{"id":1190,"date":"2005-10-17T20:37:48","date_gmt":"2005-10-18T01:37:48","guid":{"rendered":"996412867"},"modified":"2005-10-17T20:37:48","modified_gmt":"2005-10-17T20:37:48","slug":"pablo_vi_ante_el_misterio_de_la_muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/10\/17\/pablo_vi_ante_el_misterio_de_la_muerte\/","title":{"rendered":"Pablo VI ante el Misterio de la Muerte"},"content":{"rendered":"<p>LA MUERTE<\/p>\n<p><p>Tempus resolutionis meae instat (Es ya inminente el tiempo de mi partida, 2Tim 4,6). Certus quod velox est depositio tabernaculi mei (Seguro de que pronto ser\u00e1 depuesta mi tienda, 2Pe 1,14). Finis venit, venit finis (Llega el fin, es el fin, Ez 7,2).<\/p>\n<p><p>Se impone esta consideraci\u00f3n obvia sobre la caducidad de la vida temporal y sobre el acercamiento inevitable y cada vez m\u00e1s pr\u00f3ximo de su fin. No es sabia la ceguera ante este destino indefectible, ante la desastrosa ruina que comporta, ante la misteriosa metamorfosis que est\u00e1 para realizarse en mi ser, ante lo que se avecina.<\/p>\n<p><p>Veo que la consideraci\u00f3n predominante se hace sumamente personal: yo, \u00bfqui\u00e9n soy?, \u00bfqu\u00e9 queda de m\u00ed?, \u00bfa d\u00f3nde voy?, y por eso sumamente moral: \u00bfqu\u00e9 debo hacer?, \u00bfcu\u00e1les son mis responsabilidades?; y veo tambi\u00e9n que respecto a la vida presente es vano tener esperanzas: respecto a ella se tienen deberes y expectativas funcionales y moment\u00e1neas; las esperanzas son para el m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p><p>Y veo que esta consideraci\u00f3n suprema no puede desarrollarse en un mon\u00f3logo subjetivo, en el acostumbrado drama humano que, al aumentar la luz, hace crecer la oscuridad del destino humano; debe desarrollarse en di\u00e1logo con la Realidad divina, de donde vengo y adonde ciertamente voy: conforme a la l\u00e1mpara que Cristo nos pone en la mano para el gran paso. Creo, Se\u00f1or.<\/p>\n<p><p>Llega la hora. Desde hace alg\u00fan tiempo tengo el presentimiento de ello. M\u00e1s a\u00fan que el agotamiento f\u00edsico, pronto a ceder en cualquier momento, el drama de mis responsabilidades parece sugerir como soluci\u00f3n providencial a mi \u00e9xodo de este mundo, a fin de que la Providencia pueda manifestarse y llevar a la Iglesia a mejores destinos. S\u00ed, la Providencia tiene muchos modos de intervenir en el juego formidable de las circunstancias, que cercan mi peque\u00f1ez: pero el de mi llamada a la otra vida parece obvio, para que me sustituya otro m\u00e1s fuerte y no vinculado a las presentes dificultades. Servus inutilis sum (Soy un siervo in\u00fatil). <\/p>\n<p>Ambulate dum lucem habetis (Caminad mientras ten\u00e9is luz, Jn 12,35).<\/p>\n<p><p>CANTO A LA VIDA<\/p>\n<p><p>Ciertamente me gustar\u00eda, al acabar, encontrarme en la luz. De ordinario el fin de la vida temporal, si no est\u00e1 oscurecido por la enfermedad, tiene una peculiar claridad oscura: la de los recuerdos tan bellos, tan atrayentes, tan nost\u00e1lgicos y tan claros ahora ya para denunciar su pasado irrecuperable y para burlarse de su llamada desesperada. All\u00ed est\u00e1 la luz que descubre la desilusi\u00f3n de una vida fundada sobre bienes ef\u00edmeros y sobre esperanzas falaces. All\u00ed est\u00e1 la luz de los oscuros y ahora ya ineficaces remordimientos. All\u00ed est\u00e1 la luz de la sabidur\u00eda que por fin vislumbra la vanidad de las cosas y el valor de las virtudes que deb\u00edan caracterizar el curso de la vida: &#8220;vanitas vanitatum&#8221; (vanidad de vanidades). <\/p>\n<p><p>En cuanto a m\u00ed, querr\u00eda tener finalmente una