{"id":1959,"date":"2006-08-27T19:13:28","date_gmt":"2006-08-28T00:13:28","guid":{"rendered":"1945716380"},"modified":"2006-08-27T19:13:28","modified_gmt":"2006-08-27T19:13:28","slug":"diez_mitos_sobre_la_pedofilia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/08\/27\/diez_mitos_sobre_la_pedofilia\/","title":{"rendered":"Diez Mitos sobre la Pedofilia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Mito 1:<\/strong> <\/p>\n<p>Es m\u00e1s probable que sacerdotes cat\u00f3licos, en comparaci\u00f3n con otros grupos de hombres, sean ped\u00f3filos.<\/p>\n<p>Esto es simplemente falso. No existe evidencia alguna de que los sacerdotes est\u00e9n m\u00e1s inclinados a abusar de los ni\u00f1os que otros grupos de hombres.<\/p>\n<p>El uso y abuso de los ni\u00f1os como objeto de gratificaci\u00f3n sexual por parte de los adultos es epid\u00e9mico en todas las clases sociales, profesiones, religiones y grupos \u00e9tnicos alrededor del mundo, seg\u00fan lo demuestran claramente las estad\u00edsticas acerca de la pornograf\u00eda, el incesto y la prostituci\u00f3n infantil. La pedofilia (el abuso sexual de ni\u00f1os preadolescentes) entre los sacerdotes es extremamente rara, pues afecta solamente al 0.3% del clero. Esta cifra, citada en el libro Pedophiilia and Priests (Pedofilia y Sacerdocio), escrito por el estudioso no-cat\u00f3lico Philip Jenkins, est\u00e1 tomada del estudio m\u00e1s amplio que existe hoy d\u00eda sobre este tema. Concluye que solamente uno de entre 2.252 sacerdotes que formaron parte del estudio a lo largo de un per\u00edodo de m\u00e1s de 30 a\u00f1os, se ha visto afectado por la pedofilia. En los esc\u00e1ndalos recientes de Boston, solamente 4 de entre m\u00e1s de los 80 sacerdotes etiquetados por los medios de comunicaci\u00f3n como &#8220;ped\u00f3filos&#8221; son en realidad culpables de abusar de ni\u00f1os peque\u00f1os.<\/p>\n<p>La pedofilia es un tipo particular de desorden sexual compulsivo en el cual un adulto (hombre o mujer) abusa de ni\u00f1os preadolescentes. La gran mayor\u00eda de los esc\u00e1ndalos sexuales del clero que est\u00e1n saliendo a la luz ahora no entran propiamente en la categor\u00eda de pedofilia. M\u00e1s bien, se deben calificar como efebofilia o atracci\u00f3n homosexual hacia adolescentes. Aunque el n\u00famero total de sacerdotes que cometen abuso sexual es m\u00e1s alto que el de los que son culpables de pedofilia, la cifra total queda a\u00fan por debajo del 2% que es semejante al porcentaje que se da entre hombres casados (Jenkins, Pedophilia and Priests).<\/p>\n<p>Con ocasi\u00f3n de la crisis actual en la Iglesia, otros grupos religiosos e instituciones no religiosas han admitido tener problemas semejantes tanto de pedofilia como de efebofilia entre las filas de su clero o personal. No hay evidencia de que la pedofilia sea m\u00e1s com\u00fan entre el clero cat\u00f3lico, que entre los Ministros protestantes, los l\u00edderes Jud\u00edos, los m\u00e9dicos, o miembros de cualquier otra instituci\u00f3n en la que los adultos ocupen posiciones de autoridad sobre los ni\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Mito 2.<\/strong> <\/p>\n<p>El estado c\u00e9libe de los sacerdotes conduce hacia la pedofilia.<\/p>\n<p>El celibato no es causa de ninguna adicci\u00f3n sexual desviada, entre las que se cataloga la pedofilia. De hecho, en comparaci\u00f3n con los sacerdotes, es tan probable que los hombres casados abusen sexualmente de los ni\u00f1os (Jenkins, Pedophilia and Priests). Entre la poblaci\u00f3n general, la mayor\u00eda de los transgresores son hombres heterosexuales reincidentes que abusan sexualmente de las ni\u00f1as. Tambi\u00e9n hay mujeres que cometen este tipo de abusos sexuales. Aunque es dif\u00edcil obtener estad\u00edsticas exactas sobre el abuso sexual de los ni\u00f1os, los rasgos caracter\u00edsticos de los que repetidamente cometen abuso sexual con ni\u00f1os han sido bien descritos. El perfil de los abusadores sexuales de ni\u00f1os nunca incluye adultos normales que se sienten atra\u00eddos er\u00f3ticamente hacia los ni\u00f1os como resultado de la abstinencia (Fred Berlin, Compulsive Sexual Behaviors, in Addiction and Compulsion Behaviors [Boston: NCBC, 1998]; Patrick J. Carnes, Sexual Compulsion: Challenge for Church Leaders, in Addiction and Compulsion; Dale O&#8217;Leary, Homosexuality and Abuse).