{"id":1149,"date":"2005-10-10T20:36:23","date_gmt":"2005-10-11T01:36:23","guid":{"rendered":"948301727"},"modified":"2005-10-17T19:06:32","modified_gmt":"2005-10-17T19:06:32","slug":"conoci_al_padre_pio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/10\/10\/conoci_al_padre_pio\/","title":{"rendered":"Conoc\u00ed al Padre P\u00edo"},"content":{"rendered":"<p>Me llamo Jos\u00e9 Miguel Cenoz. Soy padre capuchino. Tengo 77 a\u00f1os. Actualmente, vivo retirado en Alsasua (Navarra), pero fui durante m\u00e1s de 30 a\u00f1os misionero en 26 pa\u00edses de todo el mundo. Desde China y Jap\u00f3n, hasta EEUU. Desde la placidez de mi convento navarro, cuando echo la vista atr\u00e1s, doy gracias al Se\u00f1or por haberme llamado a seguirle, por haber podido predicar su nombre por toda la tierra y, sobre todo, por haberme concedido la inmensa gracia de haber conocido y olido al Padre P\u00edo, al que hoy Juan Pablo II canoniza. Porque no s\u00f3lo conoc\u00ed, sino que ol\u00ed el perfume celestial que exhalaba. Y no en una, sino en dos ocasiones que nunca olvidar\u00e9. La primera fue el 13 de julio de 1966. Recuerdo perfectamente que el superior del convento donde viv\u00eda el Padre P\u00edo me concedi\u00f3 el privilegio de saludarle en su celda. Y cuando iba, por el claustro, hacia la habitaci\u00f3n del santo comenc\u00e9 a sentir un aroma tan especial que me qued\u00e9 sorprendido. Cuando se lo coment\u00e9 al superior, me dijo: \u00abEs el perfume celestial que emana del Padre P\u00edo\u00bb. Unos a\u00f1os despu\u00e9s, volv\u00ed a sentir ese olor. Era 1971 y el Padre P\u00edo ya hab\u00eda muerto. Mi hermano misionero y yo quisimos visitar su tumba. Celebramos misa, oramos ante sus restos y fuimos a visitar los lugares del santo. Mientras los recorr\u00edamos, comenc\u00e9 a sentir el perfume de la primera vez. <\/p>\n<p><p>Le di un codazo a mi hermano y le pregunt\u00e9: &#8220;\u00bfNo hueles nada?&#8221;. &#8220;Huelo un perfume muy fuerte y muy especial que nunca hab\u00eda olido&#8221;. &#8220;Es la segunda vez que me ocurre&#8221;, le contest\u00e9 mientras ambos trat\u00e1bamos de llenar nuestros pulmones con aquel olor misterioso, como de cielo. No puedo describirlo bien, pero se qued\u00f3 grabado para siempre en mi pituitaria. Por buscarle alg\u00fan parecido, quiz\u00e1s tirase un poquit\u00edn al aroma de las violetas. Por cierto, no soy el \u00fanico que lo percibi\u00f3. Recuerdo a un cura filipino que, al leer la vida del Padre P\u00edo, sinti\u00f3 el perfume y entr\u00f3 en los capuchinos. <\/p>\n<p><p>De mis encuentros con el Padre P\u00edo conservo su perfume en la mente y varias fotograf\u00edas que le hice mientras celebraba la eucarist\u00eda con una flamante c\u00e1mara que me regalaron en EEUU. Recuerdo que me coloqu\u00e9 en el primer banco de la iglesia. Eran las cinco de la ma\u00f1ana y la plaza contigua al templo ya estaba llena de devotos del santo. Cuando abrieron las puertas, las mujeres corr\u00edan como locas para coger el mejor sitio. Tanto es as\u00ed que me tiraron al suelo. Me levant\u00e9 y me sub\u00ed a una tribuna, desde donde pude hacerle fotos (estaba prohibido) sin flash durante la consagraci\u00f3n. <\/p>\n<p><p>Se celebraba en lat\u00edn, claro est\u00e1 (como se hac\u00eda en aquella \u00e9poca), con una unci\u00f3n especial, sobre todo durante la consagraci\u00f3n, el momento de la eucarist\u00eda en el que el Padre P\u00edo