{"id":1885,"date":"2006-08-06T01:30:40","date_gmt":"2006-08-06T06:30:40","guid":{"rendered":"1595753903"},"modified":"2006-08-02T08:05:43","modified_gmt":"2006-08-02T08:05:43","slug":"los_fundamentos_de_la_doctrina_social_de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/08\/06\/los_fundamentos_de_la_doctrina_social_de\/","title":{"rendered":"Los Fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p>El objetivo de la doctrina social de la Iglesia no es s\u00f3lo intelectual o cognitivo, sino tambi\u00e9n eminentemente pr\u00e1ctico y personal. Deber\u00eda cambiar nuestras vidas y ayudarnos a asumir nuestras propias responsabilidades con respecto al bien com\u00fan, especialmente por lo que tiene ver con esa mayor\u00eda que est\u00e1 en necesidad.<\/p>\n<p>Me propongo desarrollar esta breve presentaci\u00f3n de la doctrina social de la Iglesia en cuatro partes: su definici\u00f3n, su naturaleza, sus fundamentos y algunas sugerencias pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\n<strong>1. \u00bfQu\u00e9 es?<\/strong><\/p>\n<p>Aunque podemos tener una idea general de qu\u00e9 es la doctrina social cat\u00f3lica, a menudo resulta m\u00e1s simple eliminar las nociones falsas comenzando con lo que no es.<\/p>\n<p>La Iglesia deja claro que su doctrina social no es una &#8220;tercera v\u00eda&#8221;, un camino intermedio entre el capitalismo y el socialismo. No tiene nada que ver con una agenda econ\u00f3mica o pol\u00edtica, y no es un &#8220;sistema&#8221;. Aunque, por ejemplo, ofrezca una cr\u00edtica del socialismo y el capitalismo, no propone un sistema alternativo. No es una propuesta t\u00e9cnica para solucionar los problemas pr\u00e1cticos, sino m\u00e1s bien una doctrina moral, que surge del concepto cristiano de hombre y de su vocaci\u00f3n al amor y a la vida eterna. Es una categor\u00eda propia.<\/p>\n<p>La doctrina social cat\u00f3lica no es una utop\u00eda, en el sentido de un proyecto social imposible de alcanzar. No se propone describir un para\u00edso en la tierra en el que la humanidad pueda alcanzar la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar de todo esto, la doctrina social cat\u00f3lica se enfrenta seriamente con las realidades y estructuras existentes, y los desaf\u00edos de la humanidad para buscar soluciones a las situaciones sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas, dignas de la dignidad humana, de manera que se cree un sano grado de tensi\u00f3n entre las realidades temporales que encontramos y el ideal del Evangelio.<\/p>\n<p>Las ense\u00f1anzas sociales cat\u00f3licas no son una doctrina est\u00e1tica y fijada, sino una aplicaci\u00f3n din\u00e1mica de la ense\u00f1anza de Cristo para cambiar las realidades y circunstancias de las sociedades y culturas humanas. Por supuesto, los principios fundamentales no cambian, porque est\u00e1n profundamente enraizados en la naturaleza humana. Pero sus aplicaciones y juicios contingentes se adaptan a las nuevas circunstancias hist\u00f3ricas seg\u00fan los tiempos y lugares.<\/p>\n<p>La doctrina social cat\u00f3lica pertenece al marco de la teolog\u00eda y especialmente de la teolog\u00eda moral.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las palabras del magisterio, es la formulaci\u00f3n exacta de los resultados de la cuidadosa meditaci\u00f3n de las complejas realidades de la existencia humana, en sociedad, y en un contexto internacional, a la luz de la fe y de la tradici\u00f3n viva de la Iglesia.<\/p>\n<p>Es un conjunto de principios, criterios y directrices de acci\u00f3n, con el objeto de interpretar las realidades sociales, culturales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas, determinando su conformidad o inconformidad con las ense\u00f1anzas del Evangelio sobre la persona humana y su vocaci\u00f3n terrenal y trascendente.<\/p>\n<p><strong>2. El contenido de la ense\u00f1anza social cat\u00f3lica.<\/strong><\/p>\n<p>El contenido de la doctrina social se expresa en tres niveles:<\/p>\n<p>&#8211; Principios y valores fundamentales. La doctrina social adquiere sus principios b\u00e1sicos de la teolog\u00eda y la filosof\u00eda, con ayuda de las ciencias humanas y sociales que la complementan. Estos principios incluyen la dignidad de la persona humana, el bien com\u00fan, la solidaridad, la participaci\u00f3n, la propiedad privada, y el destino universal de los bienes. Los valores fundamentales incluyen la verdad, la libertad, la justicia, la caridad y la paz.