{"id":125,"date":"2005-05-02T02:12:00","date_gmt":"2005-05-02T07:12:00","guid":{"rendered":"1407125177"},"modified":"2005-08-17T08:49:20","modified_gmt":"2005-08-17T08:49:20","slug":"610","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/05\/02\/610\/","title":{"rendered":"Juan en Ald\u00fan (10 de 20)"},"content":{"rendered":"<p>10. Josafat<\/p>\n<p>Ignorante de su popularidad y de las visitas que habr\u00eda de recibir un d\u00eda, Juan progresaba a buen paso en su lectura. No se limitaba ya a la Biblia sino que tomaba algunos otros libros con escritos de los antiguos Padres. El que m\u00e1s le gustaba pero m\u00e1s trabajo le costaba era San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>Pero las Cr\u00f3nicas segu\u00edan siendo su lectura diaria pues en ellas aprend\u00eda no s\u00f3lo de vida espiritual sino de muchas cosas pr\u00e1cticas: c\u00f3mo hacer telas y t\u00fanicas, c\u00f3mo cocinar, qu\u00e9 hierbas pod\u00edan considerarse medicinales y qu\u00e9 setas eran venenosas. Toda esta parte le fue extremadamente \u00fatil, sobre todo porque iba acompa\u00f1ada de dibujos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Juan no cesaba en su admiraci\u00f3n por esta joven que escrib\u00eda de tantas cosas y que adem\u00e1s dibujaba, aunque luego aprendi\u00f3 que no era Ivana la de los dibujos sino Calixta. Supo tambi\u00e9n que ellas dos fueron muy buenas amigas pero que no todas eran amigas con todas. Precisamente, como Ivana escrib\u00eda en un tono tan personal, uno pod\u00eda seguir muy de cerca la vida del monasterio, casi como si un observador invisible se paseara por esos pasillos y estancias. Juan se sent\u00eda simplemente transportado a esa \u00e9poca &#8211;que no deb\u00eda ser muy lejana, adem\u00e1s&#8211; y cada vez se embeb\u00eda m\u00e1s en la lectura, deseoso de saber qu\u00e9 hab\u00eda pasado con el resto de la comunidad.<\/p>\n<p>Por aquel tiempo nuestro hombre adopt\u00f3 como vestido una sencilla t\u00fanica de tela gruesa, hecha a la usanza de las t\u00fanicas de las monjas. Le a\u00f1adi\u00f3 una capucha para resguardarse del viento y del fr\u00edo, sobre todo en invierno. Despu\u00e9s de no pocos esfuerzos y resultados fallidos logr\u00f3 incluso confeccionar unos zapatos de borde alto, que nosotros llamar\u00edamos m\u00e1s bien botas. En cuanto a la salud, cabe decir que, salvo un malestar recurrente que a veces le hac\u00eda sangrar las enc\u00edas, nuestro ermita\u00f1o era un verdadero roble.<\/p>\n<p>A medida que pasaba el tiempo, Juan fue enter\u00e1ndose de la real importancia de San Josafat. La verdad es que Ivana era un poco exc\u00e9ntrica, con una personalidad extrovertida y gran capacidad de liderazgo. De no ser por su corta edad &#8211;no alcanzaba los diecinueve a\u00f1os&#8211;, con seguridad la hubieran elegido abadesa, pero de todos modos Ivana se las arreglaba para influir much\u00edsimo en la verdadera abadesa, que era Magdalena.<\/p>\n<p>La historia es que Ivana ten\u00eda una hermana mayor, Isabel, que le llevaba cuatro a\u00f1os de edad. Ambas eran de la actual Ucrania, de un peque\u00f1o poblado al norte de Kiev. Pero ese poblado no es tan relevante en nuestro relato porque el pap\u00e1 de ambas era un hombre viudo dedicado al comercio de pieles y telas. Su oficio le llevaba a viajar much\u00edsimo por toda esa regi\u00f3n, cosa que iba de la mano con su sobresaliente capacidad para los idiomas. Eslavos, bohemios, cosacos y musulmanes estuvieron entre sus clientes.