{"id":1152,"date":"2005-10-10T21:18:32","date_gmt":"2005-10-11T02:18:32","guid":{"rendered":"1796349660"},"modified":"2005-10-17T19:03:01","modified_gmt":"2005-10-17T19:03:01","slug":"iel_demonio_es_protestante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/10\/10\/iel_demonio_es_protestante\/","title":{"rendered":"&#8220;\u00a1El Demonio es Protestante!&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>Testimonio de mi conversi\u00f3n al Catolicismo <\/p>\n<p><p>Nota de Fr. Nelson Medina: algunas de las expresiones demasiado fuertes de Luis M. Boull\u00f3n son responsabilidad suya, y las utiliza evidentemente para destacar los aspectos enga\u00f1osos de algunos lemas protestantes m\u00e1s comunes.<\/p>\n<p><p>Por Luis Miguel Boull\u00f3n<\/p>\n<p><p>&#8220;El Demonio es protestante&#8221;, fue la primera frase que pronunci\u00e9, tras mi conversi\u00f3n, a quienes me escucharon por m\u00e1s de doce a\u00f1os como su pastor. El esc\u00e1ndalo fue may\u00fasculo. Algunos ya hab\u00edan notado que mis vacaciones fueron demasiado precipitadas y quiz\u00e1 hasta exageradamente prolongadas. Fueron unas vacaciones raras incluso para mi familia, que me ve\u00eda reticente a las pr\u00e1cticas habituales en casa, como la lectura y explicaci\u00f3n de la Biblia. Ya hab\u00edamos tenido demasiadas rencillas a causa de mis nuevos pensamientos.<\/p>\n<p><p>&#8220;Al principio fue el Verbo&#8221;<\/p>\n<p><p>Recuerdo v\u00edvidamente los primeros movimientos de rabia que tuve al leer un art\u00edculo en esta Revista que ahora aprecio tanto, como es la que me honra publicando este trabajo. Yo encontraba que la nota era demasiado radical en sus afirmaciones, demasiado rotunda para lo que yo estaba acostumbrado a leer.<\/p>\n<p><p>No me dejaba muchos &#8220;flancos&#8221; descuidados por donde atacar. O refutaba el centro del asunto o no tenia sentido desmenuzar tres o cuatro aspectos como se me hab\u00eda ense\u00f1ado a realizar de forma autom\u00e1tica e inconsciente. Generalmente los cat\u00f3licos tienen como que una cierta verg\u00fcenza por mostrar todas las cartas sobre la mesa, y como no muestran todo con claridad, es muy f\u00e1cil prender fuego a sus tiendas de campa\u00f1a, porque dejan demasiados lados flojos.<\/p>\n<p><p>En lo personal nunca recurr\u00ed a lo que ahora entiendo como &#8220;leyendas negras&#8221;, porque me parec\u00eda que era inconducente debatir bas\u00e1ndome en miserias personales o grupales sin haber derribado la propia l\u00f3gica de su existencia. Eso hice con algunas sectas o con temas como la evoluci\u00f3n o algunos derechos humanos seg\u00fan se les entiende normalmente.<\/p>\n<p><p>Reconozco que muchos de los que en ese momento eran mis hermanos caen en ese error, tratando de derribar moralmente al &#8220;adversario&#8221; dici\u00e9ndole cosas aberrantes sobre su fe. Pero basta un buen argumento, y bien plantado, para que uno se vea obligado a retirarse a las trincheras de la Biblia y no querer salir de all\u00ed hasta que el temporal que iniciamos se calme al menos un poco. Pero no nos funciona a todos el mismo esquema. Muchos no se rigen tanto por la raz\u00f3n como por el placer de vencer en cualquier contienda.<\/p>\n<p><p>El art\u00edculo en cuesti\u00f3n me obligaba a pensar s\u00f3lo con ideas, porque de eso trataba. Mi manual con citas b\u00edblicas para cada ocasi\u00f3n me serv\u00eda poco. Cualquier cosa que dijera ser\u00eda respondida con otra. No era ese el camino.