{"id":1950,"date":"2006-09-03T01:31:14","date_gmt":"2006-09-03T06:31:14","guid":{"rendered":"1964592067"},"modified":"2006-08-27T13:31:26","modified_gmt":"2006-08-27T13:31:26","slug":"la_conciencia_moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/09\/03\/la_conciencia_moral\/","title":{"rendered":"La Conciencia Moral"},"content":{"rendered":"<p>La relaci\u00f3n que hay entre libertad del hombre y Ley de Dios tiene su base en el &#8220;coraz\u00f3n&#8221; de la persona, o sea, en su conciencia moral: En lo mas profundo de su conciencia -afirma el Concilio Vaticano II-, descubre el hombre una Ley que el no se dicta a s\u00ed mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los o\u00eddos de su coraz\u00f3n, llam\u00e1ndole siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal&#8230;<\/p>\n<p>La conciencia es el n\u00facleo m\u00e1s secreto y el sagrario del hombre, en el que \u00e9ste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto m\u00e1s \u00edntimo de aquella.<\/p>\n<p>En el lenguaje b\u00edblico, la palabra coraz\u00f3n designa lo profundo del ser humano, fuente y origen de los m\u00e1s intensos sentimientos de la vida afectiva y, en especial del amor. El coraz\u00f3n del hombre es la fuente misma de su personalidad consciente, inteligente y libre, el lugar de sus elecciones decisivas, el de la Ley no escrita y de la acci\u00f3n misteriosa de Dios. Es como el lugar de encuentro del hombre con Dios.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>En su coraz\u00f3n, en cuya obediencia est\u00e1 la dignidad humana y seg\u00fan la cual ser\u00e1 juzgado (Cfr. Rm 2, 74-16).<\/p>\n<p>La dignidad de la persona humana implica y exige la rectitud de la conciencia moral. En todo lo que dice y hace, el hombre est\u00e1 obligado a seguir fielmente lo que sabe que es justo y recto.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las palabras de San Pablo, la conciencia, en cierto modo, pone al hombre ante la Ley, siendo ella misma testigo para el hombre: testigo de su fidelidad o infidelidad a la Ley, o sea, de su esencial rectitud o maldad moral. La conciencia es el \u00fanico testigo. Lo que sucede en la intimidad de la persona est\u00e1 oculto a los dem\u00e1s desde fuera. La conciencia dirige su testimonio solamente hacia la persona misma. Y, a su vez, s\u00f3lo la persona conoce la propia respuesta a la voz de la conciencia.<\/p>\n<p>Nunca se valorar\u00e1 adecuadamente la importancia de este \u00edntimo dialogo del hombre consigo mismo. Pero, en realidad, \u00e9ste es el di\u00e1logo del hombre con Dios, se puede decir, que la conciencia da testimonio de la rectitud o maldad del hombre al hombre mismo, pero a su vez y antes a\u00fan, es testimonio de Dios mismo, cuya voz y cuyo juicio penetran la intimidad del hombre hasta las ra\u00edces de su alma, invit\u00e1ndole a la obediencia: La conciencia moral no encierra al hombre en una soledad infranqueable e impenetrable, sino que la abre a la llamada, a la voz de Dios. En esto y no en otra cosa reside todo el misterio y dignidad de la conciencia moral: en ser el &#8220;Sagrario \u00edntimo&#8221; en donde Dios habla al hombre.<\/p>\n<p><strong>El Juicio de la Conciencia<\/strong><\/p>\n<p>La Ley Natural ilumina sobre todo las exigencias objetivas y universales del bien moral, la conciencia es la aplicaci\u00f3n de la Ley a cada caso particular, la cual se convierte as\u00ed para el hombre en un dictamen interior, una llamada a realizar el bien en una situaci\u00f3n concreta.<\/p>\n<p>Ante la necesidad de decidir moralmente, la conciencia puede formular un juicio recto de acuerdo con la raz\u00f3n y con la Ley Divina, o al contrario un juicio err\u00f3neo que se aleja de ellas. En todos los casos son aplicables algunas reglas:<\/p>\n<p>&#8211; Nunca esta permitido hacer el mal para obtener un bien&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; La &#8220;regla de oro&#8221;: Todo cuanto quer\u00e1is que os hagan los hombres, hac\u00e9dselo tambi\u00e9n vosotros (Mt 7,12; Cfr. Lc 6,31; Tb 4,15).