{"id":1271,"date":"2005-11-25T21:21:40","date_gmt":"2005-11-26T02:21:40","guid":{"rendered":"2077347659"},"modified":"2005-11-25T21:21:40","modified_gmt":"2005-11-25T21:21:40","slug":"la_antorcha_de_cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/11\/25\/la_antorcha_de_cristo\/","title":{"rendered":"La Antorcha de Cristo"},"content":{"rendered":"<p>Adem\u00e1s de ser amigos y compartir muchas cosas en com\u00fan, Pedro, Sergio, Elena, Rosa y Jaime eran escritores e historiadores, que preparaban juntos una novela hist\u00f3rica sobre la vida de un noble castellano.<\/p>\n<p><p>Para ello, se dirigieron a un castillo localizado en la provincia de Valladolid, al cual llegaron cuando ya estaba cayendo la tarde. Recorrieron cada una de sus salones y dormitorios, cuando de repente se oy\u00f3 el sonido de un trueno, apag\u00e1ndose las luces inmediata y sospechosamente. <\/p>\n<p><p>Elena asegur\u00f3 a sus amigos de que no hab\u00eda porque inquietarse; ya que se trataba de un corte de luz. Pero el apag\u00f3n se hac\u00eda m\u00e1s largo, y el castillo m\u00e1s tenebroso e inseguro. La \u00fanica soluci\u00f3n que propuso Pedro fue quedarse quietos hasta que se restableciera el servicio el\u00e9ctrico&#8230;pero era febrero, y Valladolid es una ciudad muy fr\u00eda, y posiblemente el fr\u00edo acabar\u00eda antes con ellos.<\/p>\n<p><p>Sergio alarg\u00f3 la mano hacia la pared y haciendo un esfuerzo saco un pedazo de madera. &#8211; &#8220;Esto nos servir\u00e1, denme un encendedor&#8221;, dijo.<\/p>\n<p><p>Con aquel pedazo de madera, hizo una antorcha. La llama iluminaba la estancia como si fuese un diminuto sol; y Sergio avanz\u00f3 guiando al resto del grupo para poder salir del castillo. <\/p>\n<p><p>&#8211; &#8220;Debemos de salir de aqu\u00ed todos juntos, y solo tenemos una antorcha. As\u00ed que permanezcamos unidos&#8221;, pidi\u00f3. <\/p>\n<p><p>Todos aceptaron, todos menos Jaime, quien argument\u00f3 conocer perfectamente el castillo y no necesitar de nadie para salir de \u00e9l. Adem\u00e1s, continu\u00f3, &#8220;la oscuridad no era tan grande, y hasta era posible encontrase otro pedazo de madera para hacer una antorcha, aunque no le hac\u00eda falta&#8221;. <\/p>\n<p><p>Sus amigos trataron de disuadirlo, pero Jaime era demasiado orgulloso, y prescind\u00eda siempre de todo la ayuda ofrecida. <\/p>\n<p><p>El grupo prosigui\u00f3 su camino hacia la salida del castillo; ya afuera y conservando a\u00fan la antorcha encendida -porque la noche estaba oscura- oyeron un estr\u00e9pito. Sergio con la antorcha en la mano sali\u00f3 corriendo hacia el lugar de donde proven\u00eda el ruido, en el suelo yac\u00eda en un charco de sangre el cad\u00e1ver del infortunado Jaime, quien se hab\u00eda precipitado por una de las escaleras del castillo. Los cuatro amigos lloraron la muerte de su infortunado amigo. Pero si Jaime hubiese seguido a Sergio, quien llevaba la antorcha, \u00e9l hubiese permanecido con vida.<\/p>\n<p><p>Como los protagonista de esta historia, nosotros tambi\u00e9n nos hall\u00e1bamos en un castillo, al que la tormenta del pecado dej\u00f3 sin luz. Dios, por su infinito amor, mand\u00f3 a su Hijo Jes\u00fas, para que con la antorcha de su vida nos saque de las tinieblas de nuestro castillo. Pretender prescindir de su luz y de su ayuda, es exponerse a caer a un precipicio del cual no habr\u00e1 salida.<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adem\u00e1s de ser amigos y compartir muchas cosas en com\u00fan, Pedro, Sergio, Elena, Rosa y Jaime eran escritores e historiadores, que preparaban juntos una novela hist\u00f3rica sobre la vida de un noble castellano. 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