parec\u00eda transformarse. Ca\u00eda en \u00e9xtasis y se levantaba del suelo, un fen\u00f3meno que se conoce como levitaci\u00f3n. Entraba en el misterio de Dios, conoc\u00eda las realidades divinas y ese amor le transportaba a otro mundo. Tanto el \u00e9xtasis como la levitaci\u00f3n son fen\u00f3menos muy especiales. Es la alta m\u00edstica. <\/p>\n<p><p>Tambi\u00e9n tuve el privilegio de poder visitarle en su celda. Y digo privilegio porque hay que tener en cuenta que el acceso al santo era muy restringido. Tanto es as\u00ed que a los propios capuchinos nos estaba prohibido visitarle sin un permiso especial del superior general de la orden, que lo conced\u00eda a cuentagotas. Camino de su celda sent\u00ed por vez primera aquel olor tan especial, como ya cont\u00e9. Ante la puerta estaba un joven hermano que no me quer\u00eda dejar entrar. Volv\u00ed a utilizar la mediaci\u00f3n del superior del convento y entr\u00e9. Era una celda espartana. Con una cama, una mesa, un reclinatorio y un armario. El Padre P\u00edo estaba en la cama, descansando, porque los estigmas le produc\u00edan un dolor terrible. Desprend\u00eda un aura especial. Me pregunt\u00f3 qui\u00e9n era y de d\u00f3nde ven\u00eda. Me bendijo a m\u00ed y a 200 peque\u00f1os crucifijos que llevaba y que, a mi vuelta a Estados Unidos, devoraron los fieles de mi parroquia como si fuesen el mejor regalo del mundo. <\/p>\n<p><p>Lo encontr\u00e9 bien. Incluso dir\u00eda que robusto. Y eso que s\u00f3lo se alimentaba una vez al d\u00eda e inger\u00eda 400 calor\u00edas. Con una sonrisa amable y simp\u00e1tica siempre en su rostro. Y eso que ten\u00eda un car\u00e1cter vivaracho y hasta se enfadaba. <\/p>\n<p><p>Otro de los momentos que recordar\u00e9 toda mi vida fue cuando le bes\u00e9 las manos con las vendas que tapaban sus llagas. Sent\u00eda como si estuviese besando las propias llagas de Cristo. \u00a1Me hab\u00edan contado tantas cosas de ellas! Me hab\u00edan dicho que manaban un vaso de sangre al d\u00eda y que los m\u00e9dicos hab\u00edan hecho todo lo humanamente posible para que dejasen de supurar, pero que no lo hab\u00edan conseguido. Y que durante los 50 a\u00f1os que las tuvo nunca se le infectaron. Eso s\u00ed, le dol\u00edan. Cada vez que posaba los pies, sufr\u00eda horrores. Por eso, cuando yo le vi, le transportaban por los brazos dos capuchinos j\u00f3venes o utilizaba silla de ruedas. Una vez le preguntaron si le dol\u00edan las llagas y \u00e9l contest\u00f3: \u00ab\u00bfPens\u00e1is que est\u00e1n aqu\u00ed de adorno?\u00bb. <\/p>\n<p><p>Me contaron que cuando las recibi\u00f3 ten\u00eda 31 a\u00f1os. Estaba en el coro orando en solitario y, de pronto, los hermanos oyeron un grito horrible. Cuando llegaron al coro lo encontraron ba\u00f1ado en un charco de sangre. Fue entonces cuando el Se\u00f1or le infundi\u00f3 los estigmas en las manos, en los pies y en el costado. Dec\u00edan que la llaga del costado ten\u00eda forma de cruz. <\/p>\n<p><p>El Padre P\u00edo vio la figura luminosa de un hombre y, a continuaci\u00f3n, cinco dardos de fuego le atravesaron en los mismos lugares de las llagas de Cristo. El capuchino comenz\u00f3 a sentir dolores en las manos, los pies y el costado. Poco a poco, en la palma de la mano izquierda comenz\u00f3 a hacerse visible un c\u00edrculo rojo que aparec\u00eda y desaparec\u00eda, seg\u00fan contaba \u00e9l mismo y los hermanos de la congregaci\u00f3n que viv\u00edan con \u00e9l. <\/p>\n<p><p>Ocho a\u00f1os despu\u00e9s, los dolores y los c\u00edrculos se transformaron en heridas visibles que no se cerrar\u00edan hasta el d\u00eda antes de su muerte, el 23 de septiembre de 1968. Me consta por nuestros superiores que le trataron numerosos m\u00e9dicos y todos coincidieron en su diagn\u00f3stico: \u00abFen\u00f3meno inexplicable\u00bb. Aunque tambi\u00e9n es cierto que, durante la \u00e9poca en la que fue perseguido por el Vaticano, eminentes m\u00e9dicos, como el mism\u00edsimo Agostino Gemelli, fundador del Policl\u00ednico donde se oper\u00f3 el Papa, calific\u00f3 al santo de \u00abun psic\u00f3pata que se autolesiona, un estafador\u00bb. <\/p>\n<p><p>Otro momento de gracia inenarrable para m\u00ed fue el poder confesarme con \u00e9l. El Padre P\u00edo pasaba unas 15 horas en el confesionario, porque sab\u00eda que la gente esperaba hasta 15 \u00f3 20 d\u00edas para poder contarle a \u00e9l sus pecados y o\u00edr de su boca la penitencia. Y eso que el confesionario es como una tortura. Yo pas\u00e9 una vez 12 horas seguidas en \u00e9l y termin\u00e9 molido, porque all\u00ed no se oye nada bonito. <\/p>\n<p><p>Gracias a mis contactos en el convento, me colaron entre los que se iban a confesar y viv\u00ed all\u00ed unos instantes en los que me parec\u00eda estar tocando el misterio. Se palpaba, se tocaba algo espiritual e invisible pero, por sus efectos, tangible. Todos mis sentidos estaban despiertos y absortos en contemplar y vivir aquella celebraci\u00f3n. Cuando me toc\u00f3 el turno, me acerqu\u00e9 al santo casi con temblor. Me confes\u00e9 en lat\u00edn. <\/p>\n<p><p>Recuerdo que me dijo: &#8220;Ora mucho&#8221;. Sal\u00ed de all\u00ed flotando y esa vivencia jam\u00e1s la olvidar\u00e9. Sal\u00ed como transportado a otra realidad. Porque el Padre P\u00edo fue un aut\u00e9ntico ap\u00f3stol del confesionario. Dicen que, en 50 a\u00f1os, se arrodillaron a sus pies mill\u00f3n y medio de penitentes. Todos sal\u00edan de all\u00ed convertidos y al que no iba de buena fe, lo descubr\u00eda. <\/p>\n<p><p>Yo tambi\u00e9n me hab\u00eda acercado a su confesionario con cierta prevenci\u00f3n, porque dec\u00edan que el Padre P\u00edo ten\u00eda el don de penetrar las conciencias, es decir de descubrir el interior de tu alma. Recuerdo que, una vez, encontr\u00e9 en EEUU a un americano que, durante su estancia en Italia en la Segunda Guerra Mundial, consigui\u00f3 confesarse con \u00e9l. Y me contaba que el Padre P\u00edo, despu\u00e9s de darle la absoluci\u00f3n, le dijo: &#8220;Un d\u00eda ser\u00e1s sacerdote&#8221;. Cuando yo lo conoc\u00ed era un sacerdote capuchino. La profec\u00eda se cumpli\u00f3. <\/p>\n<p><p>Esa misma profec\u00eda se la hab\u00eda hecho antes al entonces cardenal Montini, arzobispo de Mil\u00e1n. Y esta vez con intermediario y testigo, el comandante Galetti, al que el fraile capuchino dijo un d\u00eda: &#8220;Vete a Mil\u00e1n y dile a Montini que ser\u00e1 el sucesor de Juan XXIII&#8221;. En el confesionario le\u00eda los corazones y las conciencias. A m\u00e1s de un penitente le dijo sin conocerle: &#8220;Vete, vienes aqu\u00ed s\u00f3lo por curiosidad. No profanes el sacramento del Se\u00f1or&#8221;. A otros, les recordaba los pecados que omit\u00edan por verg\u00fcenza. <\/p>\n<p><p>El santo le\u00eda en las conciencias y, adem\u00e1s, ten\u00eda el don de la bilocaci\u00f3n. Nunca sali\u00f3 f\u00edsicamente de los alrededores