{"id":19268,"date":"2013-02-06T01:02:50","date_gmt":"2013-02-06T06:02:50","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=19268"},"modified":"2013-03-21T14:22:58","modified_gmt":"2013-03-21T19:22:58","slug":"abraham-nuestro-padre-en-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2013\/02\/06\/abraham-nuestro-padre-en-la-fe\/","title":{"rendered":"Abraham, nuestro padre en la fe"},"content":{"rendered":"<p>Este t\u00edtulo, tomado de una expresi\u00f3n que aparece en la liturgia (cf. Plegaria Eucar\u00edstica I), indica la importancia de la figura de Abraham no s\u00f3lo para el pueblo de Israel, sino tambi\u00e9n para nosotros cristianos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la llamada \u00abprehistoria b\u00edblica\u00bb (Gen 1-11), el cap\u00edtulo 12 del G\u00e9nesis marca un nuevo inicio: tras presentar c\u00f3mo el pecado se difund\u00eda produciendo la divisi\u00f3n de los hombres, el libro del G\u00e9nesis nos muestra c\u00f3mo Dios toma la iniciativa de la salvaci\u00f3n irrumpiendo en la historia de los hombres, y lo hace eligiendo a un hombre, Abraham, en el cual \u00abser\u00e1n bendecidas todas las familias de la tierra\u00bb (Gen 12, 3).<\/p>\n<p><strong>1.- Trasfondo hist\u00f3rico<\/strong><\/p>\n<p>Las narraciones sobre Abraham y los patriarcas que nos recoge la Biblia fueron puestas por escrito varios siglos despu\u00e9s de los sucesos. Mientras tanto fueron transmitidas oralmente (hay que notar que nos encontramos en una \u00e9poca de cultura oral en que se ejercitaba notablemente la memoria). No podemos pedir a estos textos la exactitud de una cr\u00f3nica (con el paso del tiempo quiz\u00e1 se han a\u00f1adido detalles pintorescos o imaginativos, se han idealizado personajes&#8230;); sin embargo, podemos asegurar que la sustancia que nos transmiten est\u00e1 s\u00f3lidamente garantizada y que las tradiciones patriarcales est\u00e1n firmemente enraizadas en la historia.<\/p>\n<p>De hecho, se sabe que los nombres usados en la Biblia eran normales en ese per\u00edodo, que las costumbres que nos refieren coinciden con las que conocemos por otros documentos extrab\u00edblicos (y la Biblia los conserva aunque ya no sean los de la \u00e9poca en que se ponen por escrito e incluso algunas resulten escandalosas), que el itinerario recorrido por los patriarcas seg\u00fan la Biblia era el normal en aquel periodo y que sus modos de vida corresponden al de otros muchos clanes de ese tiempo.<\/p>\n<p>Abraham se inserta en las corrientes migratorias de los primeros siglos del 2\u00ba milenio a.C. Aunque es dif\u00edcil precisar mucho, se le suele situar hacia el a\u00f1o 1850 a.C. Abraham es un semin\u00f3mada que sale de Ur, en Caldea, y se instala en Cana\u00e1n; pastor de ganado menor, es uno m\u00e1s entre los innumerables jefes de las tribus que emigran buscando pastos para sus ganados. La Biblia no nos cuenta muchos detalles de \u00e9l que quiz\u00e1 hubieran halagado nuestra curiosidad, sino que se centra en la llamada que Dios le dirigi\u00f3, en la promesa que le hizo y en su respuesta obediente cumpliendo la misi\u00f3n encomendada.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>2.