{"id":116,"date":"2005-05-11T02:46:00","date_gmt":"2005-05-11T07:46:00","guid":{"rendered":"203883703"},"modified":"2005-08-17T08:46:38","modified_gmt":"2005-08-17T08:46:38","slug":"619","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/05\/11\/619\/","title":{"rendered":"Juan en Ald\u00fan (19 de 20)"},"content":{"rendered":"<p>19. D\u00eda de Liberaci\u00f3n<\/p>\n<p>Elena a veces se comunicaba con la hija a trav\u00e9s de los p\u00e1jaros. Dedicada a la oraci\u00f3n con un fervor poco com\u00fan, hab\u00eda recibido de Dios el don que tuvo San Francisco, y por eso ten\u00eda en esos animalillos verdaderos correos que pod\u00edan llevar mensajes muy sencillos, pero a veces vitales.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Una de las claves que Elena hab\u00eda acordado con la hija era esta: &#8220;Cuando veas que tres alondras se posan en tu ventana, ello significa que debes esperar. Detr\u00e1s de ellas llegar\u00e1n golondrinas que tambi\u00e9n te saludar\u00e1n en la ventana cantando. Cuenta el n\u00famero de golondrinas: es el n\u00famero de d\u00edas que debes esperar.&#8221;<\/p>\n<p>Efectivamente, pasada la noche de la fogata Caterina volvi\u00f3 a su habitaci\u00f3n sin ser extra\u00f1ada. A la ma\u00f1ana siguiente se posaron las tres alondras, y detr\u00e1s de ellas, puntualmente llegaron una detr\u00e1s de otra dos golondrinas. Caterina supo entonces que algo muy grave pasaba y que hab\u00eda que esperar esos dos d\u00edas. Dio como pretexto que Elena hab\u00eda tenido que salir muy temprano a Ald\u00fan y que quiz\u00e1 tardara un poco. Landulfo se contuvo en su deseo de hacerse con el cofre. Pero la excusa de Caterina no hubiera bastado para contenerlo sin la segunda estrategia: los mismos p\u00e1jaros fastidiaban de manera inaudita a las ovejas y cabras, dispersando el reba\u00f1o y haciendo la vida imposible a Landulfo, que tuvo que mantenerse mucho m\u00e1s ocupado que de costumbre durante esos dos d\u00edas, al punto que apenas pudo escribir un par de l\u00edneas de amor para su princesa.<\/p>\n<p>Al tercer d\u00eda emprendieron la marcha. Caterina iba muy callada, por razones que nosotros podemos imaginar pero que se le escapaban a Landulfo. Con la cabeza agachada aunque caminando a buen ritmo, la muchacha sent\u00eda que iba como hacia el matadero. Tem\u00eda tambi\u00e9n por la suerte de Juan y de su propia madre, por supuesto.<\/p>\n<p>Landulfo tom\u00f3 el camino corto a trav\u00e9s de la monta\u00f1a tratando de no fastidiar demasiado a su princesa, aunque se mor\u00eda de impaciencia vi\u00e9ndola con esa cara de angustia, que \u00e9l no interpretaba como de angustia sino como si fuera disgusto. Para sus adentros se repet\u00eda: &#8220;\u00bfQu\u00e9 se me olvid\u00f3? \u00bfQu\u00e9 no he hecho o qu\u00e9 hice yo para que ahora est\u00e9 as\u00ed? \u00bfNo dijo que quer\u00eda venir? \u00bfO ser\u00e1 s\u00f3lo porque me opuse a que viniera la mam\u00e1? \u00a1Pero si la mam\u00e1 ni siquiera ha vuelto de Ald\u00fan!&#8221;<\/p>\n<p>No hubo tampoco demasiado tiempo para pensar. Ya ten\u00edan al frente un letrero bellamente renovado: &#8220;Miserere Mei, Domine.&#8221; Ante la puerta ambos recuperaron aliento; Caterina se dio unos minutos para secarse unas pocas gotas de sudor y para recomponer su traje.<\/p>\n<p>&#8211;S\u00f3lo una cosa te advierto, Ariadna &#8211;dijo Landulfo en voz muy baja, al o\u00eddo de Caterina&#8211; : si ese tipo no me da el cofre por las buenas yo de todas maneras lo voy a recuperar. \u00bfMe entiendes bien? Luego no empieces a decirme que me detenga, \u00bfde acuerdo?<\/p>\n<p>Caterina asinti\u00f3; por dentro estaba que se mor\u00eda de angustia.