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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19991214

Título: Pedirle a Dios vivir un verdadero Adviento para tener una verdadera Navidad

Original en audio: 26 min. 35 seg.


El tiempo de Adviento, aunque es breve, está lleno de enseñanzas y de contenido para nosotros, y he llegado a la conclusión, de que nos falta amor a la Liturgia, porque nos falta conocimiento de la Liturgia.

Mire, por ejemplo, que yo vine a saber que existía Adviento prácticamente cuando entré a la vida religiosa, el comercio y las costumbres familiares pasan de una vez a la Navidad.

El Adviento no existe ni en las calles, ni en el comercio, ni en las familias. Ahora, gracias a Dios y gracias a algunas costumbres sanas y evocadoras como la Corona de Adviento, está empezando a haber Adviento en las familias, pero casi podríamos decir, hasta que hace unos años, fuera de las Iglesias, no existía el Adviento.

Un tiempo tan hermoso, un tiempo para crecer en la esperanza, nosotros desde luego, que por la Liturgia de las Horas, por la celebración de la Eucaristía, sabemos que existe el Adviento. Pero ¿quiénes de nosotros sabemos cuales son las partes del Adviento?

Tal vez me atrevo a pensar, qué tal que esté juzgando mal, es una asamblea que desconozco; pero por lo que yo he visto, la gente no sabe que el Adviento tiene partes; pues sí, tiene dos partes muy diferenciadas, la segunda es la que empieza, alguien estará a punto de decir: “Pues con la Novena”, pues no, señor, no es esa la diferencia.

La última semana, la última semana de Adviento, es distinta del tiempo anterior, por eso uno nota en los himnos de la Liturgia de las Horas, que siempre se hace una diferencia: hasta el dieciséis de diciembre, estos himnos, y después del dieciséis de diciembre, estos otros himnos, ¿por qué eso? Seguramente no lo sabemos.

Bueno, ustedes dirán: “¿Usted vino a hacer homilía o a hacernos examen de Liturgia?” Las dos cosas, porque así como muchos laicos desconocen que exista el Adviento, y por eso no se benefician del Adviento, así también muchísimos religiosos, religiosas y sacerdotes, no saben cuál es el proceso, la dinámica del Adviento, y por eso van oyendo las lecturas diarias de la Santa Misa más o menos con la misma disposición con que la gente asiste a Misa los domingos.

Una cosa interesante sería detener a la gente antes de que entrara a la Iglesia, eso se podía hacer aquí pero el tiempo no nos ayudó, detener a la gente y decirle: "-¿Usted qué lectura espera que tengamos para hoy?"

No sé, la falta de conocimiento de la la Biblia, o no sé, la falta de conocimiento de este tiempo, que es una de las joyas del año litúrgico, hace que uno llegue con una preparación muy pobre a la celebración de la liturgia, y si uno tiene una deficiente preparación, seguramente las lecturas caerán como sorpresa.

¿Por qué esto de hoy, por ejemplo? ¿Por qué los publicanos y las prostitutas se llevan la delantera en el Reino de Dios? ¿Por qué esa frase? "Hombre, uno tratando de hacer lo que puede, tratando de esforzarse; no. Las prostitutas se llevan la delantera en el Reino de Dios, van delante".

A veces eso golpea un poco duro. ¿Por qué aparece esa lectura? Sin volver, espero, sin volver esta conversación, esta homilía, una clase de Liturgia que nos hace falta, sí quiero indicar algunas cosas: las dos primeras semanas de Adviento tienen un tono común en la Santa Misa.

Durante las dos primeras semanas de Adviento, la metodología, por darle un nombre, es esta: la primera lectura está tomada siempre de Isaías, siempre de Isaías, no recuerdo si hay alguna excepción, pero siempre de Isaías, contando las promesas de Dios, narrando las promesas de Dios, contando también, entonces, las expectativas del corazón humano, los anhelos del pueblo de Dios.

Durante las dos primeras semanas de Adviento, nosotros estamos haciendo ejercicios espirituales. Los que hacen ejercicios para el cuerpo modelan su cuerpo, Ignacio de Loyola le dió impulso a la expresión "Ejercicios Espirituales". Hacer ejercicios para que el alma adquiera su forma propia, para que esté en forma.

