{"id":127,"date":"2005-04-30T01:55:00","date_gmt":"2005-04-30T06:55:00","guid":{"rendered":"1197191767"},"modified":"2005-08-17T08:54:57","modified_gmt":"2005-08-17T08:54:57","slug":"608","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/04\/30\/608\/","title":{"rendered":"Juan en Ald\u00fan (8 de 20)"},"content":{"rendered":"<p>8. Conversaci\u00f3n de Pareja<\/p>\n<p>No se puede decir que Landulfo quisiera a Ariadna: la veneraba. Veamos y escuchemos, si no, a esta pareja en la intimidad de su casa. Una l\u00e1mpara arde en la habitaci\u00f3n y un lecho inmenso lo ocupa casi todo. Sin embargo, a un lado queda espacio suficiente para la colecci\u00f3n de unturas, cremas, lociones y f\u00f3rmulas con que Ariadna cuida su preciosa piel. D\u00f3nde y c\u00f3mo ha conseguido todas esas cosas es pregunta que nadie podr\u00eda responder: hay centenares de recipientes de vidrio, cajas peque\u00f1as, recept\u00e1culos de madera, olletas rid\u00edculamente peque\u00f1as, cajas met\u00e1licas m\u00e1s grandes, vasos de cer\u00e1mica y como de porcelana, aromas tra\u00eddos de lejanas tierras&#8230; Nada de extra\u00f1o que ella necesite media ma\u00f1ana para decidir c\u00f3mo vestirse, qu\u00e9 untarse, c\u00f3mo adornarse, qu\u00e9 perfume ponerse. Todo en ella es hermoso; su sue\u00f1o es ser perfecta, ser simple y perfectamente bella en todo su cuerpo, como esas esculturas que conoci\u00f3 en Grecia siendo m\u00e1s joven, por la \u00e9poca en que decidi\u00f3 darse el nombre de Ariadna, porque esa fue decisi\u00f3n de ella y de nadie m\u00e1s.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Tal es el costado norte de la enorme habitaci\u00f3n; en el centro est\u00e1 el lecho, como dijimos; en el costado sur cuelgan las ropas de Landulfo, no muy diferentes de las de cualquier pastor de la \u00e9poca. Eso ocupa poco espacio. Lo que s\u00ed llena esa parte del cuarto son unos ba\u00fales muy grandes llenos de papeles. Bueno, yo los llamo &#8220;papeles&#8221; aunque eran pergaminos, centenares de pergaminos. As\u00ed como Ariadna coleccionaba decenas y decenas de art\u00edculos de belleza, Landulfo reun\u00eda papeles y papeles escritos a veces por ambos lados. Pero no los encontraba hechos: \u00e9l mismo los escrib\u00eda. Todo en esos ba\u00fales, salvo una edici\u00f3n de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios, todo lo dem\u00e1s hab\u00eda sido escrito por Landulfo y todo para Ariadna. No ten\u00edan hijos.<\/p>\n<p>Al lado de la habitaci\u00f3n de la pareja hab\u00eda otro cuarto peque\u00f1o con una especie de tina, porque Ariadna era entusiasta de los ba\u00f1os de hierbas. Es de suponer que le exig\u00eda tambi\u00e9n mucha higiene a su esposo.<\/p>\n<p>Efectivamente, ya le vemos salir de su largo ba\u00f1o. Va adornado de una sonrisa divertida y hermosa, y s\u00f3lo le cubre una bata que llega hasta la rodilla. Ariadna lo mira con m\u00e1s ternura que deseo y se recuesta en el lecho. Tambi\u00e9n ella est\u00e1 ligera de ropa. Ya no hay rastro del vestido azul claro sino que tiene solamente la t\u00fanica blanca, rosada y dorada que baja hasta un poco m\u00e1s de las rodillas. Como cosa de picard\u00eda sigue con su sombrero c\u00f3nico que remata en la tela verde manzana.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfSabes a qui\u00e9n amo m\u00e1s que a mi vida? &#8211;empieza \u00e9l, con tono serio y los ojos clavados en los de ella.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfA qui\u00e9n? \u00bfMe quieres contar?<\/p>\n<p>&#8211;Es una dama, o digo mejor, una se\u00f1ora; una gran se\u00f1ora. A su paso se inclinan los \u00e1rboles y el bosque entero enmudece.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfLa has visto alguna vez?<\/p>\n<p>&#8211;S\u00ed, pero no me cansar\u00eda de verla. No hay en ella defecto alguno y su voz arrulla y descansa el coraz\u00f3n. Sus manos son de terciopelo y su aliento es fresco y dulce como pan de manzanas. Verla sonre\u00edr es como una aparici\u00f3n del Olimpo y he sabido de quienes han perdido la vida por ganarse su favor.