{"id":1804,"date":"2006-06-28T01:55:25","date_gmt":"2006-06-28T06:55:25","guid":{"rendered":"1506483138"},"modified":"2006-06-15T19:57:20","modified_gmt":"2006-06-15T19:57:20","slug":"20_dios_llama_al_hombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/06\/28\/20_dios_llama_al_hombre\/","title":{"rendered":"20. Dios Llama al Hombre"},"content":{"rendered":"<p>20.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>20.2. Observa esto, y toma buena nota: <em>Dios llama al hombre<\/em>. El ap\u00f3stol Pablo dijo que Dios llama a las cosas que no son para que sean (Rom 4,17). As\u00ed como cuando llamas a una persona la acercas a ti, as\u00ed Dios cuando llama al hombre lo levanta hacia s\u00ed, lo hace crecer, lo invita a ser. Cuando Jes\u00fas llama a sus disc\u00edpulos los constituye en sus colaboradores; les ayuda a descubrir por qu\u00e9 fueron llamados de la nada al ser. No es extra\u00f1o: por \u00c9l fueron creadas todas las cosas (Col 1,16); \u00bfqu\u00e9 de raro que su palabra, cuando te dice \u00ab\u00a1s\u00edgueme!\u00bb, lleve a plenitud lo que hab\u00eda empezado cuando te dijo \u00ab\u00a1existe!\u00bb?<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>20.3. Esto explica la extraordinaria familiaridad, la inconfundible certeza y la incomparable fuerza que tiene el llamado de Cristo. Cuando t\u00fa dices que Cristo te ha hablado &#8220;por primera vez&#8221; te est\u00e1s refiriendo a tu conciencia o a tu memoria. Pero la verdad es que esa &#8220;primera vez&#8221; fue cuando te estableci\u00f3 en el ser: habl\u00e1ndote te hizo, y habl\u00e1ndote te rehace.<\/p>\n<p>20.4. Lo m\u00e1s profundo de tu alma tiene siempre el recuerdo de ese acento \u00fanico, el que s\u00f3lo Jesucristo tiene. Es una de las maneras de interpretar aquello que lees en el Evangelio de Juan, cuando Nuestro Se\u00f1or dice: \u00abMis ovejas conocen mi voz\u00bb (Jn 10,4.5.14). En realidad, suyos son todos los reba\u00f1os, porque su voz habita en el fondo \u00faltimo del coraz\u00f3n humano, y por eso no reconocer a Cristo es tambi\u00e9n negar la tendencia m\u00e1s fuerte e \u00edntima de la propia vida. No hay acto de odio hacia s\u00ed mismo que se parezca al acto brutal de negar a Cristo. Cerrarle la puerta a Cristo es lo m\u00e1s cruel que nadie puede hacerse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>20.5. As\u00ed puedes entender un poco mejor por qu\u00e9 y c\u00f3mo obr\u00f3 Nuestro Se\u00f1or en la hora de la Cruz. Aunque su rostro estuviese ba\u00f1ado en sangre y el dolor nublara sus ojos, nunca estuvo ciego. Su mirada penetrante ve\u00eda el da\u00f1o que se hac\u00edan a s\u00ed mismos los que lo estaban odiando a \u00c9l. Por ejemplo, cuando aquel pobre hombre hundi\u00f3 el primer clavo en la carne bendita de Nuestro Se\u00f1or, Cristo vio c\u00f3mo se hund\u00eda una punzada de muerte en el alma de su verdugo.<\/p>\n<p>20.6. La Pasi\u00f3n de Cristo no tuvo sus dolores m\u00e1s grandes en lo que le acontec\u00eda a \u00c9l, que de suyo era ya descomunal, sino en la ofensa a Dios Padre, cuyo designio era despreciado y desobedecido, y en el pavoroso maltrato que aquellos infelices hac\u00edan consigo mismos y con su propia alma. La verdad es que nadie puede atentar contra Cristo y contra su Iglesia sin hacerse un perjuicio infinitamente mayor del que pretende causar. Por esto Nuestro Se\u00f1or sinti\u00f3 que sus entra\u00f1as se dol\u00edan por amor a esos m\u00edseros y por esto clam\u00f3: \u00ab\u00a1Padre, perd\u00f3nales, porque no saben lo que hacen!\u00bb (Lc 23,34). Y en efecto: no lo saben; desconocen qu\u00e9 han hecho del amor divino; ignoran qu\u00e9 est\u00e1n haciendo consigo mismos.