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De Wiki de FrayNelson
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La primera lectura está tomada del capítulo 29 de Isaías. El Evangelio ha sido tomado del capítulo 9 de San Mateo, hay una conexión muy clara como siempre sucede en Adviento, una conexión muy clara entre la primera lectura y el Evangelio. La primera lectura nos habla del poder transformante de Dios, que es capaz de cambiar la esterilidad del desierto, con la hermosura de un jardín de un vergel y es capaz de cambiar la triste condición de aquel que ha perdido su vista, pues Dios es capaz de cambiar eso que parece una sentencia definitiva, y es capaz de devolver la vista al que está ciego, ese es el mensaje de Isaías 29 y luego encontramos en el capítulo de San Mateo del Evangelio escogido para la Misa de hoy, encontramos que Cristo devuelve la vista a los ciegos, una vez más estamos escuchando la música del Adviento, una vez más hay una promesa, la cual sale del libro de Isaías, y hay un cumplimiento que sale de esa promesa, la realización de ese anhelo está en la persona de Jesús.

Esto es lo que se llama la música del Adviento, promesa que se cumple en Cristo, anunció que se realiza en Cristo, anhelo del corazón humano que se convierte en promesa de Dios y que se convierte en realidad en Cristo, ese es el conjunto, el mensaje del Adviento que nos lleva a creer en Él, a confiar en Él, porque sabemos que ha venido para nuestra salud, para nuestro bien.

Otra cosa que cabe destacar aquí y ya los hemos dicho, es el protagonismo que tiene la primera lectura, la cual ha sido tomada de distintos capítulos de Isaías pero avanzando, hace unos días estuvo en capítulo 25, después capítulo 26 ahora vamos en el capítulo 29, claramente es la primera lectura la que va llevando la secuencia. Los Evangelios en cambio, se toman de distintos sitios y básicamente se han escogido en términos litúrgicos, para mostrar como aquello que había sido prometido en el Antiguo Testamento se realiza en la persona de Jesús, ese es el propósito de estos Evangelios; pero eso no significa que el Evangelio no añada contenido nuevo, no es simplemente decir: “bueno ya quedó cumplido lo que había dicho”.

En el caso de hoy es notable el papel de la fe, porque Isaías en el capítulo 29 nos dice que Dios puede transformar la historia humana, pero podemos decir que el Evangelio nos da la llave para que esa transformación suceda, y la clave está en la pregunta que Cristo le hace a estos hombres y que nos hace también a nosotros, es una pregunta que en el fondo Dios le quiere hacer la corazón humano : ¿Crees? Y crees significa ¿puedes poner tu certeza en mí? ¿puedes poner tu confianza en mí? ¿Te estas apoyando de verdad en mí? Como cuando nos enseñó con gran claridad en su momento el Papa Benedicto, la primera dimensión de la fe, es la dimensión existencial y en esa dimensión existencial lo que importa es esta palabra, la palabra confianza, la palabra abandono. Entonces finalmente la transformación de Dios, es algo que Dios ya ha decidido, pero es algo que nosotros recibimos únicamente en la medida en que nos abrimos, en que nos disponemos, con un acto de verdadera confianza; dicho de otra manera, es tu confianza en Dios la que abre la puerta para que Él obre no a la escala tuya, sino a la escala suya, para que las cosas sucedan a la manera de Dios, al tamaño de Dios, con el enfoque de Dios

Es necesario como estos ciegos decirle al Señor: “Yo Creo” es necesario depositar así nuestra fe en Él, y quienes depositan esa fe en Él, no quedan defraudados.

Una luz nueva viene a nuestros corazones, una luz nueva viene a nuestros ojos, un modo distinto de ver la historia, un modo distinto de ver la vida, pero hay un requisito, la fe, “Jesús yo confió en ti”, ¡repítelo! “Jesús yo confió en ti”.