<\/p>\n<p><strong>Mito 3.<\/strong>  <\/p>\n<p>Si los sacerdotes se casaran, desparecer\u00edan la pedofilia y otras formas de conducta sexual desviada.<\/p>\n<p>Algunas personas incluyendo algunos disidentes cat\u00f3licos que suelen expresar su disconformidad en p\u00fablico se est\u00e1n aprovechando de esta crisis para promover sus propios intereses. Como respuesta a los esc\u00e1ndalos, algunos est\u00e1n exigiendo que el clero sea casado, como si el matrimonio hiciera que &#8220;ciertos&#8221; hombres dejasen de molestar sexualmente a los ni\u00f1os. Esta afirmaci\u00f3n se desmiente con las estad\u00edsticas mencionadas antes sobre el hecho de que, comparados con los sacerdotes c\u00e9libes, es igualmente com\u00fan que los hombres casados abusen sexualmente de los ni\u00f1os. (Jenkins, Pedophilia and Priests).<\/p>\n<p>Dado que ni el ser cat\u00f3lico ni el ser c\u00e9libe predispone a una persona a caer en la pedofilia, el clero casado no resolver\u00eda el problema (Doctors call for pedophilia research, The Hartford Currant, March 23). No hay m\u00e1s que mirar a las crisis en otras religiones, sectas o profesiones para ver este punto con claridad.<\/p>\n<p>El hecho es que hombres heterosexuales sanos no suelen caer en la atracci\u00f3n er\u00f3tica hacia los ni\u00f1os como resultado de su abstinencia.<\/p>\n<p><strong>Mito 4.<\/strong>  <\/p>\n<p>El celibato sacerdotal fue una invenci\u00f3n medieval.<\/p>\n<p>Mentira. En la Iglesia cat\u00f3lica de Occidente, el celibato se practic\u00f3 ya universalmente a partir del siglo IV, comenzando con la adopci\u00f3n que S. Agust\u00edn hizo de la disciplina mon\u00e1stica para todos sus sacerdotes. Adem\u00e1s de las muchas razones pr\u00e1cticas para adoptar esta disciplina se supon\u00eda que era un buen medio para evitar el nepotismo. El estilo de vida c\u00e9libe permit\u00eda a los sacerdotes ser m\u00e1s independientes y disponibles. Este ideal era tambi\u00e9n una oportunidad para que los sacerdotes dieran tambi\u00e9n testimonio del mismo estilo de vida que sus hermanos los monjes. La Iglesia no ha cambiado las normas del celibato, porque con el paso de los siglos se ha dado cuenta del valor pr\u00e1ctico y espiritual que posee (Pablo VI, carta enc\u00edclica sobre El celibato sacerdotal, 1967). De hecho, incluso en la Iglesia cat\u00f3lica del Este que admite tambi\u00e9n la posibilidad de tener sacerdotes casados, los obispos son elegidos solamente entre los sacerdotes no casados.<\/p>\n<p>Cristo revel\u00f3 el verdadero valor y significado del celibato. Los sacerdotes cat\u00f3licos, desde S. Pablo hasta el presente le han imitado en la total donaci\u00f3n de si mismos a Dios y a los dem\u00e1s viviendo c\u00e9libes. Aunque Cristo elev\u00f3 el matrimonio al nivel de sacramento que revela el amor y vida de la Sant\u00edsima Trinidad, \u00e9l fue tambi\u00e9n testigo vivo de la vida futura. Los sacerdotes c\u00e9libes son para nosotros testigos vivos de esta vida futura en la cual la unidad y el gozo del matrimonio entre un hombre y una mujer son sobrepasados por la perfecta y amorosa comuni\u00f3n con Dios. El celibato entendido y vivido adecuadamente libera a la persona para amar y servir como Cristo lo hizo.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os, el celibato ha sido un testimonio todav\u00eda m\u00e1s poderoso del sacrificio amoroso de hombres y mujeres que se ofrecen a si mismos para servir a sus comunidades.<\/p>\n<p><strong>Mito 5.<\/strong> <\/p>\n<p>Mujeres sacerdotes ayudar\u00edan a solucionar el problema.