<\/p>\n<p>Igor, que as\u00ed se llamaba este se\u00f1or, hab\u00eda sido bautizado como cristiano ortodoxo y sin ser una persona muy practicante hab\u00eda inculcado de la mejor manera posible esa fe en sus hijas, y tambi\u00e9n en Alexander, su \u00fanico hijo, que lamentablemente muri\u00f3 antes de cumplir los doce a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>En sus continuos viajes Igor se encontr\u00f3 una vez con la predicaci\u00f3n de Josafat. Las palabras elocuentes y encendidas del santo obispo le traspasaron el coraz\u00f3n pero una especie de respeto humano ante las propias hijas le impidi\u00f3 en ese momento revelar todo lo que sent\u00eda. Aquella misma noche, sin embargo, cuando \u00e9l y sus hijas se dispon\u00edan a dormir en la posada, Isabel rompi\u00f3 en llanto.<\/p>\n<p>Igor, no sabiendo qu\u00e9 hacer ni cu\u00e1l fuera la causa de esas l\u00e1grimas, le pregunt\u00f3 a su hija mayor, con tanta dulzura como pudo, qu\u00e9 suced\u00eda. S\u00f3lo con trabajo logr\u00f3 sincerarse la ni\u00f1a diciendo que sent\u00eda dolor por las peleas entre los cristianos y que no era justo que los ortodoxos hablaran tan mal de los cat\u00f3licos y los cat\u00f3licos de los ortodoxos. Igor entonces le pregunt\u00f3 si ella hab\u00eda sentido ese odio en la predicaci\u00f3n de Josafat y la muchacha le explic\u00f3 que de ninguna manera, y a\u00f1adi\u00f3: &#8220;Por fin encuentro a un cat\u00f3lico que de veras nos ama.&#8221;<\/p>\n<p>Estas palabras rasgaron el coraz\u00f3n del cari\u00f1oso pap\u00e1 que no pudo sino reconocer que esa era su misma impresi\u00f3n. Ivana no hab\u00eda sentido nada en especial al o\u00edr al obispo cat\u00f3lico pero le impact\u00f3 sobremanera ver que su pap\u00e1 lloraba, porque nunca lo hab\u00eda visto llorar, ni siquiera cuando la muerte de su esposa.<\/p>\n<p>Los viajes de Josafat y los de Igor se cruzaron en otra poblaci\u00f3n, de la que s\u00f3lo s\u00e9 que queda en la actual Polonia. Cuando Igor supo que el obispo iba a predicar arregl\u00f3 todo para que pudieran asistir los tres. El serm\u00f3n hubiera conmovido a un pe\u00f1asco. Describi\u00f3 de tal manera el amor de Cristo y el valor de su sacrificio que tal vez no qued\u00f3 nadie que no derramara l\u00e1grimas de sincera devoci\u00f3n. Pero, seg\u00fan su costumbre, las palabras luego condujeron al tema que todos esperaban: la unidad entre los cristianos. Igor nunca hab\u00eda o\u00eddo hablar as\u00ed del valor del amor entre los creyentes y lo \u00fanico que le pesaba es que su hija menor estuviera tan visiblemente distra\u00edda en la iglesia, aparentemente m\u00e1s interesada en los peinados de las se\u00f1oras que en las palabras del predicador.<\/p>\n<p>Esa noche Igor se pregunt\u00f3 si podr\u00eda hablar personalmente con el obispo y eso mismo le comunic\u00f3 al p\u00e1rroco cat\u00f3lico del lugar, aunque sin decir de qu\u00e9 confesi\u00f3n cristiana era \u00e9l. Puesto de pie en la peque\u00f1a y h\u00fameda oficina donde atend\u00eda el p\u00e1rroco, y sin que nadie le invitara siquiera a sentarse, Igor se sent\u00eda casi humillado pero era tanto su inter\u00e9s por ver a Josafat que pas\u00f3 por encima de eso y sencillamente esper\u00f3. El p\u00e1rroco sab\u00eda de las miles de ocupaciones de Josafat as\u00ed que estaba pronto a negar toda posibilidad cuando he