos necesitamos aprender sencillez y caridad para con los dem\u00e1s, pero tambi\u00e9n: todos necesitamos aprender sencillez y sinceridad para abrirnos a pedir ayuda.<\/p>\n<p>La carta del Consejo nos habla finalmente del prop\u00f3sito sobrenatural del camino virginal: que puedan vivir y testimoniar su fe. Luigi Giusani, fundador del movimiento Comuni\u00f3n y Liberaci\u00f3n en el que tambi\u00e9n hay unos seglares consagrados, redact\u00f3 una preciosa obra: \u00bfSe puede vivir as\u00ed? Es una meditaci\u00f3n o conversaci\u00f3n sobre las implicaciones de ser un consagrado. El t\u00edtulo es perfecto: \u00bfSe puede vivir as\u00ed? El mundo, el demonio y nuestra carne nos hacen a su modo esa pregunta, y saben repetirla en los lugares y ocasiones m\u00e1s inoportunos: &#8220;\u00bfpodr\u00e1s vivir as\u00ed?&#8221; Hemos le\u00eddo que la tentaci\u00f3n m\u00e1s dura para Santa Catalina tal vez no fue la impureza, ni el orgullo ni la vanidad, sino la pregunta que le hizo el demonio un d\u00eda, el d\u00eda en que la vio m\u00e1s desanimada y agotada: &#8220;\u00bfcrees que resistir\u00e1s as\u00ed, a\u00f1o tras a\u00f1o, hasta la muerte?&#8221; La pobre virgen sinti\u00f3 hielo en su alma y tuvo que hacer un acopio inmenso de fe para rezar tambi\u00e9n ese d\u00eda y alabar a Dios tambi\u00e9n ese d\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>La vida virginal, como toda vida cristiana, pero quiz\u00e1 de un modo m\u00e1s intenso y m\u00e1s exigido, se alimenta de la fe. Recuerdo que, siendo yo novicio, mi hermano Carlos fue a visitarme al Noviciado acompa\u00f1ado por la que hoy es su esposa, Myriam. Y me dec\u00eda mi hermano: &#8220;yo puedo ver a quien amo y por qui\u00e9n entrego mi vida; lo tuyo es todo&#8230; invisible&#8221;. Hoy tengo que admitir que mi hermano ten\u00eda raz\u00f3n. Bueno, hay momentos en que Dios est\u00e1 &#8220;tan cerca que hasta lo puedo tocar&#8221;, como dice la canci\u00f3n, pero son muchas otras las ocasiones en que lo mejor que uno puede hacer es acogerse a la \u00faltima bienaventuranza que nos regal\u00f3 Cristo: &#8220;dichosos los que sin ver creyeron&#8221; (Jn 20,29).<\/p>\n<p>Eso se parece a lo que dijo santo Tom\u00e1s referido a la Eucarist\u00eda: &#8220;Et si sensus deficit, \/Ad firmandum cor sincerum \/Sola fides sufficit&#8221;: &#8220;para dar firmeza al coraz\u00f3n, si los sentidos no alcanzan, basta la sola fe&#8221;. Hoy se unen, hoy se abrazan esos dos misterios, que son uno solo en la carne de Cristo: el misterio del don virginal y el misterio del don eucar\u00edstico. La carne de Cristo, recibida en la fe, viene a sanar, bendecir y robustecer nuestro ser entero, a \u00c9l ofrecido por la fe y en fe.<\/p>\n<p>Un\u00e1monos, pues, en acci\u00f3n de gracias. No somos dignos de tanta misericordia. Pero no nos preocupa no merecerla; preocupante ser\u00eda creer que la merecemos. Venga, Se\u00f1or Jesucristo, tu piedad sobre nosotros. Venga tu amor a convencernos y tu gracia a transformarnos, de modo que en todo busquemos lo que te agrada, seg\u00fan el modelo precioso del ritual de consagraci\u00f3n de las V\u00edrgenes Seglares Dominicas: &#8220;que llevemos una vida digna de alabanza, sin pretender alabanzas&#8221;.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Santo, Jes\u00fas Amado, Jes\u00fas Esposo: recibe nuestro amor y hazlo digno de ti. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Fr. Nelson Medina F., O.P.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bogot\u00e1, 12 de octubre de 2002 Querido Padre Provincial, amados hermanos en el sacerdocio y en la vocaci\u00f3n dominicana: Se ha dicho que en Dios no existen casualidades ni coincidencias. 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