{"id":1137,"date":"2005-10-06T01:59:28","date_gmt":"2005-10-06T06:59:28","guid":{"rendered":"1857876382"},"modified":"2005-10-05T05:40:57","modified_gmt":"2005-10-05T05:40:57","slug":"carta_a_los_virgenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/10\/06\/carta_a_los_virgenes\/","title":{"rendered":"Carta a las V\u00edrgenes"},"content":{"rendered":"<p><em>Carta a las V\u00edrgenes Seglares Dominicas<\/p>\n<p>con motivo del fallecimiento de<\/p>\n<p>Myriam Marlen L\u00f3pez, O.P.<\/em><\/p>\n<p><p>Dubl\u00edn, 4 de Octubre de 2005<\/p>\n<p><p>Queridas Hermanas,<\/p>\n<p><p>Separado por la distancia, pero no por el tiempo ni por el afecto, les dirijo estas palabras a la hora misma en que algunas de ustedes, a nombre de todos nosotros, participan de la celebraci\u00f3n de las exequias de nuestra muy recordada Myriam Marlen.<\/p>\n<p><p>Su salud, hay que reconocerlo, se hab\u00eda deteriorado demasiado en las \u00faltimas semanas, pero el coraz\u00f3n tiene sus anhelos, y era el nuestro que ella pudiera recuperarse de tan grave estado, y de nuevo pudiera unirse a nuestra oraci\u00f3n y alegrarnos con su sonrisa. No lo quiso as\u00ed mi Dios, que conoce los corazones y tiene designios que nos superan. Ahora esa sonrisa, espont\u00e1nea y abierta a todos, se habr\u00e1 unido al gozo de quienes moran en la Patria. Ahora la alegr\u00eda de ella es perfecta: ha alcanzado al Amado.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El mismo Dios me ha privado de ese momento que hubiera querido contemplar. Cuando redact\u00e9 algunas notas sobre el Vestido Lit\u00fargico, hace ya unos a\u00f1os, el Se\u00f1or me inspir\u00f3 estas palabras: &#8220;El momento m\u00e1s solemne para llevar el vestido lit\u00fargico es en la muerte y la sepultura. Es necesario que los \u00e1ngeles y los hombres sepan cu\u00e1l es el amor que hizo posible nuestra vida (2 Cor 3, 18) y con cu\u00e1nto agradecimiento y esperanza cerramos los ojos a este vestido terreno, para abrirlos en el cielo y descubrir que ese mismo amor nos da el vestido nuevo para los bodas eternas.&#8221;<\/p>\n<p><p>Creo que los textos b\u00edblicos que citaba yo en ese mismo aparte nos iluminan de modo singular ante estos \u00faltimos acontecimientos. Sobre el vestido terreno nos habla as\u00ed san Pablo: &#8220;Sabemos que si esta tienda, que es nuestra morada terrestre, se desmorona, tenemos un edificio que es de Dios: una morada eterna, no hecha por mano humana, que est\u00e1 en los cielos. Y as\u00ed gemimos en este estado, deseando ardientemente ser revestidos de nuestra habitaci\u00f3n celeste&#8221; (2 Corintios 5, 1-12). <\/p>\n<p><p>Y del &#8220;vestido nuevo&#8221; nos habla el Apocalipsis: &#8220;Se pusieron a gritar con fuerte voz: \u00bfHasta cu\u00e1ndo, Due\u00f1o santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia&#8230;? Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todav\u00eda un poco, hasta que se completara el n\u00famero de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos&#8221; (Apocalipsis 6, 10-11).<\/p>\n<p><p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00eda yo apartarme de esos textos mientras ahora mismo evoco el cuerpo de nuestra Hermana, revestido para el encuentro con el Esposo? Ese cuerpo, templo del Esp\u00edritu, cuerpo que fue particularmente dedicado al servicio de Dios por la vivencia de la vocaci\u00f3n virginal, ya no nos pertenece; ya no pertenece a esta tierra: s\u00f3lo Cristo, con su voz poderosa, habr\u00e1 de resucitarlo el \u00faltimo d\u00eda, libre de toda atadura.<\/p>\n<p><p>Dios tiene sus tiempos. Dios es el Se\u00f1or del tiempo. Yo no pod\u00eda saber, al ver a Myriam en diciembre pasado, que el abrazo de aquella despedida era el abrazo de la despedida final. Acosada ya por la enfermedad, ella misma notaba que su capacidad mental y su memoria se hab\u00edan alterado. Su amor a Dios, su capacidad de darse y su deseo de servir estaban intactos. En alg\u00fan momento me vio turbado por las dificultades que pas\u00e1bamos en esos d\u00edas. Me tom\u00f3 entonces aparte, se me qued\u00f3 mirando y me dijo: &#8220;Fray, no se te olvide nunca, pero nunca, que de verdad siempre te hemos querido mucho.