<\/p>\n<p><p>Creo haber estado meditando en el problema unas cinco o seis semanas. Hasta que resolv\u00ed acudir a la parroquia cat\u00f3lica que quedaba cerca de mi templo. El sacerdote del lugar se deshac\u00eda en atenciones cada vez que nos encontr\u00e1bamos. La verdad es que \u00e9l estuvo siempre mucho m\u00e1s ansioso de verme que yo de verle a \u00e9l. En ocasiones nos ve\u00edamos forzados a encontrarnos en p\u00fablico por obligaciones propias del pueblo. Pero de ordinario no nos encontr\u00e1bamos. Era lo que ahora se llama un &#8220;cura nuevo&#8221;, con una permanente guitarra en las manos y muchas ganas de acercarse a m\u00ed.<\/p>\n<p><p>Primera confesi\u00f3n de mala fe<\/p>\n<p><p>Yo aprovechaba &#8211; Dios me perdone &#8211; de sacarle afirmaciones que escandalizaban a mis feligreses. El pobre nunca entendi\u00f3 que el ecumenismo muchas veces sirve m\u00e1s para rebajar a los cat\u00f3licos que para acercar a los separados. Uno tiene la sensaci\u00f3n de que si la Iglesia puede ceder en cosas tan graves y que por siglos nos separaron, entonces realmente no le importaba tanto como a nosotros, que jam\u00e1s cambiar\u00edamos una sola jota de la doctrina.<\/p>\n<p><p>Otra cosa que sol\u00eda hacer &#8211; me averg\u00fcenzo al recordarla &#8211; era tirar a mis chicos a discutir con los de la parroquia. Los pobres parroquianos se ve\u00edan en serios apuros en esas ocasiones.<\/p>\n<p><p>En el fondo yo me aprovechaba de que los chicos cat\u00f3licos estaban muy mal formados. Como coment\u00e1bamos a sus espaldas: s\u00f3lo van a la parroquia a divertirse, para repartir cosas a los pobres y para hacer &#8220;din\u00e1micas de vida&#8221;, pero de doctrina y de Escrituras no saben nada. Nos gustaba vencerlos con las cosas m\u00e1s tontas posibles. A veces surg\u00edan temas m\u00e1s sabrosos, pero con los argumentos normales bastaba para al menos hacerles callar.<\/p>\n<p><p>Esa tarde no estaba el sacerdote de siempre. Hab\u00eda sido removido de la parroquia por una miseria humana comprensible en alguien tan &#8220;c\u00e1lido&#8221; en su manera de ser. Cay\u00f3 en las redes del demonio bajo la tentadora forma de una parroquiana, con la que ni siquiera se cas\u00f3. A cambio del p\u00e1rroco de siempre sali\u00f3 a atenderme, con una cara menos complacida, un sacerdote viejo y de mirada penetrante. Lo hab\u00edan &#8220;castigado&#8221; releg\u00e1ndolo d\u00e1ndole el cuidado de la parroquia de nuestro peque\u00f1o pueblecito. En los \u00faltimos treinta a\u00f1os la poblaci\u00f3n hab\u00eda pasado de mayoritariamente cat\u00f3lica a una mayor\u00eda evang\u00e9lica o no practicante.<\/p>\n<p><p>Yo generalmente acud\u00eda para refrescar mi memoria y cargarme de elementos que luego trabajaba como materia de mis pr\u00e9dicas, o para sondear la visi\u00f3n cat\u00f3lica de alguna cosa.<\/p>\n<p><p>El Padre M. no fue tan abierto. Me recibi\u00f3 con amabilidad, pero con distancia. Le plante\u00e9 asuntos de inter\u00e9s com\u00fan y me pidi\u00f3 tiempo para aclimatarse y enterarse del estado de la feligres\u00eda. Not\u00e9 que hab\u00edan sido arrancados varios de los afiches que nosotros les regal\u00e1bamos cada cierto tiempo y que constitu\u00edan verdaderos trofeos nuestros plantados en tierra enemiga. En verdad qued\u00e9 un poco desarmado, pero logramos charlar casi de todo. Casi&#8230; porque en doctrina comenz\u00f3 \u00e9l a morderme. Yo comenc\u00e9 a responder como de costumbre, citando con exactitud una cita b\u00edblica tras otra, para probarle su error o mi postura.<\/p>\n<p><p>En un aprieto que me puso, le dije: &#8220;Padre M&#8230; comencemos desde el principio&#8221; Y el var\u00f3n de Dios, a quien supuse enojado conmigo, me dice: &#8220;De acuerdo: al principio era el Verbo y&#8230;&#8221; Me largu\u00e9 a re\u00edr nerviosamente. Aparte de que me respond\u00eda con una frase utilizada en la Misa (al menos en la tradicional), \u00a1imitaba mi voz citando la Biblia!