¿Por qué confesarme?

 

Un joven amigo me escribe:

 

<<<Si Jesús dice en la Biblia que solo tenemos que pedirle perdón y el nos perdona, por que es necesario el sacramento de la Reconciliación? El padre de mi parroquia dice que en la confesión nos damos mejor cuenta de como hemos ofendido a Dios. Pero, ¿qué pasa si esto no pasa? Y si sólo pedimos perdón a Dios por los pecados, para que es necesaria la absolución?>>>

 

He aquí la respuesta ofrecida:

 

Te pregunto: ¿En dónde dice Jesús que sólo tenemos que pedirle perdón y él nos perdona? No es que sea "difícil" el perdón que Dios nos ofrece, pero hay que tener en cuenta que, lo mismo que en el caso del hijo pródigo, Dios, por nuestro propio bien, quiere que hagamos un camino de vuelta a la Casa del Padre.

 

Observa que, según esa misma parábola, el papá, aunque seguramente sabía por su experiencia de vida que el hijo debía estar pasando trabajos en ese país extranjero, salió a esperarlo, pero NO LE ACORTÓ EL CAMINO. Ese camino ERA BUENO PARA EL HIJO.

 

Algo así sucede con la confesión sacramental. Cristo no dijo: "pequen, y luego digan en su corazón: 'perdóname, Jesús', y luego sigan pecando...". En cambio dijo a sus apóstoles. "A los que les perdonéis los pecados, les quedan perdonados" (Juan 21). Llamándonos a ir al sacerdote, Cristo quiere que no hagamos de nuestros pecados y perdones una cómoda esfera para manejar a nuestro capricho. El sacerdote, representante de la comunidad eclesial, nos recuerda con su palabra y su presencia que el pecado no es asunto "privado". Pecar tiene un precio que TODA la comunidad paga, porque todas nuestras culpas hacen daño a todos.

 

Esto se parece al humo que sale por el exhosto de los carros. ¿Qué opinas de alguien que dijera: "Este carro es mío y yo hago con él lo que me parezca", y con ese pretexto fuera por ahí contaminando todo? ¿No es verdad que hay una autoridad que le dice: "El carro es suyo pero el aire es de todos"? Algo así es lo que sucede con el pecado. Cristo también dejó "autoridades" que son luces claras que nos guían para que el aire de todos, es decir, la gracia y la fe que todos compartimos, sean realmente limpios.

 

¿Cuesta trabajo ir donde la autoridad? Ciertamente. ¿Implica humildad? Ciertamente, y ambas cosas son buenas. Esa "humildad" es sana, porque quebranta nuestra soberbia y la soberbia del demonio. Y en cuanto a ese "trabajo", es el camino que recorremos deshaciendo lo que anduvimos con nuestra terquedad. Una gran victoria, ¿no te parece?

 

Abrazos, hermano mío!

 

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