{"id":1199,"date":"2005-10-19T19:36:10","date_gmt":"2005-10-20T00:36:10","guid":{"rendered":"1374226620"},"modified":"2005-10-23T19:37:42","modified_gmt":"2005-10-23T19:37:42","slug":"un_viaje_a_la_mancha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/10\/19\/un_viaje_a_la_mancha\/","title":{"rendered":"Un viaje a La Mancha"},"content":{"rendered":"<p>El domingo de Resurrecci\u00f3n de 1991 hice un viaje desde Pamplona a La Mancha para visitar a mis padres. Aprovechaba un par de d\u00edas entre el fin de la Semana Santa, siempre ocupada para un sacerdote, y la vuelta a las clases de \u00e9tica y moral que impart\u00eda a los alumnos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra. Yo viv\u00eda entonces en uno de los alojamientos universitarios del Colegio Mayor Belagua, conocido como &#8220;Torre I&#8221;. Es uno de los dos edificios gemelos que se levantan junto al edificio Central de la Universidad.<\/p>\n<p><p>Sal\u00ed de casa despu\u00e9s de comer y pas\u00e9 a recoger a Pedro Rodr\u00edguez, decano de la Facultad de Teolog\u00eda, que viajaba a Madrid por otros motivos. Hab\u00edamos quedado en salir pronto: la carretera posiblemente estar\u00eda complicada por el regreso multitudinario a Madrid despu\u00e9s de las vacaciones de Semana Santa. El coche en el que \u00edbamos era un Clio granate reci\u00e9n estrenado que le hab\u00eda regalado su padre a Pipo, secretario de Torre I. Iba muy bien.<\/p>\n<p><p>En Medinaceli paramos con intenci\u00f3n de tomar algo: el bar estaba bastante concurrido y coincidimos con varios alumnos de la Facultad de Teolog\u00eda, que tambi\u00e9n estaban de viaje. Saludaron alegremente a don Pedro, su decano. En diez minutos o poco m\u00e1s merendamos y continuamos el trayecto.<\/p>\n<p><p>A medida que nos aproxim\u00e1bamos a Madrid el tr\u00e1fico fue haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s lento por la excesiva circulaci\u00f3n. M\u00e1s que escuchar m\u00fasica o la radio charl\u00e1bamos \u2013yo con inter\u00e9s por aprender de un sacerdote docto y experto\u2013 de nuestras ocupaciones respectivas: \u00e9l como decano y yo como capell\u00e1n de la Escuela de Arquitectura y de un Colegio Mayor femenino. Recordamos viejos tiempos, cuando coincidimos en el mismo centro del Opus Dei y me introdujo en la afici\u00f3n que, desde entonces, compartimos: las setas. Me considero disc\u00edpulo aventajado de Pedro Rodr\u00edguez, aunque s\u00f3lo sea en esta materia.<\/p>\n<p><p>Llegamos a Madrid ya de noche y dej\u00e9 a Pedro junto a la casa de su madre. Segu\u00ed para Ciudad Real y fui directamente a la granja donde viv\u00edan mis padres, muy cerca de la capital. Pedro les llamar\u00eda desde Madrid para que no se preocuparan por la hora. Me gustaba la granja casi tanto como a mi padre. All\u00ed nacimos los tres primeros hermanos, cuando casi s\u00f3lo hab\u00eda unos gallineros y estaban sin plantar los miles de almendros que hay en la actualidad. Luego han ido construyendo alrededor y hoy ya no tendr\u00eda sentido decir, como antes, que &#8220;vamos al campo&#8221;, cuando vamos a la granja.<\/p>\n<p><p>Pas\u00e9 casi todo el d\u00eda siguiente con ellos. Trat\u00e9 de aprovechar intensamente aquellas pocas horas haci\u00e9ndoles compa\u00f1\u00eda. Ya estaban acostumbrados a estas visitas rel\u00e1mpago desde mi \u00e9poca de estudiante de medicina en Madrid. Siendo el mayor de los hijos, fui el primero en irme de casa. Con el paso de los a\u00f1os todos hab\u00edamos crecido \u2013yo ten\u00eda entonces treinta y ocho a\u00f1os\u2013, viv\u00edamos en diversas ciudades y mis padres segu\u00edan en la casa de siempre, que era para una familia numerosa. Ahora \u00edbamos pasando peri\u00f3dicamente por la granja los ocho hermanos; solos o acompa\u00f1ados de hijos y c\u00f3nyuge, seg\u00fan los casos. Charl\u00e9 con mis padres sobre todo de nosotros, de la familia: ya no se complicaba mi padre con proyectos agr\u00edcolas o ganaderos, que hubieran dado mucha materia de conversaci\u00f3n en otro tiempo.