<\/p>\n<p><p>&#8220;Pastor Boull\u00f3n&#8221;, me dijo luego, &#8220;No avanzaremos mucho discutiendo con la Biblia en mano. Ya sabe usted que el Demonio fue el primero en todo crimen&#8230; y por eso tambi\u00e9n fue el primer Evang\u00e9lico&#8221;.<\/p>\n<p><p>Eso me cay\u00f3 muy mal. \u00a1Me insultaba en la cara trat\u00e1ndome de demonio! Sin dejarme explicar lo que pensaba, se adelant\u00f3:<\/p>\n<p><p>&#8211;    Si&#8230; fue el primer evang\u00e9lico. Recuerde que el Demonio intent\u00f3 tentar a Cristo con \u00a1la Biblia en mano!<\/p>\n<p><p>&#8211;    Pero Cristo les respondi\u00f3 con la Biblia&#8230;<\/p>\n<p><p>&#8211;    Entonces usted me da la raz\u00f3n, Pastor&#8230; los dos argumentaron con la Biblia, s\u00f3lo que Jes\u00fas la utiliz\u00f3 bien&#8230; y le tap\u00f3 la boca.<\/p>\n<p><p>Tom\u00f3 su Biblia y me ley\u00f3 lo que ya sab\u00eda: que cuando el Se\u00f1or ayunaba el demonio le llev\u00f3 a Jerusal\u00e9n, y poni\u00e9ndole en lo alto del templo le repiti\u00f3 el Salmo XC, II-12): &#8220;Porque escrito est\u00e1 que Dios mand\u00f3 a sus \u00e1ngeles que te guarden y lleven en sus manos para que no tropiece tu pie con alguna piedra&#8221;<\/p>\n<p><p>Pero el Se\u00f1or le respondi\u00f3 con Deuteronomio VI, 16: Pero tambi\u00e9n est\u00e1 escrito &#8220;No tentar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios&#8221;. Y el demonio se alej\u00f3 confundido. Yo tambi\u00e9n me alej\u00e9, como el demonio, confundido. Me sent\u00eda rabioso por haber sido llamado demonio, y por lo que es peor: \u00a1ser tratado como el demonio en el desierto!<\/p>\n<p><p>Creo que fue la pl\u00e1tica m\u00e1s saludable de mi vida.<\/p>\n<p><p>La t\u00e1ctica del demonio<\/p>\n<p><p>Llegu\u00e9 a casa rabioso. Me sent\u00eda humillado y triste. No era posible que la misma Biblia pruebe dos cosas distintas. Eso es una blasfemia. Forzosamente uno debe tener la raz\u00f3n y el otro malinterpreta. Busqu\u00e9 ayuda en la biblioteca que venia enriqueciendo con el tiempo. Consult\u00e9 a varios autores tan &#8220;evang\u00e9licos&#8221; como yo, pero de otras congregaciones. No coincid\u00edamos en las mismas cosas, pese a que todos utiliz\u00e1bamos la Biblia para apoyar lo que dec\u00edamos y demostrar que los otros se equivocaban.<\/p>\n<p><p>Me arm\u00e9 de fuerzas y a la primera oportunidad, ca\u00ed sobre el despacho parroquial del Padre M. Me recibi\u00f3 tan amable como la vez pasada, s\u00f3lo que esta vez su distancia la hac\u00eda menos tajante a causa de su mirada divertida y curiosa de la raz\u00f3n que me llevaba otra vez a su lado.<\/p>\n<p><p>Le largu\u00e9 un discurso de media hora sobre la salvaci\u00f3n por la fe y no por las obras. Conclu\u00ed &#8211; creo &#8211; brillantemente con la necesidad de abandonar a la Iglesia. Y cerr\u00e9 tomando la Biblia del cura y le le\u00ed hechos XVI, 31: \u00bfQu\u00e9 debo hacer para salvarme?, pregunt\u00f3 el carcelero. Cree en el Se\u00f1or Jes\u00fas &#8211; respondi\u00f3 Pablo &#8211; y te salvar\u00e1s t\u00fa y toda tu casa.<\/p>\n<p><p>Beb\u00ed un sorbo del t\u00e9 que me hab\u00eda ofrecido y le mir\u00e9 desafiante, esperando su respuesta. Pasaron eternos minutos de silencio.<\/p>\n<p><p>Cuando carraspe\u00e9, el sacerdote me dijo:<\/p>\n<p><p>&#8211;    &#8220;\u00bfContinuar\u00e1 la lectura de San Pablo?&#8221;<\/p>\n<p><p>&#8211;    &#8220;Ya termin\u00e9, Padre M.