{"id":1171,"date":"2004-10-15T16:30:14","date_gmt":"2004-10-15T21:30:14","guid":{"rendered":"522308481"},"modified":"2005-10-17T18:41:55","modified_gmt":"2005-10-17T18:41:55","slug":"un_exorcismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2004\/10\/15\/un_exorcismo\/","title":{"rendered":"Un exorcismo"},"content":{"rendered":"<p>La cr\u00f3nica de un exorcismo sorprende a la opini\u00f3n publica espa\u00f1ola<\/p>\n<p><p>Narrada por un periodista de \u00abEl mundo\u00bb, que se confesaba incr\u00e9dulo<\/p>\n<p><p>MADRID, 23 septiembre 2002 (ZENIT.org).- El especialista en temas religiosos del diario El mundo, Jos\u00e9 Manuel Vidal, acudi\u00f3, &#8220;incr\u00e9dulo&#8221;, al exorcismo que iba a realizar un sacerdote autorizado por el Vaticano y sali\u00f3 conmocionado escribiendo una cr\u00f3nica que ha sorprendido a la opini\u00f3n p\u00fablica espa\u00f1ola. <\/p>\n<p><p>&#8220;El exorcismo que yo viv\u00ed en Madrid&#8221; es el t\u00edtulo del art\u00edculo que apareci\u00f3 este domingo en el peri\u00f3dico, que alberga con frecuencia art\u00edculos de tono anticlerical. <\/p>\n<p><p>Vidal, junto al especialista de temas religiosos de la agencia de noticias EFE, presenci\u00f3 el exorcismo realizado en Madrid por el padre Jos\u00e9 Antonio Fortea, p\u00e1rroco de 33 a\u00f1os de Nuestra Se\u00f1ora de Zulema. <\/p>\n<p><p>El rito tuvo lugar en una capilla. Era una &#8220;preciosa&#8221; chica pose\u00edda por el demonio de 20 a\u00f1os &#8211;el peri\u00f3dico le da el nombre de Marta para mantener su anonimato&#8211;, &#8220;m\u00e1s bien menudita y de rasgos dulces&#8221;, seg\u00fan la describe Vidal. <\/p>\n<p><p>&#8220;No soy ning\u00fan showman ni quiero publicidad. Si est\u00e1is aqu\u00ed es porque os necesito para liberar a la chica. Tendr\u00e9is que ser muy prudentes&#8221;, les dijo el sacerdote a los dos periodistas antes de que llegara Marta acompa\u00f1ada por su madre. Llevo ya 16 sesiones y todav\u00eda no he conseguido expulsarlo [el demonio], cuando en los casos m\u00e1s normales, basta con dos o tres. <\/p>\n<p><p>Nada m\u00e1s entrar en la capilla, madre e hija se preparan para el rito &#8211;rememora Vidal&#8211;. Marta se pone unos calcetines blancos, mientras su madre saca del bolso un rosario, un crucifijo de unos 15 cent\u00edmetros y una postal de la Virgen de F\u00e1tima, y los coloca al lado de la colchoneta. Trato de registrar el m\u00e1s m\u00ednimo detalle en mi mente. Sigo pensando que asisto a un montaje. <\/p>\n<p><p>Presiento que el rito va a comenzar. Me siento, expectante, en el banco &#8211;sigue recordando el cronista&#8211;. El exorcista extiende su mano derecha y la impone sobre el rostro de la joven, sin tocarla. Luego, cierra los ojos, agacha la cabeza y susurra varias veces una plegaria ininteligible. Un alarido desgarrador, el primero, rompe el silencio de la capilla, penetra en mi alma y me pone la carne de gallina, sigue diciendo. <\/p>\n<p><p>No es humano &#8211;a\u00f1ade Vidal&#8211;. Es un chillido sobrecogedor y profundo el que sale de la garganta de Marta. Pero no puede ser ella. No es su tono de voz. Es ronco y masculino. El padre Fortea sigue rezando y los rugidos se suceden. Poco a poco, el cuerpo de la joven se estremece vivamente. Su cabeza se mueve de un lado a otro con lentitud al principio, con inusitada rapidez despu\u00e9s. <\/p>\n<p><p>Ante la salmodia del exorcista, la joven gime y se retuerce sin parar. Al instante, el gemido se convierte en rugido desgarrador, alt\u00edsimo, furioso. El exorcista acaba de colocar el crucifijo sobre su vientre y entre sus pechos, mientras la roc\u00eda con agua bendita. Patalea con tanta furia que el crucifijo se cae y la madre lo recoge una y otra vez y se lo vuelve a colocar de nuevo, mientras le acerca el rosario que Marta arroja a lo lejos, con furia. <\/p>\n<p><p>Parece tranquilizarse un poco pero, inmediatamente, vuelve a rugir. No hay un momento de respiro. El padre Fortea acaba de invocar a san Jorge y, al o\u00edrlo, la joven grita, bufa, pone los ojos totalmente en blanco, arquea el cuerpo y se levanta toda entera un palmo de la colchoneta. No doy cr\u00e9dito. <\/p>\n<p>-Besa el crucifijo, dice el exorcista. <\/p>\n<p>-No. <\/p>\n<p>-Jes\u00fas es Rey. <\/p>\n<p>-Assididididaj. <\/p>\n<p>-Secuaz de Satan\u00e1s, est\u00e1s