Durante las dos primeras semanas de Adviento hacemos ejercicios intensos de esperanza, ¿cómo se ejercita la esperanza? En un gimnasio, por ejemplo, en el gimnasio del Convento, hay ejercicios para hacer, que donde se puede trotar, donde se pueden levantar pesas para fortalecer las pantorrillas, el cuello no sé qué; nosotros hacemos ejercicios espirituales durante las dos primeras semanas de Adviento, ejercicios en la esperanza.

Durante dos semanas, la Santa Misa nos ha estado inyectando esperanza, ¿cómo? Contándonos, por medio de Isaías, cuáles son las grandes promesas de Dios y cuáles son los grandes anhelos del corazón humano y del pueblo de Dios.

Y después de que Isaías, en la primera lectura nos ha contado cuál es la promesa, los Evangelios, durante las dos primeras semanas de Adviento, nos han estado contando cómo en Jesucristo se cumplen precisamente esas promesas.

Así hemos ido ejercitando nuestro corazón en la esperanza, es como si nuestra madre la Iglesia, durante dos semanas nos hubiera estado haciendo esta terapia: "Mira, esto es lo que tú quisieras, eso Dios te lo ha prometido, y mira cómo te lo cumple en Jesucristo".

Al otro día: "Mira, esta es otra realidad, este es otro anhelo que está en tu alma, eso que tú quisieras, Dios lo ha prometido, porque Él es fiel y mira, lo ha cumplido en Jesucristo"; y al otro día: "Y esto otro tú también lo quieres, eso que tú quieres, esa que es tu felicidad, Dios te lo ha prometido y mira ,te lo cumple en Jesucristo".

Durante dos semanas la Iglesia nos ha hecho ese ejercicio, cada día en la Santa Misa durante dos semanas, la Iglesia ha estado en esas, contándonos: "Mira lo que hay y mira lo que tú quieres, mira cómo Dios te lo ofrece, es la Promesa de Dios, y mira cómo Dios te lo cumple".

Dios cumple su promesa en Cristo, ese es el lenguaje durante esas dos semanas, claro que esto había que haberlo dicho cuando empezaba el Adviento, porque ya estas dos semanas pasaron, pero lo que sucede es que somos tan anticipados, que estamos preparando el Adviento del año entrante, para que cuando llegue el año 2001, el Adviento del año 2001, y lleguen esas dos semanas, entonces usted esté preparado, esté listo.

A ver: "Van a llegar las semanas de la esperanza y usted estará atento", esa fue la primera lectura y eso lo cumplió Jesucristo. Lamentablemente, hay mucha ignorancia de esto, no lo digo a manera de regaño sino lo digo a manera de lamentación, porque es mucho lo que se ha perdido y son muchos los tesoros que perdemos así.

Esas son las dos primeras semanas, el Adviento siempre tiene cuatro domingos, o sea que son cuatro semanas incompletas.

Estamos en el centro del Adviento, estamos en la tercera semana, ¿qué nos cuenta esta tercera semana del Adviento? ¿De dónde salen esas lecturas? Seguramente sería una buena cosa que nos detuvieran a la puerta de la iglesia y nos dijeran: “-Óigame, ¿usted qué cree que le van a leer ahí?” "-Pues no sé, alguna cosa de la Biblia". ¿Qué es lo que nos cuentan? ¿Cuál es el tema?

Tratemos de buscar ese tema de esta tercera semana, es un tema que apenas está empezando, ayer nos encontrábamos con una lectura del libro de los Números, hoy con una lectura de la profecía de Sofonías, mañana Isaías, el jueves Isaías, el viernes Isaías.

¿Qué será lo que nos quiere decir? ¿De dónde saldrán estas lecturas? ¿Cómo aprovecharlas? ¿Yo por qué insisto en esto? Porque la mayor parte de ustedes son religiosas y porque me da pesar que nosotros, teniendo tan a la mano todo esto, muchas veces no encontramos alimento espiritual.

