{"id":131,"date":"2005-04-26T01:46:00","date_gmt":"2005-04-26T06:46:00","guid":{"rendered":"693182695"},"modified":"2005-08-17T08:54:05","modified_gmt":"2005-08-17T08:54:05","slug":"604","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/04\/26\/604\/","title":{"rendered":"Juan en Ald\u00fan (4 de 20)"},"content":{"rendered":"<p>4. Noche de Danza<\/p>\n<p>El mayor \u00e9xito de los j\u00f3venes aldunenses fue encontrar el camino a Macedonia pero de ninguna manera fue el \u00fanico. Hallaron tambi\u00e9n la laguna escondida de la que apenas quedaba ya recuerdo entre los habitantes m\u00e1s viejos de Ald\u00fan, que tampoco estaban seguros de la existencia de esa masa de agua. De cierto se sab\u00eda que permanece cubierta por la niebla todo el a\u00f1o. La leyenda agregaba que cuando se abriera la niebla se encontrar\u00eda una raza nueva y que pueblos lejanos alcanzar\u00edan potestad y dominio sobre todas las dem\u00e1s razas y pueblos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Los j\u00f3venes se lanzaron en b\u00fasqueda de la laguna siguiendo un criterio sencillo: el agua no pod\u00eda quedarse detenida all\u00ed, ten\u00eda que salir por alg\u00fan r\u00edo, de modo que si exploraban los riachuelos de la regi\u00f3n pod\u00edan encontrar la laguna. Y lo lograron, despu\u00e9s de incontables y maravillosas proezas. El paisaje irreal, cargado de bruma y misterio inspiraba una especie de temor reverencial que qued\u00f3 luego inmortalizado en poemas y sagas.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes eran estos &#8220;j\u00f3venes&#8221;? Era un grupo heterog\u00e9neo que naci\u00f3 cuando hubo que dar por muerto al que nosotros llamamos Juan. All\u00ed estaban ante todo sus primos (curiosamente, ninguno de sus hermanos) y luego los amigos de los primos, y luego los amigos de estos amigos, en c\u00edrculos conc\u00e9ntricos. Al principio fue un grupo de s\u00f3lo hombres pero a partir de la tercera expedici\u00f3n se integraron mujeres, j\u00f3venes tambi\u00e9n, que despu\u00e9s mostraron muchas veces ser m\u00e1s arriesgadas y valientes que los hombres. De hecho, fue una mujer la primera en abrirse paso por el Valle Azul hasta mirar, primero que nadie, a la laguna escondida.<\/p>\n<p>El grupo no ten\u00eda estructura fija pero todos sab\u00edan qui\u00e9nes eran sus l\u00edderes naturales. Estos fueron tambi\u00e9n de los primeros en recuperar sus nombres cuando Ald\u00fan entero dej\u00f3 su marasmo. Entre los hombres sobresal\u00edan Mateo y Joaqu\u00edn; entre las mujeres ninguna como Perla. Los tres l\u00edderes ten\u00edan entre veinte y veintid\u00f3s a\u00f1os de edad. Eran ruidosos, pagados de s\u00ed mismos, llenos de vigor y alegr\u00eda de vivir.<\/p>\n<p>El grupo de j\u00f3venes vino pronto a formar una especie de secta que no admit\u00eda a las autoridades tradicionales de Ald\u00fan: se emborrachaban cuando y donde quer\u00edan, organizaban ruidosas fiestas, se paseaban por las Villas haciendo chiste y gracia de lo que se les antojaba y lo hac\u00edan con tal estilo, fuerza y desenfado que aunque la gente los criticara en las reuniones familiares, de hecho ganaban cada vez m\u00e1s adeptos, porque estaba claro que entrar a ese selecto grupo era como dar un grito de independencia.<\/p>\n<p>El grupo hubiera crecido mucho m\u00e1s si no hubiera surgido un motivo de divisi\u00f3n: los celos. Joaqu\u00edn estaba enamorado de Perla y la quer\u00eda para s\u00ed. \u00c9l no era indiferente para ella pero ella tampoco quer\u00eda facilitarle demasiado las cosas. &#8220;Si quiere que lo quiera, que se lo gane,&#8221; era m\u00e1s o menos el lema de ella, y esto no s\u00f3lo con Joaqu\u00edn sino con cualquiera que se atreviera a pretenderla.