<\/p>\n<p>La puerta estaba entreabierta; Landulfo la acab\u00f3 de abrir con la punta afilada de su hacha inmensa. Entraron ambos al patio interior de abajo. No parec\u00eda haber nadie, aunque en realidad los muchachos y Elena ya hab\u00edan compartido un d\u00eda completo con Juan: tiempo suficiente para poner juntas todas las piezas del rompecabezas.<\/p>\n<p>Con un movimiento instintivo Caterina fue a la puerta de la capilla aunque no entr\u00f3. Se sent\u00f3 en un banquito que estaba all\u00ed afuera y se abanic\u00f3 un poco como quien recupera el resuello aunque ese era s\u00f3lo un modo de tener las manos ocupadas para que no se le notara el nerviosismo.<\/p>\n<p>Landulfo se qued\u00f3 de pie en la mitad del patio sin tener idea de cu\u00e1ntos pares de ojos lo observaban desde arriba. Parec\u00eda una escultura inmensa en una casa que ten\u00eda proporciones ligeramente inferiores a las de su tama\u00f1o. Levant\u00f3 el hacha como acto previo a la amenaza que estaba a punto de gritar cuando Juan le grit\u00f3 desde arriba:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1No est\u00e1s condenado!<\/p>\n<p>Landulfo hubiera esperado cualquier otra cosa. Hasta hab\u00eda imaginado que Juan se valdr\u00eda de alg\u00fan animal entrenado para atacarle, quiz\u00e1 alg\u00fan perro rabioso. Pero no pod\u00eda entender qu\u00e9 pasaba. Juan le volvi\u00f3 a gritar:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1T\u00fa no est\u00e1s condenado!<\/p>\n<p>Landulfo trataba de entender qu\u00e9 quer\u00eda decir eso y los ojos se le nublaban. Juan repiti\u00f3 en voz m\u00e1s fuerte, primero en lat\u00edn y luego en aldunense:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Ya no pesa sobre ti tu condena!<\/p>\n<p>Landulfo baj\u00f3 el hacha sin darse cuenta, y la dej\u00f3 caer en tierra. La mirada se le oscurec\u00eda con llanto y las columnas de la casa se volv\u00edan \u00e1rboles ante sus ojos. A una se\u00f1a de Juan, todos los muchachos salieron desde el segundo piso y gritaron a una sola voz:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1No hay condena sobre ti!<\/p>\n<p>Landulfo vio c\u00f3mo el hacha se volv\u00eda un gato grande y luego un gatito peque\u00f1o, y vio que todos los muchachos se convert\u00edan en adoradores de los Ritos de la Tierra, y escuch\u00f3 que el pap\u00e1 le gritaba:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Ya no pesa sobre ti tu condena!<\/p>\n<p>Cay\u00f3 a tierra con un mareo terrible y sinti\u00f3 que su cuerpo no le obedec\u00eda y un grito espantoso como de una urraca embravecida brot\u00f3 de su garganta sin que \u00e9l pudiera impedirlo. Juan y los muchachos gritaron de nuevo:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Ya no pesa sobre ti tu condena!<\/p>\n<p>El grito de la urraca romp\u00eda los t\u00edmpanos y el cuerpo entero se sacud\u00eda con violencia. Los j\u00f3venes siguieron gritando lo de la libertad de la condena, pero sus voces no se o\u00edan por la intensidad del grito de Landulfo.<\/p>\n<p>Y entonces sucedi\u00f3 una cosa maravillosa: centenares, tal vez miles de p\u00e1jaros, se acercaron y haciendo un c\u00edrculo inmenso cantaban a todo pulm\u00f3n hasta vencer al chillido de la urraca. Juan levant\u00f3 la mano dirigi\u00e9ndola hacia la cabeza de Landulfo pero no sabremos nunca lo que dijo, por el conflicto de voces.<\/p>\n<p>Sin dejar de mirarlo y de decir lo que dec\u00eda, baj\u00f3 hasta el patio. Un s\u00fabito silencio se adue\u00f1\u00f3 del monasterio. Juan a\u00f1adi\u00f3 en voz baja pero audible:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1No hay condena sobre ti!<\/p>\n<p>Landulfo qued\u00f3 desmayado en el piso.