<\/p>\n<p><p>A \u00faltima hora me desped\u00ed hasta la pr\u00f3xima ocasi\u00f3n y me march\u00e9 al centro de la Obra de Ciudad Real para dormir. Sin embargo, acariciaba la idea de darles una sorpresa a la ma\u00f1ana siguiente antes de emprender la vuelta.<\/p>\n<p><p>Pudo ser, porque qued\u00e9 con mi hermano Jose \u2013me interesaba verlo\u2013 para comer a la entrada de Madrid. As\u00ed que volv\u00ed a la granja por la ma\u00f1ana, despu\u00e9s de la Misa. Aquella fue la \u00faltima Misa que celebr\u00e9 solo.<\/p>\n<p><p>Tras la comida con mi hermano emprend\u00ed el viaje de regreso a Pamplona. Eludiendo Madrid, segu\u00ed hacia el norte. En Medinaceli record\u00e9 la breve parada de dos d\u00edas antes. Y, salvo alguna vagu\u00edsima imagen de obras en la calzada, sin ninguna relaci\u00f3n con el accidente, no recuerdo nada m\u00e1s del viaje. Mis recuerdos saltan de un punto indeterminado de la carretera a una cama en la Cl\u00ednica Universitaria.<\/p>\n<p><p>Seg\u00fan me contaron despu\u00e9s, me sal\u00ed de la carretera a unos cincuenta kil\u00f3metros de Pamplona, seguramente a causa del sue\u00f1o. El autom\u00f3vil atraves\u00f3 la valla de la autopista y arroll\u00f3 tres peque\u00f1os \u00e1rboles.<\/p>\n<p><p>Despertar en la Unidad <\/p>\n<p><p>Las primeras semanas despu\u00e9s del accidente me encontraba como inmerso en una especie de nebulosa mental a consecuencia del traumatismo. Aunque pod\u00eda razonar, reconocer rostros y responder a las preguntas que me hac\u00edan, me faltaba agilidad para relacionar lo que iba sucediendo. Adem\u00e1s, durante aquellos primeros d\u00edas de hospitalizaci\u00f3n, todo era novedad.<\/p>\n<p><p>Por el alto nivel de mi lesi\u00f3n ten\u00eda afectada la respiraci\u00f3n. Esto complicaba mucho las cosas. En la operaci\u00f3n tuvieron que hacerme una traqueotom\u00eda y casi no pod\u00eda hablar. En los primeros momentos no ten\u00eda garantizada una respiraci\u00f3n suficiente y necesitaba un respirador conectado al traqueostoma, el orificio de la traqueotom\u00eda que ten\u00eda en el cuello. La apertura del traqueostoma se maten\u00eda por una c\u00e1nula met\u00e1lica introducida en el cuello que cambiaban a diario. Por ese orificio aspiraban secreciones cuando era necesario. Lo m\u00e1s importante era asegurar la respiraci\u00f3n. Todo lo dem\u00e1s resultaba secundario, pod\u00eda esperar, pero de la respiraci\u00f3n depend\u00eda continuamente mi vida. Dispon\u00edan de todos los medios, pero les faltaba la experiencia propia de centros especializados, como el Hospital de Parapl\u00e9jicos de Toledo, por ejemplo. Seg\u00fan me contaron despu\u00e9s, se plantearon la posibilidad de llevarme a ese centro.<\/p>\n<p><p>Me resultaba muy dif\u00edcil aclararme de lo que suced\u00eda a mi alrededor, de lo que entre unos y otros se tra\u00edan entre manos conmigo. Desde la cama ve\u00eda que de cuando en cuando se acercaban, comentaban algo, manipulaban los tubos sin dar mayores explicaciones. Y as\u00ed iban pasando los d\u00edas, afortunadamente, porque enseguida comprend\u00ed que no estaba garantizada mi supervivencia y, mientras pasaran los d\u00edas, era se\u00f1al de que se estabilizaba la situaci\u00f3n. Por esto, prescindir de algo como el respirador, por ejemplo, era un acontecimiento casi festivo. Cuando, a ratos, me desconectaban el aparato ten\u00eda la impresi\u00f3n de lograr una victoria y protestaba, en cambio \u2013al menos por dentro\u2013, si me parec\u00eda que ya era hora de apagarlo y no lo hac\u00edan.