Hace unos años, me invitaban mucho de un noviciado, de una comunidad religiosa, para dar algunas charlas a las novicias, tenían una pequeña capillita, muy bonita, que era como el oratorio del noviciado, y en la capillita había una bibliotequita más bonita todavía, que eran como los libros espirituales de las novicias.

Un día, que estaba solo en la capillita junto a la bibliotequita, cogí uno de los libritos y decía yo: “Oiga, pero es que estas madres qué es lo que están leyendo?” Dedicadas a cuanta cosa apareciera, todas las modas espirituales: ¡monjas aprendiendo la posición del loto, aprendiendo a respirar, aprendiendo a concentrarse, a poner la mente en blanco, monjas averiguando a ver a que número del eneagrama pertenecen, monjas repitiendo mantras!

Yo me imagino que alguna cosa buena se puede sacar de toda búsqueda humana, de estas religiones orientales, algo se podrá buscar, ¿pero cuántas religiosas hurgando en esas fuentes resecas, muchas veces espúreas, y estos tesoros sin abrir?

Yo no sé, algo tocará hacer, lo que yo he dicho, por lo menos a las monjas, yo soy dominico, a las monjas dominicas que me invitan, sobre todo cuando estoy hablando a superioras, que me parece que es el caso en este día.

Yo lo que le digo a las superioras es: “Mis hermanas, si queremos mirar hacia el futuro de la vida religiosa y si somos serios en nuestro análisis de lo que está sucediendo en la Iglesia y en el mundo, hay una conclusión que se impone, las superioras tendrán que ser necesariamente, tendrán que ser mujeres de una profunda sabiduría espiritual”.

La idea de que la superiora es la administradora de la casa, es pobre, es insuficiente, la superiora no es únicamente la que guarda que unas no se acaben a las otras, que la economía se sostenga y que las actas del último Capítulo Provincial se acaten, así no se obedezcan.

Esos no son los carismas fundamentales de las superioras, una superiora tendrá que ser, antes de que sucedan cosas peores en la Iglesia, una superiora tendrá que ser una maestra espiritual, una maestra de almas.

En los orígenes de la vida religiosa, el Abad, el superior, era ante todo el que tenía la autoridad espiritual para marcar, para ayudar a descubrir, digo mejor, los ritmos y los rastros del Espíritu Santo en los hermanos, en los monjes; ese es el objetivo principal.

Vamos a necesitar mucho tiempo, yo creo. Bueno, yo estuve colaborando en la Conferencia Episcopal en el Departamento de Vida Consagrada, eso me permitió asomarme a una tribuna bastante alta y bastante amplia, para darme cuenta de que tenemos los mismos problemas en todas partes, los mismos problemas.

La tendencia de los superiores es hacer simplemente administradores, coordinadores de trabajo o cosas parecidas; pero es muy poco lo que se encuentra de alimento espiritual en las palabras de los superiores.

Pues bien, hay tesoros en la Sagrada Escritura, necesitamos ayudar a descubrirlos, necesitamos aprender eso que decía uno que fue Maestro de nuestra Orden dominicana, Fray Damian Bern, ya fallecido: "Tenemos que aprender a compartir nuestra fe".

¿De qué hablan cuando hablan los consagrados? Yo creo que a nosotros, particularmente a quienes tienen una responsabilidad como superiores, se dirige a aquella palabra de Jesús a los discípulos de Emaús: ¿De qué habláis mientras vais de camino?" San Lucas 24,17.

¿Qué es lo que nosotros conversamos? ¿Cuáles son nuestras conversaciones? ¿En que nos ocupamos mientras vamos de camino?

Pero bueno, nuestro tema no eran la superioras sino el Adviento, estamos en la tercera semana; y las primeras lecturas, la serie de la primera lectura, no nos orienta mucho, lo que encontramos es: Números, Sofonías, no hay como mucho que se pueda decir, aparentemente.

Los Evangelios, ¿de dónde son los Evangelios? Mateo el del lunes, Mateo también el del martes, Lucas el del miércoles, Lucas el del jueves, esto no lleva secuencia, Juan el del viernes, de manera que ni la primera lectura ni el Evangelio llevan una serie tan completamente clara.