aqu\u00ed que el mismo obispo abre una puerta y aparece para preguntar algo relativo a su habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ivana, que tendr\u00eda unos trece a\u00f1os, levant\u00f3 los ojos cuando se abri\u00f3 la puerta, y se encontr\u00f3 de pronto con la mirada m\u00e1s hermosa que pudiera luego recordar en toda su vida. &#8220;Vi el amor,&#8221; es la expresi\u00f3n que ella us\u00f3 en sus cr\u00f3nicas. Josafat la mir\u00f3 unos instantes y luego salud\u00f3 a todos, excus\u00e1ndose por interrumpir. El p\u00e1rroco, a su vez, se excus\u00f3 y resumi\u00f3 en dos frases lo que Igor le hab\u00eda dicho. Josafat sostuvo entre sus manos las dos manos de Igor, que sin poderse contener empez\u00f3 a sollozar de puro gozo. El obispo susurr\u00f3 la frase de las tribus al rey David: &#8220;ecce nos os tuum et caro tua sumus&#8221;, &#8220;Henos aqu\u00ed, hueso tuyo y carne tuya somos&#8221; (2 Samuel 5,1). Y sin que nadie le dijera una palabra procedi\u00f3 a hablar de las bellezas de la tradici\u00f3n ortodoxa y de la necesidad de unirnos en un solo coraz\u00f3n, &#8220;porque el coraz\u00f3n de Cristo no est\u00e1 dividido, \u00bfverdad?&#8221;<\/p>\n<p>Isabel espont\u00e1neamente abraz\u00f3 a Josafat y dijo algo inesperado para todos, incluso para ella misma: &#8220;Yo no quiero apartarme de ti.&#8221; Antes de que Igor pudiera pensar cualquier cosa, un rel\u00e1mpago de luz maravillosa resplandec\u00eda en la sonrisa de Ivana, que agreg\u00f3: &#8220;\u00a1Ni yo!&#8221; Se supone que Igor deber\u00eda haber sentido celos pero la escena era m\u00e1s celestial que terrenal y simplemente no cab\u00eda nada distinto de amor y alegr\u00eda.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed surgi\u00f3 la idea de fundar un monasterio que sirviera de puente entre las culturas de estilo m\u00e1s ortodoxo y de tipo m\u00e1s cat\u00f3lico. Josafat se volvi\u00f3 amigo de la familia y les coment\u00f3 que llevaba a\u00f1os acariciando ese proyecto. Les llev\u00f3 tambi\u00e9n donde Magdalena, una mujer joven, soltera, nativa del norte de Macedonia, cuya familia ten\u00eda ciertas posesiones, y entre ellas una especie de fortaleza o peque\u00f1o castillo que estar\u00eda listo para recibir al primer grupo de monjas.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfY estar\u00e1s siempre con nosotras?&#8221;, pregunt\u00f3 Isabel a Josafat. El obispo sonri\u00f3 y luego dijo: &#8220;Primero tengo que terminar un par de misiones m\u00e1s, porque no hemos de ahorrar esfuerzos en este tema de la unidad. Cuando ya est\u00e9 m\u00e1s avanzada esa causa, les prometo que me reunir\u00e9 con ustedes para que nos dediquemos a estudiar juntos la Palabra de Dios. \u00bfQu\u00e9 les parece?&#8221; Isabel no qued\u00f3 muy contenta con la respuesta pero no agreg\u00f3 nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Josafat parti\u00f3 de aquel lugar sin saber que su despedida ser\u00eda definitiva; al mes siguiente fue asesinado brutalmente por una multitud que le gritaba: &#8220;\u00a1Papista! \u00a1Papista!&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>10. Josafat Ignorante de su popularidad y de las visitas que habr\u00eda de recibir un d\u00eda, Juan progresaba a buen paso en su lectura. No se limitaba ya a la Biblia sino que tomaba algunos otros libros con escritos de los antiguos Padres. 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