<\/p>\n<p><p>Pero mientras desaparec\u00edan unas cosas, aparec\u00edan otras. Enseguida empezaron a visitarme los m\u00e9dicos, que intentaban determinar el grado de afectaci\u00f3n medular. Me dec\u00edan: <\/p>\n<p><p>\u2013Trate de mover el brazo con todas sus fuerzas.<\/p>\n<p><p> Yo no mov\u00eda nada, pero me animaban:<\/p>\n<p><p>\u2013Muy bien.<\/p>\n<p><p>Luego me pasaban cualquier objeto por la piel o me presionaban a diversos niveles.<\/p>\n<p><p>\u2013\u00bfD\u00f3nde le toco ahora?&#8230; \u00bfY ahora?<\/p>\n<p><p>Vinieron varias veces. Se ve que no era f\u00e1cil determinar con exactitud en los primeros momentos el nivel funcional de la lesi\u00f3n. Quiz\u00e1 manten\u00edan la esperanza de que pudiera recuperar algo m\u00e1s de movilidad, aunque fuera poco.<\/p>\n<p><p>Ignacio Alberola, internista, y la doctora Purificaci\u00f3n de Castro eran quienes me segu\u00edan m\u00e1s de cerca. Ignacio, como director m\u00e9dico de la Cl\u00ednica, hab\u00eda hablado con mis padres cuando llegaron, mostr\u00e1ndoles con franqueza lo delicado de mi situaci\u00f3n.<\/p>\n<p><p>\u2013Las pr\u00f3ximas horas de su hijo son cr\u00edticas \u2013les dijo.<\/p>\n<p><p>Mis padres me acompa\u00f1aron con todo su cari\u00f1o durante un mes aproximadamente. Hubieran estado m\u00e1s tiempo, pero les insist\u00ed en que se volvieran a Ciudad Real. Ellos eran de la Obra antes que yo: rezaban mucho por m\u00ed y estaba seguro de su paz interior, aunque sufrieran much\u00edsimo al conocer la realidad de mi estado.<\/p>\n<p><p>Una de las primeras cosas que le pregunt\u00e9 a la doctora fue cu\u00e1l era el nivel de mi lesi\u00f3n. Saber que ten\u00eda una lesi\u00f3n C-4 o C-5 no me serv\u00eda de mucho, salvo para satisfacer mi curiosidad. Adem\u00e1s de sacerdote, soy m\u00e9dico, pero mis conocimientos de neurolog\u00eda no son muy fuertes y no me hac\u00eda cargo de las consecuencias de esta lesi\u00f3n por el simple dato t\u00e9cnico. Ya sab\u00eda, adem\u00e1s, que a duras penas mov\u00eda la cabeza y poco m\u00e1s. A duras penas porque estaba bastante inmovilizado con un complejo sistema met\u00e1lico que pretend\u00eda mantener en su sitio los fragmentos de las v\u00e9rtebras fracturadas.<\/p>\n<p><p>Algunas veces las visitas me resultaban inc\u00f3modas, porque deb\u00eda esforzarme en hablar, recordar o atender y me cansaba pronto. Era casi peor cuando no pasaban junto a la cama y se quedaban fuera de la UCI \u2013por no molestar\u2013 mirando por una ventana, tratando de hablarme desde un tel\u00e9fono. No consegu\u00eda o\u00edr nada y me resultaba incomod\u00edsimo mirar hacia la ventana por el sistema que me bloqueaba el cuello.<\/p>\n<p><p>Sab\u00eda que los m\u00e9dicos estaban al tanto de cada uno de mis avances y de c\u00f3mo iba respondiendo en los sucesivos intentos por conseguir que mi atenci\u00f3n cl\u00ednica fuera m\u00e1s sencilla. Pero yo entonces los ve\u00eda distantes, menos familiares. Al menos, m\u00e1s distantes de lo que estaba Conchita. Era, por ejemplo, mi aliada en el empe\u00f1o por abandonar la UCI, frente a una supuesta resistencia prudente de los doctores. Y me hablaba de la tercera planta de la Cl\u00ednica como del verdadero trampol\u00edn hacia la normalidad.<\/p>\n<p><p>Rehabilitaci\u00f3n <\/p>\n<p><p>Fue seguramente en alguna de las primeras sesiones con Francisco o quiz\u00e1s con Milagros cuando not\u00e9 que llevaba en la mu\u00f1eca un escapulario: alguien lo hab\u00eda colocado ah\u00ed, quiz\u00e1 cuando me operaron, sustituyendo a la medalla\u2013escapulario que siempre he llevado y que resultaba improcedente en esos momentos por la traqueotom\u00eda.