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Qu\u00e9 cosas tan hermosas me dices! \u00bfDe veras piensas que soy todo eso?<\/p>\n<p>&#8211;No, mi alondra, t\u00fa no eres todo eso; t\u00fa eres m\u00e1s que todo eso. Si yo pudiera describir la paz que me trae encontrarte; si yo pudiera decir lo que siento cuando s\u00e9 que me amas, que de verdad me amas; si conocieras el tama\u00f1o de mi amor&#8230; creo que te asustar\u00edas.<\/p>\n<p>&#8211;No, amor m\u00edo, yo no quiero que me asustes. Que se asusten otros viendo tu fuerza, que es temible, o escuchando tu voz, que es como el rugido del le\u00f3n. Para m\u00ed t\u00fa eres solamente un cachorrillo y cerca de ti me siento segura.<\/p>\n<p>As\u00ed habl\u00f3 Ariadna, aunque esas \u00faltimas palabras no sonaron con la convicci\u00f3n que Landulfo hubiera querido. En realidad ella no se sent\u00eda segura pero era imposible decir algo as\u00ed a ese hombre. \u00c9l continu\u00f3 su declaraci\u00f3n de amor propia de esa noche, pues hay que saber que este ritual era pr\u00e1cticamente de todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>&#8211;Ahora, en el recinto sagrado de este cuarto que es mi templo, ahora s\u00ed puedo leerte lo que escrib\u00ed para ti en la lejan\u00eda de la \u00faltima colina.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfEsa es la colina que da hacia la laguna escondida?<\/p>\n<p>&#8211;S\u00ed, mi amor, pero eso no tiene importancia; escucha mejor lo que te escrib\u00ed: creo que nunca te hab\u00eda dicho cosas como estas.<\/p>\n<p>Ella quer\u00eda saber un poco m\u00e1s de la laguna.<\/p>\n<p>&#8211;Landu, espera&#8230; D\u00e9jame saber un poco m\u00e1s de ese lugar. \u00bfHas estado ah\u00ed? \u00bfEs verdad lo que dicen, que siempre est\u00e1 brumoso? \u00bfHay animales extra\u00f1os ah\u00ed? \u00bfEs cierto que a sus orillas se ve un castillo inmenso y que en \u00e9l se oyen voces aunque ya nadie lo habita?<\/p>\n<p>Landulfo solamente la mir\u00f3 sin pronunciar una sola palabra. Ella entendi\u00f3 que hab\u00eda llegado la hora del Rito de la Exaltaci\u00f3n de Ariadna. Suced\u00eda casi todas las noches. \u00c9l siempre empezaba como ese trozo que ya hemos o\u00eddo, diciendo que ella estaba siempre en su pensamiento; luego pasaba a compararla con las flores, los \u00e1rboles, el cielo, las nubes o las estrellas; despu\u00e9s alud\u00eda a la intensidad de su amor por ella tomando im\u00e1genes del viento, el rayo, los r\u00edos y los mares. Era una secuencia hermosa y larga, que ella ya conoc\u00eda bien, porque todos esos libros estaban llenos de esas im\u00e1genes y comparaciones dichas de diez mil modos posibles. Dependiendo del d\u00eda, a veces lo escuchaba con ternura, otras con paciencia, otras con amor de romance, otras como una profesora de literatura: al fin y al cabo era ella la que lo hab\u00eda sacado de las rudezas de un aldunense mal aprendido y lo hab\u00eda iniciado en las bellezas de la lengua de Cicer\u00f3n. Pero a veces le pesaba haberlo entusiasmado tanto con la belleza literaria.<\/p>\n<p>Landulfo, entretanto, continuaba con su Exaltaci\u00f3n de Ariadna. Ya iba en la parte de los r\u00edos y los mares. La cosa sonaba as\u00ed esta vez:<\/p>\n<p>&#8211;No son los batracios quienes podr\u00e1n decirnos cu\u00e1n grande es el mar&#8230;<\/p>\n<p>Ariadna intervino:<\/p>\n<p>&#8211;Amor, la palabra &#8220;batracios&#8221; dif\u00edcilmente cabe en una composici\u00f3n verdaderamente po\u00e9tica&#8230;<\/p>\n<p>&#8211;El que est\u00e1 sintiendo y te est\u00e1 amando soy yo, as\u00ed que t\u00fa puedes limitarte a escuchar. Prosigo. \u00bfD\u00f3nde iba? Ah, ya: No son los batracios quienes podr\u00e1n decirnos cu\u00e1n grande es el mar; ni son los mares los que podr\u00e1n contar cu\u00e1nto te he querido desde la primera vez que te vi. Porque lo que es un sapo al mar, eso es el mar comparado con la abundancia del amor que en m\u00ed despiertas.