<\/p>\n<p>20.7. La voz de Jesucristo es el principio de la unidad en el obrar humano. Mira c\u00f3mo, cuando Dios llam\u00f3 a Ad\u00e1n, porque \u00e9ste se escond\u00eda asustado, le hizo una pregunta: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s?\u00bb (G\u00e9n 3,9). El hombre huye de la mirada y es alcanzado por la palabra. Teme mirar, pero a\u00fan puede escuchar. No quiere ser visto, pero a\u00fan soporta que se le hable.<\/p>\n<p>20.8. Ese hombre escondido en la creaci\u00f3n, en perpetua huida de su propio Creador, ha convertido su amable casa \u2014es decir, aquel Ed\u00e9n\u2014 en una miedosa c\u00e1rcel. Quiere que los \u00e1rboles y dem\u00e1s creaturas est\u00e9n entre \u00e9l y su Dios, pero esta distancia es atravesada por la palabra divina que le obliga a reconocer su verdadero estado.<\/p>\n<p>20.9. En todo esto tienes una imagen muy bella de Cristo. El hombre se sigue escondiendo en la creaci\u00f3n; quisiera sepultarse en los bienes creados y que nadie le mirara cuando se postra ante ellos y les implora lo que no pueden darle. Pero Dios Padre env\u00eda a su Palabra, es decir a Jesucristo, que atraviesa la creaci\u00f3n del uno al otro conf\u00edn y que llega hasta los o\u00eddos atemorizados de aquel fugitivo.<\/p>\n<p>20.10. Los pr\u00f3fugos no tienen casa; s\u00f3lo tienen camino, y por eso tienen que hacer del camino su casa. Confundido entre todo el follaje del Ed\u00e9n, el hombre se ha convertido en pr\u00f3fugo y por eso se dispersa y extrav\u00eda en todos los caminos con la sola y mezquina esperanza de que su Dios no lo encuentre. Volcado en tantos senderos, perdido en su in\u00fatil traves\u00eda, va dejando el rastro de su tormento por todas partes: ya no tiene casa ni centro; ha perdido su unidad.<\/p>\n<p>20.11. La palabra que Dios le dirige, figura ya de la Palabra que un d\u00eda va a entregarle, le obliga a detenerse. \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s?,&#8221; le interroga. \u00a1Qu\u00e9 terrible pregunta! \u00a1Qu\u00e9 tremendo descubrimiento, figurado por la sorpresa de verse de pronto desnudo! \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda decir ese hombre \u2014y qu\u00e9 puede decir el hombre de hoy\u2014 ante una cuesti\u00f3n tan dram\u00e1ticamente profunda? \u00bfQu\u00e9 responder? En la Biblia lees la respuesta de Ad\u00e1n: no dijo un sitio, sino una situaci\u00f3n: \u00ab\u00bfD\u00f3nde estoy? Escondido.\u00bb Oculto, no de Dios, que sabe c\u00f3mo hallarlo, sino de s\u00ed mismo y de sus hermanos. Convertido en un enga\u00f1o, en un fantasma, en una mentira movediza.<\/p>\n<p>20.12. Pero la Palabra lo ha detenido. Su incoherente deambular se ha frenado porque Dios le va a conceder un camino: lejos de las delicias que pretend\u00eda, lo cual es doloroso, pero un poco m\u00e1s cerca de la Cruz que ha de salvarlo, lo cual es maravilloso. La Palabra ha destruido el absurdo de su camino sin direcci\u00f3n, y de vagabundo lo ha convertido en peregrino. No te afane su destino. Dios no dejar\u00e1 de acompa\u00f1arlo con su Palabra. Y llegar\u00e1 el d\u00eda en que la misma Palabra caminar\u00e1 a su lado, como en Ema\u00fas (cf. Lc 24), y le conducir\u00e1 ya no al para\u00edso de la tierra, sino al gozo del Cielo. \u00a1Maravillas de la voz de Cristo! \u00a1Mira, pues, qui\u00e9n te est\u00e1 llamando!<\/p>\n<p>20.13. Deja que te invite a la alegr\u00eda. Dios te ama; su amor es eterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>20.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. 20.2. Observa esto, y toma buena nota: Dios llama al hombre. 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