de su convento, pero estuvo atendiendo a bien morir al cardenal Barbieri, en Montevideo, la capital de Uruguay. <\/p>\n<p><p>El Padre P\u00edo profes\u00f3 siempre una ejemplar y total obediencia a los siete papas Le\u00f3n XIII, P\u00edo X, Benedicto XV, P\u00edo XI, P\u00edo XII, Juan XXIII y Pablo V que conoci\u00f3 a lo largo de su vida. Y eso que sufri\u00f3 profundas incomprensiones y hasta persecuciones por parte de algunos de ellos. P\u00edo XI mand\u00f3 que lo confinasen en su convento de 1931 a 1933, sin poder recibir visitas ni hablar con nadie. Ni siquiera los frailes pod\u00edamos acercarnos a \u00e9l. Ya en tiempos de Juan XXIII, volvi\u00f3 a sufrir el acoso de los inquisidores del Santo Oficio, que incluso nombraron al obispo de Manfredonia para que le vigilase y rindiese cuentas a Roma de todos sus actos. <\/p>\n<p><p>Pero el obispo ten\u00eda una amante y el Padre P\u00edo lo descubri\u00f3 sin que nadie se lo dijese, con lo cual el prelado le jur\u00f3 odio eterno y trat\u00f3 de involucrarle en todo tipo de pecados y delitos. Le acus\u00f3, por ejemplo, de acostarse con las mujeres a las que dirig\u00eda espiritualmente. Al final, Roma destituy\u00f3 al obispo y le redujo al estado laical por haber trascendido a la opini\u00f3n p\u00fablica la vida licenciosa y disoluta que llevaba. <\/p>\n<p><p>De 1958 a 1959, el Padre P\u00edo vuelve a caer en desgracia ante Roma. Esta vez por cuestiones econ\u00f3micas. Un espabilado banquero italiano, Giufre, hab\u00eda conseguido los capitales de muchas organizaciones de Iglesia, incluida la Santa Sede, ofreci\u00e9ndoles ping\u00fces beneficios. Cuando el banco quebr\u00f3, El Vaticano, para hacer frente al esc\u00e1ndalo, presion\u00f3 al Padre P\u00edo para que le cediese el dinero l\u00edquido que, ya entonces, entraba a espuertas en su monasterio. Ante la negativa del santo, la Curia romana intent\u00f3 convertirle en un proscrito y lleg\u00f3 a ponerle micr\u00f3fonos en su habitaci\u00f3n y en el confesionario para grabar todas sus conversaciones. <\/p>\n<p><p>El enviado de la Curia vaticana, Carlo Maccari, prepar\u00f3 un informe demoledor contra el capuchino y lo deposit\u00f3 en la mesa del Papa: &#8220;En el fraile reina el demonio de la impureza, sus estigmas son fruto de la histeria o consecuencia de agentes qu\u00edmicos, su vida es sensualismo m\u00edstico&#8221;, seduce a las mujeres, compra a periodistas para que hablen bien de \u00e9l, se procura perfumes costosos y h\u00e1bitos de lujo, exige comida especial&#8221;. <\/p>\n<p><p>Juan XXIII se lo cree y permite que la Curia le persiga y le suspenda en su ministerio. S\u00f3lo al final de su vida reconoce que &#8220;es un buen religioso&#8221; y se encomienda a sus oraciones. Pablo VI lo rehabilita, le concede plena libertad y dice de \u00e9l: &#8220;Celebra la misa humildemente, confiesa de la ma\u00f1ana a la noche, hombre de oraci\u00f3n, hombre de sufrimiento y,aunque es dif\u00edcil de entender, representante de los estigmas de nuestro se\u00f1or Jesucristo&#8221;. <\/p>\n<p><p>No s\u00e9 si podr\u00e9 ir a su canonizaci\u00f3n, porque ya soy mayor. Pero le voy a pedir un milagro. Uno m\u00e1s de los muchos que hizo y hace. Porque son miles los milagros atribuidos al Padre P\u00edo. El propio Karol Wojtyla, entonces arzobispo de Cracovia, le escribi\u00f3 una carta cont\u00e1ndole que Wanda Poltawska, una se\u00f1ora amiga suya, madre de cuatro hijos y