<\/p>\n<p>El juicio recto &#8211; Es un juicio que ordena lo que el hombre debe hacer o no hacer, o bien, valorar un acto ya realizado por \u00e9l. Es un juicio que aplica a una situaci\u00f3n concreta la convicci\u00f3n racional de que se debe amar, hacer el bien y evitar el mal. Se sabe que la conciencia no solo manda o proh\u00edbe, sino que juzga a la luz de las ordenes y de las prohibiciones interiores. Es tambi\u00e9n fuente de remordimiento: el hombre sufre interiormente por el mal cometido. Pero bajo el influjo del Par\u00e1clito se realiza, por lo tanto la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n humano que es condici\u00f3n indispensable para el perd\u00f3n de los pecados. Mediante esta conversi\u00f3n en el Esp\u00edritu Santo, el hombre se abre al perd\u00f3n y a la remisi\u00f3n de los pecados. El Esp\u00edritu Santo &#8220;viene&#8221; en cada caso concreto de la conversi\u00f3n &#8211; remisi\u00f3n en virtud del Sacrificio de la Cruz, pues, por El, &#8220;la Sangre de Cristo&#8230; purifica nuestra conciencia de las obras muertas para rendir culto a Dios vivo&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El Juicio Err\u00f3neo<\/strong><\/p>\n<p>La conciencia moral puede estar afectada por la ignorancia y puede formar juicios err\u00f3neos sobre actos proyectados o ya cometidos. Hay culpas que no logramos ver y que no obstante son culpas, porque hemos rechazado caminar hacia la luz (Cfr. Jn 9,39-41). Esto sucede cuando el hombre no se preocupa de buscar la Verdad y el bien y poco a poco, por el h\u00e1bito del pecado, la conciencia se queda ciega (GS16). En estos casos, la persona es culpable del mal que comete.<\/p>\n<p>No obstante, el error de la conciencia puede ser el fruto una ignorancia invencible, es decir, de una ignorancia de la que el sujeto no es consciente y de la que no puede salir, por s\u00ed mismo, o de un error de juicio no culpable, aqu\u00ed, puede no ser imputable a la persona que lo hace; pero tampoco en este caso, aqu\u00e9l deja de ser un mal, un desorden con relaci\u00f3n a la Verdad sobre el bien.<\/p>\n<p>Retorna a tu conciencia, interr\u00f3gala&#8230; retornad, hermanos, al interior, y en todo lo que hag\u00e1is mirad al testigo, Dios (San Agust\u00edn).<\/p>\n<p><strong>Desviaciones en la Conducta Moral<\/strong><\/p>\n<p>Una mal entendida autonom\u00eda de la conciencia, la falta de conversi\u00f3n y de la Caridad, los malos ejemplos recibidos de otros, el rechazo de la autoridad de la Iglesia, el desconocimiento culpable de Dios y de su Evangelio, desencadenan las pasiones, que son causa del desequilibrio y de los conflictos en lo \u00edntimo del hombre y pueden conducir a desviaciones del juicio en la conducta moral. Una de las recomendaciones hechas por el Se\u00f1or y valida todav\u00eda hoy, es la vigilancia. Es decir, en cuanto a los peligros y a las tentaciones que pueden hacer decaer o desviar la conducta del hombre (Mt 26,41). Esta vigilancia debe estar siempre presente u operante en la conciencia del siervo fiel, es la determinante de su conducta moral.<\/p>\n<p>Estaremos alertas, si cuidamos con esmero la oraci\u00f3n personal, que evita la tibieza y, con ella, la muerte de los deseos de santidad; estaremos vigilantes si no descuidamos las mortificaciones peque\u00f1as, que nos mantienen despiertos para las cosas de Dios. Estaremos atentos mediante un delicado examen de conciencia.<\/p>\n<p>Podemos descubrir en el Evangelio una cont\u00ednua invitaci\u00f3n a la rectitud del pensamiento y de la acci\u00f3n. &#8220;Se puede y se debe vencer el mal con el bien&#8221; (Cfr. Romanos 12,21).<\/p>\n<p>La conciencia moral, tanto individual como social, est\u00e1 hoy sometida, a causa tambi\u00e9n del fuerte influjo de muchos medios de comunicaci\u00f3n social, a un peligro grav\u00edsimo y mortal, el de la confusi\u00f3n entre el bien y el mal en relaci\u00f3n con el mismo derecho fundamental a la vida.<\/p>\n<p>Cuando la conciencia, este luminoso ojo del alma (Cfr. Mt 6,22-23), &#8220;llama al mal bien y al bien mal&#8221; (Is 5,20), camina ya hacia su degradaci\u00f3n m\u00e1s inquietante y hacia la m\u00e1s tenebrosa ceguera moral.<\/p>\n<p><strong>En la Formaci\u00f3n de la Conciencia<\/strong><\/p>\n<p>Para tener una conciencia recta (1Tm 1,5), el hombre debe buscar la Verdad y debe juzgar seg\u00fan esta misma Verdad.<\/p>\n<p>La Verdad se hace en m\u00ed en la medida en que mi esp\u00edritu penetra en el conocimiento de Dios; como dice el ap\u00f3stol Pablo, la conciencia debe estar &#8220;iluminada por el Esp\u00edritu Santo&#8221; (Cfr. Rm 9,1), debe ser &#8220;pura&#8221; (2Tm 1,3), no debe con &#8220;astucia falsear La Palabra de Dios&#8221; sino &#8220;manifestar claramente La Verdad&#8221; (Cfr. 2Co 4,2), el mismo ap\u00f3stol amonesta a los cristianos diciendo: &#8220;no os acomod\u00e9is al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovaci\u00f3n de vuestra mente, de forma que pod\u00e1is distinguir cual es la Voluntad de Dios: &#8220;lo bueno, lo agradable, lo perfecto&#8221; (Rm 12,2).