<\/p>\n<p><p>En estas est\u00e1bamos: yo me quejaba a Conchita porque me sent\u00eda incomprendido. Hasta que un d\u00eda me dijo que ella misma me iba a quitar la sonda. No me lo cre\u00eda. Nunca se hab\u00eda ocupado personalmente de lo que correspond\u00eda a las enfermeras de planta. Pero fue tirando poco a poco del tubo, hasta que sali\u00f3 todo por mi nariz. No se trata de que glose ahora la impresi\u00f3n de libertad que sent\u00ed, pero no es dif\u00edcil imaginarse que cuando no se puede hacer casi nada, la m\u00e1s peque\u00f1a atadura resulta esclavizante. Por un momento pens\u00e9 que hab\u00eda tomado la iniciativa por su cuenta al margen del m\u00e9dico y me hizo gracia lo que eso pod\u00eda tener de pilla rebeld\u00eda por complacerme. Pero enseguida comprend\u00ed que estaba en un ambiente profesionalmente serio y que no se hac\u00edan las cosas ni por capricho ni s\u00f3lo por agradar.<\/p>\n<p><p>Seg\u00fan se consolidaba favorablemente mi estado cl\u00ednico, las visitas de Conchita se hicieron m\u00e1s espor\u00e1dicas. Ven\u00eda s\u00f3lo a saludar, pues ya hab\u00eda aprendido yo a manejarme en aquel ambiente. Hab\u00edan desaparecido las tensiones e inseguridades de los primeros momentos y, adem\u00e1s, contaba con la presencia diaria de la doctora de Castro a su regreso de Am\u00e9rica. Aquellas \u00faltimas visitas no ten\u00edan nada que ver con las de la UCI. Fueron una manifestaci\u00f3n de que el trato entre personas que se aprecian no es algo interesante s\u00f3lo si es \u00fatil. Pas\u00f3 el tiempo \u2013pocos meses\u2013 y Conchita dej\u00f3 Pamplona para trabajar en una cl\u00ednica que se estaba poniendo en funcionamiento en Italia: all\u00ed trasplantar\u00e1 lo que hizo aqu\u00ed conmigo.<\/p>\n<p><p>El ser cada vez m\u00e1s consciente de mi situaci\u00f3n se plasmaba tambi\u00e9n en que me ve\u00eda sobreviviendo, pero con una vida tan fr\u00e1gil que se pod\u00eda romper en cualquier momento, a pesar de las muchas y continuas precauciones. Sin plante\u00e1rmelo expresamente, en el fondo pensaba que pod\u00eda morirme con cualquier complicaci\u00f3n. Incluso que hablar de salir de la Cl\u00ednica era un deseo bueno, s\u00ed; pero, como se dice a veces, s\u00f3lo real en teor\u00eda. Los obst\u00e1culos entre la 340 y la calle eran tantos, que volver al mundo ni se me pasaba por la cabeza. Quiero decir, que no lo pensaba. Lo deseaba much\u00edsimo, pero comprend\u00eda que no val\u00eda la pena contar los innumerables pasos que me separaban de la calle.<\/p>\n<p><p>Mi verdadera esperanza apuntaba y apunta a la Eternidad, por supuesto; pero tambi\u00e9n a lo que se tra\u00edan entre manos m\u00e9dicos y enfermeras. De modo que me iba limitando a salir del paso de los distintos contratiempos que surg\u00edan y a procurar alcanzar los objetivos que me planteaban. En la pr\u00e1ctica, una vez asegurado lo importante \u2013la orientaci\u00f3n de mi vida hacia el destino eterno en Dios\u2013, lo cotidiano le quitaba dramatismo a los profundos planteamientos existenciales. La tercera estaba, adem\u00e1s, llena de sorpresas y objetivos por alcanzar.<\/p>\n<p><p>En la UCI no me ten\u00eda que preocupar de beber. La hidrataci\u00f3n estaba asegurada con la sonda nasog\u00e1strica, pero ya no la ten\u00eda y la bebida era m\u00e1s necesaria si cabe que la comida s\u00f3lida. Me costaba much\u00edsimo beber y era muy necesario para evitar las infecciones de orina.