- Mensaje religioso<\/strong><\/p>\n<p>Ante todo conviene notar c\u00f3mo los textos del G\u00e9nesis subrayan la importancia de la figura de Abraham: lo hacen mencionando su genealog\u00eda (G\u00e9n. 11, 10-26), cosa que normalmente s\u00f3lo sucede con los grandes personajes (cfr. la genealog\u00eda de Jes\u00fas en Mt. 1), y mostrando c\u00f3mo Dios le cambia el nombre (G\u00e9n. 17,5), lo cual es signo de que le va a encomendar una misi\u00f3n excepcional (cfr. en el N.T. el cambio de nombre a Pedro: Mt 16,18).<\/p>\n<p>Pues bien he aqu\u00ed las principales ense\u00f1anzas que la Biblia nos revela en la historia de Abraham:<\/p>\n<p>a) Dios llama y promete.<\/p>\n<p>La iniciativa es exclusivamente suya, elige a quien quiere con absoluta libertad, sin tener en cuenta los m\u00e9ritos previos (Abraham era id\u00f3latra: Jos 24, 2-3; despu\u00e9s elegir\u00e1 a Isaac y no a Ismael: G\u00e9n 17, 15-22, a Jacob y no a Esa\u00fa: G\u00e9n 25, 23). Es una llamada que reclama obediencia, renuncia, expropiaci\u00f3n: \u00abSal de tu tierra, de tu patria, de la casa de tu padre\u00bb (G\u00e9n. 12,1), para ponerse enteramente a disposici\u00f3n de los planes de Dios.<\/p>\n<p>Pero la renuncia est\u00e1 en funci\u00f3n de lo que Dios le promete. Si Dios exige tanto a Abraham -tierra, parentela y familia son los bienes m\u00e1ximos para un hombre de  cultura semin\u00f3mada- es porque le promete mucho m\u00e1s: \u00abDe t\u00ed har\u00e9 una naci\u00f3n grande&#8230; Engrandecer\u00e9 tu nombre&#8230; Por t\u00ed se bendecir\u00e1n todos los linajes de la tierra\u00bb (G\u00e9n 12, 2-3). Le pide que abandone los estrechos l\u00edmites de lo conocido para que se lance -fiado en Dios que llama y promete- a los anchos horizontes de lo desconocido.<\/p>\n<p>Sin embargo, la promesa de Dios parece irrealizable: se le promete una descendencia innumerable cuando su mujer es est\u00e9ril (G\u00e9n. 11, 30; 16, 1-2) y \u00e9l mismo es anciano (G\u00e9n. 17, 17; 18,12). Por eso Dios mismo da a Abraham un signo de su omnipotencia (G\u00e9n. 15,5) e incluso afirma expl\u00edcitamente: \u00ab\u00bfHay algo imposible para Yahveh?\u00bb (G\u00e9n. 18,14). M\u00e1s a\u00fan, Dios se compromete en firme sellando una alianza con Abraham (G\u00e9n. 15, 7-21).<\/p>\n<p>El desarrollo posterior  del relato mostrar\u00e1 c\u00f3mo, en efecto, Dios cumple su promesa con el nacimiento de Isaac. Y en cuanto al otro aspecto de la promesa -el don de la tierra: G\u00e9n. 15,7-, dirigida en realidad a su descendencia (G\u00e9n. 12,7), tambi\u00e9n Abraham llegar\u00e1 a poseer al menos una prenda de ella al adquirir la finca de Macpel\u00e1 (G\u00e9n. 23)<\/p>\n<p>b) Abraham obedece y se f\u00eda.<\/p>\n<p>Al Dios que llama, Abraham responde obedeciendo, al Dios que promete responde con un acto de fe.<\/p>\n<p>Llama profundamente la atenci\u00f3n c\u00f3mo reacciona ante la llamada de Dios; en G\u00e9n. 12,4 dice simplemente: \u00abMarch\u00f3, pues, Abraham, como se lo hab\u00eda dicho Yahveh\u00bb; no media ning\u00fan di\u00e1logo, no solicita ninguna aclaraci\u00f3n, no pone ninguna objeci\u00f3n; simplemente obedece. Y este acto de obediencia es a la vez un acto de fe, pues Dios no le hab\u00eda dado ninguna prueba; incluso el futuro queda en buena parte en la oscuridad de lo imprevisible: \u00abvete &#8230; a la tierra que yo te mostrar\u00e9\u00bb (G\u00e9n. 12,1). Abraham simplemente se f\u00eda de la palabra de Yahveh y se pone en camino. La carta a los Hebreos comentar\u00e1, refiri\u00e9ndose a este hecho: \u00abPor la fe, Abraham, al ser llamado por Dios, obedeci\u00f3 y sali\u00f3 para el lugar que hab\u00eda de recibir en herencia, y sali\u00f3 sin saber a d\u00f3nde iba\u00bb (Heb. 11,8).