<\/p>\n<p>Ella sonri\u00f3 pero se notaba que la comparaci\u00f3n no le hab\u00eda gustado. Y todav\u00eda \u00e9l no acababa:<\/p>\n<p>&#8211;Gentes hay que arrojan las basuras al oc\u00e9ano, acaso pensando con ello ensuciar las aguas inmortales. M\u00e1s fuerte que ellas se muestra el \u00faltimo mientras que las primeras han de ser por fuerza vencidas&#8230;<\/p>\n<p>&#8211;Amor, esa construcci\u00f3n es muy complicada. Imagino que quer\u00edas decir que &#8220;el \u00faltimo&#8221; y vencedor es el oc\u00e9ano y que &#8220;las primeras&#8221; son las basuras o las gentes, pero f\u00edjate que has mencionado tres cosas, o mejor cuatro: las gentes, las basuras, el oc\u00e9ano y las aguas inmortales, que son una reduplicaci\u00f3n del oc\u00e9ano. La figura que de all\u00ed resulta&#8230;<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Calla, calla! &#8211;rugi\u00f3 \u00e9l, fastidiado de que el auditorio no apreciara sus dotes para la composici\u00f3n&#8211; bien s\u00e9 que no me amas. Bien s\u00e9 que t\u00fa sigues las leyes de la naturaleza y preferir\u00edas mil veces tener un solo hijo nacido de tus entra\u00f1as que todas mis palabras. A veces creo que ya te cansaste de m\u00ed.<\/p>\n<p>Ella guard\u00f3 silencio por dos muy buenas razones. Porque sab\u00eda que a Landulfo no se le pod\u00eda hablar cuando se pon\u00eda as\u00ed, y porque en realidad \u00e9l ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Dime, anda, dime! &#8211;sigui\u00f3 \u00e9l con nuevo \u00edmpetu&#8211; \u00a1Dime si estoy equivocado! \u00a1Y dime de una buena vez si soy culpable de tu desgracia! \u00bfCrees que no me doy cuenta cuando lloras en la noche, as\u00ed te eches mil malditas cremas en la cara? \u00bfY yo qu\u00e9 culpa tengo? \u00bfAcaso yo escog\u00ed mi esterilidad? Otro la escogi\u00f3 por m\u00ed. Ll\u00e1malo el destino, Dios o el diablo, el que sea, alguien quiso que yo fuera est\u00e9ril, in\u00fatil para engendrar e incapaz de darte placer. No tengo&#8230; no tengo m\u00e1s que mis palabras y mis est\u00fapidos versos&#8230;<\/p>\n<p>Ella junt\u00f3 las manos una palma contra otra y las acerc\u00f3 a la boca como si estuviera rezando. Esta noche el hombre estaba en el colmo del desasosiego; y aunque no era la primera vez que dec\u00eda esas cosas, hoy su voz sonaba aterradoramente agresiva y triste. Ariadna abri\u00f3 los ojos y vio que \u00e9l estaba sentado en el lecho, d\u00e1ndole la espalda a ella y mirando s\u00f3lo la luz de la l\u00e1mpara que ard\u00eda. Ten\u00eda una espalda inmensa y fornida. Parec\u00eda una estatua griega, como un H\u00e9rcules l\u00fagubre y capaz de cualquier cosa.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 en silencio y quiz\u00e1 por primera vez le habl\u00f3 con genuino amor:<\/p>\n<p>&#8211;Landulfo, quiero proponerte algo.<\/p>\n<p>&#8211;Dime.<\/p>\n<p>&#8211;Espera. M\u00edrame, por favor; es m\u00e1s f\u00e1cil si me miras. As\u00ed, gracias.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfAhora qu\u00e9 quieres?<\/p>\n<p>&#8211;Landulfo, yo he aprendido que me faltan muchas, muchas cosas. Mi coraz\u00f3n es pobre y&#8230; mira, no s\u00e9 c\u00f3mo decir esto.<\/p>\n<p>\u00c9l la mir\u00f3 con genuino amor y le bes\u00f3 los labios. Ella sigui\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211;Yo s\u00e9 que lo nuestro empez\u00f3 muy mal. S\u00e9 que en todo esto, si hay una culpable, soy yo, y&#8230;me rompe el alma verte hablar as\u00ed. Yo te pido, yo te suplico, que no te maltrates m\u00e1s. Por favor&#8230;<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfDe qu\u00e9 hablas?<\/p>\n<p>&#8211;Landulfo, cr\u00e9eme que puedo entender lo que sientes. Pienso que para ti&#8230; es decir, creo que t\u00fa sientes que&#8230; a ver, es posible que t\u00fa pienses que&#8230;<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfQuieres decirme de una buena vez qu\u00e9 es, de qu\u00e9 se trata?