{"id":1283,"date":"2005-11-27T19:44:08","date_gmt":"2005-11-28T00:44:08","guid":{"rendered":"491799173"},"modified":"2005-12-04T16:56:34","modified_gmt":"2005-12-04T16:56:34","slug":"el_sembrador_y_la_semilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/11\/27\/el_sembrador_y_la_semilla\/","title":{"rendered":"El Sembrador y la Semilla"},"content":{"rendered":"<p>Era una tierra \u00e1rida, gris, abierta por numerosos surcos negros que zigzagueantes la cruzaban como enormes cicatrices de guerras pasadas. Des\u00e9rtica, amarilla, totalmente inerte, aguantaba los ardorosos rayos del sol que la quemaban las entra\u00f1as, filtr\u00e1ndose entre sus grietas. Ni una nube, ni un h\u00e1lito de esperanza surcaba el cielo para calmar su sed amarga con una sola gota de lluvia blanca y perlada.<\/p>\n<p><p>El Sembrador caminaba, mirando con sus bellos ojos la tierra reseca y \u00e1rida. Hab\u00eda viajado mucho, cruzando bosques angostos, s\u00e1banas africanas, estepas blancas por la nieve, enormes monta\u00f1as, y en todas ellas hab\u00eda dejado caer una semilla de esperanza. Abri\u00f3 sus brazos de par en par y solt\u00f3 aquella carga tan preciada, dej\u00e1ndola posar suavemente sobre la grieta abierta en la tierra llana y, sentado, esper\u00f3 a ver si brotaba&#8230; <\/p>\n<p><p>La semilla asustada se acurruc\u00f3 en la grieta, temerosa de sacar sus ra\u00edces al alba. Pero poco a poco las tinieblas se tornaron blancas y estir\u00e1ndose inici\u00f3 su ascendente marcha. En su mente evocaba la adusta visi\u00f3n de la tierra y pens\u00f3 que no sobrevivir\u00eda en aquella hostil explanada. Mas de pronto en su boca cayeron gotas de agua, preciosas, sanadoras, que le dieron esperanza, y continu\u00f3 subiendo por la grieta que la encerraba. Su piel comenz\u00f3 a sentir el calor de los rayos del sol que con brazos amorosos la cobijaban, d\u00e1ndole cari\u00f1o como si de un ni\u00f1o se tratara.<\/p>\n<p><p>Ya ve\u00eda la luz, \u00bfqu\u00e9 hacer? &#8230;. Y en un \u00faltimo esfuerzo se asom\u00f3 a la ventana, abri\u00f3 los ojos y &#8230;.. \u00bfQu\u00e9 vi\u00f3?&#8230;<\/p>\n<p><p>La tierra no estaba muerta, negra y hastiada, sino llena de alegr\u00eda, verde y azulada. Las flores con sus colores invitaban a mirarlas y los p\u00e1jaros con sus cantos alegraban la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p><p>De pronto se sinti\u00f3 avergonzada ante tanta belleza. Ella era peque\u00f1a y fea; no ten\u00eda nada&#8230; Volvi\u00f3 la vista a lo alto y vio, asombrada, que lenta y c\u00e1lidamente el Sembrador la esperaba. La cogi\u00f3 entre sus manos dulcemente y pos\u00f3 sobre ella su mirada. Lo que vi\u00f3 la semilla le alegr\u00f3 su apenada alma&#8230; A los ojos de \u00c9l era hermosa, llena de flores blancas, con abundante fruto que esperaba brotar. No importaba lo que hubiera sido, ni la tierra en la que hab\u00eda sido plantada. Lo importante es que \u00c9l la esperaba. As\u00ed como el Sembrador planta la semilla y la cuida, Jes\u00fas planta su amor en nuestro coraz\u00f3n y, esperando que crezca, lo riega con su sangre y lo cuida con pasi\u00f3n hasta que crecemos y nos miramos en sus ojos, para vernos convertidos en parte de \u00c9l como cristianos.<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era una tierra \u00e1rida, gris, abierta por numerosos surcos negros que zigzagueantes la cruzaban como enormes cicatrices de guerras pasadas. Des\u00e9rtica, amarilla, totalmente inerte, aguantaba los ardorosos rayos del sol que la quemaban las entra\u00f1as, filtr\u00e1ndose entre sus grietas. 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