{"id":1645,"date":"2006-03-26T23:45:22","date_gmt":"2006-03-27T04:45:22","guid":{"rendered":"1504202765"},"modified":"2006-03-26T23:45:22","modified_gmt":"2006-03-26T23:45:22","slug":"practica_del_sacramento_de_la_reconcilia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/03\/26\/practica_del_sacramento_de_la_reconcilia\/","title":{"rendered":"Pr\u00e1ctica del Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Muy queridos amigos: <\/p>\n<p>Algunos de ustedes me han dicho que ser\u00eda bueno escribirles una carta sobre el sacramento de la reconciliaci\u00f3n. El &#8220;ser\u00eda&#8221; se ha convertido en un &#8220;es&#8221;. Aqu\u00ed est\u00e1 la carta. Espero que la inspiraci\u00f3n recibida al meditar el tema ilumine tambi\u00e9n la lectura.<\/p>\n<p>En mi anterior, al hablarles de los medios asc\u00e9ticos fundamentales, se\u00f1alaba entre ellos los sacramentos. Y ahora nos interesa uno de ellos: la reconciliaci\u00f3n, confesi\u00f3n o penitencia, que todo es uno. Van algunas palabras sobre el mismo en el contexto del aspecto penitencial de la ascesis cristiana. Queda al ingenio de cada uno ubicarlo en el contexto de la liturgia.<\/p>\n<p>Todos nos damos cuenta de que si la ascesis es esfuerzo y ejercicio, sudor espont\u00e1neo y programado, de la mano del Esp\u00edritu, para avanzar en el camino de la santidad; y si el pecado se opone frontalmente a la santidad desvi\u00e1ndonos del camino o haci\u00e9ndonos retroceder, no hay m\u00e1s que un remedio para volver a avanzar: declararle un combate a muerte al pecado y pedirle perd\u00f3n al Se\u00f1or con coraz\u00f3n arrepentido cuando hemos ca\u00eddo vencidos.<\/p>\n<p>El pecado es negaci\u00f3n, a sabiendas y queriendo, del amor de Jes\u00fas. Por lo tanto, no nos enga\u00f1emos: no hay contemplaci\u00f3n posible, fe enamorada, fuera del amor y amistad con Cristo. Cuanto m\u00e1s contemplativos seamos, cuanto m\u00e1s vivamos en Mar\u00eda Inmaculada, tanto m\u00e1s captaremos la maldad del pecado.<\/p>\n<p>Dec\u00eda santa Teresa que el alma en pecado es como una fuente de &#8220;negr\u00edsima agua y de muy mal olor y todo lo que corre de ella es la misma desventura y suciedad&#8221; (Moradas primeras, II:2). \u00bfA qui\u00e9n de nosotros le gustar\u00eda veranear en la cloaca en vez de hacerlo en una playa del tr\u00f3pico? La imagen es fuerte, pero se queda corta. El que peca contamina el ambiente con su pestilencia. El que peca es un asesino: crucifica a Cristo y mata al hermano&#8230; Y por cierto que yo, Bernardo, soy esa fuente, esa cloaca, esa pestilencia, ese asesino. \u00a1Pero Jes\u00fas me ha salvado y salva de la muerte!<\/p>\n<p>La penitencia, a secas, separada del sacramento, es ya una virtud con identidad propia. Es arrepentimiento, contrici\u00f3n, dolor por el pecado u ofensa a Dios; ella nos lleva a aborrecer el pecado cometido. Pero no como roc\u00edo ma\u00f1anero, sino con prop\u00f3sito firme de no volver a pecar y de reparar los da\u00f1os, pues se desea ser siempre amigo de Dios. El que se arrepiente, se convierte, vuelve al Padre riqu\u00edsimo en misericordia, como nos lo recordaba nuestro querido Juan Pablo II en su carta enc\u00edclica sobre el amor de Dios por el hombre (Dives in misericordia).