noci\u00f3n compendiosa y sabia del mundo y de la vida: pienso que esta noci\u00f3n deber\u00eda expresarse en reconocimiento: todo era don, todo era gracia; y qu\u00e9 hermoso era el panorama a trav\u00e9s del cual ha pasado: demasiado bello, tanto que nos hemos dejado atraer y encantar, mientras deb\u00eda aparecer como signo e invitaci\u00f3n. Pero, de todos modos, parece que la despedida deba expresarse en un acto grande y sencillo de reconocimiento, m\u00e1s a\u00fan de gratitud: esta vida mortal es, a pesar de sus vicisitudes y sus oscuros misterios, sus sufrimientos, su fatal caducidad, un hecho bell\u00edsimo, un prodigio siempre original y conmovedor, un acontecimiento digno de ser cantado con gozo y con gloria: \u00a1la vida, la vida del hombre! Ni menos digno de exaltaci\u00f3n y de estupor feliz es el cuadro que circunda la vida del hombre: este mundo inmenso, misterioso, magn\u00edfico, este universo de tantas fuerzas, de tantas leyes, de tantas bellezas, de tantas profundidades. Es un panorama encantador: parece prodigalidad sin medida. Asalta, en esta mirada como retrospectiva, el dolor de no haber admirado bastante este cuadro, de no haber observado cuanto merec\u00edan las maravillas de la naturaleza, las riquezas sorprendentes del macrocosmos y del microcosmos.<\/p>\n<p><p>\u00bfPor qu\u00e9 no he estudiado bastante, explorado, admirado la morada en la que se desarrolla la vida? \u00a1Qu\u00e9 distracci\u00f3n imperdonable, qu\u00e9 superficialidad reprobable! Sin embargo, al menos in extremis, se debe reconocer que ese mundo &#8220;qui per Ipsum factus est&#8221; (que fue hecho por El), es estupendo. Te saludo y te celebro en el \u00faltimo instante, s\u00ed, con inmensa admiraci\u00f3n; y, como dec\u00eda, con gratitud: todo es don; detr\u00e1s de la vida, detr\u00e1s de la naturaleza, del universo, est\u00e1 la Sabidur\u00eda: y despu\u00e9s, lo dir\u00e9 en esta despedida luminosa (T\u00fa nos lo has revelado, Cristo Se\u00f1or) \u00a1est\u00e1 el Amor! \u00a1La escena del mundo es un dise\u00f1o, todav\u00eda hoy incomprensible en su mayor parte, de un Dios Creador, que se llama nuestro Padre que est\u00e1 en los cielos! \u00a1Gracias, oh Dios, gracias y gloria a ti, oh Padre! En esta \u00faltima mirada me doy cuenta de que esta escena fascinante y misteriosa es un reverbero, es un reflejo de la primera y \u00fanica Luz: es una revelaci\u00f3n natural de extraordinaria riqueza y belleza, que deb\u00eda ser una iniciaci\u00f3n, un preludio, un anticipio, una invitaci\u00f3n a la visi\u00f3n del Sol invisible, \u201cquem nemo vidit unquam\u201d (a quien nadie vio jam\u00e1s, cf. Jn 1,18): \u201cUnigenitus Filius, qui est in sinu Patris, Ipse enarravit\u201d (el Hijo primog\u00e9nito, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00c9l mismo lo ha revelado). As\u00ed sea, as\u00ed sea.<\/p>\n<p><p>MISERICORDIA Y ARREPENTIMIENTO<\/p>\n<p><p>Pero ahora, en este ocaso revelador, otro pensamiento, m\u00e1s all\u00e1 de la \u00faltima luz vespertina, presagio de la aurora eterna, ocupa mi esp\u00edritu: y es el ansia de aprovechar la hora und\u00e9cima, la prisa de hacer algo importante antes de que sea demasiado tarde. \u00bfC\u00f3mo reparar las acciones mal hechas, c\u00f3mo recuperar el tiempo perdido, c\u00f3mo aferrar en esta \u00faltima posibilidad de opci\u00f3n el &#8220;unum necesarium&#8221;, la \u00fanica cosa necesaria?<\/p>\n<p><p>A la gratitud sucede el arrepentimiento. Al grito de gloria hacia Dios Creador y Padre sucede el grituo que invoca misericordia y perd\u00f3n. Que al menos sepa yo hacer esto: invocar tu bondad y confesar con mi culpa tu infinita capacidad de salvar. &#8220;Kyrie eleison: Christe eleison: Kyrie eleison&#8221;.