<\/p>\n<p>Perla era una rubia de ojos profundos y bellos, verdes como los bosques de Ald\u00fan. Su risa era el encendedor m\u00e1gico de cualquier fiesta, nadie danzaba como ella, y era capaz de dejar en rid\u00edculo al que fuera. Llevaba el cabello muy largo y se lo arreglaba de mil modos. Como se puede suponer, lo que ella hiciera con su cabello se volv\u00eda ley entre las ni\u00f1as aldunenses, que la admiraban en secreto o abiertamente.<\/p>\n<p>Uno que tambi\u00e9n la admiraba era Mateo pero es dif\u00edcil decir c\u00f3mo la quer\u00eda. Si alguien le hubiera preguntado al coraz\u00f3n de Mateo qu\u00e9 quer\u00eda de Perla, nunca hubiera dicho: &#8220;que sea mi esposa,&#8221; porque Mateo realmente prefer\u00eda para ese puesto a una mujer que fuera m\u00e1s discreta y que no corriera el riesgo de opacarle. Nunca le perdon\u00f3 a Perla que ella hubiera encontrado primero el camino a la laguna escondida y que al verla de primera se hubiera burlado de \u00e9l en su cara compar\u00e1ndolo con una gallina desorientada. Mateo quer\u00eda una esposa que estuviera en la casa, que fuera cari\u00f1osa y sencilla, sonriente y dulce, y que gastara todo el tiempo en admirarlo a \u00e9l y en darle muchos hijos.<\/p>\n<p>Una noche estaban en una fiesta en La Peregrina. La m\u00fasica sonaba, o mejor digo, tronaba con ardor mientras que Perla animaba a todas las chicas a unirse en una danza inmensa. No menos de cuarenta y dos muchachas aceptaron la invitaci\u00f3n y empezaron a bailar siguiendo el ritmo fren\u00e9tico de los m\u00fasicos, que parec\u00edan adiestrados por cosacos. Hicieron una ronda y levantaban y bajaban los brazos, mov\u00edan las caderas, y luego achicaban o agrandaban el c\u00edrculo sin dejar de moverse en una direcci\u00f3n y luego la contraria. A pesar de estar ya bien entrado el oto\u00f1o, el sudor corr\u00eda con abundancia, lo mismo que el vino y el &#8220;tegal,&#8221; una especie de bebida fermentada muy fuerte que no pod\u00eda faltar en las grandes reuniones aldunenses.<\/p>\n<p>Mientras las muchachas bailaban con visible alegr\u00eda siguiendo el estilo que les marcaba Perla, ya con su cuerpo, ya con sus gritos, Joaqu\u00edn se mor\u00eda de ganas por tenerla cerca, por abrazarla. Le parec\u00eda tan hermosa en esa corona de danzas pero a la vez la sent\u00eda tan lejana. Le gustaba que todo el mundo la admirara pero no dejaba de temer que entre tanta admiraci\u00f3n ella no tuviera ojos para \u00e9l. Y no era infundado ese temor. Perla se daba perfecta cuenta que ella era la reina de la fiesta. M\u00e1s que el tegal, que tambi\u00e9n beb\u00eda, a ella le embriagaba ver c\u00f3mo todas las muchachas no pod\u00edan sino seguirla a ella y c\u00f3mo todos los hombres apenas ten\u00edan ojos para alguien que no fuera ella. Ebria de su popularidad y de sentirse tan joven, tan amada y tan admirada, Perla bailaba sin descanso una pieza detr\u00e1s de otra; gritaba, daba instrucciones a los m\u00fasicos, dirig\u00eda la danza con las j\u00f3venes y ni\u00f1as, y a\u00fan le quedaban ojos para saber qu\u00e9 hombres la miraban. No se le escapaba, pues, que Joaqu\u00edn estaba all\u00ed y que no despegaba los ojos de ella.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n estaba Mateo, aunque Mateo s\u00ed ten\u00eda ojos para otras chicas. Tomada de la mano derecha de Perla estaba Rosa, una mujer ligeramente m\u00e1s joven, que hab\u00eda ido a una de las expediciones pero que no hab\u00eda vuelto a participar en ninguna otra, seguramente por sentirse incapaz de otra sesi\u00f3n extenuante de d\u00edas a marchas forzadas y noches de incomodidad y fr\u00edo. Rosa ten\u00eda el cabello casta\u00f1o, como los ojos; su piel era muy blanca y se sonrojaba con facilidad porque era mucho m\u00e1s t\u00edmida, y como dos a\u00f1os menor que Perla. Ten\u00eda hermoso cuerpo pero no era presumida sino que parec\u00eda disfrutar de la danza dej\u00e1ndole todo el protagonismo a la estrella indiscutida.