{"id":1387,"date":"2006-01-05T22:40:07","date_gmt":"2006-01-06T03:40:07","guid":{"rendered":"1772480411"},"modified":"2006-01-05T22:40:07","modified_gmt":"2006-01-05T22:40:07","slug":"ireemplazarias_a_cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2006\/01\/05\/ireemplazarias_a_cristo\/","title":{"rendered":"\u00bfReemplazar\u00edas a Cristo?"},"content":{"rendered":"<p>El Silencio de Dios <\/p>\n<p><p>Cuenta una antigua Leyenda Noruega, acerca de un hombre llamado Haakon, quien cuidaba una Ermita. A ella acud\u00eda la gente a orar con mucha devoci\u00f3n.<\/p>\n<p><p>En esta ermita hab\u00eda una cruz muy antigua. Muchos acud\u00edan ah\u00ed para pedirle a Cristo alg\u00fan milagro.<\/p>\n<p><p>Un d\u00eda, el ermita\u00f1o Haakon quiso pedirle un favor. Lo impulsaba un sentimiento generoso. Se arrodillo ante la cruz y dijo: <\/p>\n<p><p>&#8220;Se\u00f1or, quiero padecer por ti. D\u00e9jame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en la cruz&#8221;. <\/p>\n<p><p>Y se quedo fijo con la mirada puesta en la Efigie, como esperando la respuesta.<\/p>\n<p><p>El Se\u00f1or abri\u00f3 sus labios y hablo. Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras: <\/p>\n<p><p>&#8220;Siervo m\u00edo, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condici\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p><p>\u00bfCu\u00e1l, Se\u00f1or? Pregunto con acento suplicante Haakon. \u00bfEs una condici\u00f3n dif\u00edcil? <\/p>\n<p><p>\u00a1Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Se\u00f1or!  Respondi\u00f3 el viejo ermita\u00f1o.<\/p>\n<p><p>Escucha: Suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardar silencio.<\/p>\n<p><p>Haakon contest\u00f3:\u00a1Os, lo prometo, Se\u00f1or! Y se efectu\u00f3 el cambio. <\/p>\n<p><p>Nadie advirti\u00f3 el trueque. Nadie reconoci\u00f3 al ermita\u00f1o, colgado con los clavos en la Cruz. <\/p>\n<p><p>El Se\u00f1or ocupaba el puesto de Haakon. Y Este por largo tiempo cumpli\u00f3 el compromiso. A nadie dijo nada. Pero un d\u00eda, lleg\u00f3 un rico. <\/p>\n<p><p>Despu\u00e9s de haber orado, dejo all\u00ed olvidada su cartera. Haakon lo vi\u00f3 y call\u00f3. Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas despu\u00e9s, se apropi\u00f3 de la cartera del rico.<\/p>\n<p><p>Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho se postr\u00f3 ante \u00e9l poco despu\u00e9s para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje.<\/p>\n<p><p>Pero en ese momento volvi\u00f3 a entrar el rico en busca de la bolsa. Al no hallarla, pens\u00f3 que el muchacho se la hab\u00eda apropiado. El rico se volvi\u00f3 al joven y le dijo iracundo: <\/p>\n<p><p>\u00a1\u00a1\u00a1Dame la bolsa que me has robado!!!<\/p>\n<p><p>El joven sorprendido, replico: \u00a1No he robado ninguna bolsa!<\/p>\n<p><p>\u00a1No mientas, devu\u00e9lvemela enseguida!<\/p>\n<p><p>\u00a1Le repito que no he cogido ninguna bolsa! Afirm\u00f3 el muchacho.<\/p>\n<p><p>El rico arremeti\u00f3, furioso contra \u00e9l. Son\u00f3 entonces una voz fuerte: \u00a1Detente! El rico mir\u00f3 hacia arriba y vi\u00f3 que la imagen le hablaba.<\/p>\n<p><p>Haakon, que no pudo permanecer en silencio, grit\u00f3, defendi\u00f3 al joven, increp\u00f3 al rico por la falsa acusaci\u00f3n. Este qued\u00f3 anonadado, y sali\u00f3 de la Ermita. <\/p>\n<p><p>El joven sali\u00f3 tambi\u00e9n porque ten\u00eda prisa para emprender su viaje. Cuando la Ermita quedo a solas, Cristo se dirigi\u00f3 a su siervo y le dijo: <\/p>\n<p><p>Baja de la Cruz. No sirves para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio.<\/p>\n<p><p>Se\u00f1or, dijo Haakon, \u00bfc\u00f3mo iba a permitir esa injusticia?<\/p>\n<p><p>Se cambiaron los oficios. Jes\u00fas ocup\u00f3 la Cruz de nuevo y el ermita\u00f1o se qued\u00f3 ante la Cruz. <\/p>\n<p><p>El Se\u00f1or, sigui\u00f3 hablando: Tu no sab\u00edas que al rico le conven\u00eda perder la bolsa, pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer. <\/p>\n<p><p>El pobre, por el contrario, ten\u00eda necesidad de ese dinero e hizo bien en llev\u00e1rselo; en cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubiesen impedido realizar el viaje que para \u00e9l resultar\u00eda fatal. <\/p>\n<p><p>Ahora, hace unos minutos acaba de zozobrar el barco y \u00e9l ha perdido la vida. <\/p>\n<p><p>T\u00fa no sab\u00edas nada. Yo si s\u00e9. Por eso callo. Y el se\u00f1or nuevamente guard\u00f3 silencio.<\/p>\n<p><p>Muchas veces nos preguntamos: \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n Dios no nos contesta? \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n se queda callado Dios? <\/p>\n<p><p>Muchos de nosotros quisi\u00e9ramos que \u00c9l nos respondiera lo que deseamos o\u00edr&#8230; Pero, Dios no es as\u00ed. Dios nos responde aun con el silencio&#8230; Debemos aprender a escucharlo.<\/p>\n<p><p>Su Divino silencio, son palabras destinadas a convencernos de que \u00c9l sabe lo que est\u00e1 haciendo. En su silencio nos dice con amor; \u00a1Confiad en Mi que s\u00e9 bien lo que debo hacer!<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Silencio de Dios Cuenta una antigua Leyenda Noruega, acerca de un hombre llamado Haakon, quien cuidaba una Ermita. A ella acud\u00eda la gente a orar con mucha devoci\u00f3n. En esta ermita hab\u00eda una cruz muy antigua. Muchos acud\u00edan ah\u00ed para pedirle a Cristo alg\u00fan milagro. 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