<\/p>\n<p><p>Aqu\u00ed aflora a la memoria la pobre historia de mi vida, entretejida, por un lado con la urdimbre de singulares e inmerecidos beneficios, provenientes de una bondad inefable (es la que espero podr\u00e9 ver un d\u00eda y cantar eternamente); y, por otro, cruzada por una trama de m\u00edseras acciones, que ser\u00eda preferible no recordar, son tan defectuosas, imperfectas, equivocadas, tontas, rid\u00edculas. &#8220;Tu scis insipientiam meam&#8221; (T\u00fa conoces mi ignorancia, Sal 68,6). Pobre vida d\u00e9bil, enclenque, mezquina, tan necesitada de paciencia, de reparaci\u00f3n, de infinita misericordia. Siempre me parece suprema la s\u00edntesis de san Agust\u00edn: miseria y misericordia. Miseria m\u00eda, misericordia de Dios. Que al menos pueda honrar a Quien T\u00fa eres, el Dios de infinita bondad, invocando, aceptando, celebrando tu dulc\u00edsima misericordia.<\/p>\n<p><p>Y luego, finalmente, un acto de buena voluntad: no mirar m\u00e1s hacia atr\u00e1s, sino cumplir con gusto, sencillamente, humildemente, con fortaleza, como voluntad tuya, el deber que deriva de las circunstancias en que me encuentro.<\/p>\n<p><p>Hacer pronto. Hacer todo. Hacer bien. Hacer gozosamente: lo que ahora T\u00fa quieres de m\u00ed, aun cuando supere inmensamente mis fuerzas y me exija la vida. Finalmente, en esta \u00faltima hora.<\/p>\n<p><p>Inclino la cabeza y levanto el esp\u00edritu. Me humillo a m\u00ed mismo y te exalto a ti, Dios, &#8220;cuya naturaleza es bondad&#8221; (San Le\u00f3n). Deja que en esta \u00faltima vigilia te rinda homenaje, Dios vivo y verdadero, que ma\u00f1ana ser\u00e1s mi juez, y que te d\u00e9 la alabanza que m\u00e1s deseas, el nombre que prefieres: eres Padre.<\/p>\n<p><p>MI ENCUENTRO CON CRISTO<\/p>\n<p><p>Despu\u00e9s yo pienso aqu\u00ed ante la muerte, maestra de la filosof\u00eda de la vida, que el acontecimiento m\u00e1s grande entre todos para m\u00ed fue, como lo es para cuantos tienen igual suerte, el encuentro con Cristo, la Vida. Ahora habr\u00eda que volver a meditar todo con la claridad reveladora que la l\u00e1mpara de la muerte da a este encuentro. &#8220;Nihil enim nobis nasci profuit, nisi redimi profuisset&#8221; (En efecto, de nada nos servir\u00eda haber nacido si no hubi\u00e9ramos sido rescatados). Este es el descubrimiento del preg\u00f3n pascual, y este es el criterio de valoraci\u00f3n de cada cosa que mira a la existencia humana y a su verdadero y \u00fanico destino, que s\u00f3lo se determina en relaci\u00f3n a Cristo: &#8220;O mira circa nos tuae pietatis dignatio&#8221; (\u00a1O piedad maravillosa de tu amor para con nosotros!). Maravilla de las maravillas, el misterio de nuestra vida en Cristo. Aqu\u00ed la fe, la esperanza, el amor cantan el nacimiento y celebran las exequias del hombre. Yo creo, yo espero, yo amo, en tu nombre, Se\u00f1or.<\/p>\n<p><p>EL MISTERIO DE LA VOCACION<\/p>\n<p><p>Y despu\u00e9s, todav\u00eda me pregunto: \u00bfpor qu\u00e9 me has llamado, por qu\u00e9 me has elegido?, \u00bftan inepto, tan reacio, tan pobre de mente y de coraz\u00f3n? Lo s\u00e9: &#8220;quae stulta sunt mundi elegit Deus&#8230; ut non glorietur omnis caro in conspectu eius&#8221; (eligi\u00f3 Dios lo necio del mundo&#8230; para que no se glor\u00ede ninguna carne en su presencia, 1Cor 1,27-28). Mi elecci\u00f3n indica dos cosas: mi peque\u00f1ez; tu libertad misericordiosa y potente, que no se ha detenido ni ante mis infidelidades, mi miseria, mi capacidad de traicionarte: &#8220;Deus meus, Deus meus, audebo dicere&#8230; in quodam aestasis tripudio de Te praesumendo dicam: nisi quia Deus es, iniustus esses, quia peccavimus graviter&#8230; et Tu placatus es. Nos Te provocamus ad iram. Tu autem conducis nos ad misericordiam&#8221; (Dios m\u00edo, Dios m\u00edo, me atrever\u00e9 a decir en un regocijo ext\u00e1tico de Ti con presunci\u00f3n: si no fueses Dios, ser\u00edas injusto, porque hemos pecado gravemente&#8230; y T\u00fa Te has aplacado. Nosotros Te provocamos a la ira, y T\u00fa en cambio nos conduces a la misericordia (PL 40,1150).