<\/p>\n<p>Y como daban y daban rondas y vueltas, Perla, a quien no se le escapaba detalle, not\u00f3 que Mateo ya no la miraba a ella sino a Rosa y, sin dejar de moverse y dirigir el baile y la m\u00fasica, le pareci\u00f3 que Rosa empezaba a corresponderle con miraditas y sonrisitas. Eso ya no le gust\u00f3. Danz\u00f3 un par de piezas m\u00e1s y bajo pretexto de cansancio se retir\u00f3 del baile general y se dirigi\u00f3 hacia alguna de las mesas para beber algo y tambi\u00e9n para aclarar si era cierto que Mateo ya no le pon\u00eda atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Efectivamente, Mateo ni siquiera se acerc\u00f3 a la mesa de ella sino que fue derechamente hacia Rosa. Esto alegr\u00f3 a Joaqu\u00edn, que vio despejado el camino, pero no a Perla que se sinti\u00f3 puesta en segundo lugar, y eso era algo que no soportaba: estar en segundo lugar.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n no pod\u00eda ser m\u00e1s absurda: a Perla en realidad le gustaba m\u00e1s y le interesaba m\u00e1s Joaqu\u00edn pero como no pod\u00eda tolerar que Mateo le hiciera lo que ella consider\u00f3 un desplante, ni siquiera pens\u00f3 en Joaqu\u00edn, que ya se acercaba con una buena jarra de telga para ella, sino que se levant\u00f3 de nuevo y se dirigi\u00f3 hacia la mesa donde estaban Mateo y Rosa.<\/p>\n<p>Mateo trat\u00f3 de ser amable con ella y hasta le dijo alguna cosa agradable sobre la danza pero toda la escena era tan forzada que Perla no pudo evitar que se le notara disgusto. Los ojos verdes parec\u00edan ahora un pantano helado y cargado de reproches que el muchacho no pod\u00eda entender. Esto, sin embargo, no pod\u00eda saberlo Joaqu\u00edn, que hab\u00eda quedado viendo la espalda de Perla y las sonrisas corteses de Mateo. Su conclusi\u00f3n, pues, fue que Mateo estaba tratando de conquistar a Perla.<\/p>\n<p>No tiene nada de extra\u00f1o entonces que, cuando el mismo Mateo invit\u00f3 a los j\u00f3venes a una expedici\u00f3n a la cabecera del r\u00edo, Joaqu\u00edn no hubiera querido ir, mientras que Perla, que antes no estaba interesada en semejante viaje, ahora decidiera demostrarse (a s\u00ed misma, porque \u00bfa qui\u00e9n m\u00e1s?) que s\u00ed pod\u00eda doblegar al gran l\u00edder. A veces la frontera entre la vida y la muerte depende de cosas tan peque\u00f1as&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>4. Noche de Danza El mayor \u00e9xito de los j\u00f3venes aldunenses fue encontrar el camino a Macedonia pero de ninguna manera fue el \u00fanico. Hallaron tambi\u00e9n la laguna escondida de la que apenas quedaba ya recuerdo entre los habitantes m\u00e1s viejos de Ald\u00fan, que tampoco estaban seguros de la existencia de esa masa de agua. &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/04\/26\/604\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Juan en Ald\u00fan (4 de 20)&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37],"tags":[],"class_list":["post-131","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-escritos"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=131"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=131"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=131"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=131"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}