<\/p>\n<p><p>Los cambios posturales para evitar erosiones en la piel fueron otro inconveniente, otra molestia que tuve que asumir en la tercera. Hasta entonces parece que me hab\u00eda dado igual c\u00f3mo me pusieran, ahora en cambio me sent\u00eda bastante mejor boca arriba. Intentaba estar casi siempre as\u00ed. En el fondo pensaba que lo de los cambios posturales, que tanto hab\u00eda o\u00eddo, no era tan importante y que bastantes incomodidades ten\u00eda ya como para incorporar otra. El tiempo me demostr\u00f3 que estaba muy equivocado.<\/p>\n<p><p>Adem\u00e1s de con los ratos de oraci\u00f3n y la comuni\u00f3n que, como en la UCI me tra\u00edan todos los d\u00edas, continuaba con las dem\u00e1s pr\u00e1cticas de piedad que acostumbro a hacer, como el rezo del Santo Rosario, la lectura meditada de un pasaje de la Escritura o de alg\u00fan otro libro&#8230; Ten\u00eda claro que rezar es siempre lo m\u00e1s importante. Concretamente, para m\u00ed, esas normas de piedad que me garantizan cada d\u00eda el trato personal con el Se\u00f1or. Varias veces hubo Misa en la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p><p>Ya le hab\u00eda pedido a Mons. Alvaro del Portillo, Obispo Prelado del Opus Dei, poder concelebrar en mis peculiares condiciones. Y, a medida que me iba encontrando m\u00e1s seguro sentado, esperaba con impaciencia el momento de poder consagrar otra vez. Se me hac\u00eda raro un d\u00eda sin Misa. Y no me acostumbr\u00e9 en los dos meses que me falt\u00f3. La espera fue breve, pero aquellas pocas Misas en la tercera fueron inapreciables cuando no conven\u00eda a\u00fan que me desplazara en la silla hasta el oratorio de la Cl\u00ednica.<\/p>\n<p><p>Aparte del sistema con el que me alimentaba a trav\u00e9s de la nariz \u2013el que me quit\u00f3 Conchita\u2013, me traje tambi\u00e9n de la UCI una f\u00e9rula en el cuello que segu\u00eda inmoviliz\u00e1ndome tras la operaci\u00f3n. Hab\u00eda que esperar a que se unieran de nuevo los fragmentos de las v\u00e9rtebras rotas. Entonces me quitar\u00edan aquel aparato.<\/p>\n<p><p>Llev\u00e9 el collar\u00edn poco tiempo, pues los huesos fueron consolid\u00e1ndose bien y pude prescindir muy pronto de la sujeci\u00f3n. Fue como si me hubieran soltado las cadenas despu\u00e9s de dos meses. Yo mismo me admiraba de sentirme tan bien s\u00f3lo por tener el cuello libre. Estuve disfrutando un buen rato, gozando con la experiencia de mover otra vez la cabeza; eso s\u00ed, poquito y despacio al principio. Era el primer logro visible de normalizaci\u00f3n y ya so\u00f1aba con otros que, seguramente, acabar\u00edan d\u00e1ndome la agilidad que necesitaba para ejercitar mi sacerdocio como antes.<\/p>\n<p><p>Segu\u00eda muy en contacto con mis padres, que estaban al tanto de mi evoluci\u00f3n favorable desde Ciudad Real. Tras la tranquilidad de verme animado y progresando, comprendieron que les aguardaba una temporada de viajes peri\u00f3dicos a Pamplona, aunque fueran breves. Era preferible esto a permanecer mucho tiempo conmigo: a su edad los ve\u00eda inc\u00f3modos fuera de casa. En estos viajes frecuentes casi siempre ven\u00edan con alguno de mis hermanos. Adem\u00e1s, se marchaban tranquilos, pues me ve\u00edan muy bien acompa\u00f1ado en todo momento por otros de la Obra.<\/p>\n<p><p>Al poco de dejar la UCI me sorprendi\u00f3 con una pregunta, no formulada expl\u00edcitamente, en una de aquellas frecuentes conversaciones que manten\u00eda con ella y que eran parte fundamental\u00edsima del tratamiento. La doctora quer\u00eda asegurarse de que yo estaba interesado de verdad en seguir adelante, y que a la vez era consciente de la gran dificultad que me iba a suponer el intento de recuperar al m\u00e1ximo mi actividad como persona y como sacerdote.