<\/p>\n<p>La virtud de la penitencia no puede ser algo ocasional, una vez al a\u00f1o, para cuaresma&#8230; Ha de ser una actitud permanente: \u00a1siempre hemos de estar peleados con el pecado! Quien confiesa a Jes\u00fas como Salvador se confiesa a s\u00ed mismo pecador y necesitado de salvaci\u00f3n. No conozco otra forma de amor que el amor arrepentido y en espera de perd\u00f3n. \u00bfO es que alguien puede afirmar que ama bastante? Sin penitencia no se puede entrar en el reino de Dios, no se puede vivir en amor filial y fraterno. Y si alguien entra, con dificultad podr\u00e1 permanecer en \u00e9l sin ella.<\/p>\n<p>Bueno, ahora s\u00ed, me parece que estamos en el contexto o clima apropiado para encarar el sacramento de la reconciliaci\u00f3n o penitencia. Gracias a Dios, ustedes saben de \u00e9l tanto como yo. No har\u00e1 falta aclararles qu\u00e9 es un sacramento, ni c\u00f3mo se relaciona \u00e9ste con los otros, ni cuando lo instituy\u00f3 Jes\u00fas, ni cu\u00e1les son su materia y su forma, ni cu\u00e1n necesario es, ni&#8230;, ni&#8230; Bastar\u00e1 pasar revista a las partes del mismo y llamarles la atenci\u00f3n respecto a la frecuencia de su recepci\u00f3n y los frutos que aporta. Sea como sea, nunca olvidemos que en este sacramento Cristo y su Iglesia asumen con un beso divino nuestra vida de conversi\u00f3n y penitencia.<\/p>\n<p>Si observamos lo que sucede en una confesi\u00f3n bien hecha, podremos distinguir varios actos diferentes: contrici\u00f3n; confesi\u00f3n de los pecados; satisfacci\u00f3n de las culpas; prop\u00f3sito de enmienda; reparaci\u00f3n del da\u00f1o y absoluci\u00f3n del sacerdote. Venga y vaya una palabra sumaria sobre cada uno de estos aspectos.<\/p>\n<p>Contrici\u00f3n: aprendimos en el catecismo que la contrici\u00f3n es &#8220;dolor del alma y un detestar el pecado con prop\u00f3sito de no pecar&#8221;. Se trata de llorar por el pecado y no porque al cometerlo quedamos mal parados ante otros. Y no s\u00f3lo llorar por el pecado, sino tambi\u00e9n proponernos no hacer aquello que nos har\u00e1 llorar. Pero no necesariamente con l\u00e1grimas de los ojos, aunque s\u00ed con las del alma. Un coraz\u00f3n contrito y arrepentido Dios nunca lo desprecia; \u00e9l s\u00f3lo rechaza al orgullo que se autoproclama digno de aprecio. El sentido de pecado es fuente de arrepentimiento y apertura confiada al perd\u00f3n. Es algo muy distinto del sentimiento de culpa, que s\u00f3lo es remordimiento sin esperanza, cerraz\u00f3n en el propio yo, b\u00fasqueda de alivio en ritualismos privados, compulsivos y alienantes.<\/p>\n<p>Confesi\u00f3n: del pecado propio, no del ajeno; todos y no solamente los menudos; culp\u00e1ndose y no excus\u00e1ndose. El eco de la acusaci\u00f3n es el perd\u00f3n, el de la excusa es la excusa. Y todo lo dicho cae en el olvido del perd\u00f3n divino, de ac\u00e1 el eterno silencio que guardar\u00e1 el sacerdote de todo lo o\u00eddo. La confesi\u00f3n procede de la contrici\u00f3n, y tambi\u00e9n del propio conocimiento ante Dios en cuanto fruto y efecto de un examen de conciencia. Examen siempre hecho bajo la mirada del Padre, con humildad, sin escr\u00fapulos, con sencillez. En mis primeros meses de vida mon\u00e1stica iba a confesarme con una lista de pecados en la mano. Antes de que pasase mucho tiempo, un buen d\u00eda, el confesor me dijo: &#8220;\u00bfY eso?&#8221; &#8220;Es la lista de mis pecados&#8221;, respond\u00ed con aplomo y remach\u00e9 con un &#8220;si no lo anoto, me olvido&#8221;. Y as\u00ed segu\u00ed varias semanas m\u00e1s. Otro domingo, durante la confesi\u00f3n semanal, se volvi\u00f3 a repetir el di\u00e1logo, pero con una variante, la \u00faltima palabra la tuvo el confesor: &#8220;\u00a1Si se olvida es que no hubo pecado!