<\/p>\n<p>&#8211; Criterios de juicio: para los sistemas econ\u00f3micos, instituciones, organizaciones, tambi\u00e9n utilizando datos emp\u00edricos. Ejemplos: valoraci\u00f3n de la Iglesia del comunismo, el liberalismo, la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, el racismo, la globalizaci\u00f3n, los salarios justos, etc&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Directrices de acci\u00f3n: opiniones contingentes sobre acontecimientos hist\u00f3ricos. Esto no es una deducci\u00f3n l\u00f3gica y necesaria que surja de los principios, sino tambi\u00e9n el resultado de la experiencia pastoral de la Iglesia y de la percepci\u00f3n cristiana de la realidad; la opci\u00f3n preferencial por el pobre, el di\u00e1logo, y el respeto por la autonom\u00eda leg\u00edtima de las realidades pol\u00edticas, econ\u00f3micas y sociales. Ejemplo: sugerencias de condonaci\u00f3n de la deuda internacional, reformas agr\u00edcolas, creaci\u00f3n de cooperativas, etc. (ver Gaudium et Spes, Nos. 67-70).<\/p>\n<p><strong>3. Fundamentos.<\/strong><\/p>\n<p>El primer fundamento de la ense\u00f1anza social cat\u00f3lica es el mandamiento de Jes\u00fas de amar: Ama a Dios sobre todas las cosas y ama a tu pr\u00f3jimo como te amas a ti mismo. \u00c9ste es el fundamento de toda la moral cristiana y, por lo mismo, de la doctrina social de la Iglesia que es parte de esta moral. Jes\u00fas dec\u00eda que el doble mandamiento del amor no es s\u00f3lo el primero y m\u00e1s importante de todos los mandamientos, sino tambi\u00e9n el resumen o compendio de todas las leyes de Dios y del mensaje de los profetas.<\/p>\n<p>La doctrina social de la Iglesia proporciona por tanto una respuesta a la pregunta: \u00bfC\u00f3mo debo amar a Dios y a mi pr\u00f3jimo dentro de mi contexto pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social? Nuestro amor a Dios y al pr\u00f3jimo no consiste simplemente en una obligaci\u00f3n semanal de asistir a Misa y dejar algunas monedas en la cesta en el momento del ofertorio. Debe impregnar nuestra vida entera y conformar nuestras acciones y nuestro ambiente seg\u00fan el Evangelio.<\/p>\n<p>\u00c9ste es un principio muy importante para superar la tendencia a ver la econom\u00eda y la pol\u00edtica como algo totalmente separado de la moral, cuando de hecho es precisamente all\u00ed donde un cristiano hace que su fe influya en los asuntos temporales.<\/p>\n<p>El mandamiento del amor por tanto deber\u00eda representar el fundamento general de la doctrina social de la Iglesia. Tambi\u00e9n hay, sin embargo, fundamentos espec\u00edficos que pueden resumirse en cuatro principios b\u00e1sicos de la entera doctrina social de la Iglesia, cuatro columnas sobre las que se apoya el entero edificio. Estos principios son: la dignidad de la persona humana, el bien com\u00fan, la subsidiariedad y la solidaridad.<\/p>\n<p>&#8211; La dignidad de la persona humana. El primer principio cl\u00e1sico es el de la dignidad de la persona humana, que proporciona el fundamento para los derechos humanos. Para pensar correctamente sobre la sociedad, la pol\u00edtica, la econom\u00eda y la cultura uno debe primero entender qu\u00e9 es el ser humano y cu\u00e1l es su verdadero bien. Cada persona, creada a imagen y semejanza de Dios, tiene una dignidad inalienable y, por tanto, debe ser tratada siempre como un fin y no s\u00f3lo como un medio.<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas, usando la imagen del buen pastor, hablaba de la oveja perdida, nos ense\u00f1aba lo que Dios piensa del valor de la persona humana individual. El pastor deja a las 99 en el aprisco para buscar a la perdida. Dios no piensa en los seres humanos en masa, o en porcentajes, sino como individuos. Cada uno es precioso para \u00e9l, irreemplazable.