<\/p>\n<p>En realidad, el &#8220;coraz\u00f3n&#8221; convertido al Se\u00f1or y al amor del bien es la fuente de los juicios verdaderos de la conciencia. En efecto, para poder &#8220;distinguir&#8221; cu\u00e1l es la Voluntad de Dios: lo bueno lo agradable, lo perfecto, si es necesario el conocimiento de la Ley de Dios en general, pero \u00e9sta no es suficiente: es indispensable una especie de connaturalidad entre el hombre y el verdadero bien. Tal connaturalidad se fundamenta y se desarrolla en las actitudes virtuosas del hombre mismo: la Prudencia y las otras Virtudes Cardinales, y en primer lugar las Virtudes Teologales de la Fe, la Esperanza y la Caridad.<\/p>\n<p>En la formaci\u00f3n de la conciencia, la Palabra de Dios es la luz de nuestro caminar; es preciso que la asimilemos en la Fe y la oraci\u00f3n, y la pongamos en pr\u00e1ctica. Por La Palabra de Dios y los Sacramentos, se reciben La Gracia de Cristo y los Dones de su Esp\u00edritu y de esa forma, el hombre es liberado ante todo del poder del pecado y del poder del maligno que lo oprime, y es introducido en la comuni\u00f3n de amor con Dios. Nuestra existencia, es un combate espiritual por la vida, seg\u00fan el Evangelio y con las armas de Dios.<\/p>\n<p>El desarrollo del hombre viene de Dios, del modelo de Jes\u00fas Dios y hombre, y debe llevar a Dios. El desarrollo de un pueblo deriva de la formaci\u00f3n de las conciencias, de la madurez, de la mentalidad y de las costumbres. Es el hombre el protagonista del desarrollo, no es el dinero ni la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p><strong>La Verdad es Cristo<\/strong><\/p>\n<p>El Papa Juan Pablo 11 afirma en su enc\u00edclica &#8220;Veritatis Splendor&#8221; que los cristianos tienen en la Iglesia y en su Magisterio una gran ayuda para la formaci\u00f3n de la conciencia. &#8220;Quien a vosotros os escucha, a m\u00ed me escucha&#8221; (Lc 10,16).<\/p>\n<p>El Magisterio de la Iglesia ense\u00f1a, bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, con infalibilidad, el contenido esencial del camino de salvaci\u00f3n. Ayud\u00e1ndola a no ser zarandeada aqu\u00ed y all\u00e1 por cualquier viento de Doctrina seg\u00fan el enga\u00f1o de los hombres (Cfr. Ef 4,14).<\/p>\n<p>La Iglesia Cat\u00f3lica es maestra de la Verdad y su Misi\u00f3n es anunciar, ense\u00f1ar aut\u00e9nticamente la Verdad, que es Cristo.<\/p>\n<p>Su Doctrina abarca, por consiguiente, todo el Orden Moral y, particularmente la Justicia, que debe regular las relaciones humanas. Los cristianos, precisamente por la fidelidad a su conciencia se unen a los dem\u00e1s hombres en la b\u00fasqueda de la Verdad y de la plena soluci\u00f3n de tantos problemas morales. De ah\u00ed que, cuanto m\u00e1s se impone la recta conciencia, tanto m\u00e1s los individuos y las comunidades se apartan del arbitrio ciego y se esfuerzan por ajustarse a las normas objetivas de la moralidad. La mejor manera de promover la Justicia y la paz en el mundo es el empe\u00f1o por vivir como verdaderos hijos de Dios. Si los cristianos nos decidimos a llevar las exigencias del Evangelio a la propia vida personal, a la familia, al trabajo al mundo en que diariamente nos movemos y del que participamos, cambiar\u00edamos la sociedad haci\u00e9ndola m\u00e1s justa y m\u00e1s humana. Por eso no podemos olvidar en ning\u00fan momento que cuando &#8211; mediante el apostolado personal &#8211; tratamos de hacer el mundo que nos rodea m\u00e1s cristiano, lo estamos convirtiendo a la vez en un mundo m\u00e1s humano. Y, al mismo tiempo, cuando procuramos que el ambiente &#8211; social, familiar, laboral &#8211; en el que vivimos sea m\u00e1s justo y m\u00e1s humano, estamos creando las condiciones para que Cristo sea m\u00e1s f\u00e1cilmente conocido.<\/p>\n<p>Remitido por Juan F. Cabrera<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La relaci\u00f3n que hay entre libertad del hombre y Ley de Dios tiene su base en el &#8220;coraz\u00f3n&#8221; de la persona, o sea, en su conciencia moral: En lo mas profundo de su conciencia -afirma el Concilio Vaticano II-, descubre el hombre una Ley que el no se dicta a s\u00ed mismo, sino a la &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/09\/03\/la_conciencia_moral\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;La Conciencia Moral&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55],"tags":[],"class_list":["post-1950","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opciones-y-principios"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1950","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1950"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1950\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1950"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1950"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1950"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}