{"id":11542,"date":"2011-09-11T21:58:27","date_gmt":"2011-09-12T02:58:27","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=11542"},"modified":"2011-09-11T21:58:27","modified_gmt":"2011-09-12T02:58:27","slug":"al-borde-de-la-belleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2011\/09\/11\/al-borde-de-la-belleza\/","title":{"rendered":"Al borde de la belleza"},"content":{"rendered":"<p>Lo primero que sorprende al visitante, al llegar a la remota aldea de Bedumila, es la ausencia de barreras, rejas, puertas o aquello que pueda marcar un l\u00edmite. O si vamos a ser m\u00e1s precisos: los l\u00edmites existen pero se marcan no con madera, piedra o metal sino con flores. Hay en particular una flor muy hermosa, llamada bedum o tambi\u00e9n a veces bedumia, nativa de esa regi\u00f3n, y usada en todas partes como se\u00f1al. Largas hileras de bedumias se encuentran en muchos sitios y no parece que se necesite nada m\u00e1s para contar en d\u00f3nde termina, por ejemplo, una propiedad y empieza otra.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nEn efecto, lamento decirlo, si esto decepciona tempranamente a alguno, pero los bedumilos, habitantes del rec\u00f3ndito sitio, no son una especie de comunistas sacados del t\u00fanel del tiempo. Sus templos, casas, plazas y cementerios tienen todos l\u00edmites muy claros, s\u00f3lo que esos l\u00edmites no provienen del da\u00f1o que una reja de hierro me pueda hacer, o del da\u00f1o que un perro bravo me pueda causar: los bedumilos ponen l\u00edmites sin amenazar con da\u00f1os a los intrusos.<\/p>\n<p>Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que la bedumia es una flor muy peculiar. Sus p\u00e9talos son anchos y vistosos, y un aroma muy suave, casi imperceptible, brota sin cesar de los estambres. Pero en la parte inferior de la flor, all\u00ed donde otras flores acumulan su n\u00e9ctar, la bedumia va acumulando un tipo de tinta oscura de un olor reconcentrado y repugnante. Se puede decir que esta flor es muy amable, pero \u00fanicamente si uno no la molesta.<\/p>\n<p>Es casi imposible determinar, viajando hacia la noche de los tiempos, cu\u00e1ndo empezaron a utilizarse las bedumias para marcar l\u00edmites. Lo cierto es que una serie de dos o tres filas de estas enormes flores hacen que si, uno quiere traspasar una propiedad, corra el riesgo de pisar alguna de esas flores. La tinta casi indeleble se adhiere al calzado o a los pies, y los marca, mientras que ese olor penetrante promete quedarse mucho tiempo con el infractor. El mecanismo funciona lo suficientemente bien como para que incluso los animales eviten diligentemente rozar siquiera esas hermosas flores.<\/p>\n<p>Es obvio, sin embargo, que el obst\u00e1culo o l\u00edmite se podr\u00eda superar de muchos modos. Basta un peque\u00f1o impulso y un salto para evitar las filas de bedumias. O uno puede poner un tabl\u00f3n sobre las flores, pasar impunemente por encima, y dejar que la tinta maloliente arruine esa madera sin que se impregne en uno mismo.<\/p>\n<p>Todo lo cual demuestra de manera convincente que si las avenidas de bedumias funcionan en esta aldea no es porque el sistema sea infalible sino porque una especie de acuerdo o pacto es respetado por todos. Sencillamente, la gente se acostumbra a vivir al borde de la belleza y prefiere que brilla la hermosura del p\u00e9talo y se siente el discreto aroma de la flor, cuando se la conserva entera, en lugar de su terrible hedor y fastidiosa tinta, cuando es herida.<\/p>\n<p>Estas caracter\u00edsticas \u00fanicas han hecho que la bedumia se convierta en met\u00e1fora viva de la convivencia social; en algo as\u00ed como la imagen de lo que es o debiera ser la vida en la aldea. Aprender a convivir es aprender a respetar l\u00edmites; es reconocer la belleza sin pisotearla; es comprender que lo hermoso puede volverse espantoso si abuso de \u00e9l; es, finalmente, suponer con buena raz\u00f3n que llevar\u00e9 las marcas de mi mal comportamiento a todas partes.<\/p>\n<p>El descubrimiento de una variedad de bedumia mucho menor en tama\u00f1o pero completamente semejante en cuanto a las dem\u00e1s caracter\u00edsticas, condujo a un modo nuevo de uso de este tipo de flor. La mini-bedumia, que puede tener el tama\u00f1o del pu\u00f1o cerrado de un ni\u00f1o, se empez\u00f3 a utilizar ya hace m\u00e1s de un siglo como un discreto indicador de privacidad o tambi\u00e9n como se\u00f1al de algo que es sagrado.<\/p>\n<p>La rec\u00f3ndita ubicaci\u00f3n de Bedumila ha hecho que su historia se desenvuelva a un ritmo m\u00e1s pausado que acelerado. Como suele suceder en estos casos, los ancianos tienen un lugar respetado en su escala social. Es uno de los muchos elementos que suelen pasar por alto los muy ocasionales visitantes de esta peculiar sociedad. Pero eso ser\u00e1 tema para otra ocasi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo primero que sorprende al visitante, al llegar a la remota aldea de Bedumila, es la ausencia de barreras, rejas, puertas o aquello que pueda marcar un l\u00edmite. O si vamos a ser m\u00e1s precisos: los l\u00edmites existen pero se marcan no con madera, piedra o metal sino con flores. Hay en particular una flor &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2011\/09\/11\/al-borde-de-la-belleza\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Al borde de la belleza&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[463,794],"tags":[],"class_list":["post-11542","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-belleza","category-narracion"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11542","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11542"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11542\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11543,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11542\/revisions\/11543"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11542"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11542"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11542"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}