&#8221; Y cu\u00e1nta raz\u00f3n ten\u00eda. En efecto, cuando nos esforzamos por vivir en amistad con el Se\u00f1or y nos confesamos con frecuencia, un pecado cometido nos es tan visible como un sapo en la sopa.<\/p>\n<p>Satisfacci\u00f3n: seg\u00fan la medida del da\u00f1o y seg\u00fan nuestras posibilidades reales. Satisfacci\u00f3n que restaure el orden lesionado, cancele la deuda y cure con una medicina contraria la enfermedad contra\u00edda. Puede estar en nosotros el sugerirla, pero en el sacerdote el imponerla. Mediante ella hacemos propia la satisfacci\u00f3n infinita obrada por Jes\u00fas en cruz.<\/p>\n<p>Prop\u00f3sito de enmienda: si no hay conversi\u00f3n, correcci\u00f3n o enmienda, se podr\u00eda dudar de la sinceridad de la contrici\u00f3n. &#8220;Vete y en adelante no peques m\u00e1s&#8221;, dijo Jes\u00fas a la ad\u00faltera que algunos quer\u00edan sentenciar. El prop\u00f3sito de cambio ha de ser algo firme y eficaz, con la confianza puesta en Dios y no en nuestros medios y las propias fuerzas. Seg\u00fan nuestros prop\u00f3sitos ser\u00e1 nuestro aprovechamiento. Adem\u00e1s, algunas veces habr\u00e1 que reparar el da\u00f1o ocasionado: &#8220;&#8230;Devolver\u00e9 el cu\u00e1druplo&#8221;, agreg\u00f3 al convertirse el petiso Zaqueo.<\/p>\n<p>Absoluci\u00f3n: es la manifestaci\u00f3n del perd\u00f3n del Padre. Mediante este signo sensible tenemos plena seguridad de la reconciliaci\u00f3n con Dios. La alianza rota por nuestra infidelidad queda as\u00ed renovada: volvemos a ser hijos y hermanos.<\/p>\n<p>Antes de seguir adelante, releo lo escrito. Me parece harto suficiente. Decido omitir lo que falta. Si bien yo lo omito, espero que todos lo meditemos y saquemos conclusiones pr\u00e1cticas, sobre todo en lo referente a la frecuencia de la confesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Les vengo ahora con una doble propuesta. La primera es \u00e9sta: poner todo lo que est\u00e9 de nuestra parte para hacer vida la petici\u00f3n del padrenuestro: &#8220;Perdonamos a nuestros deudores&#8221;. Si Jes\u00fas no nos hubiera perdonado, nosotros no existir\u00edamos; el pecado es negaci\u00f3n de la vida. Sus manos sangraron, sus labios perdonaron y as\u00ed nosotros tenemos vida. \u00a1Su perd\u00f3n s\u00f3lo podemos recibirlo a condici\u00f3n de darlo! Cu\u00e1ntas v\u00edctimas y cu\u00e1ntos verdugos resucitan con un perd\u00f3n.<\/p>\n<p>La segunda har\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil y gozosa la primera. Nuestra Madre reconciliadora es asimismo Madre de misericordia. \u00bfPor qu\u00e9 no nos unimos todas las noches en esta oraci\u00f3n?<\/p>\n<p>Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de l\u00e1grimas. Ea, pues, Se\u00f1ora, Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y despu\u00e9s de este destierro, mu\u00e9stranos a Jes\u00fas, fruto bendito de tu vientre. \u00a1Oh clement\u00edsima, oh piadosa, oh dulce Virgen Mar\u00eda! Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p>Todo y siempre en Mar\u00eda de san Jos\u00e9, con un abrazo.<\/p>\n<p>Bernardo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muy queridos amigos: Algunos de ustedes me han dicho que ser\u00eda bueno escribirles una carta sobre el sacramento de la reconciliaci\u00f3n. El &#8220;ser\u00eda&#8221; se ha convertido en un &#8220;es&#8221;. Aqu\u00ed est\u00e1 la carta. Espero que la inspiraci\u00f3n recibida al meditar el tema ilumine tambi\u00e9n la lectura. 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