{"id":1874,"date":"2006-07-22T23:38:57","date_gmt":"2006-07-23T04:38:57","guid":{"rendered":"1652100446"},"modified":"2006-07-22T23:38:57","modified_gmt":"2006-07-22T23:38:57","slug":"pan_y_tulipanes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/07\/22\/pan_y_tulipanes\/","title":{"rendered":"Pan y Tulipanes"},"content":{"rendered":"<p>La historia de Pan y Tulipanes puede despistar por su aparente trivialidad: Durante un viaje tur\u00edstico en autob\u00fas, Rosalba, ama de casa de Pescara, se queda por descuido, en un \u00e1rea de servicio en un descanso del viaje. Ofendida, en lugar de esperar a que la recojan, decide volver a casa por su cuenta. Sin saber c\u00f3mo, se encuentra camino a Venecia, donde nunca ha estado; al llegar all\u00ed decide quedarse y conocer la ciudad. Su estancia le conduce a descubrir un mundo &#8220;distinto&#8221;, que finalmente resulta ser el suyo, aquel que estaba sepultado en la racionalidad y la cotidianidad.<\/p>\n<p><strong>La historia<\/strong><\/p>\n<p>Creo que la primera escena de la pel\u00edcula es el programa tem\u00e1tico que habr\u00e1 de ofrecernos: recorriendo algunos lugares donde se dio el encuentro entre la cultura griega y la romana, el gu\u00eda tur\u00edstico hace una peque\u00f1a reflexi\u00f3n sobre la naturaleza ambivalente de Italia \u2014y yo pienso que el tema es extensivo al Occidente\u2014. Entre la inspiraci\u00f3n griega y la eficacia romana; entre la ley romana y la est\u00e9tica griega: ah\u00ed est\u00e1 Italia, ah\u00ed est\u00e1 la civilizaci\u00f3n de Occidente; ah\u00ed estamos quiz\u00e1 nosotros mismos.<\/p>\n<p>Pero el desarrollo no es te\u00f3rico sino narrativo. Rosalba es la encarnaci\u00f3n de la (aparente) ineficiencia. Es una &#8220;inadaptada&#8221;; una persona con dificultades, siempre peque\u00f1as pero siempre presentes, para usar todo lo que la tecnolog\u00eda y la racionalidad ofrecen, empezando por el uso inteligente del inodoro en que se le cae uno de sus pendientes, incidente tonto, que sin embargo motiva el retraso por el que ella se separa del grupo de paseantes.<\/p>\n<p>Rosalba, pues, sometida al absurdo de su ineficiencia, debe llamar a su esposo, pero \u00e9ste es el polo opuesto: acaba de cambiar de n\u00famero celular porque ha conseguido un nuevo aparato con una pila fant\u00e1stica y unas servicios fant\u00e1sticos. Como ella no puede llamar debe esperar a que la llamen, y as\u00ed sucede: el esposo, que es la encarnaci\u00f3n de la racionalidad eficientista exasperada, no puede ni quiere entender las &#8220;peque\u00f1eces&#8221; que hacen tan torpe a su mujer.<\/p>\n<p>La rebeld\u00eda de ella, al separarse del grupo, no es entonces un pretexto del gui\u00f3n, es el grito que nace de una vida nunca escuchada, nunca acogida; siempre tasada, calificada&#8230; y reprobada.<\/p>\n<p>Rosalba emprende un camino sin direcci\u00f3n. O mejor: esta vez se deja guiar no por la cuadr\u00edcula de un paseo programado, aburrido y calculado. Esta vez se permite o\u00edr su coraz\u00f3n, y entonces suceden dos cosas: primero, que sus sue\u00f1os adquieren relieve y color; segundo, que pronto entra en contacto con las vidas rotas, desgastadas, manoseadas que este mundo eficiente va dejando tiradas por el camino. Es impresionante, por ejemplo, el caso de aquella mujer que tiene una gran camioneta y mucho dinero, pero que mide las \u00e9pocas y lugares con la frialdad de aquel comentario: &#8220;\u00a1Oh, s\u00ed! Por aquella \u00e9poca fui a Copenhage para mi segundo aborto&#8230;&#8221;.<\/p>\n<p>Ese camino de la inspiraci\u00f3n y de la apuesta por los sue\u00f1os lleva a nuestra protagonista a Venecia. All\u00ed palpa una soledad extra\u00f1a pero no devoradora. De alg\u00fan modo es la soledad que le permite auscultar sus propias fuentes: su propia risa, su propia travesura (como tomar una foto de s\u00ed misma con un espejo), en fin, sus propios gustos.<\/p>\n<p>El dinero se agota y un cap\u00edtulo nuevo se abre: hay que sobrevivir en el mundo. Busca un trabajo y un hospedaje m\u00e1s permanente, pues ya se ha resuelto a vivir su experiencia de libertad y coraz\u00f3n abierto hasta el fondo.