<\/p>\n<p><p>Y heme aqu\u00ed a tu servicio, heme aqu\u00ed en su amor. Heme aqu\u00ed en un estado de sublimaci\u00f3n que no me permite volver a caer en mi sicolog\u00eda instintiva de pobre hombre, sino para recordarme la realidad de mi ser, y para reaccionar en la m\u00e1s ilimitada confianza con la respuesta que debo: &#8220;Amen; fiat; Tu scis quia amo Te&#8221; (as\u00ed sea, h\u00e1gase; t\u00fa sabes que Te amo). Sobreviene un estado de tensi\u00f3n y fija mi voluntad de servicio por amor en un acto permanente de absoluta fidelidad: &#8220;in finem dilexit&#8221; (am\u00f3 hasta el fin). &#8220;Ne permitas me separari a Te&#8221; (no permitas que me separe de ti). El ocaso de la vida presente, que hab\u00eda so\u00f1ado reposado y sereno, debe ser, en cambio, un esfuerzo creciente de vela, de dedicaci\u00f3n, de espera. Es dif\u00edcil; pero la muerte sella as\u00ed la meta de la peregrinaci\u00f3n terrena y ayuda para el gran encuentro con Cristo en la vida eterna. Recojo las \u00faltimas fuerzas y no me aparto del don total cumplido, pensando en tu \u201cConsummatum est\u201d (todo est\u00e1 cumplido).<\/p>\n<p><p>Recuerdo el anuncio que el Se\u00f1or hizo a Pedro sobre la muerte del Ap\u00f3stol: &#8220;Amen, amen dico tibi&#8230; cum&#8230; senueris, extendes manus tuas, et alius te cinget, et duce quo tu nos vis. Hoc autem (Jesus) dixit significans qua morte (Petrus) clarificaturus esset Deum. Et, cum hoc dixisset, dicit ei: sequere me&#8221; (en verdad, en verdad te digo&#8230; cuando envejezcas, extender\u00e1s tus manos y otro te ce\u00f1ir\u00e1 y te llevar\u00e1 a donde no quieras. Esto lo dijo Jes\u00fas indicando con que muerte Pedro glorificar\u00eda a Dios. Y, despu\u00e9s de decir esto, a\u00f1adi\u00f3: s\u00edgueme, Jn 21,18-19).<\/p>\n<p><p>CRISTO Y SU MISION<\/p>\n<p><p>Te sigo: y advierto que yo no puede salir ocultamente de la escena de este mundo; tanto hilo me unen a la familia humana, tantos a la comunidad que es la Iglesia. Estos hilos se romper\u00e1n por s\u00ed mismos; pero yo no puedo olvidar que exigen de m\u00ed un deber supremo. &#8220;Discessus pius&#8221; (muerte piadosa). Tendr\u00e9 ante el esp\u00edritu la memoria de c\u00f3mo Jes\u00fas se despidi\u00f3 de la escena temporal de este mundo. Recordar\u00e9 c\u00f3mo \u00c9l hizo previsi\u00f3n cont\u00ednua y anuncio frecuente de su pasi\u00f3n, c\u00f3mo midi\u00f3 el tiempo en espera de &#8220;su hora&#8221;, c\u00f3mo la conciencia de los destinos escatol\u00f3gicos llen\u00f3 su esp\u00edritu y su ense\u00f1anza y c\u00f3mo habl\u00f3 a los disc\u00edpulos en los discursos de la \u00faltima Cena sobre su muerte inminente; y finalmente c\u00f3mo quiso que su muerte fuese perennemente conmemorada mediante la instituci\u00f3n del sacrificio eucar\u00edstico: &#8220;mortem Domini annutiabitis donec veniat&#8221; (anunciar\u00e9is la muerte del Se\u00f1or hasta que vuelva).