<\/p>\n<p><p>Mi reacci\u00f3n fue de sorpresa. Aunque no me hab\u00eda preguntado nunca a m\u00ed mismo si estaba dispuesto a lo que fuera por continuar en la misma trayectoria que manten\u00eda antes del accidente, no ten\u00eda ninguna duda al respecto. No se me hab\u00eda ocurrido pensar en la posibilidad de cambiar de actitud, en cuanto al sentido de mi vida, por no poder moverme. Me parec\u00eda que teniendo la cabeza bien y dese\u00e1ndolo, pod\u00eda seguir siendo en lo fundamental el mismo de antes, si pon\u00eda de mi parte lo que pudiera en cada momento. Estaba totalmente convencido de que las cosas no hab\u00edan cambiado tanto como para no seguir intentando ser \u2013como deb\u00eda\u2013 el mejor hombre posible.<\/p>\n<p><p>Tambi\u00e9n antes, para ser buena persona \u2013en mi caso, un buen sacerdote\u2013 deb\u00eda poner de mi parte lo que buenamente pudiera en cada momento: intentarlo de verdad, y no en el sentido flojo de esta expresi\u00f3n. En bastantes ratos de silencio durante el d\u00eda y, sobre todo, de noche, hab\u00eda tenido tiempo suficiente para pensar en mi vida: en la que ya hab\u00eda vivido y en la que podr\u00eda vivir a partir de las nuevas circunstancias, de las que iba haci\u00e9ndome cargo cada vez m\u00e1s en esos d\u00edas.<\/p>\n<p><p>Reconoc\u00eda que, antes, me esforzaba con frecuencia en mis quehaceres, pero s\u00f3lo hasta cierto punto. No me daba igual, desde luego: me acusaba la conciencia y me arrepent\u00eda \u2013concretamente en la confesi\u00f3n\u2013 de no haber puesto todo de mi parte en esto o en lo otro. Pero, incluso si mis prop\u00f3sitos de mejora no eran eficaces y reincid\u00eda en lo mismo, mi vida continuaba sin llamativos sobresaltos. No notaba demasiado la falta de empe\u00f1o, porque con un poco de habilidad lograba salir del paso de mis propias chapuzas y vivir alegremente a pesar de reconocerme chapucero. <\/p>\n<p><p>Ahora, perdida la agilidad, todo ser\u00eda m\u00e1s complejo en la pr\u00e1ctica. Una vida soportable sin m\u00e1s, adem\u00e1s de molesta, me iba a resultar mucho m\u00e1s costosa. No contemplaba la mayor\u00eda de las dificultades que me esperaban, ni tampoco en detalle los esfuerzos que deber\u00eda poner en el futuro. Pero, aunque no supiera en qu\u00e9 iba a consistir la dificultad de seguir adelante, tampoco me sent\u00eda hundido porque me esperase una existencia penosa, pues contaba con Dios para lo que, seg\u00fan su providencia, me fuera deparando la vida.<\/p>\n<p><p>Se trataba, en todo caso, de una aclaraci\u00f3n imprescindible para saber a qu\u00e9 atenerse: saber qu\u00e9 pretend\u00eda conseguir, con qu\u00e9 medios contaba y hasta qu\u00e9 punto estaba empe\u00f1ado en lograrlo. Yo s\u00f3lo conoc\u00eda entonces mi propia experiencia y c\u00f3mo me imaginaba el futuro desde ella. No hab\u00eda ca\u00eddo todav\u00eda en la cuenta de que otros, en mi situaci\u00f3n, no se tomaban las cosas tan pac\u00edficamente, y que por eso, por ejemplo, en algunos hospitales especializados en pacientes como yo han tenido que colocar rejas en las ventanas para impedir suicidios. Con el tiempo me han ido llegando noticias concretas de personas que no est\u00e1n dispuestas a hacer lo que pueden por vivir del modo m\u00e1s digno posible, al comprender que tendr\u00e1n que sufrir el resto de sus d\u00edas en un estado que consideran deplorable. <\/p>\n<p><p>La vuelta al trabajo <\/p>\n<p><p>No era dif\u00edcil organizarse, contando con la dificultad, f\u00e1cilmente subsanable, de que alguien deb\u00eda pasarme las p\u00e1ginas del libro seg\u00fan iba leyendo. Porque intent\u00e9, con relativo \u00e9xito, varios sistemas para pasar yo mismo las p\u00e1ginas sin emplear las manos, pero en definitiva no era tanto problema pedirle a quien me acompa\u00f1aba \u2013siempre estaba con alguien\u2013 que me pasara la p\u00e1gina. Esto era m\u00e1s infalible y tambi\u00e9n m\u00e1s sencillo que los dem\u00e1s sistemas que prob\u00e9. He de reconocer aqu\u00ed mi falta de constancia y mi comodidad. Despu\u00e9s, al utilizar el ordenador super\u00e9 casi todos los problemas para leer y tambi\u00e9n para escribir.