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De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio de hoy está tomado del capítulo 17 de San Mateo. Una vez más encontramos la comparación entre Elías y Juan Bautista; una vez más tenemos que preguntarnos por qué es tan importante Juan; una vez más tenemos que descubrir cuál es el misterio que une a estas figuras, pero, con un elemento más que aparece en el texto de hoy: Mateo habla de cómo maltrataron a Elías, un Elías entre comillas, que es Juan Bautista, pero relaciona inmediatamente su propio sufrimiento con el sufrimiento de Juan y con el sufrimiento de Jesús (cf. Mt 17,10-13), y dice: “El Hijo del Hombre va a padecer” (17,12).

Qusiera que centráramos un momento nuestra atención en eso: ¿Qué tiene que ver el padecimiento de Elías, el padecimiento de Juan, el padecimiento de Jesús, y añado, el padecimiento de los discípulos de Jesús? Cuando yo era niño, la explicación que yo me daba o que yo escuchaba en aquella época sobre estos pasajes en los que Cristo dice lo que va a suceder después, por ejemplo, cuando dice: “El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores”; lo que yo pensaba de niño era muy parecido a lo que uno podría relacionar con una película. Haz de cuenta cuando una persona ha visto una película; si ya la has visto, pues ya sabes cuál es el desenlace, es muy fácil saber qué es lo que va a pasar porque ya viste la película. Así me imaginaba yo el conocimiento de Cristo: Cristo, siendo Dios, ya vio la película, ya ha visto todas las películas, ya sabe todos los desenlaces.

El tema del conocimiento, o como dicen los teólogos, el tema de la ciencia de Cristo es bien difícil, es un tema teológico arduo, pero no vamos a entrar en él ahora; hay algo más productivo que podemos hacer, y es que más allá de lo que pudiera significar el conocimiento que Cristo tenía, por ser verdadero Dios, lo que tenemos que ver, es que el padecer de Cristo era algo perfectamente esperable si uno conocía a Juan, y si uno conocía a Elías. ¿Por qué padece Elías?, ¿por qué padece Juan?, eso nos da una pista sobre por qué padece Cristo; y cuando descubrimos por qué padece Elías, padece Juan y padece Cristo, tenemos un camino bastante firme para entender por qué el cristiano también tendrá combate y también tendrá que padecer.

Bueno, ¿Por qué padece Elías? Elías padece porque entra en conflicto con los intereses del rey, y más que del rey, de la reina; aquella mujer llamada Jezabel tenía sus propios intereses, porque ella tenía todo un sistema de nueva religión: nos dice el texto de la escritura, que había por lo menos 400 profetas de Baal. Por supuesto, cuando hay 400 personas, que ya es, más o menos, una empresa de mediano tamaño, una empresa grandecita, cuando ya hay 400 personas que están metidas en el negocio de la religión, como lo veía Jezabel, la predicación de Elías era un desastre para los intereses de ella, y esa es la clave (cf. 1 Re 18). La predicación del Evangelio daña negocios, la predicación del Evangelio entra de frente en contra de muchos que obtienen su beneficio de la corrupción. Hace unas cuantas semanas, el estado de Ohio, en Estados Unidos, rechazó la legalización de la marihuana; lo que es triste para mi es saber cuál fue la razón, resulta que la ley como había sido preparada para ser votada, le daba prácticamente el monopolio de la distribución de la marihuana en Ohio a unas cuantas personas, y es ese monopolio lo que preocupó a la gente, y no el hecho de que empiece a fumarse marihuana desde los ocho años de edad, como ya está pasando en muchos hogares de Estados Unidos, especialmente en el estado de Colorado, donde la situación es deplorable.

Eso, ¿Qué significa? significa que todas estas leyes corruptas, libertinas, degeneradas, depravadas, de destrucción de la familia, suponen gigantescos negocios. Escuché con dolor en mis riñones la entrevista que le hacían a una vieja cínica, contando cómo ella había montado un negocio gigantesco orientado a toda la población homosexual que ahora se casa; entonces ella tiene un negocio espectacular de arreglo de bodas para personas homosexuales, y en este momento tiene sucursales en no sé cuántas ciudades. Por supuesto, a esa mujer no le conviene la predicación de la Iglesia, a esa mujer no le conviene la predicación del Evangelio; el Evangelio daña negocios, el Evangelio destruye ídolos, y por eso sufrió Elías, por eso sufrió Juan, por eso Cristo sabía qué camino le seguía, y por eso todo cristiano tiene que saber que su vida también va a ser combate de una u otra forma.

Que sea ese el fruto de nuestro Adviento, nos lo conceda Cristo. Amén.