&#8221;<\/p>\n<p><p>&#8211;    &#8220;\u00bfC\u00f3mo que ha terminado? \u00a1Contin\u00fae! Vaya a Corintios, XIII, 2.<\/p>\n<p><p>&#8211;    Le\u00ed en voz alta: &#8220;Aunque tanta fuera mi fe que llegare a trasladar monta\u00f1as, si me falta la caridad nada soy&#8221;<\/p>\n<p><p>&#8211;    Entonces la fe&#8230;<\/p>\n<p><p>&#8211;    La fe&#8230; la fe&#8230; la fe es lo que salva<\/p>\n<p><p>&#8211;    \u00a1Vaya novedad! Me dice riendo. \u00a1No se bien quien cre\u00f3 la estrategia protestante de argumentar con la Biblia, pero creo que bien pudieron ser los demonios que ahora encontraron un buen medio para salvarse.<\/p>\n<p><p>&#8211;    \u00bfSalvarse?<\/p>\n<p><p>&#8211;    Si.. salvarse, amigo m\u00edo. \u00bfAcaso no es el ap\u00f3stol Santiago quien nos dice que hasta los mismos demonios creen en Dios? Y si s\u00f3lo la fe salva&#8230;<\/p>\n<p><p>&#8211;    &#8230;<\/p>\n<p><p>&#8211;    No se quede en silencio, Pastor&#8230; si\u00e9ntese aqu\u00ed que se aliviar\u00e1 un poco. Si quiere seguir como el Demonio, tent\u00e1ndome con la Biblia, le recuerdo que ah\u00ed mismo se nos dice que esa fe no salvar\u00e1 a los demonios, porque &#8220;como un cuerpo sin esp\u00edritu est\u00e1 muerto, la fe sin obras est\u00e1 muerta&#8221; (c.II) Y a\u00fan as\u00ed los cat\u00f3licos no decimos que sea s\u00f3lo fe o s\u00f3lo obras. Cuando al Se\u00f1or se le pregunta sobre qu\u00e9 debemos hacer para salvarnos, \u00c9l dice &#8220;Si quieres salvarte, guarda los mandamientos&#8221;. Ah\u00ed tiene usted la respuesta completa.<\/p>\n<p><p>Me acompa\u00f1\u00f3 hasta la puerta y me dijo: Le dejo con dos recomendaciones. La primera es que se cuide de sus hermanos de congregaci\u00f3n. Ya sospechan de usted por venir tan seguido. La segunda es que vuelva usted cuando me traiga alguna cita b\u00edblica &#8211; s\u00f3lo una me basta &#8211; en que se pruebe que solo debe ense\u00f1arse lo que est\u00e1 en la Biblia.<\/p>\n<p><p>Camin\u00e9 a casa m\u00e1s preocupado por los comentarios que por el desaf\u00edo. Eso ser\u00eda f\u00e1cil.<\/p>\n<p><p>&#8220;S\u00f3lo la Biblia&#8221;<\/p>\n<p><p>Mientras buscaba una cita que respondiera al sacerdote, ca\u00ed en cuenta de que estaba parado en el meollo del asunto que por primera vez me llev\u00f3 a esa parroquia con otros ojos. &#8220;Si es s\u00f3lo la Biblia&#8221;, me dije, &#8220;entonces el problema del art\u00edculo queda resuelto: se debe probar por la Biblia o no se prueba&#8221;.<\/p>\n<p><p>Ya imaginar\u00e1n ustedes el resultado. Efectivamente no encontr\u00e9 nada. En a\u00f1os de ministerio, jam\u00e1s me percat\u00e9 de que lo central, esto es, que s\u00f3lo debe creerse y ense\u00f1arse la doctrina contenida en la Biblia, no est\u00e1 en la Biblia. Encontr\u00e9 numerosos pasajes b\u00edblicos que le conceden la misma autoridad que a las ense\u00f1anzas escritas en la Biblia a las doctrinas transmitidas por v\u00eda oral, por tradici\u00f3n.<\/p>\n<p><p>Desde este punto en adelante muchos otros cuestionamientos fueron surgiendo de la charla con el Padre M. y de la lectura de esta revista y de mucha literatura escrita con fines apolog\u00e9ticos.<\/p>\n<p><p>El pago del mundo<\/p>\n<p><p>Por un momento distraer\u00e9 la atenci\u00f3n de mis incursiones a la parroquia cat\u00f3lica. Quiz\u00e1s sea porque un sacerdote es esencialmente distinto a un &#8220;Pastor&#8221; protestante, o quiz\u00e1s por la experiencia de distintos ordenes (confesi\u00f3n, direcci\u00f3n espiritual, etc.), el Padre M. acert\u00f3 en su advertencia sobre las miradas que me dirig\u00edan mis feligreses a causa de esas visitas &#8220;no estrictamente ecum\u00e9nicas&#8221;.