<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante se subrayar\u00e1 m\u00e1s expl\u00edcitamente esta actitud de fe. Ante la promesa de Dios de una descendencia innumerable, que es humanamente irrealizable porque \u00e9l es anciano y su mujer est\u00e9ril, Abraham hace un nuevo acto de fe, se f\u00eda de Dios y de su palabra (G\u00e9n. 15,6). Es verdad que en un primer momento no acierta a entender que Dios puede realizar acciones milagrosas suscitando la vida en el seno est\u00e9ril de Sara, y por eso piensa que la promesa de Dios se realizar\u00e1 teniendo un hijo de la esclava (G\u00e9n. 16); pero poco a poco Dios mismo va educando a Abraham hacia una fe m\u00e1s plena e incondicional en su poder.<\/p>\n<p>El momento culminante de esta \u00abeducaci\u00f3n en la fe\u00bb de Abraham por parte de Dios es cuando Dios le pide que le sacrifique su hijo. Por fin ha nacido el heredero a trav\u00e9s del cual se van a realizar las promesas y sin embargo Dios le pide que se lo ofrezca en sacrificio (G\u00e9n. 22). Dura prueba para este hombre que una vez m\u00e1s en silencio y sin oponer ninguna resistencia -aun en medio de la m\u00e1s completa oscuridad- se f\u00eda de Yahveh y obedece ciegamente. Dios, que le hab\u00eda pedido el sacrificio del coraz\u00f3n, rehusa el sacrificio de hecho, y en pago de esta fe y de esta obediencia colma de bendiciones a Abraham. La carta a los Hebreos comentar\u00e1: \u00abPor la fe, Abraham, sometido a la prueba, present\u00f3 a Isaac como ofrenda &#8230; Pensaba que poderoso era Dios aun para resucitar de entre los muertos\u00bb (Heb. 11,17-19). Es la fe desnuda, despojada de todo apoyo o seguridad humana, colgada s\u00f3lo de Dios y de su palabra.<\/p>\n<p>c) Abraham, amigo de Dios.<\/p>\n<p>En G\u00e9n. 15,6 se nos dice de Abraham que \u00abcrey\u00f3 a Yahveh, el cual se lo reput\u00f3 por justicia\u00bb. Esta fe absoluta e incondicional de Abraham hace de \u00e9l un \u00abhombre justo\u00bb, es decir, que est\u00e1 en una relaci\u00f3n justa, adecuada, correcta con Dios; esta actitud le agrada a Dios, que al hombre creyente le admite en su intimidad, estableciendo con \u00e9l un trato cordial. As\u00ed aparece en la teofan\u00eda de Mambr\u00e9 (G\u00e9n. 18, 1-15), ese pasaje precioso aunque misterioso en que Yahveh mismo, acompa\u00f1ado de dos \u00e1ngeles, visita a Abraham en su tienda y come con \u00e9l; Abraham, por su parte, les acoge con extrema hospitalidad (notar que para un semita el comer juntos era la m\u00e1xima se\u00f1al de comuni\u00f3n e intimidad).<\/p>\n<p>De hecho, la Sagrada Escritura le da el t\u00edtulo de \u00abamigo de Dios\u00bb (Is. 41,8; Dan. 3,3-5; St.2,23), la m\u00e1s hermosa denominaci\u00f3n que un hombre puede recibir. Y en la continuaci\u00f3n del relato del G\u00e9nesis vemos que Dios mismo le comunica sus planes antes de ejecutarlos (G\u00e9n. 18,17). M\u00e1s a\u00fan, apoyado en esta confianza y amistad en que Dios mismo le ha introducido, Abraham se atreve a interceder ante \u00c9l solicitando el perd\u00f3n para las ciudades pecadoras (G\u00e9n. 18,23-33) y consiguiendo la salvaci\u00f3n del \u00fanico justo que se encuentra en ellas, su sobrino Lot y su familia (G\u00e9n. 19,29).