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1No puedo! D\u00e9jame intentar un ejemplo. \u00bfPuedo?<\/p>\n<p>&#8211;Dale con tu ejemplo.<\/p>\n<p>&#8211;Yo pienso que&#8230; no fue justo lo de esos muchachos y pienso que la culpable en realidad soy yo. Fuiste t\u00fa quien lanz\u00f3 las hachas pero lo hiciste por m\u00ed, y no s\u00e9&#8230; si yo te hubiera hablado antes, t\u00fa te hubieras detenido antes.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Pero ven\u00edan a robarnos! \u00a1Y encima de eso hac\u00edan fiesta de su fechor\u00eda, mientras se llenaban la panza con el trabajo de muchos meses m\u00edos!<\/p>\n<p>&#8211;Ellos estaban muertos de hambre, Landulfo. Y aunque los llamaras ladrones y malditos, eran simplemente unos muchachos hambrientos. T\u00fa no los mataste porque fueran ladrones.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfEntonces por qu\u00e9 los mat\u00e9, se\u00f1ora adivina?<\/p>\n<p>&#8211;Por m\u00ed. Quer\u00edas que yo viera eso. Quer\u00edas que yo te&#8230; no s\u00e9. Pero fue por m\u00ed.<\/p>\n<p>Landulfo se qued\u00f3 callado porque Ariadna ten\u00eda raz\u00f3n. Ella se dio cuenta de lo que significaba ese silencio y entonces prosigui\u00f3 con m\u00e1s seguridad:<\/p>\n<p>&#8211;S\u00e9 que haces muchas cosas por m\u00ed; s\u00e9 que me amas. No te disgustes, amor, pero creo que me amas casi&#8230; demasiado. Te lo agradezco; yo tambi\u00e9n te amo, pero, \u00bfpuedes imaginar c\u00f3mo me siento esta noche?<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfMal? \u00bfTe sientes muy mal?<\/p>\n<p>&#8211;S\u00ed me siento muy mal, y que yo me acuerde es la primera vez que puedo dec\u00edrtelo as\u00ed abiertamente. Me siento muy mal porque me tratas como tu reina pero soy m\u00e1s tu prisionera.<\/p>\n<p>\u00c9l la abraz\u00f3 y le iba a dar otro beso, pero ella se apart\u00f3 para a\u00f1adir:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Es que son muchas cosas! Mira a ese pobre muchacho, el que habla aldunense y que debe estar revolc\u00e1ndose en el esti\u00e9rcol de las ovejas. \u00bfQu\u00e9 quieres? \u00bfDemostrarme que dominas a cualquier hombre?<\/p>\n<p>Landulfo la solt\u00f3 y se qued\u00f3 sentado a su lado. Luego habl\u00f3 en voz muy tenue:<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfQu\u00e9 quieras que haga? \u00bfBajo y le pido disculpas a ese cretino por haberle dado una lecci\u00f3n que no se le va a olvidar en toda la vida? Te puedo asegurar que en toda su vida jam\u00e1s se le ocurrir\u00e1 robar a nadie m\u00e1s. As\u00ed aprend\u00ed yo mis lecciones. T\u00fa hablas muy bonito y eres una gran profesora, pero deber\u00edas haber conocido a mi padre. \u00c9l decidi\u00f3 que quer\u00eda tener hijos rectos; \u00bfentiendes lo que significa esa palabra, &#8220;rectos&#8221;?<\/p>\n<p>\u00c9l trat\u00f3 de sonre\u00edr pero no le sali\u00f3. Ella, por su parte, se levant\u00f3 y se puso una capa como para salir; \u00e9l la interrumpi\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfAd\u00f3nde vas?<\/p>\n<p>&#8211;A liberar al aldunense. Esto no es s\u00f3lo de hablar, Landulfo. Por lo menos tenemos que evitar que pase una noche entre las bestias.<\/p>\n<p>A Landulfo le pareci\u00f3 tonta la idea pero se tranz\u00f3 por acompa\u00f1arla y asegurarse de que el hombre quedara bien asegurado pero en condiciones menos dr\u00e1sticas. Bajaron, pues, al lugar del reba\u00f1o pero perdieron el viaje porque Mateo se las hab\u00eda arreglado para escapar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>8. Conversaci\u00f3n de Pareja No se puede decir que Landulfo quisiera a Ariadna: la veneraba. Veamos y escuchemos, si no, a esta pareja en la intimidad de su casa. Una l\u00e1mpara arde en la habitaci\u00f3n y un lecho inmenso lo ocupa casi todo. 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