<\/p>\n<p>Tard\u00f3 en volver en s\u00ed. Elena lo ayud\u00f3 a sentarse. Parec\u00eda un ni\u00f1o de quince a\u00f1os, asustado y en medio de un pa\u00eds desconocido. Luego se levant\u00f3 y habl\u00f3 a todos con voz ronca. Se le ve\u00eda extraordinariamente cansado.<\/p>\n<p>&#8211;Yo&#8230; s\u00f3lo quiero pedir perd\u00f3n por dos cosas. A ti, Caterina, porque siempre he sabido que tu camino es otro. Has sido una extraordinaria amiga, y sin tu luz creo que hubiera buscado de nuevo los Ritos de la Tierra&#8230; Pero, por favor, si\u00e9ntete libre de servir ya a tu Esposo y Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Caterina no lo pod\u00eda creer. Landulfo sigui\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211;Y quiero pedirle perd\u00f3n a alguien que deber\u00eda estar aqu\u00ed y que no est\u00e1. Ivana, perd\u00f3name; perd\u00f3nanos. Amigos, no tengo necesidad de mentir: nunca fue nuestra intenci\u00f3n que ella muriera. El plan era perfecto y&#8230;<\/p>\n<p>Caterina lo interrumpi\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211;Esa parte debo decirla yo, porque alg\u00fan d\u00eda tiene que doblegarse este orgullo m\u00edo y alg\u00fan d\u00eda tengo que dejar esa imagen de ni\u00f1a buena que no soy. Lo que dice Landulfo es cierto: el plan era bueno. Hab\u00eda un clima de terror en esta casa y ya est\u00e1bamos todas avisadas de salir huyendo cuando llegara la alarma de la invasi\u00f3n musulmana. Nunca hubo tal cosa en estas tierras pero fabricamos esa historia porque&#8230; porque era m\u00e1s f\u00e1cil para m\u00ed decir que hab\u00eda sido raptada y no tener que reconocer que no estaba preparada para esta vida y vocaci\u00f3n. Yo no quer\u00eda que se me tuviera por una cobarde ni que se dijera: &#8220;esta intent\u00f3 y no pudo.&#8221;<\/p>\n<p>Juan sinti\u00f3 que los ojos se le llenaban de l\u00e1grimas mientras rehac\u00eda los \u00faltimos momentos de la vida de Ivana. Caterina continu\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211;Landulfo incendi\u00f3 los cultivos una cierta noche. Espant\u00f3 los reba\u00f1os. Se logr\u00f3 un ambiente perfecto de desesperaci\u00f3n y zozobra. Era invierno y noche cerrada. Resonaron las trompetas de alarma y despu\u00e9s, seg\u00fan lo hablado, todas bajamos al patio listas para huir. Ivana se devolvi\u00f3 a recoger al Sant\u00edsimo porque dijo que no toleraba que quedara en manos de infieles&#8230; unos infieles que no ven\u00edan ni nos hab\u00edan hecho nada.<\/p>\n<p>Caterina cubri\u00f3 su rostro con las manos: luego sigui\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211;Tuvimos una discusi\u00f3n con Ivana porque se tardaba mucho y entonces salimos por la puerta de atr\u00e1s, de camino hacia el Norte, donde estaban preparadas las bestias. Pero entonces Ivana dijo que no deber\u00edamos dar la espalda al enemigo, y que d\u00f3nde estaba nuestro valor. Magdalena trat\u00f3 de persuadirla pero ella sali\u00f3 corriendo sola por la puerta principal, camino del Sur, y&#8230; ahora entendemos que, aunque logr\u00f3 avanzar muchos kil\u00f3metros en la noche y la nieve, lamentablemente&#8230; Pero, miren, por favor, entiendan que nunca quisimos hacerle eso y que ella no se merec\u00eda eso&#8230;<\/p>\n<p>Elena intervino:<\/p>\n<p>&#8211;Su sacrificio no fue en vano, aunque&#8230; hay cosas que uno no alcanza a entender. Lo \u00fanico que yo s\u00e9 es que todos le debemos algo. Hay algo de ella en cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>No pudo agregar m\u00e1s. Ni hac\u00eda falta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>19. D\u00eda de Liberaci\u00f3n Elena a veces se comunicaba con la hija a trav\u00e9s de los p\u00e1jaros. 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