{"id":186,"date":"2005-03-02T01:44:00","date_gmt":"2005-03-02T06:44:00","guid":{"rendered":"760284705"},"modified":"2005-08-26T18:21:59","modified_gmt":"2005-08-26T18:21:59","slug":"549","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/03\/02\/549\/","title":{"rendered":"La Hora Fugaz"},"content":{"rendered":"<p><strong>Una historia de menos de una hora<\/strong><\/p>\n<p>Por: <strong>Nelson Medina, O.P.<\/strong><\/p>\n<p>Esta es la historia de una hora que quer\u00eda huir del reloj. Apenas la cosa se supo, hubo poco menos que una revoluci\u00f3n en las tierras del tiempo. Por supuesto, las primeras en protestar fueron las dem\u00e1s horas. Con acento enojado una a una fueron expresando su desaprobaci\u00f3n por lo que calificaron de inmediato como una acci\u00f3n &#8220;rid\u00edcula&#8221;, &#8220;in\u00fatil&#8221; y &#8220;destinada al fracaso.&#8221; En todo caso, la Hora Fugaz, como empezaron a llamarla, se mantuvo firme en su posici\u00f3n y se dispuso a prepararse para salir del marco del reloj.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Mientras estas discusiones se suced\u00edan con absoluto sigilo, las cosas parec\u00edan m\u00e1s tranquilas que nunca en cielos y tierra. Brillantes amaneceres y majestuosos atardeceres se suced\u00edan con regularidad y todos segu\u00edan en sus ocupaciones mirando con gesto rutinario los relojes. Todav\u00eda estaba all\u00ed aquella Hora&#8230; aunque no por mucho tiempo.<\/p>\n<p>Como no parec\u00eda haber acuerdo entre las Horas sobre un tema tan delicado, hubo que buscar un \u00e1rbitro que ayudara a discutir las cosas serenamente. Pero esta tampoco era una tarea f\u00e1cil por la sencilla raz\u00f3n de que todos los candidatos a dirimir la cuesti\u00f3n parec\u00edan sospechosos de obtener alg\u00fan provecho de lo que finalmente se acordara. &#8220;Si buscamos a un comerciante ocupado &#8211;coment\u00f3 con sabidur\u00eda la Hora Primera&#8211; \u00e9l no va a querer que se vaya la Hora Fugaz; muy al contrario, pretender\u00e1 que lleguen nuevas horas para poder trabajar m\u00e1s y ganar m\u00e1s.&#8221; &#8220;No te falta seso &#8211;le respondi\u00f3 la Hora \u00daltima&#8211; pero tampoco adelantaremos mucho si elegimos por ejemplo a un joven apasionado. \u00c9ste pretender\u00e1 que se vaya la Hora Fugaz para acortar el tiempo que le separa de su amada.&#8221; Y as\u00ed pasaron muchas Horas discutiendo.<\/p>\n<p>Parec\u00eda que aquello no iba a acabar nunca hasta que de repente alguien &#8211;no recuerdo qui\u00e9n&#8211; propuso una idea que fue ganando adeptos: &#8220;\u00a1Llamemos al Silencio! El Silencio no saldr\u00e1 ganando ni perdiendo, porque hay tiempos en que es duro callar y todos quisi\u00e9ramos que las Horas se fueran, pero tambi\u00e9n hay tiempos en que es amable omitir toda palabra, como cuando queremos contemplar al ser amado.&#8221; La propuesta se impuso y llamaron al Silencio.<\/p>\n<p>Como es l\u00f3gico, al principio todos creyeron que el Silencio no aceptaba la misi\u00f3n que le propon\u00edan, por la sencilla raz\u00f3n de que no dec\u00eda nada. Pero despu\u00e9s entendieron que tal era su naturaleza y simplemente lo llevaron al centro de Las Tierras del Tiempo y cada cual expuso sus razones. La \u00faltima en hablar fue la Hora Fugaz. A todos y todas escuch\u00f3 el Silencio.<\/p>\n<p>Cuando acab\u00f3 de hablar la Hora Fugaz cada quien pens\u00f3 que ten\u00eda la causa ganada. Pero sucedi\u00f3 lo \u00fanico que pod\u00eda suceder: el Silencio no se pronunci\u00f3 sobre el caso. Los oy\u00f3 con inmensa atenci\u00f3n pero no dijo nada de manera que nadie pudo saber cu\u00e1l era su opini\u00f3n. Con gran decepci\u00f3n tuvieron que organizar otra gran procesi\u00f3n, semejante a la que hab\u00eda servido para traer al Silencio hasta el centro de aquellas Tierras de Tiempo, y devolver al Silencio a su casa sin tener siquiera el consuelo de escucharle decir: &#8220;\u00a1Gracias!