<\/p>\n<p>No hay en absoluto ninguna conexi\u00f3n l\u00f3gica entre el comportamiento desviado de una peque\u00f1a minor\u00eda de sacerdotes varones y la inclusi\u00f3n en sus filas de las mujeres. Aunque es verdad que seg\u00fan muestran la mayor\u00eda de las estad\u00edsticas sobre abuso de ni\u00f1os es m\u00e1s com\u00fan que los hombres abusen de ellos, el hecho es que tambi\u00e9n hay mujeres que molestan sexualmente a los ni\u00f1os. En 1994, el National Opinion Research Center demostr\u00f3 que la segunda forma m\u00e1s com\u00fan de abuso sexual de ni\u00f1os era el de mujeres que abusaban de ni\u00f1os varones. Por cada tres varones abusadores sexuales de ni\u00f1os, hay una mujer abusadora. Las estad\u00edsticas sobre las mujeres que abusan sexualmente de otros son m\u00e1s dif\u00edciles de obtener porque el crimen es m\u00e1s oculto (entrevista con el Dr. Richard Cross, &#8220;Una cuesti\u00f3n de car\u00e1cter&#8221;, National Opinion Research Center; cf. Carnes). Adem\u00e1s, es m\u00e1s improbable que sus v\u00edctimas m\u00e1s frecuentes, los ni\u00f1os, reporten los abusos sexuales, especialmente cuando el abusador es una mujer (O&#8217;Leary, Child Sexual Abuse).<\/p>\n<p>Hay razones por las cuales la Iglesia no puede ordenar sacerdotes a las mujeres (como Juan Pablo II ha explicado en numerosas ocasiones). Pero esto nos sacar\u00eda ahora del tema. El debate sobre la ordenaci\u00f3n de las mujeres no est\u00e1 para nada relacionado con el problema de la pedofilia ni con otras formas de abuso sexual.<\/p>\n<p><strong>Mito 6.<\/strong> <\/p>\n<p>La homosexualidad no est\u00e1 conectada con la pedofilia.<\/p>\n<p>Esto es simplemente falso. Es tres veces m\u00e1s probable que los homosexuales sean ped\u00f3filos que los hombres heterosexuales. Aunque la pedofilia exclusiva (atracci\u00f3n hacia los preadolescentes) es un fen\u00f3meno extremo y raro, un tercio de los varones homosexuales sienten atracci\u00f3n por los adolescentes (Jenkins, Priests and Pedophilia). La seducci\u00f3n de adolescentes varones por parte de homosexuales es un fen\u00f3meno bien documentado. Esta forma de comportamiento desviado es el tipo m\u00e1s com\u00fan de abuso obrado por sacerdotes, y est\u00e1 directamente relacionado con el comportamiento homosexual.<\/p>\n<p>Como Michael Ross muestra en su libro, Goodbye!, Good Men (Adi\u00f3s, hombres buenos!), hay una activa sub-cultura homosexual dentro de la Iglesia. Esto se debe a varios factores. La confusi\u00f3n que se ha dado en alguna ocasi\u00f3n en la Iglesia como resultado de la revoluci\u00f3n sexual de los a\u00f1os 60, el tumulto posterior al Concilio Vaticano II, y una mayor aprobaci\u00f3n de la homosexualidad por parte de la cultura. Todo esto hizo que se creara un ambiente en el cual homosexuales varones activos fueron alguna vez admitidos y tolerados en el sacerdocio. La Iglesia se ha apoyado tambi\u00e9n m\u00e1s en la psiquiatr\u00eda para valorar la idoneidad de a los candidatos al sacerdocio y para tratar a los sacerdotes que ten\u00edan problemas. En 1973, The American Psychological Association (Asociaci\u00f3n Psicol\u00f3gica Americana) dej\u00f3 de considerar la homosexualidad como una orientaci\u00f3n objetivamente desordenada y la suprimi\u00f3 de su Manual Diagn\u00f3stico y Estad\u00edstico (Nicolosi, J., Reparative Therapy of Male Homosexuality, 1991; Diamond, E,. Et al. Homosexuality and Hope, documento no publicado de la CMA). L\u00f3gicamente, el tratamiento de comportamientos sexuales desviados se vio afectado por este cambio de actitud.<\/p>\n<p>Mientras la actitud de la Iglesia hacia quienes tienen problema de atracci\u00f3n homosexual se ha caracterizado por la compasi\u00f3n, tambi\u00e9n ha sido firme y constante en sostener el punto de vista de que la homosexualidad es objetivamente desordenada y que el matrimonio entre un hombre y una mujer es el \u00fanico contexto propio para el ejercicio de la actividad sexual.<\/p>\n<p><strong>Mito 7.<\/strong> <\/p>\n<p>La Jerarqu\u00eda cat\u00f3lica no ha hecho nada para solucionar la pedofilia.