<\/p>\n<p>En su carta enc\u00edclica Centessimus Annus, el Papa Juan Pablo II subrayaba la centralidad de este principio: &#8220;hay que tener presente desde ahora que lo que constituye la trama&#8230; de toda la doctrina social de la Iglesia, es la correcta concepci\u00f3n de la persona humana y de su valor \u00fanico, porque: el hombre&#8230; en la tierra es la sola criatura que Dios ha querido por s\u00ed misma, 38. En \u00e9l ha impreso su imagen y semejanza (Cf. Gn 1, 26), confiri\u00e9ndole una dignidad incomparable&#8221;. (ver Centessimus Annus, No. 11).<\/p>\n<p>De ah\u00ed que la Iglesia no piense primero en t\u00e9rminos de naciones, partidos pol\u00edticos, tribus o grupos \u00e9tnicos, sino m\u00e1s bien en la persona individual. La Iglesia, como Cristo, defiende la dignidad de cada individuo. Comprende la importancia del estado y de la sociedad en t\u00e9rminos de servicio a las personas y a las familias, en vez de en sentido contrario. El estado, en particular, tiene el deber de proteger los derechos de las personas, derechos que no son concedidos por el estado sino por el Creador.<\/p>\n<p>&#8211; El bien com\u00fan. El segundo principio cl\u00e1sico de la doctrina social de la Iglesia es el principio del bien com\u00fan. El Concilio Vaticano II lo define como &#8220;el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro m\u00e1s pleno y m\u00e1s f\u00e1cil de la propia perfecci\u00f3n&#8221; (Gaudium et Spes 26, ver GS, 74; y El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 1906).<\/p>\n<p>El hombre, creado a imagen de Dios que es comuni\u00f3n trinitaria de personas, alcanza su perfecci\u00f3n no en el aislamiento de los dem\u00e1s, sino dentro de comunidades y a trav\u00e9s del don de s\u00ed mismo que hace posible la comuni\u00f3n. El ego\u00edsmo que nos impulsa a buscar nuestro propio bien en detrimento de los dem\u00e1s se supera por un compromiso con el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>El &#8220;bien com\u00fan&#8221; no es exclusivamente m\u00edo o tuyo, y no es la suma de los bienes de los individuos, sino que crea m\u00e1s bien un nuevo sujeto nosotros en el que cada uno descubre su propio bien en comuni\u00f3n con los dem\u00e1s. Por ello, el bien com\u00fan no pertenece a una entidad abstracta como el estado, sino a las personas como individuos llamados a la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>El hombre es fundamentalmente (y no s\u00f3lo circunstancialmente) social, relacional e interpersonal. Nuestro bien com\u00fan es tambi\u00e9n necesario para mi propia plenitud, para mi propio bien personal. Cada persona crece y alcanza la plenitud dentro de la sociedad y a trav\u00e9s de la sociedad. Por ello, el bien com\u00fan se distingue pero no est\u00e1 en oposici\u00f3n al bien particular de cada individuo. Con mucha frecuencia tu bien y mi bien se encuentran en nuestro bien com\u00fan.<\/p>\n<p>El bien com\u00fan se opone al utilitarismo, la idea de la felicidad (placer) m\u00e1s grande posible para el mayor n\u00famero posible de personas, que inevitablemente conduce a la subordinaci\u00f3n de la minor\u00eda a la mayor\u00eda. Por eso, la excelencia e inviolabilidad de la persona humana individual excluye la posibilidad de subordinar el bien de uno al de los dem\u00e1s, de tal modo que se convierta el primero en un medio para la felicidad de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>&#8211; Subsidiariedad. El tercer principio cl\u00e1sico de la doctrina social es el principio de subsidiariedad. Fue formulado por primera vez bajo este nombre por el Papa P\u00edo XI en su carta enc\u00edclica de 1931 &#8220;Quadragesimo Anno&#8221;. Este principio nos ense\u00f1a que las decisiones de la sociedad se deben quedar en el nivel m\u00e1s bajo posible, por tanto al nivel m\u00e1s cercano a los afectados por la decisi\u00f3n. Este principio se formul\u00f3 cuando el mundo estaba amenazado por los sistemas totalitarios con sus doctrinas basadas en la subordinaci\u00f3n del individuo a la colectividad. Nos invita a buscar soluciones para los problemas sociales en el sector privado antes que pedir al estado que interfiera.<\/p>\n<p>Incluso antes de la enc\u00edclica de P\u00edo XI, el Papa Le\u00f3n XIII mismo insist\u00eda &#8220;sobre los necesarios l\u00edmites de la intervenci\u00f3n del Estado y sobre su car\u00e1cter instrumental, ya que el individuo, la familia y la sociedad son anteriores a \u00e9l y el Estado mismo existe para tutelar los derechos de aqu\u00e9l y de \u00e9stas, y no para sofocarlos&#8221; (Centessimus Annus, 11).