<\/p>\n<p><strong>3.- Abraham y los cristianos<\/strong><\/p>\n<p>Todo lo que hemos visto nos descubre que est\u00e1 plenamente justificado el calificativo que la liturgia da a Abraham como \u00abnuestro padre en la fe\u00bb. El es fundamental no solo en la tradici\u00f3n jud\u00eda, sino tambi\u00e9n en la cristiana ( e igualmente para los musulmanes.<\/p>\n<p>En el N.T. encontramos la afirmaci\u00f3n de que con la venida de Cristo Dios ha visitado y redimido a su pueblo cumpliendo as\u00ed \u00abel juramento que jur\u00f3 a nuestro padre Abraham\u00bb (Lc. 1,72-73.54-55). De hecho, Cristo es llamado \u00abhijo de Abraham\u00bb (Mt. 1,1) y \u00c9l es seg\u00fan San Pablo \u00abla descendencia\u00bb a la que la se refer\u00edan las promesas hechas a Abraham (Gal. 3,16); de hecho Cristo ha sido constituido heredero de todo (Heb. 1,2).<\/p>\n<p>Y herederos de esas promesas somos tambi\u00e9n los cristianos, unidos a Cristo y hechos una sola cosa con \u00c9l por el bautismo (G\u00e1l. 3, 26-29). Pero no somos herederos de las promesas de una manera m\u00e1gica o autom\u00e1tica, sino que es necesario que imitemos la misma actitud de fe de Abraham: \u00abTened, pues, entendido que los que viven de la fe, esos son los hijos de Abraham\u00bb (G\u00e1l. 3,7). Por eso Abraham es presentado como modelo de fe para el cristiano (Rom. 4,18-25): una fe que acepta la palabra de Dios, que se somete a Dios, que acepta los planes de Dios aunque sean misteriosos y desconcertantes y de ese modo acoge a Dios mismo y su salvaci\u00f3n (cfr. tambi\u00e9n Heb. 11,8-19).<\/p>\n<p>En definitiva, las actitudes de Abraham que la Biblia resalta son perennemente v\u00e1lidas; m\u00e1s a\u00fan, son la condici\u00f3n indispensable para colaborar con Dios en su obra salvadora y para que se realice eficazmente la historia de la salvaci\u00f3n: si la historia de acci\u00f3n salvadora de Dios comienza con la fe y la obediencia de Abraham, un nuevo acto de fe (\u00abdichosa t\u00fa que has cre\u00eddo porque lo que te ha dicho el Se\u00f1or se cumplir\u00e1\u00bb: Lc. 1,45) y un nuevo acto de obediencia (\u00abaqu\u00ed est\u00e1 la esclava del Se\u00f1or, h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u00bb: Lc. 1,38), los de Mar\u00eda, dar\u00e1n inicio a la etapa decisiva de la salvaci\u00f3n de Dios en Cristo; y nuevos actos de fe y de obediencia -los nuestros- har\u00e1n posible que la obra de la salvaci\u00f3n se extienda en el tiempo y en el espacio1 .<\/p>\n<p><strong>4.- Textos principales<\/strong><\/p>\n<p>G\u00e9nesis 12,1-2; 15; 17; 18; 22 * Eclesi\u00e1stico 44,19-23 * Juan 8,52-58 * Romanos 4 * G\u00e1latas 3 * Hebreos 11,8-19<\/p>\n<p><b>Julio Alonso Ampuero<\/b> es el autor de esta <i>Historia de la Salvaci\u00f3n<\/i>. Texto disponible por concesi\u00f3n de <a href=\"http:\/\/www.gratisdate.org\">Gratis Date<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este t\u00edtulo, tomado de una expresi\u00f3n que aparece en la liturgia (cf. Plegaria Eucar\u00edstica I), indica la importancia de la figura de Abraham no s\u00f3lo para el pueblo de Israel, sino tambi\u00e9n para nosotros cristianos. 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