{"id":1239,"date":"2005-11-20T19:57:55","date_gmt":"2005-11-21T00:57:55","guid":{"rendered":"761884396"},"modified":"2005-11-20T19:57:55","modified_gmt":"2005-11-20T19:57:55","slug":"recordando_a_los_santos_angeles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/11\/20\/recordando_a_los_santos_angeles\/","title":{"rendered":"Recordando a los Santos Angeles"},"content":{"rendered":"<p>Sucedi\u00f3 en una peque\u00f1a caba\u00f1a de Ankara, Alaska, una fr\u00eda ma\u00f1ana de invierno.<\/p>\n<p><p>La se\u00f1ora Louise Dubay se hallaba sola y su condici\u00f3n f\u00edsica era tan precaria que no pod\u00eda caminar si no se aplicaba peri\u00f3dicamente un tratamiento de fr\u00edo y calor a la pierna.<\/p>\n<p><p>La caba\u00f1a se manten\u00eda abrigada con una cocina a le\u00f1a. Tenia muchos amigos, pero aquella ma\u00f1ana, por alguna raz\u00f3n, nadie se hab\u00eda acordado de visitarla para traerle la provisi\u00f3n de madera. Tampoco pod\u00eda llamar por tel\u00e9fono a alguien porque no tenia uno en ese entonces.<\/p>\n<p><p>En su desesperaci\u00f3n se puso a orar en voz alta. Jamas hab\u00eda orado con tanto fervor. Pero nadie vino. Finalmente, se le acabo lo ultimo que le quedaba de le\u00f1a, y el fuego se apago.<\/p>\n<p><p>Hacia treinta grados bajo cero. La caba\u00f1a comenz\u00f3 a enfriarse r\u00e1pidamente, y ella sabia que, a pesar de las frazadas que la proteg\u00edan, pronto morir\u00eda congelada, a menos que alguien le trajera le\u00f1a. Continuo orando, pero nadie apareci\u00f3.<\/p>\n<p><p>Entonces hizo un tipo diferente de oraci\u00f3n. Le dijo al Se\u00f1or que si era su voluntad que muriera congelada, esta bien. Estaba dispuesta a morir. En esos momentos se abri\u00f3 la puerta (la \u00fanica que hab\u00eda) y entr\u00f3 un hombre alto trayendo en sus brazos un mont\u00f3n de le\u00f1a. No iba vestido como lo hacen la mayor\u00eda de las personas de Alaska durante los meses invernales.<\/p>\n<p><p>Llevaba sombrero y abrigo negros. Puso la le\u00f1a en su sitio y encendi\u00f3 el fuego en la cocina a le\u00f1a. Una vez que estuvo bien encendida, puso agua en una gran tetera y la coloco sobre el fuego. Todo ese tiempo daba la impresi\u00f3n de sentarse de espaldas a ella para que no pudiera verlo de lleno.<\/p>\n<p><p>De pronto se di\u00f3 la vuelta y sali\u00f3 por la puerta, para regresar con otro poco de le\u00f1a. Pero ella no alcanz\u00f3 a ver su rostro. El tampoco pronuncio palabra. Naturalmente, la se\u00f1ora Dubay hab\u00eda quedado at\u00f3nita con lo que suced\u00eda, hasta tal punto que no pod\u00eda hablar. Estaba sentada observ\u00e1ndolo, con un vivo deseo de preguntarle si era \u00e1ngel, pero al mismo tiempo tenia miedo de hablar.<\/p>\n<p><p>Por \u00faltimo, le hizo la pregunta mentalmente, sin decir una palabra. Al hacerlo, el extra\u00f1o se volvi\u00f3 y sonri\u00f3. Ten\u00eda un rostro tan noble, dice ella, que supo que no era de este mundo. Finalmente, \u00e9l se dio la vuelta, abri\u00f3 la puerta y se fue si decir una palabra. Por un rato ella se qued\u00f3 sentada, como petrificada. Hasta que al fin pens\u00f3: Si es un \u00e1ngel enviado por Dios, entonces no habr\u00e1 huellas de pisadas en la nieve.<\/p>\n<p><p>Con gran esfuerzo se aproxim\u00f3 cojeando hasta la puerta, la abri\u00f3 y vio que la nieve estaba intacta. No hab\u00eda huellas por ninguna parte. Tampoco las hab\u00eda alrededor ni cerca de la peque\u00f1a pila de madera que hab\u00eda afuera. \u00a1La nieve estaba perfectamente lisa!<\/p>\n<p><p>&#8220;El \u00e1ngel del Se\u00f1or acampa alrededor de los que le temen y los defiende&#8221; Salmos 34,7<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sucedi\u00f3 en una peque\u00f1a caba\u00f1a de Ankara, Alaska, una fr\u00eda ma\u00f1ana de invierno. 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