<\/p>\n<p>Aunque todos estamos de acuerdo en que la jerarqu\u00eda no ha hecho en algunos lugares todav\u00eda lo suficiente, esta afirmaci\u00f3n es, sin embargo, falsa. Cuando el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico fue revisado en 1983, se a\u00f1adi\u00f3 un pasaje importante:<\/p>\n<p>&#8220;El cl\u00e9rigo que cometa de otro modo un delito contra el sexto mandamiento del Dec\u00e1logo, cuando este delito haya sido cometido con violencia o amenazas, o p\u00fablicamente o con un menor que no haya cumplido diecis\u00e9is a\u00f1os de edad, debe ser castigado con penas justas, sin excluir la expulsi\u00f3n del estado clerical cuando el caso lo requiera&#8221;. (CIC, c. 1395, \u00a72).<\/p>\n<p>Pero ciertamente, no es lo \u00fanico que la Iglesia ha hecho. Los obispos, comenzando con el Papa Pablo VI en 1967, publicaron una advertencia dirigida a los fieles sobre las consecuencias negativas de la revoluci\u00f3n sexual. La enc\u00edclica papal Sacerdotalis coelibatus (sobre el celibato sacerdotal), trat\u00f3 el tema del celibato sacerdotal en medio de un ambiente cultural que exig\u00eda mayor &#8220;libertad&#8221; sexual. El Papa volvi\u00f3 a reafirmar el celibato al mismo tiempo que apelaba a los obispos para que asumieran responsabilidad por &#8220;los hermanos sacerdotes afligidos por dificultades que ponen en peligro el don divino que han recibido&#8221;. Aconsejaba a los obispos que buscaran ayuda para estos sacerdotes, o, en casos graves, que pidieran la dispensa para los sacerdotes que no pod\u00edan ser ayudados. Adem\u00e1s, les pidi\u00f3 que fuesen m\u00e1s prudentes al juzgar sobre la aptitud de los candidatos al sacerdocio.<\/p>\n<p>En 1975, la Iglesia public\u00f3 otro documento llamado Declaraci\u00f3n sobre ciertas cuestiones sobre la \u00e9tica sexual (escrito por el cardenal Josef Raztinger) que trataba expl\u00edcitamente, entre otros asuntos, el problema de la homosexualidad entre los sacerdotes. Tanto el documento de 1967 como el de 1975 tratan el tema de las desviaciones sexuales, incluso la pedofilia y la efebofilia, que son especialmente frecuentes entre los homosexuales.<\/p>\n<p>En 1994, el Ad hoc Committee on Sexual Abuse (Comit\u00e9 sobre abuso sexual de la Conferencia Episcopal Americana) public\u00f3 unas orientaciones dirigidas a las 191 di\u00f3cesis de Estados Unidos para ayudarles a crear unas l\u00edneas de acci\u00f3n para tratar el problema de abuso sexual de menores. Casi todas las di\u00f3cesis redactaron sus propias directrices (USCCB document: Guideliness for dealing with Child sexual Abuse, 1993-1994). En estas fechas la pedofilia se reconoc\u00eda ya como un desorden que no pod\u00eda ser curado, y como un problema que se estaba agravando debido al aumento de la pornograf\u00eda. Antes de 1994, los obispos siguieron la opini\u00f3n de los psiquiatras expertos que cre\u00edan que la pedofilia pod\u00eda ser tratada con \u00e9xito. Los sacerdotes convictos de abuso sexual eran enviados a uno de los establecimientos especializados de los Estados Unidos. Los obispos frecuentemente se basaban en los juicios de los expertos para determinar si los sacerdotes estaban listos para volver al ministerio. Esto no mitiga la negligencia por parte de algunos miembros de la jerarqu\u00eda, pero por lo menos ayuda a entender mejor la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Como respuesta a los esc\u00e1ndalos recientes, algunas di\u00f3cesis est\u00e1n creando comisiones especiales para afrontar los casos de abuso de menores; tambi\u00e9n est\u00e1n creando grupos de defensa de las v\u00edctimas, y est\u00e1n reconociendo oficialmente que se debe atender inmediatamente cualquier leg\u00edtima acusaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Mito 8.<\/strong>  <\/p>\n<p>La ense\u00f1anza de la Iglesia sobre moralidad sexual es el verdadero problema, no la pedofilia.