{"id":1123,"date":"2005-09-26T01:59:55","date_gmt":"2005-09-26T06:59:55","guid":{"rendered":"94299207"},"modified":"2005-09-26T03:35:38","modified_gmt":"2005-09-26T03:35:38","slug":"de_lo_feo_y_sus_vecindades_4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/09\/26\/de_lo_feo_y_sus_vecindades_4\/","title":{"rendered":"De lo feo y sus vecindades (4)"},"content":{"rendered":"<p><strong>4. La fealdad de la Cruz<\/strong><\/p>\n<p><p>Cuando se quiere hablar de los signos de la presencia de Dios en el mundo suelen escogerse parajes hermosos y solemnes: una puesta de sol, una flor bell\u00edsima, el rostro perfecto de un ni\u00f1o o de una ni\u00f1a. La Biblia, sin embargo, piensa diferente. La m\u00e1xima revelaci\u00f3n de Dios acontece en la deformidad de un hombre torturado, en la fealdad de una cruz de espanto, en la monstruosidad de una condena injusta y en un ba\u00f1o de sangre que espanta y aterra.<\/p>\n<p><p>Isa\u00edas lo hab\u00eda anunciado (cap\u00edtulo 53, 1-3):<\/p>\n<p>\n<blockquote><p>\u00bfQui\u00e9n va a creer lo que hemos o\u00eddo?<\/p>\n<p>A qui\u00e9n ha revelado el Se\u00f1or su poder?<\/p>\n<p>El Se\u00f1or quiso que su siervo<\/p>\n<p>creciera como planta tierna<\/p>\n<p>que hunde sus ra\u00edces en la tierra seca.<\/p>\n<p>No ten\u00eda belleza ni esplendor,<\/p>\n<p>su aspecto no ten\u00eda nada atrayente;<\/p>\n<p>los hombres lo despreciaban y lo rechazaban.<\/p>\n<p>Era un hombre lleno de dolor,<\/p>\n<p>acostumbrado al sufrimiento.<\/p>\n<p>Como a alguien que no merece ser visto,<\/p>\n<p>lo despreciamos, no lo tuvimos en cuenta.<\/p><\/blockquote>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Por supuesto, hay mucho m\u00e1s que despliegue de fealdad en la Cruz de Cristo. Es ella ante todo el despliegue de un amor inconmensurable: un amor que revela la fealdad de nuestro ser desfigurado al mismo tiempo que lo transfigura y renueva. As\u00ed contin\u00faa Isa\u00edas (53, 4-5):<\/p>\n<p>\n<blockquote><p>Y sin embargo \u00e9l estaba cargado con nuestros sufrimientos,<\/p>\n<p>estaba soportando nuestros propios dolores.<\/p>\n<p>Nosotros pensamos que Dios lo hab\u00eda herido,<\/p>\n<p>que lo hab\u00eda castigado y humillado.<\/p>\n<p>Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeld\u00eda,<\/p>\n<p>fue atormentado a causa de nuestras maldades;<\/p>\n<p>el castigo que sufri\u00f3 nos trajo la paz,<\/p>\n<p>por sus heridas alcanzamos la salud.<\/p><\/blockquote>\n<p><p>Debemos decir entonces que la fealdad de la Cruz es realismo, porque es la revelaci\u00f3n de una verdad. Si nos parecen horrendas las llagas de Cristo, recordemos que simplemente nos est\u00e1n dejando ver lo horrendo de nuestra condici\u00f3n pecadora, pues fue el pecado quien labr\u00f3 la Cruz para Cristo: la traici\u00f3n, el ego\u00edsmo, la codicia, el orgullo, la mentira, y muchas m\u00e1s obras de las tinieblas forjaron esa Cruz.<\/p>\n<p><p>Pero esa no es toda la realidad. Si es real nuestra miseria, es real tambi\u00e9n la misericordia del Alt\u00edsimo, y eso tambi\u00e9n lo revela la Cruz. Es as\u00ed que lo m\u00e1s feo es ahora signo de lo m\u00e1s hermoso, y lo m\u00e1s espantoso ya no es fuente de terror sino anuncio de paz.<\/p>\n<p><p>Hay en esto una pedagog\u00eda que creo que debemos traducir a la evangelizaci\u00f3n. Estoy convencido de que la Cruz, con su esplendor y elocuencia singulares, debe estar mucho m\u00e1s presente en la predicaci\u00f3n y la vida de la Iglesia. El alma humana necesita de la Cruz para no adorar calaveras mudas sino a la Palabra Encarnada, la que muriendo nos dio vida y padeciendo nos libr\u00f3 de la muerte.<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>4. La fealdad de la Cruz Cuando se quiere hablar de los signos de la presencia de Dios en el mundo suelen escogerse parajes hermosos y solemnes: una puesta de sol, una flor bell\u00edsima, el rostro perfecto de un ni\u00f1o o de una ni\u00f1a. La Biblia, sin embargo, piensa diferente. 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