<\/p>\n<p>El hospedaje lo logra en un antiguo edificio donde vive Fernando, camarero de un restaurante de mediana calidad adonde ella ha acudido varias veces. Fernando es otra cara del rostro final de la racionalidad eficientista: aprisionado por sus recuerdos y maltratado por sus adicciones (sobre todo, el juego), ahora sido es poco m\u00e1s que un desecho, una vida que carece de color y de horizonte. Su obsesi\u00f3n, su \u00fanica salida es el suicidio, y a ese final se dispone estoica y fr\u00edamente.<\/p>\n<p>De modo que Rosalba y Fernando son dos polos, no opuestos sino complementarios. Son dos n\u00e1ufragos del mundo de la l\u00f3gica implacable; dos seres unidos por una sentencia: &#8220;inh\u00e1bil para el mundo&#8221;.<\/p>\n<p>En el mismo edificio hay otros que han naufragado. Grazia es una mujer todav\u00eda joven, &#8220;masajista hol\u00edstica&#8221;: una persona que quiere de alg\u00fan modo brindar descanso y ofrecer un lenguaje de ternura que nadie sabe entender ni leer en su justa proporci\u00f3n. Sus clientes, casi todos hombres, no pueden tocar sin desear. Pertenecen al mismo mundo que el Sr. Baretta, el esposo de Rosalba: gente reprimida que luego explota en un desvar\u00edo de sexualidad atropellada e insensible. Saben de ardor pero no de calidez; conocen el furor de la pasi\u00f3n, no la fuerza de la amistad o de la comprensi\u00f3n. Nada de raro entonces en que Grazia y Rosalba se hagan amigas. Descubren que no es dif\u00edcil compartir el lenguaje cuando ya se comparten tantos vac\u00edos y tantas l\u00e1grimas reprimidas.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el Sr. Baretta ha quemado sus propios cartuchos. Fiel a su l\u00f3gica, intenta b\u00e1sicamente recuperar el control de lo que se ha salido de su dominio. Est\u00e1 inhabilitado para entender que alguien escape de sus esquemas, as\u00ed como no ha podido entender que a Rosalba se le rompan tantas cosas o le fallen tantos aparatos en las manos. Cuando ella decide quedarse en Venecia para unas &#8220;vacaciones&#8221;, \u00e9l asume la situaci\u00f3n como un problema, y lo resuelve: sus demandas de sexo quedan satisfechas con la amante con la que lleva una relaci\u00f3n met\u00f3dica, anodina, esquem\u00e1tica y est\u00e9ril, como su vida entera. Y el desorden de la casa queda resuelto con alguna empresa especializada.<\/p>\n<p>Pero hay que encontrar a la fugitiva, y es aqu\u00ed donde interviene Constantin, un rechoncho plomero que tiene su propio sue\u00f1o: convertirse en uno de esos investigadores policiales que pueblan su imaginaci\u00f3n despu\u00e9s de centenares de novelas le\u00eddas. El Sr. Baretta no lee nada ineficiente, y hace rato que no sue\u00f1a, pero ve en Constantin una oportunidad de resolver a un costo razonable su problema; reconducir al orden a su d\u00edscola esposa. Y as\u00ed llega Constantin a Venecia, buscando con sus propias y risibles fuerzas a una mujer de la que muy poco conoce.<\/p>\n<p>Las cosas suceden de tal modo que Constantin se conoce con Grazia, y un absurdo m\u00e1s llega a sus vidas: se enamoran. Finalmente se reconocen mutuamente como miembros de un equipo extra\u00f1o pero feliz, y, a ritmo de los acordes del acorde\u00f3n que Rosalba ha reaprendido, tienen una sencilla pero memorable fiesta celebrando el cumplea\u00f1os de Eliseo, el nieto de Fernando.<\/p>\n<p>Entretanto, es un hecho que Rosalba ha abandonado su familia y aunque una amante y una empresa puedan solucionar muchas cosas para el Sr. Baretta, nada arreglan de las necesidades de mam\u00e1 que tiene Nicol\u00e1s, el hijo menor de esta pareja. De hecho, de los dos hijos que ellos tienen, Nicol\u00e1s es el m\u00e1s parecido a Rosalba, mientras que el hijo mayor es fiel copia de su padre. Nicol\u00e1s consume marihuana, no cree en el colegio, detesta, lo que llamar\u00edamos, &#8220;el sistema&#8221;. Pero su rebeld\u00eda va yendo muy lejos; Rosalba lo entiende y en \u00faltimas es por \u00e9l por quien vuelve a Pescara, y a su rutina de ama de casa.<\/p>\n<p>Fernando deja caer uno por uno los p\u00e9talos de los tulipanes que Rosalba le ha dejado al despedirse. Se siente succionado por la vor\u00e1gine de sus antiguas obsesiones; sobre todo, el licor y la muerte. Constantin, quien ya le quiere mucho, intenta detenerlo en su ca\u00edda, pero Fernando entiende que su remedio tiene respuesta s\u00f3lo en un nombre: Rosalba, y por eso, aunque suene loco, va a Pescara a declarar su amor y a recuperar el valor y la estatura de su sue\u00f1o.