¿Cuál es el tema? Mire, el tema, de la tercera semana de Adviento, está en que nos encontramos, el tema dominante es Juan y el desierto, Juan el Bautista y el desierto como lugar de conversión, el llamado a la conversión, la voz de Dios en el desierto y Juan como Precursor del Mesías, es decir, ¿cómo está estructurado el Adviento actualmente en la Iglesia Católica?

Mire, ya dijimos, las dos primeras semanas son ejercicios de esperanza, para que centremos nuestra mirada con amor en Jesucristo, esta tercera semana está dedicada a Juan el Bautista y el desierto; y ya esta tercera semana se funde, y es lo que va a suceder el jueves o viernes, se funde con la última semana preparatoria, la que va después del dieciséis de diciembre, donde todas las lecturas se van centrando en los acontecimientos anteriores al nacimiento de Cristo.

O sea que el Adviento tiene como cuatro partecitas, las dos primeras son ejercicios de esperanza, que veamos que las promesas de Cristo, las promesas de Dios se cumplen en Cristo, luego Juan y el desierto, que es en lo que estamos, y luego los acontecimientos que precedieron al nacimiento de Cristo, para llegar así a la Navidad.

Así es como se vive el Adviento, y las lecturas de hoy, ¿que son? dentro de esta explicación, ¿Que nos traen estas lecturas de hoy? nos presentan rebeldía, el profeta Sofonías dice “Ay de la ciudad rebelde manchada y opresora” Sofonías 3,1, pero no es sólo la rebeldía, es el contraste entre quienes aceptan y no aceptan la Palabra de Dios.

“Hay una ciudad rebelde manchada y opresora” Sofonías 3,1, pero no es sólo la rebeldía, es el contraste entre quienes aceptan y quienes no aceptan la Palabra de Dios.

Hay una ciudad rebelde, manchada y opresora en Sofonías, pero también hay al final, estamos en el capitulo último de Sofonías, que es el tercero, al final está: “Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiará en el Nombre del Señor” Sofonías 3,12.

O sea que el mensaje verdadero de la primera lectura es: Dios ofrece su salvación, pero esa salvación es acogida por un resto del pueblo. Sofonías es uno de los grandes profetas.

En ese mensaje del resto de Israel hay muchos que rechazan, los que se esperaría que acogieran con mayor amor y con mayor intensidad y con más ganas, esos son la ciudad rebelde, manchada y opresora; pero queda un resto, la gente a la que todo el mundo descalificaría porque son unos pobretones, gente que no pinta nada, esa gente que no pinta nada es la que acoge el Evangelio.

Ahora entendemos la relación entre la primera y la segunda lectura, lo que nos ha contado Jesús en el evangelio es exactamente eso mismo.

Él les da esta parábola de los dos hermanos, el uno que dijo que iba pero no fue, y el otro que dijo que no iba pero sí fue, les da esta parábola para mostrar cómo la salvación se ofrece, pero unos, los que parece que sí resultó que no; y otros, los que parece que no, resultó que sí; y el tema que une a esos dos, es Juan el Bautista,

“Vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis” San Mateo 21,32. Lo que hace interesante la obra de Dios, lo que hace que sean ejemplo de la obra de Dios las prostitutas y los publicanos, no es su condición de publicanos o de prostitutas, no es por eso por lo que van adelante, sino porque han acogido el llamado de la conversión.

Entonces, el mensaje de hoy es: no te fíes de que el mensaje ya lo has acogido, de que el mensaje ya es para ti, la salvación ya se cumplió en ti, no te fíes de eso, porque aquellos a quienes ya estaba destinado el mensaje, lo rechazaron, como fueron las autoridades judías, los sumos Sacerdotes, los letrados.

Los letrados vivían con la Palabra de Dios delante de los ojos y no encontraron ahí las señales para reconocer a Jesucristo. No te fíes, ten desconfianza de aquello que parece fuerte en ti y ten amor y atención a lo que parece más débil en ti, repito, desconfía de lo que parce fuerte, estable y sólido en ti, y ponle atención a lo que parece mas débil en ti.