&#8221;<\/p>\n<p>Una nueva idea surgi\u00f3 entonces: &#8220;\u00a1Pregunt\u00e9mosle al Tiempo mismo! \u00bfQui\u00e9n puede saber m\u00e1s que \u00e9l sobre los d\u00edas y las horas?&#8221; Esta idea parec\u00eda a\u00fan m\u00e1s razonable pero el problema es que el Tiempo estaba siempre ocupado y no ten\u00eda un momento libre para dirimir problemas entre unas Horas y otras. Lo m\u00e1ximo que lograron fue que el Tiempo les enviara a un antiguo reloj, a manera de Delegado Plenipotenciario, para que oyera a todos, y en especial a la Hora Fugaz.<\/p>\n<p>El venerable reloj, puesto en medio de tan extra\u00f1a asamblea, escuch\u00f3 de nuevo todos los argumentos. La \u00faltima en hablar fue de nuevo la Hora Fugaz. Entonces habl\u00f3 \u00e9l: &#8220;Creo que no puedo ser neutro en esta cuesti\u00f3n. Es posible que yo no sea el mejor \u00e1rbitro en asunto de tanta seriedad, que sacude los cimientos mismos de todo lo conocido; digo m\u00e1s: de todo lo que se podr\u00e1 conocer.&#8221;<\/p>\n<p>Un silencio profundo llen\u00f3 a aquel lugar en las Tierras del Tiempo. El reloj antiguo, sin ocultar la satisfacci\u00f3n de saberse tan escuchado, prosigui\u00f3:<\/p>\n<p>&#8220;Aunque es posible que despu\u00e9s de ver pasar tantas Horas s\u00ed pueda ser yo el \u00e1rbitro que dese\u00e1is. Perder una hora ser\u00eda como perder algo de m\u00ed, y eso significa un dolor irreparable. Y sin embargo, y tiemblo al decirlo, hay horas que yo no hubiera querido vivir.&#8221;<\/p>\n<p>Los concurrentes se miraron con infinita curiosidad pero nadie os\u00f3 cruzar palabra con su vecino. Sigui\u00f3 el reloj:<\/p>\n<p>&#8220;Si estuviera en mi mano &#8211;o digo mejor, en mi manecilla&#8211; yo quisiera quitar del recuerdo de los siglos todas aquellas horas en que las tinieblas cayeron sobre la tierra, y los corazones fueron invadidos de odio y de dolor. \u00bfC\u00f3mo no voy a detestar la hora en que se declara una guerra, se mata a un inocente o se burla la confianza de un ni\u00f1o? \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s quisiera yo, sino arrancar de mi cuadrante la hora de la envidia, o la hora de la mentira, o la hora en que el dinero de los pobres se volvi\u00f3 dinero para nuevas armas o para lujos execrables?&#8221;<\/p>\n<p>De pronto todos sintieron que la Hora Fugaz ten\u00eda m\u00e1s raz\u00f3n de lo que parec\u00eda. Pero nadie volte\u00f3 a mirarla porque todos ten\u00edan sus ojos fijos en el tic-tac del antiguo y elocuente reloj, que continu\u00f3 sus palabras:<\/p>\n<p>&#8220;Y sin embargo, aunque parezca extra\u00f1o, s\u00e9 que esas horas tienen su lugar en el hilo m\u00e1s profundo de la vida. No lo s\u00e9 explicar bien, porque me ha faltado tiempo para aprender la lecci\u00f3n que anuncian mis propias horas, pero s\u00ed hay una cosa de la que estoy seguro: hay un hilo muy profundo que se llama la vida y no puedes alcanzar su trama m\u00e1s bella si pretendes quitar algo de su misteriosa secuencia. Por decir s\u00f3lo algo, mis amigos: no habr\u00edamos tenido la hora feliz de la cosecha sin las horas duras de la siembra.&#8221;<\/p>\n<p>Ahora todos pensaron que la Hora Fugaz estaba en un grav\u00edsimo error. Pero nadie volte\u00f3 a mirarla porque sab\u00edan que el reloj a\u00fan no acababa su magn\u00edfico discurso.<\/p>\n<p>&#8220;No s\u00e9 entonces si sobran o si faltan horas. \u00a1Creedme! Yo comprendo a la Hora Fugaz. Yo entiendo que quiera irse m\u00e1s all\u00e1 de los cauces elementales y estrechos de un cuadrante. Pero tambi\u00e9n podr\u00eda preguntar: \u00bfno hacen falta a veces horas nuevas en los relojes? Cuando muere un pap\u00e1 sin haber pedido el perd\u00f3n que quisiera saber pronunciar, o cuando tarda en llegar ese testigo que salvar\u00e1 a un inocente, \u00bfno necesitamos algo m\u00e1s de tiempo? Yo no me opongo, pues, a que haya Horas Fugaces. S\u00f3lo pido que, si ese permiso se va a dar, \u00a1tambi\u00e9n se permita la llegada de Nuevas Horas!