<\/p>\n<p><p>Un aspecto principal sobre todos los otros: &#8220;tradidit semetipsum&#8221; (se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por m\u00ed); su muerte fue sacrificio; muri\u00f3 por los otros, muri\u00f3 por nosotros. La soledad de la muerte estuvo llena de nuestra presencia, estuvo penetrada de amor: &#8220;dilexit Ecclesiam&#8221;: am\u00f3 a la Iglesia (recordar &#8220;le myst\u00e8re de J\u00e9sus&#8221; de Pascal). Su muerte fue revelaci\u00f3n de su amor por los suyos: &#8220;in finem dilexit&#8221; (am\u00f3 hasta el extremo). Y al t\u00e9rmino de la vida temporal di\u00f3 ejemplo impresionante del amor humilde e ilimitado (cf. el lavatorio de los pies) y de su amor hizo t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n y precepto final. Su muerte fue testamento de amor. Es preciso recordarlo.<\/p>\n<p><p>DESPEDIDA FINAL Y SALUDO A LA IGLESIA<\/p>\n<p><p>Por tanto ruego al Se\u00f1or que me d\u00e9 la gracia de hacer de mi muerte pr\u00f3xima don de amor para la Iglesia. Puedo decir que siempre la he amado; fue su amor quien me sac\u00f3 de mi mezquino y selv\u00e1tico ego\u00edsmo y me encamin\u00f3 a su servicio; y para ella, no para otra cosa, me parece haber vivido. Pero quisiera que la Iglesia lo supiese y que yo tuviese la fuerza de dec\u00edrselo, como una confidencia del coraz\u00f3n que s\u00f3lo en el \u00faltimo momento de la vida se tiene el coraje de hacer. Quisiera finalmente abarcarla toda en su historia, en su designio divino, en su destino final, en su compleja, total y unitaria composici\u00f3n, en su consistencia humana e imperfecta, en sus desdichas y sufrimientos, en las debilidades y en las miserias de tantos hijos suyos, en sus aspectos menos simp\u00e1ticos y en su esfuerzo perenne de fidelidad, de amor, de perfecci\u00f3n y de caridad. Cuerpo m\u00edstico de Cristo. Querr\u00eda abrazarla, saludarla, amarla, en cada uno de los seres que la componen, en cada obispo y sacerdote que la asiste y la gu\u00eda, en cada alma que la vive y la ilustra; bendecirla. Tambi\u00e9n porque no la dejo, no salgo de ella, sino que me uno y me confundo m\u00e1s y mejor con ella: la muerte es un progreso en la comuni\u00f3n de los Santos.<\/p>\n<p><p>Ahora hay que recordar la oraci\u00f3n final de Jes\u00fas (Jn 17). El Padre y los m\u00edos: \u00e9stos son todos uno; en la confrontaci\u00f3n con el mal que hay en la tierra y en la posibilidad de su salvaci\u00f3n; en la conciencia suprema que era mi misi\u00f3n llamarlos, revelarles la verdad, hacerlos hijos de Dios y hermanos entre s\u00ed; amarlos con el Amor que hay en Dios y que de Dios, mediante Cristo, ha venido a la humanidad y por el ministerio de la Iglesia, a m\u00ed confiado, se comunica a ella.<\/p>\n<p><p>Hombres, comprendedme: a todos os amo en la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, del que yo, ministro, deb\u00eda haceros part\u00edcipes. As\u00ed os miro, as\u00ed os saludo, as\u00ed os bendigo. A todos. Y a vosotros, m\u00e1s cercanos a m\u00ed, m\u00e1s cordialmente. La paz sea con vosotros. Y, \u00bfqu\u00e9 dir\u00e9 a la Iglesia a la que debo todo y que fue m\u00eda? Las bendiciones vengan sobre ti: ten conciencia de tu naturaleza y de tu misi\u00f3n; ten sentido de las necesidades verdaderas y profundas de la humanidad: y camina pobre, es decir, libre, fuerte y amorosa hacia Cristo.<\/p>\n<p><p>Am\u00e9n. El Se\u00f1or viene. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>\n<p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA MUERTE Tempus resolutionis meae instat (Es ya inminente el tiempo de mi partida, 2Tim 4,6). Certus quod velox est depositio tabernaculi mei (Seguro de que pronto ser\u00e1 depuesta mi tienda, 2Pe 1,14). Finis venit, venit finis (Llega el fin, es el fin, Ez 7,2). 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