que hab\u00eda estado confinada en los campos nazis, estaba enferma de c\u00e1ncer. Y le pidi\u00f3 que rezara por ella. Dicen que, al terminar de leer la carta, dijo: &#8220;A \u00e9ste no se le puede decir que no&#8221;. A los pocos d\u00edas, la mujer qued\u00f3 inexplicablemente curada. En 1967, la propia Wanda va a San Giovanni para asistir a una misa del Padre P\u00edo. Al terminar la celebraci\u00f3n, \u00e9ste se dirige con paso decidido hacia ella, le sonr\u00ede, le acaricia la cabeza y, mir\u00e1ndola a los ojos, le dice: &#8220;Ya est\u00e1s bien, \u00bfverdad?&#8221;. <\/p>\n<p><p>En la noche del 20 de junio de 2000, Matteo P\u00edo Colella, un ni\u00f1o de 7 a\u00f1os, ingresaba en la unidad de cuidados intensivos del hospital Casa de Alivio, a causa de una meningitis fulminante. Los m\u00e9dicos le desahucian. Esa misma noche, su madre participa en una vigilia de oraci\u00f3n, junto a varios frailes capuchinos, al t\u00e9rmino de la cual el ni\u00f1o mejora repentinamente. Al despertar, Matteo asegura que ha visto a un anciano con barba blanca y vestido marr\u00f3n que le prometi\u00f3 que se iba a curar. Era, seguro, el Padre P\u00edo. Este milagro, reconocido oficialmente por la Iglesia, le ha abierto las puertas de la santidad a un hombre que ya en vida fue aclamado como santo. <\/p>\n<p><p>El d\u00eda de su elevaci\u00f3n a la gloria de Bernini yo tambi\u00e9n le voy a pedir un milagro: que cambie el coraz\u00f3n de una prima carnal que, hace muchos a\u00f1os, se hizo de los Testigos de Jehov\u00e1, que es lo m\u00e1s horrible que le puede suceder a una persona. Hace alg\u00fan tiempo que est\u00e1 leyendo la vida del Padre P\u00edo. Y la verdad es que la lee con fruici\u00f3n. \u00c9sa es buena se\u00f1al. Por eso, el d\u00eda de su canonizaci\u00f3n le voy a pedir que remate la faena y que mi prima vuelva pronto a la fe cat\u00f3lica. Con eso me conformo. <\/p>\n<p><p>Con eso y con que, cuando llegue mi hora, me acoja en el seno del Padre, para gozar eternamente de aquel perfume celestial. Algo de lo que estoy seguro, porque el Padre P\u00edo dej\u00f3 escrito: &#8220;Cuando muera pedir\u00e9 al Se\u00f1or que me haga descansar a las puertas del Para\u00edso y no entrar\u00e9 hasta que no haya entrado el \u00faltimo de mis hijos espirituales&#8221;. <\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me llamo Jos\u00e9 Miguel Cenoz. Soy padre capuchino. Tengo 77 a\u00f1os. Actualmente, vivo retirado en Alsasua (Navarra), pero fui durante m\u00e1s de 30 a\u00f1os misionero en 26 pa\u00edses de todo el mundo. Desde China y Jap\u00f3n, hasta EEUU. Desde la placidez de mi convento navarro, cuando echo la vista atr\u00e1s, doy gracias al Se\u00f1or por &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/10\/10\/conoci_al_padre_pio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Conoc\u00ed al Padre P\u00edo&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[65],"tags":[],"class_list":["post-1149","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-testimonios"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1149","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1149"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1149\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1149"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1149"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1149"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}