<\/p>\n<p><p>Yo a\u00fan no me hab\u00eda percatado de esa desconfianza, pero observando con mayor atenci\u00f3n notaba reticencias, censuras y reproches indirectos. A\u00fan la guerra no se declaraba. S\u00f3lo desconfiaban. Me decepcion\u00e9 mucho, pero no me dej\u00e9 vencer por la tentaci\u00f3n. El demonio &#8211; pensaba &#8211; me estaba tentando con Roma y para eso endurec\u00eda los corazones.<\/p>\n<p><p>Pasada una semana de angustias, me sent\u00e9 con mi esposa para charlar. Necesitaba desahogarme. Me encontraba en un punto tal que no quer\u00eda volver a la parroquia cat\u00f3lica pero tampoco me sent\u00eda en paz con eso. Despu\u00e9s de la cena, oramos con los chicos y se fueron a dormir. Me sent\u00ed y abr\u00ed mi coraz\u00f3n a mi esposa. Ella hab\u00eda sido una amante confidente y mi compa\u00f1era de penurias y alegr\u00edas. Me escuch\u00f3 con atenci\u00f3n.<\/p>\n<p><p>Sus palabras fueron tan sencillas como su conclusi\u00f3n: deb\u00eda alejarme inmediatamente del sacerdote cat\u00f3lico y tratar de recuperar la confianza de mis feligreses. Eso era lo prioritario. Ten\u00edamos una obligaci\u00f3n de fe y ten\u00edamos que mantener una familia. No se hablar\u00eda m\u00e1s. El caso estaba resuelto&#8230; para ella.<\/p>\n<p><p>Trat\u00e9 de cumplir con todo. Ella siempre fue la sensatez y me refrenaba en las locuras. Dejar de ir a la parroquia fue m\u00e1s f\u00e1cil para el cuerpo que para mi alma. Algo me atra\u00eda de ese ambiente, y por lo dem\u00e1s deseaba la compa\u00f1\u00eda de ese sacerdote provocador y bonach\u00f3n.<\/p>\n<p><p>M\u00e1s dif\u00edcil fue ganarme la confianza de los feligreses. Me exig\u00edan como prenda evidente que atacase m\u00e1s que nunca a la Iglesia para demostrar p\u00fablicamente que no les guardaba ninguna simpat\u00eda. Esto me cost\u00f3, pues ten\u00eda que predicar omitiendo aquellos puntos en los que difer\u00eda ya de mi anterior pensamiento.<\/p>\n<p><p>Con el tiempo, mi familia y mis feligreses me dieron vuelta sus espaldas y fue la gran cruz que tuve que soportar por amar a Cristo en Su Iglesia.<\/p>\n<p><p>Mi querido amigo se despide<\/p>\n<p><p>No he querido exponer aqu\u00ed todas las cosas que charlamos con el buen Padre M. durante semanas y semanas. Yo le visitaba furtivamente y el me acog\u00eda con amable paternalidad. Yo daba vueltas en torno al tema e intentaba responder a las sabias preguntas con las que me desafiaba. \u00a1C\u00f3mo detestaba tener que darle la raz\u00f3n!<\/p>\n<p><p>El tiempo me fue haciendo m\u00e1s perceptivo a sus sutilezas e iron\u00edas. De alguna forma misteriosa este sacerdote me ten\u00eda cautivado. Me acorralaba hasta la muerte, pero me daba siempre una salida honorable. Le gustaba desmoronar todos mis argumentos.<\/p>\n<p><p>Su estilo era \u00fanico: destrozaba mis argumentos, acusaciones y refutaciones primero desde la l\u00f3gica, d\u00e1ndome dos posibilidades&#8230; o quedar como un tonto o verificar por mi mismo esa estupidez. Luego, y s\u00f3lo luego, me invitaba a revisar el punto que yo trataba &#8211; si ten\u00eda sentido &#8211; desde el punto de vista de las Sagradas Escrituras. Supongo que uno de sus mayores puntos fuertes era su s\u00f3lida cultura y su gran vida de piedad.<\/p>\n<p><p>Recuerdo perfectamente una fr\u00eda ma\u00f1ana cuando recib\u00ed un aviso telef\u00f3nico de la parroquia. Me ped\u00eda que le visitara en un hospital de los alrededores. Sin meditar en las normas de cautela que tomaba para evitar que mis feligreses se irritaran a\u00fan m\u00e1s conmigo, abandon\u00e9 todo y part\u00ed. Ah\u00ed me enter\u00e9 del doloroso c\u00e1ncer que padec\u00eda &#8211; jam\u00e1s dio muestras de sufrir &#8211; y del poco tiempo que le quedaba. La cabeza me daba vueltas. Sent\u00eda dolor por la partida de quien ya consideraba un amigo.