<\/p>\n<p><p>Aquel trabajo, aparte del valor que ten\u00eda en s\u00ed mismo, me serv\u00eda como tratamiento rehabilitador de mi actividad intelectual, bastante deteriorada en las semanas anteriores por el traumatismo y la falta de ejercicio mental. Llevaba ya dos meses apartado de las tareas propias de mi trabajo, pensando lo m\u00ednimo, lo imprescindible para mantener una conversaci\u00f3n superficial. El ritmo natural de la Cl\u00ednica me llevar\u00eda, si no lo evitaba, a dejar de lado mi mundo de antes, el que me estaba esperando ya fuera de aquellas cuatro paredes.<\/p>\n<p><p>Por fortuna, mi m\u00e9dico era un m\u00e9dico de personas, de seres con esp\u00edritu. Y as\u00ed como vigilaba los resultados de los an\u00e1lisis que llegaban del laboratorio, segu\u00eda tambi\u00e9n de cerca el ritmo de mi cabeza y la eficacia de mis horas de trabajo. Expresamente me advirti\u00f3 que volver a una actividad como la de antes no me iba a resultar sencillo. No sabr\u00eda decir si fue f\u00e1cil o no, ni si ya trabajo como en otros tiempos, pero lo que es evidente es que su fortaleza y su intransigencia en los momentos de rebeld\u00eda que tuve, han contribuido de forma decisiva a mi saludable estado actual.<\/p>\n<p><p>Ve\u00eda con gran claridad que en el futuro deber\u00eda cuidar al m\u00e1ximo mi formaci\u00f3n intelectual que es, en cierta medida, el fundamento de mi labor de sacerdote. Adem\u00e1s de mi vida de oraci\u00f3n, necesito estudiar mucho \u2013m\u00e1s que antes\u2013, para que nadie incurra en el defecto de acercarse a m\u00ed porque despierto compasi\u00f3n o por mi original aspecto. S\u00e9 que ese inter\u00e9s s\u00f3lo se mantendr\u00eda mientras durara la novedad. Aparte de que siento una poderosa impresi\u00f3n de normalidad a pesar de las ruedas. Unicamente pretendo convencer con la fuerza de la gracia de Dios, con mi vida y con argumentos intelectuales que, de ordinario, se adquieren s\u00f3lo con estudio constante y con trabajo.<\/p>\n<p><p>Lea completo este hermoso testimonio:<\/p>\n<p><p>http:\/\/www.fluvium.org\/textos\/documentacion\/slm1.htm <\/p>\n<p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El domingo de Resurrecci\u00f3n de 1991 hice un viaje desde Pamplona a La Mancha para visitar a mis padres. Aprovechaba un par de d\u00edas entre el fin de la Semana Santa, siempre ocupada para un sacerdote, y la vuelta a las clases de \u00e9tica y moral que impart\u00eda a los alumnos de la Escuela de &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/10\/19\/un_viaje_a_la_mancha\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Un viaje a La Mancha&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[65],"tags":[],"class_list":["post-1199","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-testimonios"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1199","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1199"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1199\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1199"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1199"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1199"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}