en tinieblas. <\/p>\n<p>-Assididididaj <\/p>\n<p>-Est\u00e1s haciendo mucho bien. Por tu culpa, mucha gente va a creer en Dios. <\/p>\n<p>-No. <\/p>\n<p>-Sal, Zabul\u00f3n, te lo ordeno en nombre de Cristo. Te espera la condenaci\u00f3n eterna. No hay salvaci\u00f3n para ti. <\/p>\n<p><p>Al ser invocado el nombre de San Jorge, la chica arquea el cuerpo y levita sobre el suelo. <\/p>\n<p><p>Mi mente gira a toda velocidad &#8211;confiesa el periodista&#8211;. Estamos en el cl\u00edmax de un ritual que, hasta ahora, no encajaba en mis esquemas. Y eso que en el seminario los curas siguieron alimentando mi miedo infantil al Maligno, siempre dispuesto a tomar posesi\u00f3n de un alma. <\/p>\n<p><p>Despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, el dogma de la existencia del diablo pas\u00f3 a ser una &#8220;parte vergonzosa de la doctrina&#8221; y, como tantos otros cat\u00f3licos, tambi\u00e9n yo prescind\u00ed de ella, recuerda Vidal. <\/p>\n<p><p>Los gritos se detienen en seco en el momento en que el sacerdote sale de la capilla. Noto cierta decepci\u00f3n en el rostro de la madre &#8211;reconoce&#8211;. Me da la sensaci\u00f3n de que esperaba que fuese hoy. Ha pasado casi tres horas de rodillas, pero en su cara no hay signos de cansancio, s\u00f3lo de cierta desilusi\u00f3n. <\/p>\n<p><p>Recoge con paciencia la estampa de la Virgen y el crucifijo y sale de la capilla. Mi compa\u00f1ero y yo nos quedamos solos con la endemoniada. Unos segundos que se hacen eternos. Nos hemos quedado pegados al banco, sin respiraci\u00f3n. De pronto, se vuelve hacia nosotros, abre los ojos (que ha mantenido en blanco durante tres horas) y nos lanza una mirada que no olvidar\u00e9 mientras viva. <\/p>\n<p><p>Sus ojos son de otro mundo. Nunca vi algo as\u00ed en mi vida. Al instante, la mirada vuelve a ser la de Marta, que nos sonr\u00ede, se levanta con tranquilidad, se sienta en el banco y se quita los calcetines blancos que dobla con sumo cuidado. Noto que apenas suda, a pesar de las tres horas de ejercicio continuo. Se pone los pendientes y nos vuelve a sonre\u00edr. <\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo \u00e9stas? <\/p>\n<p>-Cansada <\/p>\n<p>-\u00bfSabes lo que ha ocurrido? <\/p>\n<p>-No, no recuerdo. Y mientras nos habla, coge la estampa y el crucifijo, a los que hace un rato tanto odiaba, y los besa con cari\u00f1o. <\/p>\n<p>-\u00bfTe duele la garganta? <\/p>\n<p>-No. <\/p>\n<p>Y su voz es tan suave como cuando lleg\u00f3. Nadie dir\u00eda que por esa misma garganta salieron aullidos durante tres horas. <\/p>\n<p>-\u00bfSabes por qu\u00e9 est\u00e1s aqu\u00ed? <\/p>\n<p>-S\u00ed, eso lo s\u00e9. S\u00e9 que tengo&#8230; <\/p>\n<p>No termina la frase. Respetamos su silencio. <\/p>\n<p><p>Rezo por Marta y por su madre. Lo que vi no es un montaje, concluye el periodista. <\/p>\n<p><p>El diario El mundo, al publicar la cr\u00f3nica, escribi\u00f3 el domingo un editorial en el que reconoce que la narraci\u00f3n de Vidal es coherente, y concluye: &#8220;Cada uno es libre de buscar la explicaci\u00f3n que desee a sucesos como los que describe hoy Jos\u00e9 Manuel Vidal&#8221;.<\/p>\n<p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cr\u00f3nica de un exorcismo sorprende a la opini\u00f3n publica espa\u00f1ola Narrada por un periodista de \u00abEl mundo\u00bb, que se confesaba incr\u00e9dulo MADRID, 23 septiembre 2002 (ZENIT.org).- El especialista en temas religiosos del diario El mundo, Jos\u00e9 Manuel Vidal, acudi\u00f3, &#8220;incr\u00e9dulo&#8221;, al exorcismo que iba a realizar un sacerdote autorizado por el Vaticano y sali\u00f3 &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2004\/10\/15\/un_exorcismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Un exorcismo&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[65],"tags":[],"class_list":["post-1171","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-testimonios"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1171","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1171"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1171\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1171"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1171"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1171"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}