&#8221;<\/p>\n<p>La gente no sab\u00eda si aplaudir, re\u00edrse, discutir o callar. S\u00f3lo un murmullo se extendi\u00f3 por el lugar. Al murmullo sigui\u00f3 una sensaci\u00f3n generalizada de perplejidad mientras se formaban espont\u00e1neos grupos que, casi sin darse cuenta, fueron alzando el volumen de la voz, ya fuera para subrayar algo de lo dicho por el reloj, ya para contradecir sus palabras. Al cabo de un rato, una aut\u00e9ntica griter\u00eda resonaba en las Tierras del Tiempo. Aquello parec\u00eda una casa de locos. Y de en medio de la Locura sucedi\u00f3 lo que ten\u00eda que suceder: se escap\u00f3 la Hora Fugaz.<\/p>\n<p>Al principio nadie lo not\u00f3, porque cada quien estaba muy ocupado tanto en sostener la propia opini\u00f3n como en rebatir cualquier raz\u00f3n que se opusiera. El esc\u00e1ndalo vino cuando la Hora Primera, como llevada de un presentimiento repentino, volte\u00f3 a mirar al banquillo donde hab\u00eda estado la Fugaz, y lo encontr\u00f3 vac\u00edo. Grit\u00f3 entonces a pleno pulm\u00f3n: &#8220;\u00a1Ha huido! \u00a1Ha huido!&#8221;; pero nadie entend\u00eda qui\u00e9n hab\u00eda huido porque aquel era un tiempo de Locura. Cuando la Sensatez fue llegando, con ella lleg\u00f3 la noticia tr\u00e1gica: ya no estaba la Hora Fugaz.<\/p>\n<p>Y sucedi\u00f3 entonces algo admirable. El antiguo reloj tampoco estaba en su sitio &#8211;aquel p\u00falpito elevado desde donde antes hab\u00eda pronunciado su discurso&#8211; sino que yac\u00eda ca\u00eddo por tierra. Parec\u00eda herido de muerte. Pero no lo estaba. Ahora se le ve\u00eda con dolor pero con paz. En su cuadrante ya no hab\u00eda trece horas sino s\u00f3lo las doce que conocemos.<\/p>\n<p><strong>Ep\u00edlogo<\/strong><\/p>\n<p>El mundo se acostumbr\u00f3 pronto a las doce horas del reloj. Tal vez eso explique por qu\u00e9 son tan escasos los relatos sobre la Hora Fugaz. Mas hubo alguien que nunca olvid\u00f3 estos hechos: la Hora \u00daltima. Aunque ten\u00eda fama de aguafiestas y contaba pocos amigos que pudieran convivir con su tono solemne y su ce\u00f1o fruncido, en realidad la Hora \u00daltima ten\u00eda un notable esp\u00edritu de fraternidad y nunca se acostumbr\u00f3 del todo a la p\u00e9rdida de la Hora Fugaz.<\/p>\n<p>Por eso fue un d\u00eda donde el Reloj Renovado y despu\u00e9s de pedir mil excusas le pregunt\u00f3: &#8220;\u00bfAlguna vez podremos saber qu\u00e9 fue de la Hora Fugaz?&#8221; El reloj, que marcaba las 10 y 10, sonr\u00edo f\u00e1cilmente. Se tom\u00f3 su tiempo para responder:<\/p>\n<p>&#8220;He sabido que la Hora Fugaz no ha dejado de correr. Busc\u00f3 abrigo en la ma\u00f1ana y luego en la noche pero siempre le dijeron que todo estaba lleno y que no hab\u00eda espacio para ella. Pero no se dio por vencida. Fue a las tierras de la fantas\u00eda y all\u00ed encontr\u00f3 a los que tienen coraz\u00f3n de ni\u00f1os. Una antigua tradici\u00f3n dice que s\u00f3lo ellos saben c\u00f3mo vivir dos horas a la vez. Y se ha quedado ah\u00ed, danzando entre p\u00e1ginas y cantos, entre dibujos y sue\u00f1os, entre plegarias y mimos y risas.&#8221;<\/p>\n<p>La Hora \u00daltima sinti\u00f3 que una l\u00e1grima de gozo corr\u00eda por su arrugada mejilla. Y entonces se atrevi\u00f3 a preguntar: &#8220;\u00bfy podr\u00e9 y encontrarla alguna vez?&#8221; El reloj la mir\u00f3 con amor y le respondi\u00f3 sonriendo: &#8220;No s\u00e9 si t\u00fa podr\u00e1s encontrarla, pero s\u00e9 que cuando t\u00fa est\u00e9s por \u00faltima vez, mi Hora \u00daltima, ella vendr\u00e1 a besar tu frente.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una historia de menos de una hora Por: Nelson Medina, O.P. Esta es la historia de una hora que quer\u00eda huir del reloj. Apenas la cosa se supo, hubo poco menos que una revoluci\u00f3n en las tierras del tiempo. 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