<\/p>\n<p><p>Tom\u00e9 una decisi\u00f3n: har\u00eda p\u00fablica nuestra amistad y le visitar\u00eda a diario. Pocos d\u00edas despu\u00e9s le trasladaron, a petici\u00f3n suya, a su residencia. Desde ese d\u00eda le acompa\u00f1\u00e9 a diario. Dej\u00e9 muchos compromisos de lado. La tensi\u00f3n comenz\u00f3 a crecer hasta llegar a agresiones verbales abiertas y amenazas de quitarme el cargo y el sueldo. Mi familia estaba amenazada con la pobreza.<\/p>\n<p><p>Fueron d\u00edas de mucha angustia. Sab\u00eda que caminaba por los caminos correctos. Incluso pensaba en hacerme admitir en la Iglesia. Los temores y las dudas de antes de la internaci\u00f3n del Padre M. se disiparon. No quer\u00eda arrepentirme de mis errores ni recibir el perd\u00f3n y el consuelo de nadie m\u00e1s. Pero la situaci\u00f3n que me rodeaba era tan compleja que me paralizaba.<\/p>\n<p><p>Rec\u00e9 much\u00edsimo y acud\u00ed a pedir el consejo del Padre M. \u00c9l me recibi\u00f3 con mucha amabilidad y escuch\u00f3 con atenci\u00f3n mis problemas. \u00c9l ya los conoc\u00eda. Me habl\u00f3 de la fortaleza de esos m\u00e1rtires que no tuvieron en cuenta ni la carne ni la sangre ni las riquezas, s\u00f3lo amaron la verdad y dieron p\u00fablico testimonio de su adhesi\u00f3n a la fe. &#8220;M\u00e1s vale entrar al Cielo siendo pobres que irse al infierno por comodidades&#8221;, sentenci\u00f3.<\/p>\n<p><p>Como adelant\u00e9 al principio, reun\u00ed a mis feligreses y les hice una declaraci\u00f3n de mi conversi\u00f3n. &#8220;\u00a1El Demonio es protestante!&#8221; les dije para abrir la charla. Luego fueron abucheos y no me dejaron terminar las explicaciones.<\/p>\n<p><p>Mas tarde reun\u00ed a mi familia y les platiqu\u00e9 de cada punto, y respond\u00ed a todas las objeciones de fe y de la situaci\u00f3n. Mi esposa no discuti\u00f3 mucho: me expuls\u00f3 de casa. Esa noche dorm\u00ed acogido por el Padre M. quien me tranquiliz\u00f3 respecto al altercado. Desde entonces y despu\u00e9s de pasados a\u00f1os de mi conversi\u00f3n nunca m\u00e1s fui admitido en casa como padre y esposo. Hoy les visito con tanta frecuencia como me permiten, pero sus corazones siguen muy endurecidos. El Padre M. tuvo muchas palabras para m\u00ed, pero las que m\u00e1s me llegaron fue su confesi\u00f3n de ofrecimiento de su vida por la salvaci\u00f3n de mi alma&#8230; y que con gusto ve\u00eda el buen negocio ya cerrado. Dios escuche las plegarias de mi buen amigo en el Cielo por mi esposa y mis seis hijos para que a su tiempo y forma vivan la vida de gracia de la santa fe<\/p>\n<p><p>Roma&#8230; mi dulce hogar<\/p>\n<p><p>Rogu\u00e9 al buen sacerdote me preparara para abjurar mis errores y ser admitido en la Iglesia. Dispuso de todo y una ma\u00f1ana de abril de 2001 fui recibido en el seno de la Esposa de Cristo. En junio de ese mismo a\u00f1o mi querido amigo entreg\u00f3 su alma al Se\u00f1or, siendo muy llorado por todos cuantos le conocimos mejor. Le lloraron los enfermos y presos que visitaba, los ni\u00f1os y j\u00f3venes de catequesis, los pobres y necesitados que consolaba, los fieles que acud\u00edan a \u00e9l en busca de consejo y del perd\u00f3n de Dios. En tributo a \u00e9l escribo estas l\u00edneas. Mi querido sacerdote y Revista Cristiandad.org fueron mis dos grandes apoyos e impulsores tanto de mi conversi\u00f3n como de mi impulso apost\u00f3lico al trabajar especialmente con los conversos y preparados para la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p><p>Tras su partida la parroquia fue administrada por un sacerdote m\u00e1s cercano al estilo del predecesor del Padre M. Yo sent\u00ed mucho esto porque con su pr\u00e9dica y actuar desment\u00eda muchos de esos grandes principios eternos que hab\u00eda conocido y amado.