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula termina en fiesta: Fernando canta, Rosalba toca el acorde\u00f3n y todos danzan, todos los que no cupieron en el mundo, incluyendo a Nicol\u00e1s, Constantin, Grazia, y hasta el portero del &#8220;hotel&#8221; (un barco anclado) en que Constantin ha pernoctado mientras investigaba el paradero de Rosalba. A esta fiesta est\u00e1 permitida la entrada a los excluidos, y est\u00e1 prohibida, de alg\u00fan modo, para los que siempre se sintieron fuertes, razonables y cuerdos.<\/p>\n<p><strong>El Mensaje<\/strong><\/p>\n<p>En el breve tiempo que Rosalba vive de vuelta de sus vacaciones hay una escena decisiva. Tiene su ropa de dormir y se dispone a acostarse junto a su esposo, con el que no ha tenido m\u00e1s comunicaci\u00f3n que unas postales y cartas. Mil cosas pasan por su mente: recuerdos, preguntas, proyectos&#8230; Est\u00e1 resuelta a abrir su coraz\u00f3n y a plantear alg\u00fan di\u00e1logo. Quiz\u00e1 ofrecer una disculpa, pero tambi\u00e9n desahogar el alma. Tal vez sembrar las bases de una vida distinta.<\/p>\n<p>El Sr. Baretta no quiere hablar. Su expresi\u00f3n es seca, es la sentencia vestida de indulgencia, realmente cruel de un hombre que tendr\u00eda que admitir que su mundo no es todo el mundo. \u00c9l s\u00f3lo dice: &#8220;En lo que a m\u00ed respecta, aqu\u00ed no ha pasado nada&#8221;: un modo urbano de matar el mundo de anhelos que nunca ha querido escuchar; un modo decente de seguir dominando, aplastando, utilizando.<\/p>\n<p>El mensaje es claro: la l\u00f3gica de nuestro mundo occidental s\u00f3lo tiene dos puertas de salida: la neurosis de Baretta o el suicidio de Fernando.<\/p>\n<p>El imperativo de la eficiencia es la sentencia que mata la vida, la alegr\u00eda, la fecundidad, la risa. Baretta no sabe perder dos horas de su tiempo &#8220;libre&#8221;; su mundo es estricto; \u00e9l mismo es una m\u00e1quina que trabaja, sin saber bien para qu\u00e9 o para qui\u00e9n. Es la imagen de la idolatr\u00eda que lleva a ganar sin disfrutar, a desear sin amar, a negociar sin dialogar, a pasar por alto sin perdonar, a razonar sin entender, a soportar sin esperar, a destruir cada segundo de la vida a nombre del valor de cada segundo de la vida.<\/p>\n<p>Rosalba y Grazia, por su parte, son la imagen de aquella libertad que pone primero a la persona y despu\u00e9s a la ley; son gente que entiende las excepciones, las l\u00e1grimas, los silencios, las equivocaciones. Han aprendido que, a veces, para llegar no hay que correr, y que la felicidad es una mariposa que sabe posarse frente a los que no la asustan. Pueden cantar y danzar; saben &#8220;perder&#8221; tiempo, cuando se trata de un amigo; entienden el lenguaje de la misericordia y pueden abrazar a los dem\u00e1s humanos, porque saben que en el fondo todos somos n\u00e1ufragos de alguna historia, de alg\u00fan sue\u00f1o o de alguna pasi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia de Pan y Tulipanes puede despistar por su aparente trivialidad: Durante un viaje tur\u00edstico en autob\u00fas, Rosalba, ama de casa de Pescara, se queda por descuido, en un \u00e1rea de servicio en un descanso del viaje. Ofendida, en lugar de esperar a que la recojan, decide volver a casa por su cuenta. Sin &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/07\/22\/pan_y_tulipanes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Pan y Tulipanes&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50],"tags":[],"class_list":["post-1874","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mujer-familia"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1874","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1874"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1874\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1874"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1874"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1874"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}