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza de la Iglesia sobre la moralidad sexual se basa en la dignidad de la persona humana y en la bondad de la sexualidad humana. Esta ense\u00f1anza condena el abuso de los ni\u00f1os en todas sus formas, lo mismo que condena otros cr\u00edmenes sexuales reprensibles como la violaci\u00f3n, el incesto, la pornograf\u00eda infantil y la prostituci\u00f3n infantil. En otras palabras, si estas ense\u00f1anzas se vivieran, no existir\u00eda el problema de la pedofilia.<\/p>\n<p>La creencia de que esta ense\u00f1anza conduce a la pedofilia se basa en un concepci\u00f3n falsa o en una deliberada falsa interpretaci\u00f3n de la moral sexual cat\u00f3lica. La Iglesia reconoce que la actividad sexual sin el amor y compromiso que se da solamente en el matrimonio, disminuye la dignidad de la persona humana y a fin de cuentas es destructiva. En lo que se refiere al celibato, siglos de experiencia han probado que hombres y mujeres pueden abstenerse de la actividad sexual al mismo tiempo que se realizan plenamente viviendo una vida sana y llena de sentido.<\/p>\n<p><strong>Mito 9.<\/strong> <\/p>\n<p>Los periodistas cat\u00f3licos han ignorado el problema de la pedofilia.<\/p>\n<p>Como todo lector de CRISIS sabe, esta afirmaci\u00f3n es claramente falsa. Nuestro art\u00edculo de portada de octubre de 2001 se titulaba as\u00ed: The High Price of Priestly Pederasty, (El alto precio de la pederastia de los sacerdotes), una exposici\u00f3n del esc\u00e1ndalo que saldr\u00eda a la superficie en el resto de la prensa tres meses despu\u00e9s. Puedes leer nuestro art\u00edculo haciendo click sobre el t\u00edtulo.<\/p>\n<p>Y nosotros no fuimos los \u00fanicos que hemos seguido el problema de pedofilia\/pederastia. Charles Sennot, autor de Broken Covenant, Rod Dreher de la National Review, el cofundador de CRISIS, Ralph McIncerny, Maggie Gallagher, Dale O&#8217;Leary, The Catholic Medical Association, Michael Novak, Peggy Noona, Bill Donohue, Dr. Richard Cross, Philip Lawler, Alan Keyes, and Msgr. George Kelly han cubierto este tema ampliamente.<\/p>\n<p>El hecho de que el resto de los medios de comunicaci\u00f3n haya ignorado nuestro trabajo, no significa que no lo hayamos hecho.<\/p>\n<p><strong>Mito 10.<\/strong> <\/p>\n<p>El requisito del celibato limita el n\u00famero de candidatos al sacerdocio, con el resultado de que haya un n\u00famero alto de sacerdotes sexualmente desequilibrados.<\/p>\n<p>Primero de todo, no existe un &#8220;alto n\u00famero de sacerdotes sexualmente desequilibrados&#8221;. De nuevo afirmamos que la gran mayor\u00eda de los sacerdotes son normales, sanos y fieles. Cada d\u00eda demuestran que son dignos de la confianza de aquellos cuyo cuidado se les ha confiado.<\/p>\n<p>En segundo lugar, quienes no se sienten llamados a una vida de celibato est\u00e1n ipso facto excluidos de poder ser sacerdotes cat\u00f3licos. De hecho, la mayor\u00eda de los hombres no est\u00e1 llamada a ser c\u00e9libe. Sin embargo, algunos est\u00e1n llamados, y de entre ellos algunos est\u00e1n llamados por Dios al sacerdocio.<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n sacerdotal, como el matrimonio, requiere el mutuo y libre consentimiento de ambas partes. Por tanto, la Iglesia debe discernir si un candidato es verdaderamente digno y apto mental, f\u00edsica y espiritualmente para comprometerse a una vida de servicio sacerdotal. El deseo que un candidato tenga de ser sacerdote no constituye de por s\u00ed una vocaci\u00f3n. Los directores espirituales y vocacionales conocen ahora mejor que nunca las deficiencias de car\u00e1cter que hacen que un candidato, en otros campos cualificado, no sea apto para el sacerdocio.<\/p>\n<p>(Copyright (c) 2001 by Crisis Magazine)<br \/>\nPadre Luis de Moya<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mito 1: Es m\u00e1s probable que sacerdotes cat\u00f3licos, en comparaci\u00f3n con otros grupos de hombres, sean ped\u00f3filos. Esto es simplemente falso. No existe evidencia alguna de que los sacerdotes est\u00e9n m\u00e1s inclinados a abusar de los ni\u00f1os que otros grupos de hombres. 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