<\/p>\n<p><p>A veces me pregunto por la oportunidad de muchos cambios que se hacen m\u00e1s para contentar a los malos que para agradar a los buenos. Recuerdo que mi sacerdote amigo no era muy afecto a ceder ante nosotros, sino mas bien a mostrarnos todas las banderas, incluso las m\u00e1s radicales. Y \u00e9stas fueron, precisamente, las que m\u00e1s me indignaron pero a un mismo tiempo me atrajeron.<\/p>\n<p><p>Pero persevero en el amor a la Iglesia de siempre, a esa doctrina de la que el Se\u00f1or dijo que pasar\u00edan Cielo y Tierra pero que ni una sola jota ser\u00eda cambiada.<\/p>\n<p><p>Bien se por experiencia propia y por la de tantos que han compartido conmigo sus testimonios de conversi\u00f3n, que esos coqueteos con el error no producen conversiones. Y las pocas que se producen son de un g\u00e9nero muy distinto &#8211; por superficiales y emocionales &#8211; de las verdaderas conversiones, esas que producen santos. La realidad es la que constataba a diario como Pastor protestante, cuando la poca preparaci\u00f3n de los cat\u00f3licos y la confusi\u00f3n que produce el falso ecumenismo llenaban las bancas de nuestras iglesias y los bolsillos de nuestras congregaciones evang\u00e9licas. La ignorancia religiosa de los fieles es la cosa m\u00e1s agradecida por las sectas, porque al ser muchas veces hija de la pereza espiritual se acompa\u00f1a por la pereza intelectual. Basta entonces cualquier cosa que les emocione, que les haga sentir queridos, y luego viene el serm\u00f3n acostumbrado para hacerles dudar primero y luego darles respuestas rotundas. Eso los desestabiliza y luego les atrae nuestra seguridad. \u00a1Y luego salimos a la calle a gritar contra los dogmas!<\/p>\n<p><p>Ahora, junto con ustedes, puedo acudir a los pies de Mar\u00eda Sant\u00edsima y pedir que por amor a la Divina Sangre de Su Hijo Amado obtenga la conversi\u00f3n de los paganos, de los herejes y cism\u00e1ticos y que haciendo triunfar a la Iglesia sobre Sus enemigos instaure la Paz de Cristo en el Reino de Cristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Testimonio de mi conversi\u00f3n al Catolicismo Nota de Fr. Nelson Medina: algunas de las expresiones demasiado fuertes de Luis M. Boull\u00f3n son responsabilidad suya, y las utiliza evidentemente para destacar los aspectos enga\u00f1osos de algunos lemas protestantes m\u00e1s comunes. Por Luis Miguel Boull\u00f3n &#8220;El Demonio es protestante&#8221;, fue la primera frase que pronunci\u00e9, tras mi &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/10\/10\/iel_demonio_es_protestante\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;&#8220;\u00a1El Demonio es Protestante!&#8221;&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[65],"tags":[],"class_list":["post-1152","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-testimonios"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1152","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1152"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1152\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1152"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1152"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1152"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}