Símbolos de la cuaresma

La cuaresma es DESIERTO:
es sequedad, soledad, ayuno, austeridad,
rigor, esfuerzo, penitencia, peligro, tentación.

La cuaresma es PERDÓN:
Las historias bíblicas de Jonás y de Nínive
y la parábola del hijo pródigo, son ejemplos de ello.

La cuaresma es ENCUENTRO:
es abrazo de reconciliación como en la parábola
del hijo pródigo o en la conversión de Zaqueo
o en el diálogo de Jesucristo con la mujer adúltera.

La cuaresma es LUZ:
como se pone de evidencia, por ejemplo,
en el evangelio del ciego de nacimiento.
Es el tránsito de las tinieblas a la luz.
Jesucristo es la luz del mundo.

La cuaresma es SALUD:
símbolo manifestado en textos como la curación
del paralítico o la sanación del hijo del centurión.

La cuaresma es AGUA:
es el tránsito de la sed de nuestra insatisfacción
al agua viva, el agua de Moisés al pueblo de Israel
en el desierto o de Jesús a la mujer samaritana.

La cuaresma es LIBERACIÓN, TRIUNFO:
es superación victoriosa de las pruebas y dificultades.
Algunas figuras bíblicas, que sufren graves peligros
y vencen en la prueba, son José hijo de Jacob,
la casta Susana, Ester, el profeta Jeremías y,
sobre todo, Jesús, tentado y transfigurado.

La cuaresma es CRUZ:
signo y presencia permanente durante toda
la cuaresma. Prefigurada en el Antiguo Testamento
y patentizada con el ejemplo de Jesucristo y como
su llamada cargar con ella como condición
para el seguimiento.

La cuaresma es TRANSFIGURACIÓN:
es la luz definitiva del camino cuaresmal,
preanunciada y pregustada en la escena
de la transfiguración de Jesús.
“Por la cruz a la luz”.

La cuaresma es el ESFUERZO
por retirar el fermento viejo e incorporar la
levadura nueva de la PASCUA RESUCITADA
Y RESUCITADORA, ahora y para siempre.

P. Javier Leoz

Beatos Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles

México, al paso de los siglos, sigue floreciendo en mártires, como en 1700 los dos indígenas zapotecas, Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles, ambos fiscales y padres de familia. Los dos mueren por amor a Cristo. Los fiscales, cargo principal dentro de la comunidad cristiana, custodiaban la pureza de la fe y de las costumbres cristianas. Por eso, cuando en San Francisco Cajonos, su pueblo, de mayoría cristiana, se organiza una celebración idolátrica, ellos se oponen firmemente. Y los idólatras, después de dos días de torturas, los matan a machetazos. Juan Pablo II los beatifica el 1 de agosto de 2002, al día siguiente de la canonización de Juan Diego.


El autor de esta obra es el sacerdote español José Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.