&#8221;<\/p>\n<p><p>As\u00ed era ella. Aprendi\u00f3 pronto en la vida las lecciones de la humildad, el servicio y la alegr\u00eda, y me parece a m\u00ed que su \u00fanica gran pregunta era en d\u00f3nde deb\u00eda volcar esas cualidades. Por un tiempo consider\u00f3 el camino santo de los Foyers de Charit\u00e9 pero luego de reposada reflexi\u00f3n y oraci\u00f3n opt\u00f3 por la Orden de Santo Domingo. Toc\u00f3 pues a la puerta, y se le abri\u00f3. Su voto virginal, vivido con extraordinaria simplicidad, y como naturalidad, fue siempre un remanso de paz para su propia alma, que se sent\u00eda absolutamente a gusto con el pensamiento sublime de que Dios la hab\u00eda escogido.<\/p>\n<p><p>Cuando el Se\u00f1or quiso conducirme por los caminos poco transitados de la m\u00edstica de los \u00e1ngeles, una de las personas que me apoy\u00f3 de modo extraordinariamente discreto pero eficaz fue Myriam Marlen. Ella conoci\u00f3 primero que otras personas algunos de los escritos que despu\u00e9s habr\u00edan de llegar al Padre Provincial y al dominio p\u00fablico. Yo mismo le entregu\u00e9 todo eso a ella porque quer\u00eda saber qu\u00e9 discern\u00eda su coraz\u00f3n, cargado de simplicidad y amor a Dios, al leer cosas as\u00ed. El efecto fue que se humill\u00f3 a\u00fan m\u00e1s y se hundi\u00f3 con empe\u00f1o en el abismo de su nada y de su oraci\u00f3n. Las pocas palabras que me dijo, sin embargo, fueron de una gran luz para ese momento de mi vida, un momento que sigue y seguir\u00e1 dando fruto en muchas de mis palabras. Myriam nunca crey\u00f3 que hubiera hecho nada por m\u00ed, y si yo le suger\u00eda algo solamente se re\u00eda como si se tratara de otra persona.<\/p>\n<p><p>Mirando en perspectiva, casi digo que no me extra\u00f1a que Dios se la haya llevado. \u00bfQu\u00e9 esperaba ella de esta tierra? Desprendida de los bienes pasajeros, s\u00f3lo pensaba en ellos por el temor de ser una carga para alguien. Habituada a la discreci\u00f3n y la soledad, vivi\u00f3 genuinamente como Novia de Cristo, atenta a la voz que ella sab\u00eda que ten\u00eda que llegar. Paciente y capaz de abnegaci\u00f3n, hu\u00eda por instinto de las controversias est\u00e9riles. Su tiempo y su coraz\u00f3n prefer\u00eda ocuparlos en lo que vale la pena, lo que no acaba, lo que es eterno; es decir, todo aquello que creemos firmemente que ya posee. \u00bfNo ten\u00eda derecho Dios a cosechar esa planta, a llevar para el cielo esa flor?<\/p>\n<p><p>Lo que yo le pido a ese mismo Dios es que nos mire con misericordia a los que seguimos en la procesi\u00f3n. La muerte ha estado demasiado presente para m\u00ed estos d\u00edas, primero con la partida de un joven dominico, Fray Oscar Buitrago; luego con la muerte de un hermano de comunidad aqu\u00ed en Dubl\u00edn, Fray Fergal; el turno era para las V\u00edrgenes, que no pod\u00edan ahorrarse la cuota de l\u00e1grimas y amores que supone cada partida.<\/p>\n<p><p>Hermanas, oremos junto con Myriam. En cada vigilia aprendemos a suspirar por las Bodas, \u00bfno es as\u00ed? Pues eso es lo que ella ahora tiene. Se ha ido primero, marcando muy claramente cu\u00e1l es el camino. El camino es humildad, oraci\u00f3n, alegr\u00eda, fraternidad, servicio, fidelidad, esperanza, abnegaci\u00f3n. El camino es Cruz y Pascua. Myriam, con su plegaria, nos ayudar\u00e1 a recorrerlo. Su muerte no ser\u00e1 en vano.<\/p>\n<p><p>Unidos todos por su testimonio, tan elemental pero tan elocuente, habremos de orar y aprender, llorar y esperar, amar y trabajar. El Camino Virginal habr\u00e1 de florecer, y un d\u00eda ser\u00e1n muchas y muchos los que porten el vestido que Myriam se llev\u00f3 a la eternidad.<\/p>\n<p><p>Con amor,<\/p>\n<p><p><strong>Fr. Nelson Medina, O.P.<\/strong><\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta a las V\u00edrgenes Seglares Dominicas con motivo del fallecimiento de Myriam Marlen L\u00f3pez, O.P. 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