Porque seguramente, en lo que parece mas débil y vergonzoso de tu vida, de tu vocación, de tu consagración, seguramente por ahí Dios tiene una palabra de amor, porque es por ahí por donde puedes recibir el mensaje del arrepentimiento.

¿Es actual este mensaje? Siempre es actual, es actual para cada persona y es actual para la Iglesia.

He tenido el gusto, como les he dicho, de trabajar mucho con comunidades religiosas y he tenido la fortuna también de trabajar mucho con laicos. Más de una vez me he encontrado corazones consagrados a Dios, con todos los votos, con la Liturgia de las Horas, con la Santa Misa, muertos de tedio, de inercia, fríos, indiferentes.

¿No se está cumpliendo en ese caso la lectura de hoy? ¿Que los que estaban destinados a recibir en primer lugar las promesas de Cristo se vuelven témpanos de hielo, desiertos, páramos inhóspitos para la semilla de la gracia? Y mientras tanto, se encuentra uno a unas personas que parece que no tuvieran otro mensaje sino el amor de Dios, el amor de Dios.

Cuando venía caminando para acá, me recogió una señora que me había visto en algunos de esos congresos que organiza la Renovación Carismática o lo que sea, me recogió esta señora y me dijo: “Yo lo he oído muchas veces, desde luego usted no me conoce, pero yo lo he oído muchas veces.

Me alegra mucho podérmelo encontrar por la calle, venga yo lo llevo donde las hermanas. Quiero que sepa…” Y en ese momento, en esas cuadras me dio un testimonio encendido de su amor a Dios, me decía: “Desde que encontré al Señor en mi vida, eso ha sido de la tierra al cielo, ¡bendito sea su Nombre!

"Mire, Padre, estaba oyendo este cassette con una oración a los Santos Ángeles", ardía, es que no decía dos palabras sin mencionar al Señor y el amor a Dios, dedicada a evangelizar cuanto puede. Yo digo, si los religiosos estuviéramos en esa tónica, el mundo estaría de otra manera.

¿No es esa como una especie de cumplimiento de esto? Cuántas veces se encuentra uno con unos grupos de oración de un fervor que antes lo que les hace falta es quién los pastoree y quién los forme; y los sacerdotes indiferentes, lejanos, fríos, apenas cumpliendo lo que hay que cumplir, haciendo lo que hay que hacer y llenos de desconfianza, de ironía, de sorna contra toda espiritualidad.

Démonos cuenta que esta palabra es actual, no confiemos en que porque somos religiosos, en que porque ya conocemos, porque ya hemos tenido o hemos logrado cierta estabilidad en algunas virtudes, tal vez estamos perdiendo la nuez del Evangelio.

Un franciscano, que era teólogo ilustre y reconocido y renombrado, fue una vez a visitar a una seglar, Catalina de Siena, el padrecito no había hecho más que burlarse de esta seglar: "Una misticoide, debe ser histérica, medio loca".

Fue a visitarla, Catalina se puso a orar por el después de que se despidieron, el padre se convirtió, porque los padres deben de convertirse, bueno, sé que lo hacen.

¡Oremos siempre por la conversión de los sacerdotes! El padre este se convirtió y días después, desecho en lágrimas, volvió a la casa de Catalina de Siena y le dijo: “Yo conocía la cáscara del Evangelio; tú tienes la nuez, tú tienes la médula, “tú sí sabes de qué estás hablando”.

Esa experiencia profunda, esa nuez del Evangelio, eso es lo que el mundo espera y necesita de nosotros, eso es volver el corazón hacia Dios, y eso es lo que pide el Adviento de cada uno de nosotros.

Le pido al Señor Dios, que a todos los que estamos aquí, pero particularmente a los religiosos, religiosas, que Dios en su bondad nos dé un verdadero Adviento, para que nos dé una verdadera Navidad, no sea que habiendo estado con la Palabra de Dios al frente y con Jesús al lado, no le hayamos encontrado en la gracia particular que Él quería para nosotros en esta Navidad.

Dios nos bendiga con el poder de su amor, con el fuego su Espíritu Santo, y con esa gracia, nos haga también instrumento de su Evangelio para el mundo.

Amén..