<\/p>\n<p>&#8211; Solidaridad: el cuarto principio que fundamenta la doctrina social de la Iglesia s\u00f3lo fue formulado recientemente por Juan Pablo II en su carta enc\u00edclica &#8220;Sollicitudo Rei Socialis&#8221; (1987). Este principio es el llamado principio de solidaridad. Al hacer frente a la globalizaci\u00f3n, a la creciente interdependencia de las personas y los pueblos, debemos tener en mente que la familia humana es una. La solidaridad nos invita a incrementar nuestra sensibilidad hacia los dem\u00e1s, especialmente hacia quienes sufren.<\/p>\n<p>Pero el Santo Padre a\u00f1ade que la solidaridad no es simplemente un sentimiento, sino una &#8220;virtud&#8221; real, que nos permite asumir nuestras responsabilidades de unos con otros. El Santo Padre escrib\u00eda que no es &#8220;un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinaci\u00f3n firme y perseverante de empe\u00f1arse por el bien com\u00fan; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos&#8221; (SRS, 38).<\/p>\n<p><strong>4. Sugerencias pr\u00e1cticas.<\/strong><\/p>\n<p>Quisiera finalmente bosquejar cinco sugerencias pr\u00e1cticas de cara a la aplicaci\u00f3n de la ense\u00f1anza social cat\u00f3lica, especialmente para nosotros sacerdotes:<\/p>\n<p>&#8211; Leer y tener un conocimiento bueno y preciso de las ense\u00f1anzas sociales de la Iglesia, para ser capaces de exponerlas con seguridad y claridad, y cerciorarnos de que ense\u00f1amos en nombre de la Iglesia lo que efectivamente ense\u00f1a la Iglesia, no nuestras propias opiniones personales.<\/p>\n<p>&#8211; Humildad, para no tener que saltar de principios generales a juicios concretos definitivos, especialmente cuando se expresan de manera categ\u00f3rica y absoluta. No debemos ir m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de nuestro propio conocimiento y competencia espec\u00edfica.<\/p>\n<p>&#8211; Realismo en la determinaci\u00f3n de la condici\u00f3n humana, reconociendo el pecado pero dejando sitio para la acci\u00f3n de la gracia de Dios. En medio de nuestro compromiso por el desarrollo humano, nunca perder de vista que la vocaci\u00f3n del hombre es sobre todo la de ser santo y gozar de Dios eternamente.<\/p>\n<p>&#8211; Evitar la tentaci\u00f3n de usar la doctrina social de la Iglesia como un arma para juzgar a los &#8220;otros&#8221; (empresarios, pol\u00edticos, empresas multinacionales, etc.). Debemos por el contrario concentrarnos primero en nuestras propias vidas y en nuestras responsabilidades personales, sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas.<\/p>\n<p>&#8211; Saber cooperar de cerca con los laicos, form\u00e1ndoles y envi\u00e1ndoles como evangelizadores del mundo. Ellos son los verdaderos expertos en sus campos de competencia y tienen la vocaci\u00f3n espec\u00edfica de transformar las realidades temporales seg\u00fan el Evangelio.<\/p>\n<p>Por: Thomas Williams, LC<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El objetivo de la doctrina social de la Iglesia no es s\u00f3lo intelectual o cognitivo, sino tambi\u00e9n eminentemente pr\u00e1ctico y personal. Deber\u00eda cambiar nuestras vidas y ayudarnos a asumir nuestras propias responsabilidades con respecto al bien com\u00fan, especialmente por lo que tiene ver con esa mayor\u00eda que est\u00e1 en necesidad. Me propongo desarrollar esta breve &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/08\/06\/los_fundamentos_de_la_doctrina_social_de\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Los Fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[39],"tags":[],"class_list":["post-1885","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia-catolica"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1885","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1885"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1885\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1885"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1885"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1885"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}